Cinque Terre

Kutzi Hernández Galván

Docente investigadora de la Universidad Autónoma de Zacatecas. [email protected]

Jorge Ibargüengoitia, ¿víctima de la CIA?

Este texto fue publicado el 29 de febrero de 2016


Apertura de expediente

Hay una versión, por decirlo de algún modo, sobre el deceso del escritor Jorge Ibargüengoitia: Alejandro Jodorowsky cree que la CIA (en español, Agencia Central de Inteligencia) es responsable de su muerte.

El testimonio acusatorio

Alejandro Jodorowsky es autor de la versión más heterodoxa que hasta el momento se ha publicado sobre el accidente en el que falleció el guanajuatense, hace 33 años.

En su libro La danza de la realidad (2005), Jodorowsky sospecha que el avión en el que viajaba Ibargüengoitia fue boicoteado por la CIA, en virtud del perfil izquierdista de gran parte de quienes viajaban en dicho vehículo. El tema salió a colación a partir de sus remembranzas sobre una expareja suya, Bernardette Landru, a quien describe como una comunista extrema y una política brillante. A la letra, el texto dice lo siguiente:

En 1983, en España, al despegar el avión que iba a llevarla a un congreso revolucionario en Colombia, junto con destacados intelectuales marxistas, Jorge Ibargüengoitia, Manuel Scorza y otros, estalló. Aún hoy creo que no fue un accidente sino un crimen de la CIA (Jodorowsky, 2005: 227).

Luego de estas afirmaciones, Jodorowsky pasa a otros temas y no vuelve a mencionar el asunto. Desde luego, como podemos ver en el texto citado, nos estamos refiriendo a suspicacias que no se sustentan en argumentos ni evidencias, pero también están basadas en supuestos que se antojan equivocados. Es decir: ¿Jorge Ibargüengoitia marxista, participando en congresos revolucionarios?

Una de las virtudes de los textos de Ibargüengoitia reside en que es suficiente haber leído la mayor parte de su obra para que, sin necesidad de haber convivido con el personaje o sin tener noticia sobre sus actividades políticas, podamos darnos cuenta de que las aseveraciones de Jodorowsky son inconsistentes respecto a las convicciones de Ibargüengoitia. Para demostrar lo anterior, en lo sucesivo citaré varios documentos que sirven como elementos de juicio. Valga el presente ejercicio, si se quiere, como mero divertimento, sin que ello comprometa la seriedad del mismo.

Los hechos

El 27 de noviembre de 1983, Jorge Ibargüengoitia murió en un accidente aéreo cerca de Madrid, cuando se dirigía al Primer Encuentro de Cultura Hispanoamericana que se celebraría en Colombia, a invitación de Gabriel García Márquez.

En el mismo avión iban otros intelectuales como Marta Traba, Manuel Scorza, Ángel Rama y el pianista Marc Rubenheimer. Algunas fuentes mencionan que la actriz Fanny Cano también viajaba en dicha aeronave; sin embargo, nuestros informantes aseguran que ella falleció pocos días después en un choque aéreo en el aeropuerto de Madrid-Barajas.

La versión oficial sobre el deceso de Ibargüengoitia, que es la que aparece en infinidad de periódicos y sitios electrónicos, señala que una aeronave de la compañía colombiana Avianca se estrelló cuando estaba por aterrizar en el aeropuerto de Barajas.

De acuerdo con el diario El País en su versión electrónica, el accidente, que costó la vida a 181 personas, se debió a una falla humana, según lo registra la caja negra del aparato. “El primer oficial, Edgar Ramírez, confundió la cifra de 3 mil 282 pies, apropiada para acercarse a Barajas según la carta de vuelo, con la de 2 mil 382”.

Contraste de versiones

Al comparar estas versiones con la de Jodorowsky, ésta última suena exaltada. La frase “congreso revolucionario”, por ejemplo, hace pensar en una concentración de activistas políticos o algo parecido, cuando en realidad se trataba de una reunión sobre temas culturales, como ya se mencionó párrafos arriba.

Por otra parte, cualquiera que conozca la vida del guanajuatense o que por lo menos haya leído su obra, sobre todo la periodística, sabe que Ibargüengoitia no fue, ni por asomo, un intelectual que pudiera motejarse de marxista; incluso sería posible afirmar que, de seguir vivo, habría protestado –en su muy peculiar estilo– ante dicho calificativo.

