Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

La otra fábrica de sueños

Luego del gran éxito que tuvo en la pasada entrega de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood la película “Quisiera ser millonario” (Slumdog Millionaire), se considera que India, que es el país que mayor número de producciones cinematográficas genera a nivel mundial, finalmente logra el reconocimiento a su industria. Claro que “Quisiera ser millonario” está en el centro de la controversia, primero, por la polémica respecto a la explotación infantil en el caso de los niños que participaron en la producción; segundo, porque la película usa especialmente el idioma inglés, en lugar del hindi, que es la lengua en la que tradicionalmente se ruedan los filmes de aquella nación, y tercero, porque su (co) director, Dany Boyle, es británico.

El costo de la producción de Slumdog Millionaire se estima en 15.1 millones de dólares, cara para los estándares de India pero barata para los presupuestos que suelen tener las producciones de Hollywood. En todo el mundo, Slumdog MIllionaire recaudó más de 350 millones de dólares. ¿Significa esto que los países en desarrollo finalmente están rompiendo con el monopolio que, en las industrias del entretenimiento, tienen los países desarrollados y, en particular, Estados Unidos?

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), a través de su Instituto de Estadística (IEU) y con el apoyo financiero del gobierno de Québec, realizó una encuesta respecto a la producción mundial de películas. Los datos, revelados recientemente, se refieren a producciones fílmicas realizadas durante 2006 en 99 países.

Según esta encuesta, India, como de costumbre, se ubica a la cabeza en el rodaje de películas, con mil 91 filmes frente a Estados Unidos con 485 cintas. La sorpresa, sin embargo, estriba en que los estadounidenses solían estar en segundo lugar, cosa que ya no ocurrió en 2006, toda vez que Nigeria, con 872 producciones fílmicas, mandó al vecino país del norte al tercer lugar mundial -el presidente de la Asociación de Directores de Cine de Nigeria, Bond Emeruwa, afirmaba hace algunos meses que en 2007 el país habría producido unas 2 mil películas.

Por lo anterior, a las referencias tradicionales a Hollywood (la meca del cine en EU) y Bollywood (referido a Bombay, hoy Mumbai en el caso de la meca india), se añade Nollywood (en reconocimiento al trabajo fílmico de Nigeria). La lista de países con mayores producciones cinematográficas en el año de referencia la completan Japón (417 películas), la República Popular China (330), Francia (203), Alemania (174), España (150), Italia (116), Corea del Sur (110), y Reino Unido (104).

El rodaje de películas en Nigeria
A fin de reducir sus costos de producción, los cineastas nigerianos recurren al video (los estadounidenses y los europeos gastan muchísimos recursos en producción y distribución de sus películas). En Nigeria, el rodaje no se lleva a cabo en estudios, sino en las calles de sus principales ciudades como Lagos, Abuja y Enugu. A menudo los cineastas deben lidiar con las mafias locales para filmar. Adicionalmente, los lugares y locaciones en que se realiza el filme reciben los créditos correspondientes. El empleo de tecnología ocurre sólo cuando es posible pagar por ella, aunque pese a los limitados recursos de que disponen los cineastas se observa una evolución, de manera que las cámaras de video-casete han sido reemplazadas por cámaras digitales y de alta definición. En lo que se refiere a la musicalización y el trabajo de post-producción, éste se lleva a cabo en computadoras. El precio de las películas en formato DVD o VCD es de 6 a 8 dólares, e inclusive hay películas cuyo costo es de 2 dólares, sólo que su calidad es muy mala. Con un ingreso per cápita tan bajo, se apuesta a productos que estén al alcance de una población con muy bajos ingresos. La producción de una típica película nigeriana cuesta entre 30 mil y 40 mil dólares. Si se aspira a hacer una producción de mayor calidad, el costo se podría elevar a 100 mil dólares.

Se calcula que la industria cinematográfica de Nigeria tiene un valor de 250 millones de dólares y que produce unas 200 películas y producciones en video por mes. Esta industria también es importante porque genera empleos directos para unas dos millones de personas y es altamente redituable.

La distribución de las películas y series nigerianas es peculiar y efectiva, tanto en el país como en otras naciones africanas. Una vez grabadas, las películas se copian por miles y se venden en los mercados de las principales ciudades del país. La exportación es igualmente cuantiosa y la piratería es una norma.

¿Dónde ven los nigerianos esta enorme producción de películas y series? Puesto que se carece de salas de cine como tales; el 99% de la proyección de sus películas se hace en lugares improvisados donde hay aparatos de video y televisiones. En ocasiones la proyección es en teatros. Asimismo existen unos 40 mil videoclubes en el país para el alquiler de filmes y series. El gobierno creó desde hace dos décadas canales de televisión que transmiten en los diferentes estados del país y con recursos muy limitados se subsidia la producción de filmes y series en algunas lenguas como el hausa, el yoruba y el igbo. En este sentido, la televisión es un medio de esparcimiento y de integración social muy importante en el país.

Propiedad intelectual y corrupción
En materia de propiedad intelectual, la industria cinematográfica de Nigeria se encuentra muy desprotegida. Los cineastas no reciben regalías por sus películas y/o series. En los videoclubes se estila que una vez que se tiene una nueva película, se le copia masivamente sin pagar regalía alguna a sus creadores. Lo mismo ocurre con la diáspora nigeriana en el exterior, donde se reciben las películas y se procede de la misma manera. Tan sólo en Estados Unidos y Europa se tienen identificados unos mil 500 lugares que, a través de Internet, ofrecen películas nigerianas “pirateadas”.

