Cinque Terre

Angélica Recillas

[email protected]

Licenciada en Comunicación.

La derrota de los medios en las elecciones de EU

Como periodistas nos equivocamos al no ver el resentimiento que existe, al creer en las encuestas y en no hacer antes preguntas más duras”, escribió el 9 de noviembre en Twitter el periodista mexicano Jorge Ramos tras consumarse el triunfo de Donald Trump en la elección presidencial de Estados Unidos. Y es que la derrota fue de Hillary Clinton pero también de los medios en el terreno de la credibilidad. Periodistas como Jorge Ramos tomaron abierto partido en este proceso y vaticinaron la victoria de la candidata demócrata. El resultado de la votación los tomó por sorpresa a tal grado que, como sucedió con la señora Clinton, les costó mucho trabajo digerir los hechos.


 


Como candidatos en campaña


El 7 de noviembre, Jorge G. Castañeda tituló así su columna para El Financiero, “Ya ganamos, pero…”. El párrafo inicial dice: “En la víspera de la elección norteamericana y con la cuasi certeza que la bala pasó cerca pero no dio en el blanco, Hillary Clinton ganará y será la próxima presidente de nuestro vecino del norte”. Si bien, el excanciller resaltó cómo Trump logró exaltar el nacionalismo y el resentimiento de grandes sectores del electorado, hasta entonces apáticas a estos procesos, afirmó que Clinton ganaría.


“A unas horas, el triunfo de Hillary es casi un hecho”, pronosticó La Jornada en su titular principal de primera plana el 8 de noviembre. En su nota central, firmada por David Brooks, señaló que “los indicadores finales más respetados, incluyendo encuestas, modelos de pronóstico y análisis de tendencias, apuntan a un triunfo de la demócrata, quien ha registrado un leve incremento en las preferencias, y aunque este consenso implica que superará la meta de los 270 votos electorales necesarios para que le entreguen las llaves a la Casa Blanca”. Luego matizó al señalar que Trump aún tenía posibilidades.


El pronóstico de Carlos Puig en Milenio diario fue aún más aventurado: “Hillary será presidenta con más de 300 votos electorales”, fue el título de su columna del día 8. Puig se basó en proyecciones elaboradas a partir de los últimos procesos electorales, en los que el voto republicano disminuyó en varios estados de la Unión Americana; asimismo, consideró que la soberbia del candidato republicano le retiraría muchos apoyos, incluso al interior de su partido.


Joaquín López-Dóriga también destacó por los pronósticos fallidos. En Milenio, tras hacer un balance de la presidencia de Barack Obama, apuntó: “Estados Unidos parece haber superado su peor encrucijada electoral, y todo indica que la razón desplazó a la sinrazón, y el sentido común al desastre y Hillary Clinton se convertirá en la primera mujer presidente y titular 45 del Poder Ejecutivo de Estados Unidos. Y el mundo se irá esta noche a dormir un poco mejor, más tranquilo”.


“Sin Latinos no hay Casa Blanca. Esta es la teoría que se pondrá a prueba esta noche en nuestra cobertura de Univisión. Ahí nos vemos”. Con este tuit publicado el 8 de noviembre, el conductor estelar de la cadena Univisión, Jorge Ramos, remató un largo periodo de activismo político en el proceso electoral, mismo que empezó tras su altercado con Donald Trump en agosto de 2015, cuando éste lo hizo sacar de una conferencia de prensa. En mayo de 2016, en una entrevista para Los Angeles Times, el periodista señaló que EU estaba pronto a tener su primera presidenta mujer. Y Ramos tuvo presente que Trump tenía posibilidades de triunfo, pero fue mayor su seguridad de que el voto latino haría ganar a Clinton.


