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Angélica Recillas

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Licenciada en Comunicación.

López Obrador, intolerante a la crítica

Este texto fue publicado el 12 de junio de 2017

“Ustedes editorializaron, ese es un reclamo fraterno. Aquí y en todos los medios le hicieron segunda a El Universal”, se quejó Andrés Manuel López Obrador ante Ciro Gómez Leyva durante la entrevista que el periodista le hizo el lunes 8 de mayo en Imagen Televisión.

El reproche del dirigente de Morena se refería al caso de Eva Cadena, excandidata por ese partido a la presidencia municipal de Las Choapas, Veracruz, a quien se captó en varios videos recibiendo dinero en efectivo, materiales dados a conocer por ese diario y de cuya difusión responsabilizó al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong en contubernio con el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.

El político tabasqueño lució tenso en la charla con Gómez Leyva y su molestia aumentó conforme el periodista le requería pruebas de sus afirmaciones o le pedía ser más explícito en cómo va cumplir sus promesas en caso de ganar la elección presidencial de 2018.

A López Obrador lo ponen mal las entrevistas donde se le impide explayarse en su discurso y se le cuestiona sobre asuntos que normalmente evade en sus asambleas informativas o actos de campaña. En general, cada que surge alguna información que no le agrada o le resulta adversa, su primera reacción se dirige contra el medio de comunicación que la revela. Antes de hacer un pronunciamiento concreto sobre los hechos que se difunden, acusa al mensajero, quienquiera que sea, de “aliarse con la mafia”. Su historial de desencuentros con la prensa es amplio, incluso con medios que habitualmente le dan una cobertura favorable.

El complot tras el video

El lunes 24 de abril El Universal difundió el primero de tres videos que captan a Eva Cadena, hasta entonces candidata de Morena a la presidencia municipal de Las Choapas, Veracruz, recibiendo 500 mil pesos en efectivo. La reacción de López Obrador fue inmediata: señaló que esta era “parte de la estrategia perversa de la mafia del poder y de sus medios”.

En un video publicado en Facebook, el político tabasqueño dijo que a Cadena “le pusieron un cuatro” para enlodarlo y recordó que el episodio del videoescándalo de René Bejarano en 2004 fue producto de un complot entre el empresario Carlos Ahumada, Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox, Felipe Calderón y Diego Fernández de Cevallos, en complicidad con Televisa. Dos días después tuiteó: “El Universal no cambia: efendieron a las petroleras extranjeras; ocultaron los muertos del 68 y siguen de gacetilleros del régimen.

Lástima”, y grabó otro video en donde dijo “tener información” de que el “autor intelectual” de la grabación fue Miguel Ángel Yunes, quien se la entregó al secretario de Gobernación, Osorio Chong y éste lo mandó a El Universal. “Lo sé todo, sobre cómo decidieron difundir el video, con el apoyo de todos los medios que están vendidos y alquilados”, espetó.

Hasta el cierre de esta edición, no ha mostrado las pruebas que dice tener en su poder para demostrar sus dichos.

Pero el dirigente de Morena no siempre ha tenido una mala opinión de El Universal. Por ejemplo, el pasado 30 de enero publicó en Twitter: “Reveló El Universal acuerdo secreto de Anaya con Peña para enfrentarnos en Edomex y en el 18. Le vamos a ganar al PRIAN en las 2 elecciones”. El tabasqueño aludió entonces a lo difundido por el columnista del diario, Salvador García Soto, en el sentido de que el dirigente nacional del PAN sostuvo reuniones con funcionarios del gobierno federal a fin de delinear una estrategia para “frenar” a López Obrador y su partido en las elecciones del Estado de México y los comicios presidenciales de 2018.

Los disgustos con Proceso

El pasado 14 de marzo, Proceso publicó en su portal una nota acerca del diferendo de López Obrador con Antonio Tizapa, padre de uno de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, durante su gira en Nueva York. En ésta asegura que el tabasqueño le dijo “cállate” a quien lo increpó por sus presuntas omisiones en el caso Iguala. Cuando casi todos los medios registraron el incidente desde dos días antes, la revista lo difundió finalmente.

Sin embargo, un día después el reportero del semanario, Arturo Rodríguez García, publicó en su cuenta personal varios tuits donde explica que ante la gran cantidad de mensajes que le advertían que López Obrador no había dicho “Cállate”, revisó el video, aisló el ruido y lo “ralentizó” para descubrir que en efecto, hubo un error de apreciación y que el tabasqueño en realidad dijo “Que te vaya bien”. Al día siguiente, Proceso publicó la nueva versión.

