La relativa levedad del ser radios comunitarias

Opinión

Las radios comunitarias en México y el mundo no siempre han sido lo que son, no todas son lo que el ciudadano promedio, medianamente informado, podría suponer que son y nada parece indicar que seguirán siendo lo que sea que fueren. Su historia está en permanente construcción.

En México, las reconocidas como más antiguas son dos: en Veracruz, Radio Teocelo, que el pasado 14 de febrero cumplió 50 años, y Radio Huayacocotla, próxima a cumplirlos, en los municipios de esos nombres. La primera surgida en los sesentas gracias al Grupo Promotor de Asistencia Social encabezado por don Antonio Homero Jiménez García. Radio “Huaya”, como se le conoce familiarmente, inició funciones el 15 de agosto de 1965 junto con “Las Escuelas Radiofónicas”. Su modelo se inspiró en las experiencias exitosas de América del Sur. La historiografía enlista una amplia gama de formatos hasta la actualidad donde encontramos a Radio Netherlands Worldwide (RNW) y su nueva propuesta en América Latina, con especial énfasis en México, Cuba y Venezuela: El Toque.

En 2012, Radio Nederland tuvo una gran reorganización. Para sobrevivir, armó un proyecto nuevo que la diferenciara del resto de las emisoras internacionales y con un objetivo claro y medible: producir contenidos periodísticos multimedia para países y regiones donde la libertad de expresión esté afectada. Radio Nederland se convirtió así de Radio Nederland en RNW, la productora multimedia independiente de Holanda.

El Toque se compone de blogs, infografías, un programa de radio, artículos, videos, fotos y redes sociales. El contenido se crea y difunde desde la redacción en colaboración con blogueros locales, videastas fotoperiodistas, y dibujantes. Se trata de una plataforma multimedia que nació luego de un largo proceso de análisis.

Radio Nederland había cumplido una función durante las dictaduras latinoamericanas, en particular en los ochenta y principios de los noventa. Pero los nuevos sostenes tecnológicos y la masificación de la información, junto al nuevo público meta, los jóvenes, hicieron que sus productores replantearan su misión. De ahí que apostaran por la diversidad en la distribución, manteniendo la onda corta para poder acceder a una parte de su público en Cuba.

Derechos humanos, libertad de expresión, derechos sexuales, democracia y buena gobernanza son los cuatro pilares sobre los que gira la línea editorial de El Toque mientras que sus contenidos incluyen arte, migración, piropos, elecciones, sexualidad, alcoholismo, Internet, personajes urbanos, elecciones, niños de los pueblos, transparencia, caricatura, humor político, infografías, niños reclutados por el narco, entre otros. La plataforma acoge a una cantidad importante de jóvenes blogueros en Cuba, México y Venezuela, permitiendo que se escuchen voces que no encuentran espacio en los medios tradicionales.

La adaptación de la radio comunitaria a la era de las tecnologías de la información ya no solamente pasa por la capacitación. En este entorno son indispensables también el desarrollo de habilidades y conocimientos para el desempeño de nuevas subprofesiones tales como comunity mangager, editor web, editor videoweb, editor multimedia, bloger, podcaster, periodismo de datos, de investigación, entre otras.

El paso del tiempo y sus circunstancias plantea nuevos desafíos. Desarrollar proyectos de comunicación comunitaria de vocación global, formar líderes comunitarios en conocimientos habilidades profesionales en tecnologías de la información y comunicación no es tarea imposible, sino más bien, una urgente necesidad para resistir el subdesarrollo relativo por el ensanchamiento de la brecha digital.

La puerta está abierta para que las radios comunitarias alcancen un nuevo horizonte.

 

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