Dadas las limitaciones presupuestales del gobierno, la protección de la industria del cine es nula, al igual que los apoyos al sector, salvo los que ya se explicaron para el caso de series de televisión. De hecho, los cineastas y productores nigerianos apuestan a la publicidad, la cual aparece en la trama de películas y series, para hacer financiable su producto.

La corrupción es un mal endémico que afecta las diversas esferas de la vida de los nigerianos, y la industria del cine no es la excepción. Algunos gobiernos extranjeros proveen recursos para el sector en Nigeria, pero es frecuente que los directores y productores reciban los recursos y no hagan una sola película. La Unión Europea apoya al país, pero también ocurre que la exhibición de los filmes nunca se realiza.

Superman Returns

Los temas recurrentes
Además de la corrupción ya referida, Nigeria es un país con violaciones graves a los derechos humanos y un régimen relativamente autoritario, lo que lleva a que en la inmensa mayoría de los filmes nigerianos se omitan los temas políticos. De hecho, el auge de Nollywood se explica, en parte, por la necesidad de la sociedad de poder ejercer el derecho de libre expresión. Pero en lugar de la política, los tópicos recurrentes son los aspectos de la vida cotidiana, como el amor, la familia y el trabajo. En general, las películas tienen un enfoque moral: se exalta lo bueno y se deplora lo malo. Además, como la sociedad nigeriana es conservadora, no fue sino hasta recientemente cuando se abordaron temas como la sexualidad y la homosexualidad.

Una de las películas nigerianas más laureadas es Living in bondage (1992), que cuenta la historia de un individuo que se enfrenta al ocultismo. Para muchos, esta película sentó las bases para el desarrollo masivo de otros filmes, contribuyendo a que Nollywood tenga la importancia que hoy disfruta. Al igual que ocurre en Occidente, en particular en Estados Unidos, donde la imagen de África y los africanos es motivo de un tratamiento pesimista y racista, prevalecen algunos estereotipos en el cine nigeriano. Por ejemplo, en numerosos filmes los blancos aparecen como esclavistas, misioneros y/o imperialistas, además de que no es frecuente su presencia en las historias. Por ejemplo, en The Amazing Grace, otro filme nigeriano muy reconocido que data de 2006, se cuenta la historia del esclavista John Newton, quien buscará la redención al arrepentirse por sus acciones como traficante de esclavos. Esta película reúne todos los ingredientes que típicamente abundan en las producciones nigerianas.

Cabe destacar también que Nigeria fomenta el multilinguismo en sus filmes, lo que contribuye a que tenga grandes audiencias en el país: aun cuando el idioma oficial de Nigeria es el inglés, sólo el 44% de las películas ahí rodadas son en esa lengua, en tanto el 31% son en yoruba, el 24% en hausa, y el 1% en igbo. Al rodar casi la mitad de sus producciones en inglés, Nigeria asegura su incursión en los mercados internacionales y muestra su creatividad en un mundo en donde, pese a todo, es posible desarrollar opciones de entretenimiento para las sociedades menos favorecidas del planeta.

Asterix

Sus retos
Cantidad no es igual a calidad, y los cineastas nigerianos lo saben. Es loable que con un bajo presupuesto logren que el país ocupe el segundo lugar en la producción mundial de películas. Sin embargo, la calidad de las producciones es baja y tiene que mejorar. Asimismo, aspectos como la falta de protección de los derechos de propiedad intelectual y la piratería, son factores que inhiben el desarrollo adecuado del sector, y las autoridades nigerianas deberán lidiar con ellos tarde o temprano.

Por otra parte, la manera en que la industria cinematográfica nigeriana ha logrado desarrollarse pese a los limitados recursos materiales de que dispone, arroja una importante enseñanza para otros países en desarrollo en lo que se refiere a las industrias culturales y del entretenimiento. En México, por ejemplo, se sigue debatiendo el escaso apoyo que las autoridades gubernamentales brindan a la producción de películas. Este problema se intenta sortear con la participación del sector privado y las co-producciones (la película El laberinto del fauno, que es la más cara en la historia del cine mexicano, es una coproducción con España que tuvo un costo total de 19 millones de dólares; Arráncame la vida, haciendo a un lado las coproducciones, es la película mexicana más cara, que implicó una erogación de 6. 5 millones de dólares, y fue posible gracias a la concurrencia del sector privado tanto en la producción como en la distribución). Es verdad que la disponibilidad de recursos, públicos, privados o ambos, ayuda a producir filmes de calidad. Pero también es cierto que “más caro” no es sinónimo de “película excelente”. El cine independiente -el de Estados Unidos y otras latitudes- muestra que con recursos limitados se pueden producir películas excepcionales. En todo caso, es necesario ponderar no sólo lo que se hace en Hollywood, aun cuando el dominio de Estados Unidos sobre las industrias culturales a nivel mundial es irrefutable. Nigeria le ofrece a su sociedad y al mundo la posibilidad de contar historias de otra manera, y Nollywood, sin tener a la mano los millonarios presupuestos que posee Hollywood, ya se ha hecho de un nombre y un mercado que seguirá en crecimiento.

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