Premio Nacional de Protección Nacional
Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

John Lennon, en memoria

Cada que termina o comienza una década, suelen producirse malas, muy malas noticias para el mundo del espectáculo. Es una especie de “maldición del año 1”, como aquel 3 de julio de 1971, cuando se dio a conocer la noticia de la muerte de Jim Morrison; o el deceso de Bob Marley, acaecido el 11 de mayo de 1981; o el 24 de noviembre de 1991, cuando dejó de existir Freddie Mercury. A ellos se les recuerda no sólo por sus méritos musicales, sino porque abandonaron el mundo de los vivos siendo jóvenes: Morrison, a escasos 27 años de edad; Marley, a los 36; Mercury, a los 45.

Considerando el talento desplegado por estos extraordinarios músicos (con “M”, en mayúscula, y no sólo por sus apellidos), siempre queda la sensación de que lo mejor de ellos estaba por venir. No falta quien se pregunte: ¿qué estarían haciendo ahora Morrison, Marley y Mercury, cuyas edades serían de 66, 65 y 64 años, respectivamente? Aquí sería más que apropiada aquella canción que reza: When I get older losing my hair/ Many years from now/Will you still be sending me a valentine/ Birthday greetings, bottle of wine?1

A diferencia de eso tres músicos, John Lennon no murió ni por una sobredosis de estupefacientes (como parece haber sido el caso de Morrison), ni por una penosa enfermedad (el cáncer en el caso de Marley, y el VIH/SIDA en el de Mercury). Su deceso es lamentable pero lo que más duele, en el caso de Lennon, es que muriera a manos de una persona, aparentemente muy perturbada de sus facultades mentales o, peor aún, por una posible conspiración gubernamental, hipótesis, esta última, que se sustenta en la existencia de un amplio expediente que el FBI acumuló sobre el controvertido artista. Una hipótesis sobre Lennon, según las autoridades estadounidenses, es que se le investigaba por su adicción a los estupefacientes, mientras que otras se sustentan en su activismo político, el cual, debido al contexto en que se produjo, incomodó, en particular, a la administración de Richard Nixon. Han pasado seis lustros desde que Lennon se fue. Hoy tendría 70 años de edad, y tal vez se le podría ver de gira a la usanza de los Rolling Stones, o, por lo menos, grabando y/o produciendo música sobre todo si se toma en cuenta, sólo como referencia, que Yoko Ono, en septiembre de 2009, a sus entonces 76 años de edad, dio a conocer una nueva producción discográfica titulada Between My Head And The Sky (Entre mi cabeza y el cielo). Tal vez Lennon hoy tendría algún padecimiento, como le pasó a George Harrison -quien, por cierto, murió un 29 de noviembre de 2001, víctima de un cáncer terminal que invadió sus pulmones y cerebro-. A final de cuentas, la muerte es inevitable, pero en el caso de John Lennon queda la sensación de que Mark David Chapman, su victimario material, por las razones que fueran, le jugó una mala pasada al fundador de los Beatles y se adelantó a los acontecimientos.

John Lennon y el número nueve

Lennon tenía obsesión por el número 9, y no era para menos. Ese número lo siguió desde su nacimiento, a lo largo de su vida e, inclusive, hasta su muerte. Nació un 9 de octubre en Liverpool en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial y su deceso fue confirmado el 8 de diciembre de 1980 a las 11:15 pm en Nueva York, aunque, por la diferencia de horario, en su natal Liverpool el suceso correspondió al 9 de diciembre. La célebre canción #9 Dream (Sueño número nueve), confirma su gusto por ese dígito, aunque en su discografía es común encontrar más alusiones “novenarias”, por ejemplo, en Revolution no. 9. Otros acontecimientos relevantes en su vida, tienen que ver con el nueve, entre ellos, la primera tocada de los Beatles en la célebre Caverna, que ocurrió un 9 de febrero; Brian Epstein, el recordado representante de los Beatles, presumiblemente presenció el espectáculo del grupo por primera vez un 9 de noviembre; la primera ocasión que los Beatles tocaron en el sur de Inglaterra fue un 9 de diciembre; el primer contrato de la agrupación con Parlophone-EMI fue suscrito un 9 de mayo; el debut de los Beatles en el Show de Ed Sullivan fue un 9 de febrero; John conoció a Yoko un 9 de noviembre y el hijo de ambos, Sean, nació un 9 de octubre (fecha, en que, por cierto, el gobierno de Estados Unidos le otorgó la residencia definitiva).

Sólo para añadir más datos curiosos: la ciudad natal de Lennon, Liverpool, tiene nueve letras, igual que Manhattan,donde residió hasta que fue atacado por Chapman; los Beatles se separaron luego de nueve años de éxitos; y, por si fuera poco, el deceso de John ocurrió a nueve años de que viviera en Nueva York. ¿Simple coincidencia?

Sus primeros años hasta la adolescencia

El apellido Lennon es de origen irlandés y deriva posiblemente de O’Leannain u O’Lonain.2 Alfred o “Alf” Lennon y Julia Stanley fueron los padres de John. Alfred pasó su infancia en un orfelinato cuando murió su padre. En su juventud se dedicó a la música y a la actuación, y más tarde consiguió empleo en diversas empresas navieras. Conoció a Julia en un cine de Liverpool y contrajeron nupcias en 1938. La familia de ella se opuso a la relación, por considerar que Alfred pertenecía a un estrato social inferior. De ahí que en la boda, ninguno de los familiares de ella estuviera presente.

John Winston Lennon nació el 9 de octubre de 1940. Sus nombres John o “Jack”, y Winston, fueron en honor al padre de Alfred y Winston Churchill, respectivamente. La infancia de John transcurrió en medio de las prolongadas ausencias paternas, dado que Alfred se embarcaba en diversos viajes, si bien envió cheques para cubrir el sustento de su esposa e hijo hasta 1943. Sobre este episodio, Philip Norman, autor de una de las biografías más completas sobre Lennon, refiere que “las largas ausencias de Alf de su hogar llevarían a que su hijo, más tarde, lo considerara mentiroso, egoísta y carente de amor, pero no hay que olvidar que como navegante en buques comerciales, llevaba a cabo uno de los trabajos más importantes y peligrosos en el marco de los esfuerzos bélicos de la Gran Bretaña. Miles de hombres de Liverpool se encontraban en la misma situación, enfrentando los peligros de los barcos alemanes U (…) mientras que, de regreso a casa, los hijos a los que escasamente conocían, eran criados por (…) las mujeres”.3

