Verónica Díaz

Reportera

José Cárdenas: “Tenemos los medios que merecemos”

¿Cómo procesa emocionalmente el dar tantos partes informativos tan desalentadores para el país?

Me cuesta mucho trabajo. Soy un poco inconsciente o muy inconsciente, tramito en automático la información y trato de analizarla, pero tengo la obligación de no sufrirla, de no padecerla; la padezco y la sufro después. Cuando termina el noticiero intenso, me quedo con la adrenalina y el estrés y me empiezan a caer los veintes: oye, hoy hablaste de cuatro balaceados en no sé dónde, de la bronca de Acapulco de ayer, la inseguridad en México, que 8 de cada 10 mexicanos temen ser víctimas de algún delito. ¿Cómo puedes estar tranquilo? No, no estoy tranquilo, yo también soy un ciudadano y me afecta y de pronto empiezo a mirar por todas partes si alguien me está persiguiendo.

¿Cómo inyectar entusiasmo a la audiencia frente a noticias tan desalentadoras como las que conocemos diario?

Es fundamental, comunicador que no emociona no comunica, así de sencillo. Cuando tú tienes en tus manos la responsabilidad de informar pues lo haces en la medida de tus posibilidades, con los mejores recursos con los que cuentas. Y para poderte emocionar tienes que entender lo que estás diciendo. No doy información que no entiendo, si yo no entiendo la información difícilmente tú que me estás escuchando la vas a entender, mejor me la brinco hasta que la entiendo e invito a no sé quién para que nos explique.

¿Qué les dice a sus colegas que no coinciden con que Julio Scherer haya entrevistado a “El Mayo” Zambada?

Es un punto delicado que ha sido motivo de debate. Yo defiendo al maestro Scherer como periodista. Es decir, yo admiro mucho el hecho de que haya ido a entrevistar a este personaje que lo es sin duda, de la sociedad, si tú quieres del lado oscuro de la sociedad, que nos está mostrando un lado oscuro del propio rostro del crimen organizado en México y eso es noticia. A mí, más allá de la crónica, lo que me gusta es la fotografía porque es un editorial.

Muchos que no son reporteros han salido desde la tribuna de la torre de marfil del intelectual a criticar y a condenar: “¿Cómo es posible que Julio Scherer se preste a ser un instrumento de los narcotraficantes? ¿Cómo es posible que se preste a ser el mandadero de un mensaje para el gobierno federal? ¿Cómo es posible que este narco maldito que ha matado a tantos periodistas y que ha cocinado en pozole a no sé cuántos cientos de personas tenga espacio y tenga tribuna?”. Pues es posible porque ahí está y nos está demostrando que el narco ahí está y ese es el problema. Un reportero, creo yo, entiende muy bien el fondo de lo de Scherer, alguien que no es reportero difícilmente lo va a poder hacer.

Este hecho periodístico ha despertado muchos enconos y ha peinado a la sociedad periodística, al gremio, los que se peinan del lado de Scherer y los que se peinan en contra, pero Scherer es tan polémico que no crea medias tintas, si fuera algo intrascendente pues no hubiera creado tanto desmadre. Es lo que pienso, así lo veo.

Ayer, en el marco de la entrega de los premios José Pagés, se dio un debate entre Beatriz Pagés, promotora del premio (obviamente lleva el nombre de su padre), y un aguerrido defensor de Scherer que es Miguel Ángel Granados Chapa y se puso muy sabroso. Yo siempre he creído que del debate es de donde surgen las verdaderas ideas, y a mí me gusta debatir y me gusta argumentar y me gusta que me debatan y que me argumenten porque eso enriquece mucho. Fíjate que esa fecha en que se publica lo de Scherer, a los dos días hablé con Raúl Trejo Delarbre y estábamos absolutamente en desacuerdo, pero fue tan enr iquecedor que hoy estoy de acuerdo con lo que periodísticamente significa el encuentro.

¿Cómo es su relación con el gobierno federal?

En este momento no puedo hablar en términos generales del gobierno federal, con algunos miembros es mala, en otros casos es pésima y en la mayoría de los casos es fría, pero también tengo mis quereres en todo esto y hay personajes de la política de cualquier partido y no solamente dentro del gobierno con los que tengo puntos importantes no de coincidencia sino de trascendencia, de conversaciones, de intercambio, de argumentos, que es lo que yo siempre defiendo.

Dentro del gobierno federal, en algunos casos, siento frialdad, en otros distancia, en otros enemistad.

¿Qué impresión le deja la política de comunicación social de Los Pinos?

