Cinque Terre

Sergio Octavio Contreras

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Doctor en Ciencia Política. Comunicólogo y master en sociedad de la información por la @UOCuniversitat. Profesor universitario. Consultor y conferencista en redes sociodigitales. Twitter: @Ciberpensador

La red y las elecciones en Venezuela

El 14 de abril se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en Venezuela. La lucha por el poder entre Nicolás Maduro, del Partido Socialista Unido, y Henrique Capriles de Unidad Democrática, pasó de las viejas formas políticas de producción de contenidos, a una guerra sin cuartel a través de Internet.

Tras la muerte de Hugo Chávez el pasado cinco de marzo, el Consejo Nacional Electoral (CNE), difundieron las fechas para nuevos comicios. Las postulaciones de candidatos ocurrieron los días 10 y 11 de marzo, en tanto el periodo electoral se realizó del 2 al 11 de abril. De las siete candidaturas admitidas, la de Maduro y la de Capriles fueron las únicas con posibilidades de alcanzar la silla presidencial.

Durante el periodo de campaña, el día de la elección y después de los comicios, se registró una elevada polarización social. Por un lado los simpatizantes de la política heredada de Chávez, y por el otro un sector opositor que apostaba al cambio de gobierno a través de Capriles.

La polarización ideológica reflejaba un panorama propicio para la violencia. Un día después de que Maduro fue declarado ganador, se registraron disturbios por personas inconformes. Fueron atacados locales del partido socialista, oficinales provinciales del CNE, incluso la casa de la rectora Tibisay Lucena. El saldo de las protestas fue de siete personas muertas.

Paralelo a los comicios reales, a la jornada preliminar y a los enfrentamientos físicos que se registraron en las calles, la red albergó todo tipo de posturas tanto de los partidos como de sus dirigentes, de los candidatos y de la sociedad dividida.

Ante este escenario, podríamos partir de una hipótesis donde la implementación de una determinada tecnología de comunicación tiende a generar cambios en la propia organización social, por lo que la penetración de las innovaciones podría determinar futuros cambios en los sistemas humanos, incluyendo el tema de la democratización de los gobiernos.

Sin embargo, más allá del cuestionable determinismo, los factores sociales y la propia circunstancia del individuo, el contexto también influye en las decisiones de los usuarios tecnológicos. Ante este supuesto, ha sido reconocida la libertad como el valor más importante del paradigma de la llamada “Sociedad de la Información”, toda vez que Internet es el cordón umbilical mediante el cual las personas construyen sus propios contenidos y deciden para qué utilizarán las innovaciones.

Desde finales de la década de los noventa, movimientos registrados en varias partes del mundo como fue el caso de la resistencia religiosa en China, ya presentaban cierta organización a través de la red. Pero fue hasta la llegada de la Web 2.0 cuando los usuarios tomaron la tecnología en sus manos más allá del entretenimiento y la educación. Como ejemplo, podemos citar la consolidación de la cultura hacker en 2008 con la creación de Anonymous, los cambios políticos en Medio Oriente, desde las elecciones en Irán en 2009 hasta la “Primavera árabe” entre 2010 y 2011 en Egipto, Túnez y Libia, así como la guerra política occidental en recientes elecciones presidenciales.

En América Latina, movimientos políticos en red se han registrado en los últimos años en la mayor parte de los países. Brasil, Chile, Colombia, México o Argentina, han transitado por procesos electorales, por luchas por la defensa de los derechos humanos o por el rescate del medio ambiente. Los temas son variados, pero surgen de algún determinado punto de conflicto

Política en red

La fotografía se ha transformado profundamente con la innovación del teléfono móvil. Ahora la producción de la imagen ha logrado superar un proceso que era hasta cierto punto elaborado para convertirlo en algo fácil e instantáneo. En un estudio realizado por Lance Bennett y citado por Charles Tilly en su célebre obra “Los Movimientos Sociales 1768-2008”, se demuestra cómo la digitalización ha modificado parte de la forma de expresión social y política:

• Las redes digitales son menos estructuradas, en contraposición con las redes relativamente densas de los primeros movimientos sociales.

• Debilitan la identificación de los activistas locales con el movimiento en su conjunto al permitir que haya más posibilidades de incorporar cuestiones locales al discurso del movimiento.

• Socavan la influencia de la ideología en la implicación personal en los movimientos sociales.

• Disminuyen la importancia relativa de las organizacionales locales y nacionale.

• Aumentan las ventajas estratégicas de las organizaciones sin tantos recursos.