Alfred, instigó a Julia para que saliera a divertirse mientras él viajaba y trabajaba, cosa que ella hizo. Puesto que entre 1943 y 1944 Juliano tuvo noticias de Alfred, se involucró sentimentalmente con un soldado, Taffy Williams, de quien se embarazó. Según el propio Alfred, la razón por la que ya no se supo de él, es porque fue arrestado en Argelia por haberse robado una botella de whisky,culpa que él asumió, sin ser el verdadero responsable. Por este hecho fue encarcelado nueve días, siendo obligado a limpiar letrinas, enfrentando amenazas de muerte si comentaba con alguien al respecto. Alfred contaba que gracias a un misterioso holandés de nombre Hans, fue que logró escapar y eventualmente, regresar a Liverpool. Al buscar a Julia, ésta le informó de su embarazo, aunque decía haber sido violada. Cuando Alfred se reunió con Taffy Williams, éste le explicó que lo sucedido no fue una violación, sino relaciones sexuales de mutuo acuerdo.4 En cualquier caso, Alfred ofreció cuidar de Julia, John y el bebé que estaba por venir. Sin embargo, la familia de ella, obsesionada con el escándalo que se generaría al saberse que Julia había concebido un hijo fuera del matrimonio, la presionó para que, una vez nacido, fuera dado en adopción. De manera que cuando Victoria Elizabeth nació, Julia la entregó a una pareja noruega. Entre el embarazo y el alumbramiento de Julia, John fue enviado a vivir con Sydney, hermano de Alfred, con quien permaneció por ocho meses. El biógrafo Philip Norman cuenta que Sydney y su esposa Madge se encariñaron con el pequeño John, al punto de pensar que podrían adoptarlo. Empero, una noche Alfred se presentó para llevarse a su vástago.5

Desafortunadamente, las cosas no mejoraron entre Alfred y Julia. Aquel seguía navegando y Julia se involucró sentimentalmente con un mesero de un hotel, de nombre John “Bobby” Dykins. En 1946, Alfred, quien se encontraba navegando desde Southampton con destino a Nueva York, recibió una llamada de la hermana de Julia, Mary Elizabeth “Mimi”, quien le pedía regresar a la brevedad, dado que la madre de John vivía en “pecado”. Mary Elizabeth explicó a Alfred que el pequeño John no estaba a gusto con la presencia de Dykins y que había caminado por largo tiempo desde la casa de Julia hasta la de “Mimi” para quedarse con ella. Así, Alfred habló con su pequeño y le prometió regresar pronto, cosa que hizo dos semanas después, y llevando al día siguiente al niño, con la intención de emigrar con él a Nueva Zelanda.

Julia, sin embargo, se las arregló para encontrar a Alfred, quien le reveló su plan. Para ese momento, Alfred y John habían convivido algunos días y dado que aquel había reunido una cantidad importante de dinero gracias al mercado negro de medias de nylon, agasajó a su hijo con diversas amenidades y regalos. Julia, acompañada por Dykins, estuvo de acuerdo con el plan de Alfred, considerando que Nueva Zelanda sería un buen lugar para que padre e hijo iniciaran una nueva vida, y pidió ver a John por última vez. El pequeño fue llevado a la habitación y su primera reacción fue acurrucarse con su padre. En consecuencia, Julia, asumiendo que esa era la decisión del niño, se dispuso a marcharse, pero entonces John corrió hacia ella y llorando le imploró que no se fuera. En medio de este drama, Alfred le pidió a Julia dar una oportunidad al matrimonio de ambos, cosa que ella rechazó.

“Alf(red) entonces le dijo a John que debería elegir entre irse con su mamá o quedarse con su papá. Si quieres romper el corazón de tu hijo en dos, no había mejor manera. John se dirigió a Alf(red) y tomó su mano; luego, Julia otra vez se dio la media vuelta y [John] corrió tras ella, pidiéndole que se esperara, invitando a su padre a venir con ellos (…) Pero paralizado (…) por la fatal autoestima, Alf(red) se mantuvo en su silla. Julia y John abandonaron la casa”6

Una vez que Julia y John regresaron a Liverpool, la tía “Mimi” contactó a la unidad de servicios sociales, argumentando que el niño dormía en la misma cama que Julia compartía con Dykins, por lo que al final el pequeño sería cuidado por su tía y el esposo de ella, George, quienes no tenían descendencia. Las razones por las que Julia accedió a dejar a John bajo la tutela de “Mimi” son variadas, entre ellas, que Dykins no querría hacerse cargo del pequeño; que Julia no podía cuidarlo o bien, no quería asumir la responsabilidad; que “Mimi” y George la presionaron demasiado, o una combinación de todas ellas.

“Mis padres no quisieron lidiar conmigo” decía Lennon en numerosas entrevistas “y por eso me mandaron a vivir con mi tía”.7 Claro que John preguntaba a su tía sobre Alfred y Julia, si bien ella respondía con vaguedad, señalando que ya no estaban enamorados y que su padre tenía el corazón tan triste que no se atrevía a volver a Liverpool.” John pronto olvidó a su padre y diría, más adelante ‘es como si hubiera muerto.’ Sin embargo, sus sentimientos hacia Julia eran diferentes, quien vivía cerca, en un barrio nuevo de la postguerra con Bobby [Dykins]… ‘Mis sentimientos por ella nunca cambiaron’ decía John. ‘A menudo pensaba en ella'”.8

En la escuela, John era problemático porque quería ser líder y no todos los niños lo aceptaban. Con frecuencia reñía con los demás, amén de que recibía castigos de parte de maestros y directivos, debido a las travesuras que hacía. Con todo, leía mucho -hábito que “Mimi” fomentó en él-. Sin embargo, los roles de “Mimi” y Julia en la vida de Lennon, se fueron modificando, y mientras que la primera era estricta Julia, en cambio, le inculcó, entre otras cosas, el gusto por la música.