A mí, la verdad, no me gusta. Yo creo que descuidan lo más por irse por lo menos, cuentan los centavos en lugar de contar los pesos. ¿A qué me refiero? Hay un control férreo por parte de la coordinación de comunicación social de la Presidencia de la República en relación con los directores o coordinadores de comunicación de las secretarías de Estado. Por ejemplo, nos hemos topado tiro por viaje en lo que va del sexenio con un obstáculo muy grande en Relaciones Exteriores, que es la ventana para mirar al mundo a través de los ojos de México, la política exterior, etcétera. Nos cuesta un trabajo del diablo poder llegar a las altas esferas de la propia Secretaría y obtener un testimonio. ¿Por qué?, pues porque las órdenes son muy estrictas, hasta dónde yo entiendo y hasta dónde yo sé, entonces todo se tiene que consultar en etapas, es decir se pretende crear un control muy férreo y resulta que se crean vacíos de poder bárbaros, pero independientemente de eso también hay errores como en todos lados y bueno, yo no estoy de acuerdo, no me gusta la política de comunicación social, pero, en general, nunca me han gustado.

Pero ha habido algunas con mayor apertura.

¡Ah, claro! Y más inteligentes. No lo digo porque los que están ahí no lo sean, seguramente lo son, pero traen una camisa de fuerza o yo no sé qué les pasa. Mira, hasta donde entiendo el que manda en Los Pinos es un hombre muy detallista, es un administrador al detalle, es muy cuidadoso en todo lo que hace y se mete de verdad en cosas que no te imaginarías; en lugar de ver las cuestiones con visión de Estado, las ve con una visión de microscopio y eso a veces inquieta porque está en todo y no está en nada y amarra mucho a la gente.

Yo tengo una carta que, además, la difundió Marco Levario y le pedí permiso para utilizarla en una columna del periódico, una carta que le mandó Carlos Castillo Peraza a Felipe Calderón cuando éste ganó la presidencia del PAN. La carta, en pocas palabras, dice: Felipe, discúlpame pero tú no confías ni en tu sombra, así no se puede gobernar. Eso te dibuja perfectamente el perfil del Presidente de la República desde el punto de vista ejecutivo, de la política. Si así era cuando era panista y ahora ha de ser igual, no está rodeado más que de sus cuates y con estos resultados.

¿Considera que está perdida la batalla del gobierno federal contra el narcotráfico?

Yo creo que es una lucha loable, muy costosa, alguien tenía que dar la batalla, esto no podía seguir así. No soy partidario de la negociación pero tampoco soy partidario de los abusos de la autoridad, del militarismo y de la bota del Ejército sobre el cuello de la sociedad, en aras de la lucha encomiable del Estado mexicano que nos representa.

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Estoy de acuerdo en muchas cosas, sin embargo, la torpeza con la que se han manejado las estrategias que involucran al Ejército, que no está preparado para efectuar labores policiacas, ha dado como resultado un encono de la sociedad en contra de esta institución, eso es muy grave porque ya no tenemos de dónde agarrarnos.

Creo que la estrategia ahora de ir sustituyendo paulatinamente la labor del Ejército, que nunca debió de llevar a cabo labores policiacas, comenzará a dar resultados, pero los veremos dentro de mucho tiempo. Lo que no puede ir para largo es que la sociedad que debe ser protegida y defendida por sus instituciones de seguridad de pronto sea víctima de esas instituciones por incapacidad, por falta de inteligencia, por falta de estrategia de las propias instituciones. Entonces, ¿por qué cuestionar la labor del Ejército? Porque está cometiendo atropellos, salvajadas, en lugar de darnos seguridad nos da inseguridad, inquietud. Yo creo que el trato, el roce del Ejército con la sociedad es muy delicado y tiene que pulirse ese aspecto. En ese sentido vamos perdiendo, claro que vamos perdiendo, pero yo quisiera que fuéramos ganando porque no puede ser que medio millón de personas involucradas con el crimen organizado tengan secuestrado a 108 millones de mexicanos. No se vale.

Cuando salieron libres los alcaldes michoacanos detenidos por el gobierno federal después de que no se les comprobaron las acusaciones por narcotráfico, usted fue de los pocos periodistas que destacaron el tema. ¿Qué opinión le merece eso?

Lo menos es, no solamente “usted disculpe” después de 10 meses o algo por el estilo, de prisión. ¿Usted disculpe? No, tú, Estado mexicano, me vas a reivindicar en mi honor y en mi nombre frente a la sociedad, porque tú me acusaste sin juicio previo y me señalaste como un corrupto responsable de los vínculos con el crimen organizado y me destrozaste mi carrera, mi nombre y a mi familia.

Es que aquí se parte de un hecho: en México debiera regir el principio de la presunción de la inocencia. Pero aunque lo diga la Constitución y los códigos federal y locales, la realidad es que aquí prevalece el principio de la presunción de la culpabilidad, mientras sigamos así somos un país, ¿qué te digo?, subdesarrollado.

