Cinque Terre

Laura Islas Reyes

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Periodista

La @, modernidad ancestral

@ en inglés significa at (en). Por esa razón a Ray Tomlinson se le ocurrió utilizar este símbolo para enviar un mensaje a través del un programa llamado SNDMSG (Send message), que permitía que diferentes terminales de la red de comunicación militar ARPANET pudieran comunicarse entre sí.

Era septiembre de 1971, Tomlinson trabajaba en la empresa de desarrollo tecnológico Bolt, Beranek and Newman (BBN), y no fue sino hasta muchos años después cuando comprendería la magnitud de su idea.

“Pensé que sería muy usado en las computadoras conectadas a una red, nada más. Era una aplicación que no requería muchos recursos del equipo, y eso era algo bueno. Lo que no pude predecir fue el crecimiento de la industria de la computación. Hace 30 años había apenas unos cientos de usuarios en un par de docenas de computadoras interconectadas. Los equipos y las conexiones entre sí eran muy caras”.1

Ray Tomlinson decidió utilizar la arroba porque, aunque hasta entonces había sido muy poco usada, se trataba de un símbolo que estaba en prácticamente todos los teclados; incluso, se tiene registro de que algunas máquinas de escribir de 1884 ya incluían este signo.

Tomlinson incluyó la @ para indicar el servidor al cual pertenecía el remitente de los mensajes; así pues, en lugar de usar tomlinson AT bbn-tenexa, su utilizó [email protected] Y ésta fue la primera dirección electrónica que existió con los parámetros que conocemos actualmente.

Por aquellas fechas, también se utilizaron cuatro puntos (::) para distinguir algunos mensajes que se transmitían a través la red de computadoras ARPANET (Advanced Research Projects Agency Network). Sin embargo, sólo la arroba trascendió, hasta convertirse en un auténtico símbolo de la revolución digital que tuvo su cúspide en la última década del siglo pasado, cuando Internet y el uso de computadoras comenzaron a masificarse.

El desarrollo del correo electrónico con la arroba fue una de las piedras angulares de la propia Internet. En un primer momento, su inclusión facilitó la comunicación entre los servidores que formaban parte de la ARPANET, pero a la larga esta forma de comunicación desplazó en pocos años al telegrama y al correo tradicional.

El uso del email e Internet creció paulatinamente después de la segunda mitad de la década de los 90, hasta alcanzar cifras espectaculares como el envío de más de 61 mil millones de correos, de los cuales dos mil millones corresponden a los 24.4 millones de cibernautas en México que hacen uso del este servicio (lo que representa un 3.2% del total mundial).

Ha sido el éxito del correo electrónico la causa principal de que la arroba sea un símbolo de una época en la que todos los días nos sorprenden los espacios que gana la tecnología en nuestra vida diaria.

Incluso, hay autores que sostienen que la arroba ha logrado trascender el ámbito de lo tecnológico. El grafólogo Manuel J. Moreno apunta que “La universalidad de este signo, pueden ser contemplada como la emergencia de un símbolo del inconsciente colectivo que apunta hacia el desarrollo de una nueva realidad psicológica y social, la globalización. Esta puede ser entendida no sólo como un fenómeno sociopolítico facilitado fundamentalmente por el desarrollo de las comunicaciones y la tecnología computacional, sino también como una aspiración arquetípica ancestral hacia la unidad e integridad psicológica del individuo y por tanto hacia el propio proceso de individuación”.2

El pasado de un símbolo moderno

A Tomlinson le pareció lo más “lógico” utilizar la casi inútil arroba para separar el nombre de usuario del servidor de un correo electrónico.

Sin embargo, hace siglos, la @ no era un caracter ocioso. Aunque no es posible determinar la fecha exacta, fue a mediados del siglo XV cuando se ubican sus primeras apariciones en la escritura.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la arroba es una palabra proveniente del árabe ar-roub (cuatro), que designa unidades de peso equivalentes a los 11.502 kilogramos (en Aragón, 12.5 kg). En inglés, la arroba, como medida de peso, se traduce como amphora.

Del uso de dicho signo en la escritura, existen registros en un documento mercantil de fechado el 4 de mayo de 1536; se trata de una carta que el mercader florentino Francisco Lapi envió desde Sevilla a Roma, en la que se precisa que “una arroba de vino, que es 1/13 de barril, vale 70 u 80 ducados”.

El académico italiano de la Universidad La Sapienza, Giorgio Stabile, descubre dicha misiva durante la investigación que realizaba para la Enciclopedia Treccani. “Hasta ahora nadie sabía que la @ deriva de un símbolo, el cual fue desarrollado por negociantes en una caligrafía mercantil que ellos crearon entre la Edad Media y el Renacimiento”.3

Sobre los rasgos de la arroba, Stabile asegura que “el lazo alrededor de la ‘a’ es típico de la caligrafía de los comerciantes”.