Eran los años 50. En el próspero Estados Unidos de la posguerra, los músicos de raza negra grababan para las más importantes disqueras, quienes entendieron la importancia del mercado de las audiencias negras. Sin embargo, los jóvenes blancos compraban la “música racial”, y los que no lo hacían, escuchaban la radio. Se cuenta que en Cleveland, Alan Freed, quien creó el programa The Moondog Show en 1951, tenía récords de audiencia, que inicialmente consistía de jóvenes negros, pero pronto los escuchas blancos se hicieron fans de las emisiones. Freed acuñó el concepto de rock’n’roll para describir la música que divulgaba y en 1954 tuvo tanto éxito que se mudó a New York. Él pensaba que si lograba que un hombre blanco cantara y bailara como negro, se haría millonario. Y no se equivocó. Justo en la primavera de ese año un joven llamado Elvis Presley llegó al estudio de grabación de Freed y grabó dos canciones. Aparentemente Freed no quedó muy a gusto con el resultado y pidió a Elvis prepararse más con un par de amigos -un guitarrista y un bajista- y regresar semanas después. Para el momento en que Elvis regresó y bailó y cantó al ritmo de That’s All Right, Mama, Freed quedó complacido y produjo su primer disco.9

Con Elvis se conjuntaron los ritmos negros, el blues y el rock’n’roll y él mismo alcanzó el estrellato de inmediato. Cuando John estaba por terminar sus estudios en Quarry Bank, en 1956, se estrenó la primera película de Elvis, Love Me Tender, y por supuesto que Lennon, al igual que otros tantos jóvenes, acudieron al cine para presenciar la magia del sensual Presley y mientras las chicas lloraban y gritaban eufóricas ante su imagen, los jóvenes lo imitaban y se vestían y peinaban como él.

Lennon señaló en alguna ocasión que “cuando escuché por primera vez Heartbreak Hotel, no podía comprender la letra. Era simplemente la experiencia de escuchar la hasta el final. Nunca habíamos escuchado voces de estadounidenses cantar así. Siempre interpretaban como Sinatra, con una pronunciación impecable. Y de repente apareció este plebeyo balbuceante con ecos y fondos corales del blues. No sabíamos qué rayos cantaba Presley, como tampoco Little cual eRichard o Chuck Berry. Tuvo que transcurrir mucho tiempo antes de que entendiéramos qué estaba ocurriendo. Para nosotros sonaba como un ruido enorme”.10 Julia y John se visitaban con frecuencia y a insistencia de él, le compró su primera guitar ra una Gal lotone Champion algo a lo que “Mimi”s e oponí a , porque esperaba que su sobrino se dedicara a cosas más “serias”.John, fascinado con la música del momento, reiteraba a su tía que algúndía lograría ganar dinero en ese ámbito. Y entonces, a los ojos de Lennon, su tía parecía cada vez más una mamá regañona, y Julia semejaba una tía consentidora. Así, mientras que a “Mimi” le disgustaban cada vez más los intereses mus icales de su sobr ino, además de su pobre rendimiento escolar, el joven Lennon pasaba las noches y a veces los fines de semana en casa de Julia, escuchando discos y practicando en su guitarra. Como le costaban trabajo los acordes, Julia le enseñó a practicar en un banjo.

Así las cosas, en 1956 John creó el grupo de los Quarrymen, que inicialmente se denominó Blackjacks. El grupo lo integraron en distintos momentos, además de John, su amigo Pete Shotton -quien, de hecho, no tocaba ningún instrumento musical-, Eric Griffiths, Colin Hanton, Len Garry, Rod Davis, Stuart Sutcliffe, Paul McCartney y George Harrison. Todavía hoy, tres de los Quarrymen, Hanton, Garry y Davis, siguen participando en conciertos y giras.11

Los Quarrymen constituyen el origen de los Beatles. Paul McCartney tenía 15 años cuando conoció a John Lennon y los Quarrymen. Su primer encuentro causó una grata impresión en Lennon, debido a las habilidades mostradas por McCartney para interpretar, en la guitarra, melodías con acordes muy complejos. “John, acostumbrado a tomar decisiones rápidas, se enfrentó a un dilema. Aunque Paul era casi dos años más joven [que él], poseía habilidades musicales impresionantes. ¡Inclusive sabía cómo afinar su guitarra! Tenerlo en el grupo mejoraría de manera notable su música. Pero John estaba preocupado de que [Paul] pusiera en peligro su liderazgo. ‘Pensé para mí que él era tan bueno como yo’ (…) [Finalmente] John decidió que valía la pena tener a Paul en el grupo”.12

La amistad entre John y Paul se desarrollaría de manera más intensa, debido a un acontecimiento muy desafortunado en la vida de Lennon. Julia solía visitar a “Mimi” con frecuencia y en la tarde del 15 de julio de 1958, salió de la casa de su hermana para tomar un autobús. Alrededor de las 9:30 Julia cruzó una avenida y fue atropellada por un policía que estaba aprendiendo a manejar. Testigos presenciales relatan que ante el impacto, el cuerpo de Julia voló varios metros. Su muerte fue un duro golpe para John, quien de alguna manera encontró consuelo y empatía en Paul, quien había perdido a su madre en 1955, a causa de un cáncer de seno. John tenía 17 años y este hecho fue decisivo en su vida. A Julia le dedicó algunas canciones, la más conocida, Mother, da cuenta de su sentir: Mother, you had me, but I never had you/I wanted you, but you never didn’t want me/ So I got to tell you/ Goodbye, goodbye (Madre, tú me tuviste, pero yo nunca te tuve/Te quería, pero tu nunca me quisiste/Por eso tengo que decirte/Adiós, adiós). En Julia, Lennon revira When I cannot sing my heart/I can only speak my mind/Julia/Julia/Sleeping sand/Silent cloud/ Touch me/So I sing of love/Julia (Cuando mi corazón no puede cantar/Sólo puedo hablar con mi mente/Julia/ Julia/Arena durmiente/Nube silenciosa/Tócame/Así que canto sobre el amor/Julia.

De los Quarrymen a los Beatles

Los Quarrymen interpretaban sobre todo covers de otros artistas, si bien Lennon y McCartney comenzaron a escribir y cantar sus propias canciones. Sus actuaciones eran principalmente en fiestas, reuniones, bodas y otros eventos. Tras la muerte de Julia, John perdió interés en el grupo, pero poco a poco fue retomando la música y los Quarrymen se fueron dando a conocer, logrando una presencia cada vez más constante en diversos locales como bares y tabernas, e incluso participando en audiciones. Stuart Sutcliffe, considerado el “quinto Beatle” se integró al grupo como bajista y se cuenta que fue él quien sugirió el nombre definitivo de la banda.