Importantes diarios como The New York Times y The Washington Post apostaron por Hillary Clinton. En un editorial del 24 de septiembre, The New York Times le manifestó su respaldo y detalló que su apoyo se fundaba en el respeto a su intelecto, experiencia, tenacidad y coraje; mientras que de Trump señaló: “el peor candidato propuesto por un partido importante en la historia moderna de EU”. El rotativo, cuyo accionista mayoritario es el empresario Carlos Slim, difundió el mismo día de la elección una encuesta que le daba el 84% de posibilidades de triunfo a Clinton.


The Washington Post, el 7 de noviembre aseguró que con base en su encuesta, Hillary Clinton acumulaba los votos electorales suficientes para ganar el Colegio Electoral, y con ello la presidencia. Desde el 13 de octubre el periódico manifiestó su apoyo a Clinton de quien afirmó: “tiene el potencial para ser una excelente presidenta”, mientras que de su contrincante opinó “es terrible” y como presidente representaría un grave peligro no sólo para EU, sino para el mundo”.


 


El diario inglés Financial Times, el 31 de octubre señaló en su editorial:


“Las elecciones de 2016, más que ninguna otra en la memoria reciente, es una prueba de la legitimidad del sistema político estadounidense, con profundas implicaciones para el orden mundial liberal. Clinton no goza de la confianza de la mayoría de los votantes. Pero es manifiestamente más competente que Trump cuya arrogancia, divisionismo y mezquindades se muestran diariamente. A pesar de sus defectos, Clinton está sumamente calificada para ser la primera mujer elegida a la Casa Blanca. Tiene el respaldo del Financial Times para la presidencia de EU”.


 


La cruda realidad


Conforme fluyeron los resultados de la jornada electoral, los medios y periodistas que habían anticipado el triunfo de Hillary Clinton, no daban crédito y por horas fueron mudos testigos del avance de Donald Trump y sólo hasta que su vaticinio quedó derrumbado por la frialdad de los números, aceptaron los hechos.


 


El día después del proceso electoral, Jorge G. Castañeda aún se resistía a aceptar lo ocurrido y en su columna del 9 de noviembre, a manera de justificación, precisó que la había escrito antes de la medianoche, cuando todavía existía una pequeña esperanza de que Clinton pudiera ganar. En su entrega del día 11, dijo que él no cometió el “error garrafal” de asegurar que Trump no sería candidato, aunque admitió la equivocación de sumarse a las opiniones de que no sería presidente. Y una vez que el articulista, a regañadientes, aceptó su yerro, el resto de su columna la dedica a aconsejar al gobierno de México sobre cómo conducirse ante el gobierno que encabezará el magnate a partir de enero.


Veiticuatro horas después de haber dado como hecho la victoria de Clinton, La Jornada tituló en primera plana “Trump sacude al mundo al noquear a Hillary”, mientras que su Rayuela preguntó “¿Y ahora qué?”. En el editorial central apuntó que el resultado, inesperado de acuerdo con la mayoría de las encuestas, que coincidían en conceder márgenes mínimos de ventaja a Clinton, expresa el tamaño del descontento social en EU, así como un rechazo al sistema político, a los partidos tradicionales y a las instituciones. El diario no hizo referencia a su transgresión ética de adelantar resultados.


Hasta el 10 de noviembre, dos días después de la elección, reaccionaron los columnistas de Milenio, Carlos Puig y Joaquín López-Dóriga. Puig señaló: “El martes dije aquí que Hillary Clinton ganaría con más de 300 votos electorales. Dije también que no era cuestión de fe, sino de lo que todos los análisis, encuestas, proyecciones y análisis de datos provenientes de una de las industrias más sofisticadas del mundo lo decían. Me equivoqué”. En tanto, López-Dóriga escribió: “La victoria electoral de Donald Trump, el martes en Estados Unidos, que lo llevará a la Casa Blanca a partir del próximo 20 de enero, produjo, al menos a mí, una sensación de desolación, no sólo derivada de mi doble equivocación pública e interna, que no sería candidato y de serlo, que no ganaría las elecciones. Y fue candidato y ganó la elección”.