• Promueven la creación de campañas permanentes con objetivos inmediatos.

• Combinan las antiguas actuaciones presenciales con otras virtuales.

En los últimos años, las protestas en países europeos como Inglaterra, Francia, Alemania o Portugal; o las manifestaciones civiles en varias ciudades de Estados Unidos bajo el signo #Occupy o #Indignados y #Democraciarealya en España, han llevado los problemas reales a la organización en red.

En las elecciones venezolanas, la cultura red se convirtió en fuente de contenidos politizados de todo tipo. En Venezuela más del 40% de la población es usuaria de Internet, cerca de 10 millones tienen cuenta en Facebook y existen más de 30 millones de teléfonos móviles.1 Tanto Internet y sus extensiones, como las redes sociales o YouTube fueron aprovechados por la producción política para intentar lograr objetivos conscientes o no.

En los últimos meses, la “fama” política se trasladó a la red. Si bien la fama es un concepto que se ubica dentro del campo de los medios tradicionales, y que se origina en la exposición mediática, los candidatos presidenciales buscaron ganar adeptos mediante su popularidad en las redes. La comunidad en Facebook “Nicolás Maduro Moros” tiene más de 100 mil simpatizantes, en tanto la página de Henrique Capriles le “gusta” a más de un millón 400 mil cibernautas. La cuenta en Twitter de Maduro (@NicolasMaduro) tiene más de 800 mil seguidores y la de Capriles (@hcapriles) más de tres millones.

Antes de la contienda electoral en la red ya podía medirse el clima politizado que se vivía en las calles, en las plazas, en los cafés, en las reuniones sociales. Desde los problemas de salud de Hugo Chávez, en Internet se publicaron todo tipo de historias, desde cadenas de bendiciones porque recuperara su salud, hasta imágenes falsas de su presunta muerte.

Aquí destaca la fotografía falsa de la muerte de Chávez que difundió el periodista italiano Tommasso Debenedetti. 2 La imagen fue filtrada en un inicio a una agencia de noticias de Costa Rica, posteriormente llegó a la agencia estatal de Venezuela y a Prensa Latina de Cuba. Sin embargo, la fotografía que muestra a Chávez postrado en una cama de hospital, terminó el 24 de enero de 2013 en la primera plana digital del diario español El País. Tras el fallecimiento real de Chávez, el presidente encargado y el candidato natural a sucederlo, fue Nicolás Maduro. Las declaraciones estridentes, la guerra verbal contra el “imperialismo” norteamericano y temas hasta cierto punto lejanos de lo público como fue el afirmar que había visto al alma de Chávez en un “pajarito chiquitico”, fueron asuntos que propiciaron una oleada de comentarios a favor y en contra por parte de las comunidades en red. Al clima preelectoral, hay que añadir el video producido a finales de marzo pasado por Visión Venezuela (televisora estatal). El corto animado muestra a Hugo Chávez en el “más allá” junto con personajes como Ernesto “Che” Guevara, Augusto César Sandino, Evita Perón, Simón Bolívar y Salvador Allende, entre otros. El video fue difundido por las redes y en YouTube.

Otro ejemplo de asuntos colocados en la agenda política en la red fueron las insinuaciones de Maduro el 13 de marzo en contra de Capriles, en el sentido de que su contendiente no tenía novia, por lo que sería presuntamente homosexual. El tema generó polémica en la red, donde aparecieron imágenes con burlas, se hicieron chistes y comentarios sarcásticos contra Capriles. Miles de cibernautas lo defendieron y lanzaron una respuesta contra Maduro a quien acusaron de homofóbico.

En Twitter los mensajes de campaña se convirtieron en “etiquetas” de lo que estaba pasando en la realidad. De acuerdo con un reporte de SAP América Latina, antes de la contienda los hashtag más populares de Maduro fueron #marearojaenoriente #envivo #venezuela y #chavez, en tanto en Capriles destacó #yosoyvenezolano.

En medio del ambiente político y electoral, hackers Anonymous realizaron varias acciones contra el gobierno de Venezuela y Maduro. El 22 de febrero los ciberactivistas se introdujeron a las páginas de la Academia Militar (www.amgnb.guardia.mil.ve), del Comando de Vigilancia Costera (http://cvc.guardia.mil.ve) y del gobierno de Táchira (www.tachira.gob.ve) para colocar un mensaje donde exigían a las autoridades informar “sin rodeos y sin excusas chimbas” sobre el estado de salud de Hugo Chávez.