Los Quarrymen, en su primera etapa que fue de 1956 a 1960, reunió a John, Paul y George Harrison, este último introducido al grupo a sugerencia de McCartney. Si bien John no estaba muy conforme con la participación de George, sobre todo por su edad (tenía 14 años), al final lo aceptó como el guitarrista principal de la banda. Para su presentación en Hamburgo, el grupo se denominaría Beatles y requería un baterista. Pete Best aceptó el desafío y participó en diversas presentaciones de la banda, aunque, todo parece indicar que no logró integrarse a ella del todo. Se cuenta que mientras John, Paul y George se reunían en grupo para escribir canciones en Hamburgo y/o Liverpool, o simplemente para divertirse, Pete prefería salir en solitario. Él no participaba en las reuniones de los demás Beatles y cuando éstos consumían drogas, Pete se rehusaba a ingerirlas. Se especula igualmente que siendo Pete muy atractivo -y dado que muchas chicas gritaban eufóricas al verlo en las presentaciones-, 13 el resto de los Beatles tenía celos.

Asimismo, Pete no respetaba la indumentaria de los demás integrantes, y mientras que John, Paul, George y Stuar t usaban chamar ras de piel, mezclilla y botas , Pete aparecía en mangas cortas, desentonando de sus compañeros. Aun así, se considera que John tenía cierto aprecio por él, en tanto Paul y George estaban cada vez más inconformes con su presencia.

Antes de que los Beatles realizaran su legendaria gira por Hamburgo, el empresario Brian Epstein se presentó el 9 de noviembre de 1961 en el club La Caverna. Este lugar se encontraba muy cerca de una tienda, donde había un departamento de música a cargo de Epstein, al que acudían músicos y público en general, para adquirir discos . S i bien existen distintas versiones sobre la manera en que Epstein conoció a los Beatles, la más conocida es la de su visita a La Caverna y la manera en que quedó impresionado por la música, el buen humor y el carisma de sus integrantes. Un mes más tarde, el 10 de diciembre, se decidió que Epstein sería el representante del grupo, cuyos miembros firmarían un contrato con él por cinco años, justamente en la casa de Pete Best, el 24 de enero de 1962. Epstein no firmó el contrato, argumentando que prefería que los Beatles tuvieran la libertad de ponerle fin en cualquier momento. Allan Williams, el representante anterior de la banda, fue contactado por Epstein para corroborar que no había problema en el desempeño del trabajo que, en adelante, desarrollaría con los Beatles.

Epstein, quien no parecía ser un empresario exitoso hasta ese momento, “refinó” de alguna manera al grupo, convenciendo a sus integrantes para que asumieran una conducta más “seria” en el escenario, sin comer ni fumar, modificando su indumentaria -logró que usaran trajes- y que al final de cada interpretación hicieran una reverencia sincronizada para agradecer al público. Inclusive, los peinados de “cazuela”, fueron introducidos por Epstein. A la postre, los Beatles modificarían su atuendo y apariencia, pero la imagen del grupo que inicialmente impulsó Epstein, fue determinante para su aceptación, por parte del público en general.

Una tarea inaplazable que tenía Epstein era la suscripción de un contrato con alguna disquera. Diversas empresas se negaron a firmar a los Beatles, hasta que Epstein encontró a la pequeña Parlophone, propiedad de EMI. Así, Epstein realizó una transferencia de un demo del grupo a vinyl y como a Jim Foy, de la tienda local HMV donde se hizo el transfer le gustó la grabación, remitió al representante de los Beatles con George Martin, quien era productor de Parlophone. Mar t in es tuvo de acuerdo en que el grupo tuviera una audición, y estuvo conforme con el desempeño de cada integrante, excepto con Pete Best. Martin consideraba que era necesario contar con un baterista que fuera músico de estudio, por tratarse de un grupo de rock, donde las percusiones eran fundamentales. Así, con este telón de fondo, diversas situaciones se combinaron para el despido de Pete Best. Epstein más tarde externaría su remordimiento por este hecho, por considerar que fue un factor que influyó en la salida de Best. Claro que fue el propio Eps tein quien informó a Bes t que John, Paul y George ( r ecuérdese que Stuart había renunciado al grupo para dedicarse a estudiar arte en Hamburgo, y que súbitamente falleció a los 21 años de edad en 1962, a causa de un aneurisma cerebral)14 no lo querían en la banda. Su lugar sería ocupado por Richard Starkey, mejor conocido como Ringo Starr. En los meses que siguieron al despido de Best, decenas de fans protestaron en las calles, pidiendo su reincorporación.

Este suceso en la vida de los Beatles fue parodiado en el primer episodio de la quinta temporada de Los Simpson -transmitido en 1993-, que constituye un homenaje a los Beatles, contando con la participación del mismísimo George Harrison.

Tras la gira de Hamburgo, que concluyó en diciembre de 1962, los Beatles eran ya una banda muy sólida, con interpretaciones de sus cuatro miembros, si bien, en el caso de Ringo Starr, rara vez participaba en una canción como vocalista líder. Asimismo, Lennon y McCartney establecieron una de las asociaciones musicales más importantes de la historia, lo que, inevitablemente, marginaba a Harrison, pese a la calidad de las canciones. La asociación “Lennon y McCartney”, sin embargo, no refleja a cabalidad la aportación de John y Paul a las canciones en cuestión. En algunos casos, una canción era escrita casi por completo por uno de ellos, en otros, tenía más de John, o más de Paul. Una simple mirada a las 27 canciones que ocuparon el primer lugar de popularidad de los Beatles a lo largo de sus nueve años, arroja la falsa idea de que John y Paul contribuyeron a su creación en proporciones iguales y no fue así, amén de que hay casos donde algunas canciones fueron escritas en su totalidad o por Lennon o por McCartney, más no por los dos, pese a que oficialmente se les atribuyen a ambos:

1. Love Me Do (es de Lennon y McCartney, de manera más o menos equilibrada), interpretada por Lennon y McCartney;

2. From Me to You (Lennon y McCartney), interpretada por Lennon y McCartney;

3. She Loves You (Lennon y McCartney), interpretada por Lennon y McCartney;

4. I Want to Hold Your Hand (Lennon y McCartney), interpretada por Lennon y McCartney;

5. Can’t Buy Me Love (más McCartney que Lennon), interpretada por McCartney;

6. A Hard Day’s Night (más Lennon que McCartney), interpretada por Lennon y McCartney;

7. I Feel Fine (más Lennon que McCartney), interpretada por Lennon;

8. Eight Days a Week (más McCartney que Lennon), interpretada por Lennon y McCartney;

9. Ticket to Ride (más Lennon que McCartney), interpretada por Lennon;

10. Help! (más Lennon que McCartney), interpretada por Lennon;

11. Yesterday (McCartney), interpretada por McCartney;

12. Day Tripper (más Lennon que McCartney), interpretada por Lennon;

13. We Can Work It Out (más McCartney que Lennon), interpretada por Lennon y McCartney;

14. Paperback Writer (más McCartney que Lennon), interpretada por Lennon y McCartney;

15. Yellow Submarine (más McCartney que Lennon), interpretada por Ringo Starr;

16. Eleanor Rigby (más McCartney que Lennon), interpretada por McCartney;

17. Penny Lane (McCartney), interpretada por McCartney;

18. All You Need Is Love (Lennon), interpretada por Lennon;

19. Hello Goodbye (McCartney), interpretada por McCartney;

20. Lady Madonna (McCartney), interpretada por McCartney;

21. Hey Jude (McCartney), interpretada por McCartney;

22. Get Back (McCartney), interpretada por McCartney;

23. The Ballad of John & Yoko (Lennon), interpretada por Lennon;

24. Something (George Harrison), interpretada por George Harrison;

25. Come Together (Lennon), interpretada por Lennon;

26. Let It Be (McCartney), interpretada por McCartney;

27. The Long and Winding Road (McCartney), interpretada por McCartney.

De los 27 números uno antes referidos, ocho son sólo de Paul , tres sólo de John , uno sólo de Harrison , seis de má s McCartney que Lennon y cinco de más Lennon que McCartney. Hasta el día de hoy continúa el debate acerca de quién era el mejor compositor/músico de los Beatles, discusión ociosa, dado que cada integrante de la banda -inclusive Ringo Starr – , fue importante en el éxito del grupo. Aun así , siguen circulando hi s tor ias según las cuales, tras la disolución de los Beatles, John Lennon parecía obsesionado con el hecho de que las canciones de Paul McCartney eran más populares que las propias.15

Es verdad, por ejemplo, que Yesterday, de McCartney, figura en el libro Guinness como la canción con más covers en la historia de la música, siendo interpretada 7 millones de veces tan sólo en el siglo XX. Se trata de una balada, que forma parte del álbum Help!, grabada en 1965. Asimismo es la primera grabación de los Beatles donde sólo canta uno de sus integrantes (Paul), por lo que los otros miembros del grupo se opusieron en aquel tiempo a que la canción fuera promocionada como un sencillo en el Reino Unido (en realidad sería hasta 1976, que la canción apareció en aquel país como single).

Yesterday fue escrita y musicalizada por McCartney, pese a lo cual, debido al arreglo que se tenía con EMI la canción aparece como hecha por John y Paul.

De aquí que éste último haya buscado, desde hace tiempo, que se le reconozca apropiadamente el crédito que le corresponde como compositor de su etapa con los Beatles, pidiendo inclusive a la viuda de Lennon, permiso para que el crédito de Yesterday aparezca, al menos, como McCartney y Lennon. Yoko se opuso.16

A final de cuentas, el mérito artístico de los Beatles debe ser evaluado en función del tiempo y el momento en que la agrupación se desenvolvió en su conjunto. Las tensiones imperantes en la banda han sido documentadas ampliamente y estaba cantado que sobrevendría una disolución de la misma. Muchos culpan a Yoko Ono del fin de los Beatles, algo que es injusto. George Harrison aclara las cosas en los siguientes términos, cuando afirma que: “hemos presenciado una nostalgia desde 1967 (…) Los Beatles estuvieron dentro y fuera de las vidas de las personas en un santo amén y siguen ahí después de 15 años… [Los fans] tienen muchas, muchas canciones que pueden tocar por siempre. Pero ¿qué quieren? ¿Sangre? ¿Quieren que seamos como Elvis Presley? (…)

Cada año que fuimos Beatles era como llevar a cuestas 20 años… Simplemente éramos cuatro personas más o menos cuerdas en medio de una locura. Las personas nos usaban como pretexto para hacer el viaje… Por eso quieren que los Beatles sigan existiendo, para volver a comportarse como locos. Pero no toman en cuenta nuestro bienestar…” Y a propósito de las dificultades y tensiones en el grupo, Harrison explicaba por qué no volvería a trabajar con Paul McCartney: “Paul presionaba mucho… así que sería muy difícil volver a tocar con él. Pero estamos bien si de ser amigos se trata”.17

Por cierto que en la etapa en que los Beatles triunfaban, Alfred, el padre de John, apareció. Si bien según Alfred, no tenía idea de quiénes eran los Beatles, para muchos no es coincidencia que ante el triunfo de su hijo, lo buscara. Así, se presentó en las oficinas de Brian Epstein, explicando que era el padre de John. Se cuenta que Epstein entró en pánico e hizo traer a John, quien, una vez en el lugar, muy seco preguntó a su padre: “¿qué quieres?” Para empeorar las cosas, Alfred dio a conocer en 1965 un disco con el nombre de “Freddie Lennon”, que, sin embargo, no tuvo éxito -de hecho, quedó a deber 20 libras-.18 John pidió a Epstein hacer lo que estuviera a su alcance para impedir que el disco fuera dado a conocer. Todavía en 1966, Alfred presentó otro disco, que tampoco fue exitoso. Pero para todos era evidente que “Freddie Lennon” quería aprovechar el éxito de John en su propio beneficio. Hacia 1976, Alfred Lennon tenía un cáncer terminal en el estómago y John, informado sobre la situación, le envió un ramo de flores y lo llamó por teléfono, aparentemente haciendo las paces con su progenitor, quien murió el 1 de abril, a los 63 años.

De Cynthia a Yoko

Cynthia Powell conoció a John Lennon en la escuela de arte de Liverpool. Sus biógrafos refieren que si bien Lennon mantenía relaciones con varias chicas, ellas les ponían fin muy pronto, debido al carácter de Lennon, quien siempre se metía en problemas. De hecho en la escuela, muchos maestros se negaban a recibirlo como alumno, por lo que sólo podía tomar una clase de dibujo a la que Cynthia también asistía. John continuamente pedía prestados a Cynthia lápices y plumas, dado que nunca portaba los propios. A veces Lennon llevaba una guitarra a la clase y le cantaba a Cynthia.

Ella se mostraba muy ilusionada, cosa que John sabía. Hacia el fin de cursos, Lennon la invitó a una fiesta, y Cynthia rechazó, argumentando que iría con alguien más. Luego John le preguntó si lo acompañaría a una taberna y ella aceptó. El recuento de su estancia en la taberna revela que Lennon la ignoró toda la noche, pero que cuando ella se iba, él le pidió que se quedara. Más tarde, ambos irían al departamento de Stuart Sutcliffe, donde mantendrían sus encuentros.Sin embargo, la relación entre John y Cynthia estuvo fuertemente marcada por las inseguridades de Lennon, sus arranques de celos y también el maltrato físico contra ella. En cierta ocasión, John sorprendió a Cynthia bailando con Stuart Sucliffe, y más tarde le propinó una tremenda bofetada que, por el impacto, estrelló la cabeza de ella contra una pared. Tras este episodio, Cynthia dejó de ver a John por tres meses, aunque, más tarde él se disculpó de manera convincente, y sobrevino la reconciliación.