¿De qué se ocupan los medios si no es de esto?

Cada quien mata las pulgas como puede y cada quien tendrá sus compromisos, yo no sé más que los míos y créeme que aquí en este espacio le damos cabida, como dice nuestra línea editorial, a todas las voces, a todas las noticias, aquí no hay censura.

Desde aquí yo voy a juntar todas las voces en torno a un hecho y junto con la sociedad convocarla a un intercambio, yo digo adulto, de comunicación donde el emisor del mensaje a través de este medio se comunica con el receptor y se complementa y el receptor tiene una obligación con el emisor del mensaje, ¿cuál es? Procesar.

Yo no voy a procesar un juicio, jamás te voy a decir cómo pienses, jamás voy a golpear en la mesa para imponer mi criterio, nunca, es faltarle el respeto a la inteligencia de tu audiencia, pero sí te invito, te convoco y te exijo que si te quieres sumar tienes la obligación de escuchar, de procesar y sacar tus propios juicios. Yo te sirvo como un conducto para darte los datos, pero tú eres un adulto, tú haz tu trabajo; yo hago el mío.

¿Qué opina del manejo que hizo la televisión del caso Paulette?

Como telespectador, veo diferencias. Evidentemente, una vez más, ha quedado demostrado que los grandes poderes de la televisión, Televisa y Tv Azteca, se han convertido no solamente en informadores si no más allá, han rebasado a la justicia por culpa y errores del procurador Bazbaz y se han convertido ellos en fiscales del fiscal.

Ahora resulta que el caso en lugar de litigarse en un juzgado se está litigando en los medios y entonces tenemos que escuchar a Adela entrevistar a la mamá porque de otra forma no nos enteramos de nada o a Joaquín entrevistando al papá, o a Altarorre entrevistando a Lilly Téllez, porque son los medios que le brindan mayor difusión, en este caso a los entrevistados. Es lo que ha pasado, que nosotros tenemos los medios que merecemos, los grandes medios de la televisión en México que son dos, son los que marcan el ritmo del interés de la opinión pública sobre los acontecimientos, vuelven importante o no importante un caso y eso es lo que me parece patético como sociedad.

¿Hay otras alternativas?

Claro, Milenio TV, que me encanta porque es otro afán, lo que hacemos en Telefórmula es muy modesto desde el punto de producción de televisión, es muy pobre, pero no somos TV, somos radio con imagen así que no podemos competir.

Hay muchas posibilidades, yo ya no me informo a través de la televisión, me informo a través de las fuentes directas, ese es un privilegio que me ha dado el ejercer 40 años esta profesión.

¿Cuáles cambios urgen en la ley de radiodifusión y telecomunicaciones?

Me he metido a fondo en el tema, sé que hay en este momento a discusión tres iniciativas o cuatro, evidentemente hay muchos intereses de por medio. Me está llamando la atención cómo están reaccionando todos, hubo una Ley Televisa en el año 2005 que se aprobó ahora esa ley hay que modificarla porque ha sido rechazada en algunos términos por la Suprema Corte, por ejemplo en la cuestión de la renovación de las concesiones para evitar los monopolios, los duopolios, para evitar los abusos. En esa parte me parece justo, me parece importante que se revisen las cuestiones que no están bien.

Si me hablas de una ley que va a regular a los medios de información en términos editoriales, la rechazo sin conocerla, pero si me hablas de un ordenamiento que va a ser vigoroso, riguroso, con los medios privados que son ante todo de interés público, entonces bienvenidas las buenas ideas, cualquiera que sea la iniciativa.

¿Cuál es su periodista más admirado?

Son muchos, muchísimos. Admiro mucho a Carlos Marín, a Carlos Ferreira; quizá no te suene inmediatamente porque no es un hombre famoso; no admiro a los famosos, pero sí admiro mucho a Joaquín, creo que es un gran profesional. Carmen, me encanta como trabaja, pero también me gusta Denise Dresser que es explosiva, tremenda. Admiro mucho a Miguel Ángel Granados Chapa.

No solamente me gustan los periodistas de izquierda o con tendencias hacia la izquierda sino más liberal. Leo mucho a Héctor Aguilar Camín, que no es periodista pero bueno, es un historiador, me gusta mucho su análisis. Es que leo mucho a analistas, cuando leo periódicos no leo noticias porque esas ya me las sé desde el día anterior, yo lo que busco son plumas que me hagan pensar, busco a Pepe Carreño Carlón en El Universal y a Sergio Sarmiento en Reforma, a Luis Rubio, Guadalupe Loaeza, Reyes Heroles, Silva Herzog Márquez, José Antonio Crespo; son intelectuales, analistas.