Una segunda acción fue el anunció a través de la cuenta AnonyOPsHispano en Twitter y en YouTube, de la puesta en marcha del operativo #OpDefiendeTuVoto. En un video los hackers solicitaban el apoyo de la población para denunciar, a través, de las redes posibles anomalías el día de la jornada electoral. En plena contienda los activistas tomaron el control de la cuenta de Twitter del candidato Maduro. Entre los mensajes que lograron publicar los expertos en nuevas tecnologías, está la alusión a un fraude electoral, así como burlas contra el gobierno. La cuenta del Partido Socialista Unido de Venezuela también fue robada, lo mismo que el perfil en línea de la directora de comunicaciones de la presidencia, Teresa Maniglia.

Ante esto el gobierno tuvo que suspender Internet provisionalmente en algunas zonas del país para impedir que continuara el robo de cuentas. Sin embargo tal medida parece absurda, dado que las cuentas de Twitter no estan en Venezuela y pueden ser “asaltadas” desde cualquier parte del mundo.

La noche del domingo 14 de abril, cuando la autoridad electoral difundió los resultados de la contienda, Capriles utilizó Twitter para desconocer las cifras finales. La postura del aspirante presidencial se reprodujo por la red social al grado de que el vicepresidente de Venezuela, Jorge Alberto Arreaza minimizó en un primer momento los tuits, argumentando que podrían ser falsos. Un día después de la contienda la guerra entre políticos alcanzó niveles de alarma. Capriles publicaba tuits donde acusaba al Estado de haber organizado grupos armados para romper vidrios de carros y atacar gente, Maduro respondía por la misma vía que era un hombre de paz y había ordenado al Servicio de Inteligencia Nacional proteger al candidato perdedor luego de que despidiera a su grupo de seguridad.

Ante el rechazo de los resultados, simpatizantes del opositor crearon una serie de herramientas de “resistencia”. Por ejemplo fue difundida la aplicación Instant Cacerolazo a través de la cual los cibernautas podrían protestar en forma virtual dando clic a un botón.

En tanto, seguidores de Maduro respondieron con las mismas armas digitales. Por ejemplo en Facebook se convocó a reuniones sociales para defender el voto. Cibernautas lanzaron mensajes en Twitter donde exigieron a los opositores respetar la decisión del electorado. A lo cual, los ciudadanos que simpatizaban con Capriles denunciaron fraude y exigieron contar voto por voto.

Conclusiones

Las elecciones en Venezuela reflejaron los cambios que el sistema político está presentando a partir de que las nuevas tecnologías son incorporadas por los usuarios a su vida cotidiana. Como ha ocurrido en otras regiones del mundo, la democratización de los sistemas de gobierno no es ajena a los impactos de las nuevas tecnologías. A partir de la observación de los fenómenos políticos en Venezuela, se pueden trazar algunas reflexiones finales:

a) Los equipos de campaña tanto de Maduro como de Capriles utilizaron las redes para construir sus mensajes políticos

b) La polarización social pudo ser evidente en Internet: una guerra entre simpatizantes del chavismo y opositores al actual régimen.

c) En las redes hubo una gran participación política de jóvenes.

d) Ciudadanos politizados crearon sus propios recursos para participar en la contienda: páginas de “fans”, cuentas “fantasmas”, blogs, canales en YouTube, etcétera.

e) Internautas, partidos, asociaciones civiles, periodistas, académicos y ciberactivistas entre otros, cubrieron en “tiempo real” la contienda a través de Internet.

f) El uso del teléfono móvil y las tabletas digitales cobraron un papel relevante en la cobertura informativa.

La red proporciona mayor margen de participación política, expande la comunicación entre usuarios y entre el aparato político. Venezuela registró un proceso electoral donde parte de los contenidos para beneficiar o para atacar a un rival, fueron utilizados bajo ciertas libertades que proporciona Internet. El conflicto post-electoral puede tomar distintos caminos, es visible en protestas, en declaraciones mediáticas y hasta en posturas de políticas internacionales, pero continuará extendiéndose en la red

Notas:

1 Datos tomados de Internet World Stats (www.internetworldstats.com)

2 A Debenedetti se le conoce por generar rumores falsos en Internet, entre los que se encuentran el fallecimiento del escritor Gabriel García Márquez o del ex presidente de Cuba, Fidel Castro. También ha suplantado a personajes como Umberto Eco o al papa Benedicto XVI.

3 El video sobre Hugo Chávez fue producido por Visión Venezuela bajo el título “Hasta siempre comandante”. En YouTube se difundió a través de la cuenta nuevoscontenidovive.

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