John tenía también una novia “clandestina”: Patricia Inder, fan del grupo, y que acudía religiosamente a las presentaciones de los Beatles en La Caverna. Los encuentros amorosos entre Patricia y John, eran simultáneos a la relación de Lennon con Cynthia. Aparentemente, Harrison se sentía atraído por Inder, pero cuando Patricia le reveló su relación con Lennon, el asunto terminó en una bofetada de George, quien estaba visiblemente molesto.19

Ni John ni sus novias utilizaban métodos anticonceptivos, y en una sociedad tan conservadora, si una mujer resultaba embarazada, no tenía opciones: el “responsable” se casaba con ella, o el (la) hijo (a) era dado (a) en adopción. El aborto quirúrgico sólo era posible en situaciones extremas. Así que cuando, en julio de 1962 Cynthia descubrió que estaba embarazada -cosa de la que se enteró también Patricia- John le dijo que lo único que procedía era casarse. Eran momentos clave para el despunte de los Beatles, justo cuando Pete Best era despedido y Ringo Starr se incorporaba al grupo.

La boda se realizó el 23 de agosto, con Paul y George como testigos y Epstein como padrino. La tía de John, “Mimi”, estaba furiosa, pero cuando John le hizo saber que se casaría con Cynthia, le dio 10 libras para que comprara el anillo de compromiso, añadiendo “al menos estás haciendo lo correcto al darle el apellido a tu hijo”.20

Sin embargo, era evidente que la boda ponía en riesgo el éxito que empezaban a tener los Beatles, sobre todo por considerar que ellos proyectaban una imagen juvenil. En una situación de ese tipo, cualquier manager habría despedido al artista involucrado. Las fans -se pensaba-, seguramente se sentirían incómodas con una estrella masculina casada. En este caso, sin embargo, Epstein sabía que era irreal actuar de esa manera, y, en cambio, hizo todas las gestiones necesarias para que el matrimonio se llevara a cabo. Durante las giras del grupo, Brian cuidó de Cynthia. Eso sí, trató de mantener en secreto todo este episodio. Los biógrafos de Epstein consideran que en el fondo, quería ganarse a John, de quien estaba enamorado.

Julian Lennon, hijo de Cynthia y John, nació el 8 de abril de 1963, cuando los Beatles estaban de gira. Sin embargo, tres días más tarde, John conoció a su hijo durante una estancia breve en Liverpool. El nombre de su primogénito fue en recuerdo a la madre de John. En general, John mantuvo contacto con Julian, si bien por momentos parecía que Lennon tendía a reproducir su propia historia de hijo abandonado. El distanciamiento fue mayor cuando John se divorció de Cynthia en 1968, luego de la relación que Lennon inició con la artista conceptual Yoko Ono, siete años mayor que él.

Cuando Julian nació, John tenía apenas 22 años y sus intereses estaban más enfocados en el éxito profesional. Al momento del divorcio entre John y Cynthia, Julian tenía cinco años, y Lennon estaba dedicado a Yoko.

No sería sino hasta el período conocido como “el fin de semana perdido” que se produjo en 1973, tras la separación de John y Yoko y el inicio de la relación de aquel con May Pang, que a insistencia de ésta, Lennon buscaría recomponer sus vínculos con Julian.

En cualquier caso, casi cualquier persona que haya escuchado la música de los Beatles percibe que Yoko Ono fue, por lo menos, una mala influencia en John y que por eso éste abandonó a ese grupo casi mitológico que tendría que haber seguido cantando las mismas canciones por varias décadas más. Pocos saben -los menos- que los Beatles se iban a separar de todas formas, y que John era un adulto que actuó sin coacción alguna y con conocimiento de causa. Si John y Yoko se “convirtieron” en una sola persona, y ella estaba presente en las grabaciones de los Beatles, no se puede atribuir a ella, por más que los demás se sintieran incómodos, el fin del grupo. Entre los cuatro Beatles había un mar de tensiones. Asimismo, las giras que hicieron cuando el grupo estaba en su apogeo, eran agotadoras y, como lo refería el propio Lennon, era frustrante ver que en cada lugar en que se presentaban, fuera un estadio o un programa de televisión, los gritos de las fans opacaban las interpretaciones de los Beatles, que, en realidad, eran inaudibles en esas condiciones. Hoy es común que cuando un artista hace una presentación ante un público de miles de espectadores, se instale un equipo de sonido muy sofisticado, que hace posible escuchar la interpretación de quien se trate. Pero en aquellos años, los sistemas de sonido no eran tan avanzados y el furor de los (as) asistentes, sus gritos, llantos y expresiones de júbilo, hacían imposible disfrutar de las actuaciones de los Beatles. Esto derivó en que se dedicaran a sus álbumes de estudio, donde comenzaron a aflorar los problemas entre John y Paul, por ejemplo en la creación de Rubber Soul, pese a lo cual, la madurez artística de los Beatles era evidente.

Además de estos inconvenientes, la muerte de Brian Epstein a los 32 años de edad por una sobredosis, en agosto de 1967, fue un duro revés para el grupo, que se encontraba en el momento del deceso, con el gurú indio Maharishi Mahesh Yogi, en Bangor. Lennon, en una entrevista para la revista Rolling Stone en 1970, afirmó que cuando Epstein murió, él [John] sabía que ese era el principio del fin para el grupo. Entre mayo y octubre de 1968, el grupo trabajó en la que sería su novena producción discográfica, The Beatles, mejor conocida como “el álbum blanco”. Dicha producción fue la primera dada a conocer por la empresa Apple Records, creada ese mismo año por los Beatles, y que implicó que los miembros del grupo se involucraran en su despegue y desarrollo, algo que probó ser estresante. Por cuanto hace al álbum The Beatles, se trata de una experiencia donde el trabajo de grupo que había caracterizado a producciones previas, empezó a disolverse, de manera que este disco sería uno en el que las individualidades colisionaron, luchando por encontrar la manera de converger porque su identidad colectiva, aparentemente se había perdido. 21 Ringo Starr abandonó un tiempo los estudios de grabación por considerar que los desacuerdos imperantes le quitaban mucho tiempo y que John, Paul y George no valoraban debidamente su trabajo. Cuando Starr se fue, los tres Beatles restantes le rogaron que regresara, cosa que hizo, pero varias canciones fueron grabadas en su ausencia teniendo como baterista a McCartney. Como dato adicional, The Beatles fue el último álbum que la banda dio a conocer en el sistema monofónico de reproducción de sonido, el cual sería reemplazado por el sonido estéreo para las últimas dos producciones del grupo: Let It Be y Abbey Road.

