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La importancia de la calidad informativa: rumbo al 18

El proceso electoral de 2018 –que de muchas formas ya comenzó– será uno de los más complejos y trascendentales dentro de la historia política del México contemporáneo. Sin duda, será una prueba ruda para la democracia mexicana. Una prueba que la maquinaria actual, que ya no es ni será toda del PRI y su oposición oficial: y, esté como esté de corrupta y anquilosada, la estructura deberá soportar el examen, y aprobar, otra vez, aunque sólo sea de panzazo y casi de chiripa. Pero democrática y con muchas voces, será.

La tormenta de lo negativo inevitable se prevé atroz, dramática; lloverá de todo en forma más que nada letrinaria y vandálica. Habrá paparruchas (“Fake News”) al por mayor y rumores por carretadas y en toditas direcciones; lucirá la mancha turbia de la difamación, no faltará la trampa mezquina de la calumnia; predominarán el espectáculo del amarillismo, la nota roja y el morbo sexual. Faltará probidad por muchas partes y no sólo en “las redes”. Lo de siempre hoy día en todas las democracias reales. El peso de la ignorancia acumulada y el daño de los intereses antisociales del crimen organizado y el terrorismo de cien mil banderas piratas, por ser nacionales e internacionales casi de modo indiferenciado.

IVÁN STEPHENS / CUARTOSCURO.COM

Pero también se pueden prever y desear los momentos de lucidez efectiva y de auténtica política democrática, los momentos decisivos; puntos de legítimo consenso y efectiva voluntad de ser sociedad en la inclusión y la diversidad. A todos los niveles de la pirámide social y en todos los estratos de lo político, seguramente habrá buenos textos y segmentos de debate, auténticas propuestas objetivas y claros programas de acción, desde todos los puntos en juego para la elección presidencial, que es donde se pondrá en acción lo decisivo del proceso. Pero también esta vez con mejores propuestas concretas en cada una de las elecciones del 18, cuando votarán por vez primera los del nuevo siglo.

Todo esto será un gran reto para el periodismo profesional. Porque resulta manifiesto que la voz de la opinión pública tiene fuertes efectos en la decisión de voto real. No sólo por las encuestas y prospecciones, sino por la forma de opinar, argumentar, discutir y debatir. Los públicos ponderan a los candidatos desde información de los medios de comunicación colectiva, una entidad informativa hoy de carácter protéico, pues la fuerza de las redes sociales y la Internet son cada vez más y más contundente. Populistas y neoliberales, estatalistas e individualistas, alineados y anarquistas, todas las opiniones y programas dependerán de la opinión pública para su triunfo o derrota en las urnas.

Para ejercer en este significativo proceso democrático el periodismo informativo que distingue a etcétera, abrimos para ustedes esta sección donde trataremos de monitorear, de modo objetivo y universal, lo verdadero y lo falso de la opinión pública sobre las elecciones, a fin de desmentir paparruchas y rumores, con tal de ilustrar lo verdadero y confirmado. También haremos análisis de contenido (“hechos”) y del discurso (“mentalidades”) de las muchas voces del proceso electoral: candidatos, partidos, grupos, personas, medios, periodistas, etcétera. Porque este Poste de Señales se plantea como un lugar para las certezas objetivas y las verdades confirmadas, un espacio para el periodismo esencial de las sociedades abiertas: periodismo de la información objetiva, periodismo de la verdad. Información válida real para los consensos y debates.

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