Si me preguntas por periodistas, pues admiro mucho a Rafael Cardona, él sí es un periodista por los cuatro costados, Carlos Marín, Raymundo Riva Palacio.

Como consumidor de medios que también es, ¿qué es lo que más lamenta de la oferta de comunicación?

Pues es muy variada, es como de tutti frutti, ¿no? Al contrario, a mí me gusta que en un puesto de periódicos de hoy en día, en nuestra incipiente democracia, tengamos un periódico como La Jornada que es estupendo, y también tengamos Reforma, El Universal, Milenio, El Financiero, El Economista; tenemos opciones de prensa escrita.

Ahora lo que está vivo, caliente, ardiendo como un clavo es Internet. El futuro para allá va, yo creo que los periódicos van a acabar desapareciendo.

¿Joaquín López-Dóriga o Javier Alatorre?

Cada quien tiene su estilo, Joaquín me gusta como periodista, lo siento más cercano; Javier Alatorre también tiene una formación y ha crecido mucho, pero si me obligas decirte quién, te digo Joaquín.

¿El Financiero o El Economista?

El Financiero

¿La Jornada o Reforma?

La Jornada

¿Diario o radio?

Radio

¿Le gustaría regresar a trabajar a la televisión?

Mejor pregúntele usted a la televisión si le gustaría que yo regresara a trabajar con ella. De hecho estoy trabajando en televisión, ¿o qué esto no es televisión? Modesta, pobrecita, pero no nos menosprecies.

¿Qué música escucha en la radio?

Casi no escucho música en la radio, escucho noticieros, todo el santo día. Escucho estaciones habladas todo el tiempo. ¿Qué música escucho en lo particular? Todo, me encanta la música, desde Café Tacuba, pasando por Aleks Syntek, Julieta Venegas, Pink Floyd. Soy sesentero, no puedo negar mi antigüedad. Me gusta mucho la música afroantillana, los arreglos me encantan y, desde luego y por encima de todo, la música clásica.

¿Cuál sería la noticia que quisiera dar?

Una que tenga que ver con la justicia, con la libertad. Me gustaría que no existiera Proceso, que no hubiera página roja, quisiera que hubiera análisis internacional, nacional pero con prospectiva.

No me gusta ver en los periódicos reflejada la inseguridad, la violencia, pero los medios no somos más que el espejo que refleja a la sociedad y si tenemos el rostro feo nos vamos a reflejar muy feo en ellos. Que no nos achaquen que estamos generando el horror de la realidad, no, nosotros la estamos reflejando.

¿Cuál es el momento periodístico más apasionante y estresante que ha vivido?

Varios, cuando estuve en Irak, en Irán, me tocó la revolución del Ayatola, cuando cae el Sha de Irán y entra el Ayatola. He tenido coberturas muy apasionantes, desde otra perspectiva, en viajes presidenciales, he tenido la fortuna de acompañar a varios presidentes, de López Portillo para acá, a viajes internacionales, ha sido una gran enseñanza.

Lo que más me ha enriquecido, sin duda, fue como enviado especial a cubrir algún conflicto, que no solamente se trata de salir con un chaleco antibalas, sino que un conflicto te obliga a pensar, a conocer el tema.

Yo tengo un gran pendiente en este momento de mi vida profesional, que sería irme de corresponsal -espero que todavía tenga la energía- al África, me encantaría tratar de entender ese continente abandonado y que nadie quiere voltear a ver. He leído bastante y me apasiona cómo se desbordan las pasiones allá, me deprime mucho la ayuda internacional, una supuesta caridad donde hay mucho espectáculo, Angelina Jolie y cuestiones mediáticas.

¿Qué opina de las redes sociales y su aplicación en el periodismo?

Las redes sociales se han vuelto un apéndice fundamental para comunicar los hechos inmediatos. No hay que confundir la red social con análisis de fondo. Para empezar, los 140 caracteres de Twitter no permiten hacer más. Estoy en Facebook pero lo veo más para chavos, que sacan sus fotos de sus viajes, no me meto en eso, la verdad no pierdo mi tiempo, yo mando información, eso sí. Lo que me apasiona es Twitter, porque es un mini blog, es algo más.

Al mismo tiempo advierto peligros, cuando no hay profesionalismo se generan escándalos y ruido innecesarios, nunca falta el perverso que engatusa a un inocente y empieza a twittear hechos de violencia inexistentes, como en Reynosa o en Nuevo Laredo, donde hubo una crisis. Eso no se vale, y hay que confiar en algunos informadores, no en todos. ¿Tú crees que el crimen organizado no está metido en Twitter a través de quien sea o quienes sean para desestabilizar en un momento dado a una sociedad? Pero también hay que generar estrategias de contrainformación.

Reportera.

Periodista. Conductor de Radio Fórmula.

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