Asimismo, a partir de este álbum, la presencia de Yoko en los estudios de grabación con el grupo, fue continua.

Esa identidad colectiva que los Beatles estaban perdiendo, encontró un chivo expiatorio. “El tono [de los encuentros] quedó asentado en la primera sesión [de grabaciones] en mayo. Lennon arribó desesperado para grabar ‘Revolution’, su postura respecto a las recientes protestas estudiantiles en París. Con él estaba Yoko Ono, silenciosa y enigmática. ‘Recuerdo haber estado muy asustado’ recuerda Starkey [Ringo]. ‘Nosotros cuatro habíamos hecho muchas cosas juntos y gran parte del tiempo éramos muy cercanos. En cierta forma, éramos posesivos respecto a cada uno de nosotros. Las esposas y las novias nunca venían al estudio. Así era cuando estábamos juntos. Pero entonces llegó Yoko. Y estaba bien cuando todos la saludábamos, porque ella venía con John.

Pero cuando se sentada en el estudio… ‘Es muy extraño, decía McCartney. Tenías ganas de decirle ‘disculpa querida, ¿puedo subir el volumen?’ ‘Todos nos preguntábamos cómo decir ‘¿podrías retirarte del estudio?’ sin interferir con su relación’. La interferencia consistía en que Ono estaba alterando la intimidad de McCartney con Lennon. ‘Eran nuestras carreras’ insistía. ‘Éramos los Beatles, después de todo, y aquí estaba esta chica'”.22

McCartney, entonces, estaba muy molesto con la presencia de Yoko y trató de convencer a John sobre el particular, aunque eligió la peor forma. “La respuesta de McCartney fue impulsiva, casi infantil. En una semana sedujo a una mujer llamada Francie Schwartz, quien estaba trabajando en una oficina de Apple, y la llevó al estudio para contrarrestar la presencia de Yoko. Este juego de poder dañó sensiblemente la dinámica de trabajo del grupo (…) McCartney deseaba hacer entrar en razón a Lennon para que reconociera que las mujeres no eran bienvenidas en el lugar de trabajo, o simplemente quería demostrar a su colega que él no era el único Beatle con una novia”.23

Pero ¿y John? Según Yoko, fue él quien insistía en que ella estuviera presente en las sesiones de grabación. El carácter posesivo de Lennon, aunque se había suavizado un poco, prevalecía. Es posible que el contexto en que la fructífera relación profesional entre John y Paul haya cambiado con los años, y que si bien antaño era suficiente para que Lennon se sintiera cómodo con los Beatles, ya no era el caso en el momento en que “el álbum blanco” era producido. Tal vez las inseguridades que John tuvo a lo largo de su vida, requerían que se apoyara en alguien: antes lo hizocon Paul , cuando Julia murió, pero más tarde eso no llenaría a Lennon y entonces Yoko entraría en el escenario.

Con todo, ella no estaba del todo cómoda con esta situación. “Ella insistía en que fue decisión de Lennon que ella fuera al estudio, no una vez, sino cada día a partir de mayo de 1968 hasta la sesión final de los Beatles 15 meses después. ‘Trataba de sentarme ahí, calladita, sin molestar a nadie’, decía [Yoko]. ‘John siempre me quería ahí, y si yo no hubiese estado ahí, John no habría ido a esas sesiones ‘ . Lo que la frustraba era que ella no era invitada a esas sesiones: ‘Soy compositora. Quiero hacer mi propia música, y sólo estoy ahí sentada’. Lennon le comentó a un ejecutivo de una compañía de discos, que Ono ignoraba las palabras: ‘debes entender que ella se comunica a través del óleo. Si quieres hablar con ella, debes sacar un pincel y hacer un boceto. Si la conocieras profundamente, esto tendría sentido para ti’. Los Beatles habrían querido establecer un acercamiento artístico con Ono, pero esta estrategia habría experimentado dificultades. Ella recuerda que si accidentalmente se sentaba cerca de algunos de los otros Beatles, especialmente McCartney, Lennon la alejaba inmediatamente exigiendo saber qué estaba pasando. Tenía miedo de que los otros Beatles la sedujeran, cuando lo que ellos querían simplemente es que se fuera”.24 Es muy aventurado responsabilizar a Yoko y sólo a ella, por el colapso de los Beatles.

El 20 de septiembre de 1969, luego de múltiples desavenencias que se exacerbaron durante la grabación de los últimos dos discos –Let It be y Abbey Road-, John Lennon anunció que abandonaría los Beatles, pero estuvo de acuerdo en no divulgar esta decisión a fin de dar tiempo a la solución de diversos asuntos legales.

Previamente, el 12 de marzo, Paul contrajo nupcias con Linda Eastman, ocho día antes de la boda de John y Yoko en Gibraltar. Un poco después, el 10 de abril de 1970, McCartney anunció su salida del grupo y el 31 de diciembre del mismo año, Paul inició un juicio para disolver los Beatles, que se concretaría, luego de numerosas disputas legales, hasta 1975.

Después de los Beatles

Los Beatles fueron un sueño, o al menos así lo expresa Lennon en God. Pero a todo sueño sigue el despertar. En 1970, año en que la desaparición del grupo fue anunciada, cada uno de los Beatles dio a conocer álbumes en solitario. En el caso de John Lennon, su álbum debut como solista fue John Lennon/Plastic Ono Band, considerado como el mejor de su carrera. Esta producción tuvo lugar luego de que John y Yoko tomaran una terapia por cuatro meses en Los Ángeles, con el propósito de que ambos se rehabilitaran por diversos traumas e infelicidades de la infancia.