Jorge Ramos, habitualmente muy activo en Twitter, no escribió ningún mensaje desde la tarde de 8 de noviembre y hasta el mediodía del 9, cuando reconoció: “Como periodistas nos equivocamos”. Por la noche en una entrevista con Carmen Aristegui, admitió que por parte de los medios hubo una valoración subjetiva del sentir de amplias franjas del electorado. Asimismo denunció ser blanco de mensajes amenazantes. En su columna para Reforma el 12 de noviembre publicó: “Yo, personalmente, me equivoqué al creer que Trump no podría llegar a la Casa Blanca sin el voto latino. Lo reconozco: los latinos no pudieron evitar el triunfo de Donald Trump”.


En varios medios se divulgó una carta que la presentadora de televisión peruana Patricia Arbulú dirigió a Ramos, en la que le exige que renuncie a Univisión por su cobertura fallida y sesgada del proceso electoral en EU y lo responsabiliza de alimentar el voto de odio que llevó a Trump a la presidencia. Ramos no se ha pronunciado al respecto.


“Como muchos, me equivoqué al pensar que Hillary Clinton ganaría la Presidencia de Estados Unidos. Me dejé llevar por lo que decían las encuestas, los modelos de predicción, los mercados financieros y, sobre todo, las apuestas. Todos estos indicadores apuntaban a que la candidata demócrata se levantaría con la victoria. No fue así”, escribió Leo Zuckermann en Excélsior el 11 de noviembre, sin embargo, buscó justificarse al agregar que nunca perdió de vista que Trump tenía una posibilidad de ganar.


The New York Times modificó gradualmente sus escenarios conforme se conocían los resultados y hasta la madrugada del 9 de noviembre oficializó el triunfo de Donald Trump. Y luego de una resaca de dos días, el viernes 11 publicó una carta firmada por su director editorial, Arthur Sulzberger, en donde ofrece disculpas a sus lectores y reconoce que el perfil poco convencional de Trump los hizo subestimar sus apoyos en el electorado. Y se comprometió con su público en lo sucesivo a ejercer el periodismo sin favoritismos y reflejando la pluralidad existente en la sociedad.


The Washington Post y Financial Times, como la gran mayoría de los medios, el día de la elección se concretaron a reportar el conteo de la votación y una vez que en sus primeras planas hicieron oficial el triunfo de Trump, sus directivos no han hecho a la fecha ninguna referencia a la derrota de sus pronósticos sobre la victoria de Hillary Clinton.


 


La pifia y las profecías


Mención aparte merece lo ocurrido con el semanario Newsweek, cuyos directivos decidieron la distribución anticipada de una edición especial conmemorativa de la elección, con Hillary Clinton en la portada y el título “Madame President”. Topix Media, editora responsable de los números especiales, pidió a las tiendas que no pusiera las revistas en los estantes hasta que el recuento confirmara a Clinton como ganadora, sin embargo, en algunos puntos de venta se hizo caso omiso de esta recomendación.


De hecho, Topix Media había elaborado un número dedicado a cada uno de los aspirantes para tenerlos listos y reaccionar a la brevedad en cuanto se diera a conocer el resultado, sin embargo, sólo se ordenó el envío adelantado del ejemplar de Clinton, pues la publicación tenía la certeza de la victoria de la aspirante demócrata.


“Como muchos otros, nos equivocamos”, justificó Tony Romando, consejero delegado de Topix, luego de ordenar el retiro de 125 mil ejemplares enviados a los puntos de venta. El semanario se disculpó y puso en circulación un tiraje de 150 mil revistas dedicadas a Donald Trump como ganador de la elección presidencial.


Dentro del registro mediático no sólo hubo pronósticos y justificaciones, también fue posible hallar notas basadas en chamanes, profecías y predicciones. El 8 de noviembre, Telemundo y Univisión dieron cuenta de un ritual de chamanes en Lima, Perú, para “influir” en el proceso electoral y buscar que las fuerzas del más allá ayudaran a Hillary Clinton.