Aun así el dirigente de Morena se disgustó con la revista y subió a sus redes sociales el mensaje: “Se retracta el de Proceso sin dejar de editorializar. Supone que el cállate es parte de ‘el acento del aludido’. Paladines de la objetividad”. El reportero Rodríguez le reviró: “Se ofende aspirante @lopezobrador_ por rectificar tuit con opinión personal. Supone que yo escribí notas del cállate. Su tolerancia ejemplar”, mientras que su compañero Álvaro Delgado, tuiteó: “Serénese, @lopezobrador_, está muy nervioso”.

Precisamente, bajo la firma de Delgado, el 19 de octubre de 2016 Proceso publicó en su portal el artículo “López Obrador, cómplice de la corrupción”, en donde el autor hace una severa crítica a la propuesta del tabasqueño de ofrecer amnistía anticipada a sus adversarios políticos y la califica como “un coqueteo con un pacto de impunidad al más alto nivel”. Dos días más tarde, Álvaro Delgado escribió para la versión impresa otro texto donde, si bien mantiene su oposición a la idea de López Obrador, matiza su tono crítico del primer artículo e incluye la queja del excandidato presidencial en el sentido de que “con motivos distintos se volvieron a unir periodistas de izquierda y derecha” en su contra.

Por cierto dos años atrás, en octubre de 2014, López Obrador acusó a Proceso de tener “mala leche” cuando el semanario publicó un reportaje en donde se le cuestionó su tardía reacción hacia los hechos de Ayotzinapa.

Reforma, un cliente frecuente

“No te equivoques, el que exonera es tu tocayo y la mafia a la que defiendes”, escribió en Twitter Andrés Manuel López Obrador, el jueves 20 de abril. El mensaje fue dirigido al caricaturista Calderón de Reforma quien, ese día, publicó un cartón donde aparece el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, vestido como un obispo, exculpando a su hermano Humberto de sus delitos. En el ángulo superior derecho, también ataviado como sacerdote, López Obrador reclama ser el único con la atribución de “perdonar pecados”. El tabasqueño alude al expresidente Felipe Calderón, como el “tocayo” del monero.

Reforma es uno de los medios con los que López Obrador se molesta con más frecuencia, especialmente por la difusión de sus encuestas electorales; cuando éstas no lo favorecen, las descalifica y si aparece a la delantera, las celebra aunque con recelo. Por ejemplo, cuando el 14 de agosto 2016 se publicó un sondeo donde Margarita Zavala iba en primer lugar, el exjefe de Gobierno tuiteó:

“La encuesta cuchareada del Reforma me hizo recordar al periódico de don Porfirio, El Imparcial, que siempre estaba en contra de opositores”. En cambio, cuando el mismo diario difundió el 4 de diciembre una nueva medición donde él encabezaba las preferencias, también a través de Twitter dijo: “Con las reservas del caso, porque las encuestas suelen ser cuchareadas en México y en el extranjero, y en el mejor de los casos sólo son una fotografía del momento, les comparto la medición publicada hoy en el diario Reforma”.

Pero no es solo por las encuestas; a López Obrador le han incomodado algunas coberturas del diario e incluso, opiniones plasmadas en sus columnas y artículos. El 2 de septiembre de 2016 en la columna Templo Mayor, se aludió al fallo del TEPJF de anular la elección para la alcaldía de Zacatecas, donde había ganado la candidata de Morena, María Soledad Luévano Cantú, debido a que se comprobó que ésta realizó actos de campaña fuera de los tiempos establecidos por la ley. Según el texto, López Obrador ideó la figura de “promotor de la soberanía nacional” para poder “placear” a sus anchas a sus aspirantes fuera del calendario electoral. La reacción del tabasqueño no se hizo esperar: “El Reforma apoya al PRIAN para quitarnos el triunfo en el municipio de Zacatecas. Dice que violamos el ‘principio de equidad’. Deshonestos”, escribió ese día en Twitter. Es decir, López Obrador culpó al diario de una decisión de la autoridad electoral.

El 8 de mayo de 2016, Enrique Krauze publicó el artículo: “La generación de la discordia”, en donde se refiere a López Obrador como un “líder carismático y mesiánico”, cuya plataforma no propone la construcción de un nuevo orden democrático sino la vuelta al orden antiguo de la Revolución Mexicana. La respuesta del dirigente de Morena fue: “Krauze defiende al régimen corrupto y antidemocrático. Me llama mesiánico, en vez de ofrecer disculpas por su apoyo al fraude de 2006”, en un tuit fechado el mismo 8 de mayo.