Buscando un móvil

Si las sospechas de Jodorowsky resultasen ciertas, ¿cuál podría haber sido el móvil para que el monstruo estadounidense de investigación se ocupara en aniquilar a un novelista mexicano que para mayores señas se caracterizó por un estilo irónico y descarnado, así como por sus parodias del gobierno y la sociedad mexicana de su época?

Si se trata de mirar con suspicacias la obra de Ibargüengoitia, el libro La ley de Herodes, o mejor dicho, el cuento que da nombre al volumen, podría considerarseun tanto subversivo, mas no al grado de representar una amenaza de algún tipo para el vecino país del norte.

La ley de Herodes –que nada tiene que ver con la película homónima, producida muchos años después de publicado el libro– se vale de una sola escena –un becario mexicano, beneficiario de una fundación norteamericana, es auscultado en la zona anal por un médico sajón– para hacer toda una alegoría de la relación entre ambos países. Con todo lo cáustica que resulte dicha obra, no puede considerarse motivo suficiente como para atentar contra la vida del autor. Busquemos otros móviles.

Extrañamente, el último artículo que Ibargüengoitia publicó en vida, tiene que ver con la CIA. El texto, titulado “Hijo de Bloomsbury”, fue difundido en el número 84 de la revista Vuelta, correspondiente a noviembre de 1983, es una secuela del cuento “Conversaciones con Bloomsbury”, publicado en La ley de Herodes. En el artículo, el autor recapitula sobre Bloomsbury, un escritor norteamericano que años antes había radicado en México y de quien Ibargüengoitia sospecha que era agente de la CIA. Si bien es mencionada dicha organización, el texto es más bien inofensivo, anecdótico, y a nuestro parecer, no constituye móvil suficiente como para hacer estallar un avión con 181 personas a bordo.

La sorpresa de la viuda de Ibargüengoitia

Entrevistada en exclusiva, la pintora Joy Laville desmintió, vía telefónica, la versión de Jodorowsky. En un primer momento, la viuda de Ibargüengoitia se mostró renuente a entrevista alguna; “todo lo que he dicho sobre Jorge está publicado”, explicó cortésmente. Sin embargo, accedió a escuchar nuestras preguntas, ante las cuales respondió con risas y expresiones de sorpresa.

Laville admitió que era la primera vez que escuchaba que la CIA estuviera implicada en el trágico suceso donde falleció su esposo. Manifestó segura, de que se trató de un accidente, citando la versión oficial: a causa de un error del piloto, el vehículo chocó contra un promontorio.

La pintora, que en el momento de la plática se encontraba en el estado de Morelos, demostró igual sorpresa ante la afirmación de que Ibargüengoitia habría sido marxista y confirmó que dicho adjetivo no concuerda con la forma de ser y de pensar del escritor.

“Yo no soy marxista”: Ibargüengoitia

Como si fuera un reclamo desde el más allá, a nuestras manos llegó un ejemplar de la revista Vuelta, en el que Ibargüengoitia mismo declara: “…yo no soy marxista”, en una entrevista realizada por Aurelio Asiain y Juan García Oteyza, publicada en marzo de 1985.

En dicha entrevista, Ibargüengoitia asegura que “las aplicaciones de Marx que tenemos a la vista son un fracaso total”. Más aún, afirma que “si México se vendiera, como se vendió Cuba a la Unión Soviética, no le darían un clavo porque la Unión Soviética no puede mantener a México. Y punto. Nos iría muy mal”.1

Las suspicacias de Jodorowsky contra la CIA podrían terminar en el cajón de las expresiones estrambóticas que le caracterizan, aunque tal asunto sea materia de otra averiguación.

Fuentes

S/A, “Los accidentes aéreos de 1983 se debieron a fallos humanos, según las cintas de los aviones”, El País, Madrid, 11 de mayo de 1984 http://elpais.com/diario/1984/05/11/espana/453074422_850215.html

Asiain, Aurelio y Juan García Oteyza, “Entrevista con Jorge Ibargüengoitia”, en Vuelta, año IX, Vol. 9, núm. 100, México, 1985, pp. 48-50. Ibargüengoitia, Jorge, (1967) La ley de Herodes, consultado en la edición de Lecturas Mexicanas Segunda Serie núm. 73, México, Joaquín Mortiz-SEP, 1986.

__________________, “Hijo de Bloomsbury”, Vuelta, núm. 84, noviembre de 1983, pp. 44- 45.z Jodorowsky, Alejandro, La danza de la realidad, Col. De Bolsillo, México, Ed. Siruela (2007).

Nota:

1.Asiain, Aurelio y Juan García Oteyza, 1985:48.

 

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