El viernes 11, medios como Excélsior y 24 Horas, consignaron que Francisco Gil Díaz, exsecretario de Hacienda durante el sexenio de Vicente Fox, bromeó en Twitter sobre los errores en las encuestas que no lograron advertir el triunfo de Donald Trump y señaló que el famoso vidente Nostradamus sí pudo hacerlo


Y retoma la cita del famoso adivino: “El Bufón que no era tomado en serio, se impone a la dama de grandes sueños y gobierna con mano de hierro a una poderosa nación sobre la tierra. Sangre, llanto y hambruna. Cumple varias de sus promesas de odio. La tierra entera comienza a sufrir sus primeros estertores de muerte”. Tanto Excélsior como 24 Horas, se preguntan si Nostradamus vaticinó la victoria de Trump.


El portal La Silla Rota consigna, también el 11 de noviembre, que la vidente Denise Tavares predijo en la cadena Telemundo el triunfo de Donald Trump. Y agrega que en una nueva “revelación”, vaticina que el presidente electo será objeto de un atentado. Este mismo medio el 12 de noviembre publicó que otra “adivina” Mohni Vidente, anuncio que ya no hará más predicciones políticas tras reconocer que se equivocó en su pronóstico de que ganaría Hillary Clinton.


Además, en las redes sociales se hizo viral un video en el cual se afirma que en la serie “Los Simpson” se había vaticinado desde el 2000 que Trump sería presidente. Esta versión, difundida por diversos medios digitales en México y el mundo como Uno TV Noticias y Univisión, alude al episodio “Bart to the future” en donde Lisa menciona que “el presidente Trump” dejó al país en la quiebra”, sin embargo no es una predicción como tal, sino una mención meramente circunstancial. Pero a la luz de los resultados los realizadores de la serie colocaron un gag donde Bart escribe en un pizarrón la frase: “Being right sucks” (Tener razón apesta) y remitir así al capítulo del 2000. Pero los difusores de esta especie han dado por sentado que “Los Simpson” predijeron el triunfo del hoy presidente electo.


 


Las lecciones no aprendidas


Entre las lecciones que ha dejado la elección presidencial en EU, es que nada está escrito y que el electorado puede modificar su intención de voto en cualquier momento. Por lo anterior, tal y como ocurrió en México, la industria de las encuestas enfrenta una ola de cuestionamientos, al igual que los medios e informadores que sobrevaloraron los estudios de opinión para vaticinar resultados, aunado a que su actuación estuvo más dirigida por su ideología partidista que por su compromiso profesional.


En México la clase política, y los medios ya están metidos de lleno en la carrera presidencial rumbo al 2018. Cada mes El Universal y El Financiero, publican encuestas donde Margarita Zavala aparece como puntera en las preferencias, seguida por Andrés Manuel López Obrador.


Otra práctica para construir percepciones consiste en interpretar en forma sesgada la información. Por ejemplo, The Economist publicó el viernes 10 de noviembre un análisis de las repercusiones en México de la elección presidencial en EU. Señala que si en los dos años que le quedan de administración, el presidente Enrique Peña Nieto no maneja con habilidad su relación con el gobierno que encabece Donald Trump, las consecuencias electorales para su partido en 2018 pueden ser adversas. Agrega que si los efectos negativos se reflejan en el rubro económico, algunos sectores del electorado podrían considerar al PAN como opción; pero si la crisis es mayoritariamente social, el depositario del voto podría ser Andrés Manuel López Obrador.


Medios como Proceso, Sin Embargo y Aristegui Noticias, le imprimen su visión política al texto de The Economist y apuntan que el semanario afirma que una crisis entre los gobiernos de Peña y Trump “catapultaría” a López Obrador a la presidencia.


La principal lección que deja la derrota de la prensa en la elección de EU y que en México parece no entenderse, es que desde los medios no se construyen candidaturas ni se deciden elecciones.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password