El 13 de abril de 2016, tras varias notas que Reforma publicó en portada sobre las investigaciones de las propiedades y las empresas fantasma del entonces gobernador de Veracruz, Javier Duarte, López Obrador señaló al diario de ser parte de una campaña contra el mandatario estatal. Durante una gira por la entidad, dijo que le llamaba la atención que Reforma, “un medio al servicio de la mafia del poder”, estuviera atacando a Javier Duarte, cuando antes lo protegía. Asimismo, lo acusó de apoyar a Miguel Ángel Yunes Linares.

El 23 de noviembre de 2015, Reforma publicó el titular de portada “Arranca AMLO, regala la luz”, en cuya nota central se menciona que en su primer acto oficial como dirigente de Morena, López Obrador dio el banderazo de salida a unas brigadas en Tabasco que reinstalarían el suministro de energía eléctrica a los contribuyentes que lo tuvieran suspendido por adeudos con la CFE.

López Obrador envió un mensaje al propietario del diario, Alejandro Junco de la Vega, donde le pide rectificar, no sin señalar que “Reforma tiene tendencia conservadora, pero actúa con independencia de la mafia en el poder”.

A toda o publicación, corresponde una reacción

López Obrador siempre tiene una respuesta para cualquier publicación o periodista que lo critique, por la razón que sea y también para un simple “chacaleo”, como se conoce en el argot periodístico a una entrevista improvisada.

El pasado 22 de febrero, el tabasqueño fue sorprendido en el aeropuerto de Veracruz por un grupo de reporteros que le cuestionaron sobre la inclusión en las filas de Morena de expriistas ligados a Javier Duarte, situación de la cual habían dado cuenta varios medios locales e incluso algunos nacionales. En un principio quiso evadirse, pero ante la insistencia respondió: “Lo que yo estoy viendo es que Yunes ‘maicea’ bastante aquí a los medios de información. Reparte maíz con gorgojo”. No contestó las preguntas que le hicieron.

El 22 de noviembre de 2016, el columnista Ricardo Alemán cuestionó en Milenio Diario lo que él consideraba la falta de congruencia de López Obrador al no transparentar sus bienes y citó distintos reportajes sobre sus propiedades, cuyo valor es comparable al de “diez casas blancas”, según el punto de vista del autor. En este caso, en lugar de pedir derecho de réplica al columnista o al periódico, López Obrador optó por defenestrar al periodista con este tuit: “Hoy me calumnia el ponzoñoso Alemán.

Nunca le contesto. Pegarme es una industria lucrativa. A eso se dedican muchos gacetilleros vendidos”.

Uno de los reportes periodísticos citados por Alemán, se difundió en Excélsior el 15 de septiembre de 2016. En él se detalla, con documentos notariales incluso, la situación legal de una propiedad de López Obrador en Palenque, Chiapas.

Se hace un seguimiento de cómo ésta fue escriturada a nombre del tabasqueño y cómo él la cedió a sus hijos; también se da un informe sobre su extensión y valor económico. Se destaca que la información recabada no concuerda del todo con lo que López Obrador plasmó en su declaración de bienes.

Ante ello, el excandidato presidencial también prefirió descalificar. El 16 de septiembre escribió en Twitter: “Olegario Vázquez Raña e hijo, que encarnan la corrupción, me atacan en su inmundo pasquín por la quinta que heredé de mis padres en Palenque”. La respuesta del director Pascal Beltrán del Río fue inmediata y por la misma red social: “El señor @lopezobrador_ lanza insultos contra @Excelsior pero sería mejor para el interés público que nos diga en qué hemos mentido”. El caso concluyó en este intercambio de tuits.

Los malos

Andrés Manuel López Obrador tiene un discurso ambivalente con los medios y los periodistas; por un lado se dice respetuoso de la libertad de expresión, sin embargo, cada que algún medio difunde información que afecte su imagen o tan sólo difiera de sus puntos de vista, los incluye en su lista de “los malos” que le hacen daño al país.

Si realmente concibe al periodismo como una actividad necesaria en cualquier régimen que aspire a ser democrático, o como un contrapeso al ejercicio del poder, no es explicable su silencio ante las agresivas reacciones de hombres cercanos a él, como John Ackerman, quien tras la entrevista del lunes 8 de mayo con Ciro Gómez Leyva, escribió en Twitter que el periodista “merece el repudio de todo el pueblo de México”. O Epigmenio Ibarra, quien tuiteó: “¿Y Ciro se dice periodista?, patético defensor del régimen, eso es lo que es”.

Con su experiencia política López Obrador sabe que no es la descalificación al mensajero la vía para definir una nueva ruta en las relaciones de la prensa con el poder.

 

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