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La Cofetel tiende a controlar conductas anticompetitivas

A nadie debiera sorprender que la Cofetel defina medidas regulatorias para controlar las conductas anticompetitivas de los operadores dominantes en el mercado; lo contrario sería que la Comisión no asumiera su responsabilidad. La Ley Federal de Telecomunicaciones (LFT) señala, en el artículo 7, que uno de sus objetivos es “fomentar una sana competencia entre los diferentes prestadores de servicios de telecomunicaciones a fin de que éstos se presten con mejores precios, diversidad y calidad en beneficio de los usuarios.”

Las resoluciones recientes en materia de interconexión son muestra de la política regulatoria que debió orientar a la Cofetel desde hace mucho tiempo, al menos desde 1995, cuando se promulgó la LFT, y en la que se dio vida y atribuciones al órgano como agencia encargada de regular y promover el desarrollo del sector. Sin dejar de reconocer que en ese lapso hubo decisiones relevantes -como la implementación de “el que llama paga” o la portabilidad numérica- pasaron años antes de iniciar y ejecutar una regulación que deveras tienda a equilibrar las condiciones del mercado de las telecomunicaciones en México.

También hay que mencionar que la sistemática impugnación judicial de Telmex y Telcel a las resoluciones de la Cofetel en materia de interconexión ha sido factor determinante para que la regulación aplicable haya carecido de efectividad durante este tiempo. La gran mayoría de los temas de interconexión decididos por el regulador ha sido llevada a tribunales, donde además del otorgamiento de suspensiones de aplicación a las medidas, los jueces tardan meses y a veces años en resolver. Lo peor es que cuando lo hacen no necesariamente es en sintonía con la regulación propuesta por la Cofetel. Por ello, es de gran valor que la Suprema Corte de Justicia de la Nación se pronunciara en favor respecto a que no se pueden suspender legalmente las tarifas de interconexión resueltas por la Cofetel.

De haberse instrumentado una regulación efectiva desde el surgimiento de la Cofetel, seguramente hoy en día no observaríamos las incipientes condiciones de competencia donde un operador domina la provisión de los servicios. Basta recalcar los niveles de concentración de los operadores dominantes en los mercados de telefonía fija y móvil, Telmex y Telcel, respectivamente, donde el primero controla 85% del mercado y el segundo 70%. Esto, con la consecuente repercusión en la calidad de los servicios y en los precios finales a los millones de usuarios en el país.

Aún somos uno de los países más caros en cuanto a servicios de telecomunicaciones. Así lo demuestra el reporte bianual de la OCDE, “Communications Outlook”, que en su última edición de 2009 mantiene a México como uno de los países con tarifas más elevadas al público, tanto en telefonía fija como en la móvil, para las distintas canastas de consumo determinadas por la propia Organización. Ahora se espera que, para el reporte de este año, la posición del país en cuanto a precios de servicios no varíe mucho.

Estas primeras pinceladas regulatorias para controlar a Telmex y a Telcel en materia de interconexión no deben entenderse como estigma político contra las empresas de Carlos Slim, como algunos sugieren, incluso a diferencia del empresario. Más bien ya era hora, por el beneficio de los consumidores, de que existiera una intervención real de las autoridades para promover un modelo de competencia en los mercados de servicios de telecomunicaciones.

Dichas resoluciones de la Cofetel las entendemos como la punta del iceberg. Es un primer intento, y hay que reconocérselo al regulador, pero todavía falta mucho camino por andar para lograr una cancha pareja entre los distintos jugadores del sector telecomunicaciones frente al poder de mercado de los colosos. Hay que señalar, e incluso denunciar, que desde la creación de la Cofetel (1996) no se ha podido aplicar en firme una sola regulación específica a Telmex y Telcel, a pesar de que la Cofeco los ha declarado dominantes con poder sustancial en diferentes mercados. Sin embargo, las declaraciones de dominancia están suspendidas por juicios de amparo interpuestos por las empresas afectadas. En consecuencia, estas empresas han sido reguladas como cualquier otro operador.

En este sentido, el presidente de la Cofetel, Mony de Swaan, anunció que muy pronto habrá regulación asimétrica para los dominantes. Esperemos que así sea. Lo importante es que ahora la autoridad sea capaz de aplicar esta regulación de manera efectiva. De lo contrario, nos quedaremos sólo con buenas intenciones del regulador y con el status quo en el sector, en detrimento de la competencia, y por ende, de los precios y la calidad de los servicios.

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