Por su parte, el periodista e historiador Jorge Romance Burgos escribe en su blog, sobre el origen de la arroba y en específico al hallazgo de Stabile, que: “El problema de la documentación medieval es que es fragmentaria e incompleta. Además, ningún investigador jamás, podrá acceder a toda ella. Por tanto, creo poder asegurar que quien afirma que Francesco Lapi escribió por primera vez una arroba no lo hace con mala fe, sino con desconocimiento”.

Y cuenta que: “Rebuscando por algunos viejos documentos en casa encontré el registro de la taula de Ariza de 1448, y allí se encontraba el símbolo en una entrada de trigo en el Reino de Aragón desde Castilla.

“Quiere decir esa imagen de un documento que se guarda en el Archivo del Reino (actualmente en el Archivo Provincial de Zaragoza) que cien años antes de que un comerciante florentino empleara @ en una carta a Roma, el símbolo ya se empleaba en el Reino de Aragón. Por supuesto, y por las razones dichas antes de fragmentación y desconocimiento global, eso no quiere decir que sea de origen aragonés. Simplemente, la arroba no es de origen sevillano ni florentino, y la primera arroba documentada ya no es de 1536 sino de al menos 90 años antes”.

Romance Burgos profundiza en su investigación y acude a registros más antiguos, a la pista de la arroba. “En Teruel en 1444 también medían la tierra en arrobas, y así las anotaban. La letra en el siglo XV estaba lejos de estar unificada como en la actualidad, en especial, las abreviaturas, podían variar mucho de una mano a otra”.4

A comienzos del siglo XX, la arroba era más bien conocida como la “a” comercial, debido a su significado de “al precio de”, con el que era conocida tanto en las lenguas grecolatinas, como en las árabes. Es decir: “Si vendían ocho parcelas a 120 dólares cada una, se indicaba ‘ocho parcelas @ 120$'”.5

Independientemente de las fechas y lugares, la arroba trascendió sus orígenes medievales y se convirtió en el símbolo de la ciber-comunicación. Para el italiano Stabile esto no es producto del azar.

“Ningún símbolo nace de la casualidad. La arroba ha representado la historia entera de la navegación a través de los océanos y ahora ha llegado a representar los viajes a través del ciberespacio”.

Notas

 

1. La Nación, 23 de enero 2002

2. Grafología y diseño gráfico publicitario, Capítulo 6, archivo PDF, www.institutografologia.es/arroba.pdf

3. “[email protected] wrotw it first 500 years ago”, Guardian.co.uk, http://www.guardian.co.uk/technology/2000/jul/31/internetnews.internationalnews

4. “La arroba no es de Sevilla (ni de Italia)”, http://www.purnas.com/2009/06/30/la-arroba-no-es-de-sevilla-ni-de-italia/

5. Grafología y diseño gráfico publicitario, op. Cit.

@ en diferentes idiomas…;

  • Afrikaans, “cola de mono” (aapstert)
  • Alemán, “cola de mono” (Klammeraffe o Affenschwanz)
  • Bielorruso, “caracol” (%u015Blimak)
  • Búlgaro, “monito” (majmunsko)
  • Catalán, “arrova”. También se utiliza “ensaimada”
  • Coreano, “caracol acuático” (gol-baeng-i o dalpaengi)
  • Checo y eslovaco, “arenque” (zaviná%u010D)
  • Chino (putonghua), “ratoncito” (xiao lao shu) o “marca de ratón” (lao shu hao)
  • Danés, “a – con-trompa” (snabel-a)
  • Finés, “cola de gato” (kissanhäntä) o “marca miau” (miukumauku)
  • Francés, “arrobe” (arrobas o arobase (uso común) o a comercial)
  • Griego, “patito” (papi o to papáki)
  • Holandés, “cola-de-mono” (apenstaartje)
  • Húngaro, “gusano” o “larva” (kukac)
  • Italiano, “caracol” (chiocciola)
  • Japonés, “marca de at (refiriéndose al at inglés)” (atto maaku)
  • Noruego, “alfa enroscada” (alfa-krøll)
  • Polaco, “mono”, (ma%u0142pa)
  • Portugués, arroba
  • Rumano, “cola de mono” (coada de maimuta)
  • Ruso, “perrito” (sobachka)
  • Serbio, “mono” (majmun) o “a loca” (ludo a)
  • Sueco se dice “a con trompa (de elefante)” (snabel a)
  • Turco, “a con cola” (kuyruklu a)

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