En John Lennon/Plastic Ono Band, que fue lanzado de manera simultánea con el álbum de Yoko, titulado Yoko Ono/Plastic Ono Band, con carátulas casi idénticas, hay un menú de canciones que dan cuenta de diversos momentos importantes en la vida de Lennon, por ejemplo Mother, la canción que hizo para su madre Julia; Working Class Hero (Héroe de la clase obrera), donde aborda el tema de las clases sociales; Love (Amor), una dulce balada donde, a pesar de todo, John apuesta por el amor; y God (Dios), donde expresa una renuncia a la salvación externa y a todo lo que había hecho hasta ese momento, incluyendo los Beatles: God is a concept/ By which we can measure/Our pain/I’ll say it again/God is a concept/By which we can measure/Our pain/I don’t believe in magic/I don´t believe in I-ching/I don’t believe in bible/I don’t believe in tarot/I don’t believe in Hitler/I don’t believe in Jesus/I don’t believe in Kennedy/I don’t believe in Buddha/I don´t believe in mantra/I don’t believe in Gita/I don’t believe in yoga/I don’t believe in kings/I don’t believe in Elvis/I don’t believe in Zimmerman/I don’t believe in Beatles/I just believe in me/Yoko and me/That’s reality/The dream is over/What can I say?/The dream is over/Yesterday/I was dreamweaver/But now I’m reborn/I was the walrus/But now I’m John/And so dear friends/You just have to carry on/The dream is over.25

El siguiente álbum de Lennon, Imagine, dado a conocer en 1971, fue más comercial, menos sofisticado que el anterior, pero incluye la celebrada Imagine, considerada por la revista Rolling Stone como la tercera mejor canción de todos los tiempos, sólo superada por Like a Rolling Stone de Bob Dylan y (I Can’t Get No) Satisfaction de los Rolling Stones. Este álbum incluye también Jealous Guy (Tipo celoso) y la respuesta a una canción de Paul McCartney llamada Ram en la que Paul atacaba -y así lo corroboró él mismo- a John y Yoko. La canción se titula How do you sleep? (¿Cómo puedes dormir?) e incluye un arreglo en guitarra interpretado por George Harrison.

En agosto de ese año, John y Yoko emigraron a Nueva York y hacia diciembre presentaron la canción Happy Xmas (War is Over) (Feliz navidad/la guerra terminó), en lo que constituye el inicio de su activismo en Estados Unidos, para disgusto de la administración de Nixon.

En el documental de 2006 titulado The US vs John Lennon, es ampliamente explicado el activismo pacifista de John y Yoko, y, claro, el espionaje y acoso que sufrieron de parte de la administración de Nixon. Por ser Lennon una figura tan popular, sus acciones pacifistas eran muy mediáticas y a eso hay que sumar sus conexiones con grupos políticos subversivos como las Panteras Negras de Bobby Seale. En el documental, diversos investigadores¡ retirados de la FBI, relatan cómo y por qué espiaban a Lennon y Ono. En el documental queda abierta la posibilidad de que si bien John tenía una gran simpatía por las causas antibélicas, diversas figuras políticas se aprovecharon de su fama. Después de todo, el costo que podía pagar era la deportación, dado que insistentemente las autoridades le negaron la residencia.

“¿Es el rock revolucionario? Un asunto tan candente hace no mucho tiempo, hoy es una pregunta que parece absurda. Pero no era tan claro a finales de los 60 que el rock fuera compatible con el estatus quo. El rock era la música de los jóvenes que se oponían a la injusticia y la opresión. La guerra en Vietnam y las leyes antinarcóticos se erigieron en las injusticias de Estados Unidos, y el mundo del rock desarrolló una campaña contra ellas. El rock en su conjunto era por lo menos, antiestablishment, y buena parte del mundo del rock abiertamente desafió y ridiculizó a los líderes corporativos y políticos de la nación. Los clamores de la revista Time en torno a la importancia política del rock eran tan fuertes como los que se hacían desde la prensa clandestina.

Luego de que medio millón de jóvenes asistió al festival de Woodstock, Time explicaba que el rock era ‘no sólo una forma particular de la música popular, sino… una gran sinfonía de protesta… básicamente moral… la proclamación de una nueva serie de valores… el himno de la revolución’. Los archivos de la FBI sobre John Lennon, indican que la administración Nixon tenía la misma opinión”.26

En los últimos años de vida de los Beatles, Lennon se mordía cada vez menos la lengua sobre sus opiniones acerca de la guerra de Vietnam y la política en general.

Con Yoko, inició una etapa de intenso activismo pacifista, a través de conciertos, discos y entrevistas. Luego de su boda en Gibraltar en marzo de 1969, los recién casados hicieron un proselitismo pacífico. En lo que se suponía sería su luna de miel, invitaron a los medios a su habitación en el hotel Hilton de Amsterdam, y los recibieron en pijama, metidos en la cama, con unos carteles arriba de la cabecera que decían Bed Peace/Hair Peace. Esta protesta hacía un llamado a la paz. La prensa esperaba encontrar a unos tórtolos profesando su amor, pero en lugar de eso, John y Yoko, por varios días, permanecieron en pijama dando entrevistas y explicando las motivaciones de su protesta. La consigna era: “quédate en la cama y déjate crecer el cabello hasta que logremos la paz”. Se les cuestionó por el resultado de estas acciones, y no faltó quien los considerara locos o por lo menos, excéntricos. Este episodio lo repitieron en Canadá, a donde llegaron porque en Estados Unidos no se les permitió la entrada.

Ya en Nueva York, John y Yoko realizaron acciones artístico-mediáticas que además del lanzamiento de la canción Happy Christmas/War is Over que fue publicitada en 12 ciudades del mundo en distintos idiomas, incluyó también la participación de Lennon y Ono en un concierto dedicado a protestar por el arresto del poeta John Sinclair, fundador de las Panteras Blancas, un grupo antiracista que perseguía objetivos similares a las Panteras Negras. A Sinclair, cuyo activismo era del completo desagrado de las autoridades, se le detuvo en 1969 por ofrecer dos cigarros de mariguana a un oficial encubierto, y se le condenó a diez años de prisión. El concierto, celebrado justamente el 10 de diciembre de 1971, derivó en la liberación de Sinclair tres días después. Lennon participó con una canción que escribió para el poeta arrestado y que lleva su nombre. La canción, John Sinclair figura en el tercer álbum de Lennon, Some Time in New York, de 1972, el cual, sin embargo, no fue comercialmente exitoso, y tampoco recibió buenas críticas. En cualquier caso, el 23 de marzo de 1973, las autoridades estadounidenses pidieron a Lennon abandonar el país en un plazo de 60 días, en tanto que Yoko había obtenido finalmente su residencia. Lennon y Ono continuaron con su activismo y litigaron para buscar que John también consiguiera su residencia.

Mientras tanto, Lennon dio a conocer su cuarta producción discográfica, Mind Games (Juegos mentales) en ese mismo año. En el marco de este álbum se produjo la separación entre John y Yoko por 18 meses. Se trata del período en que John se mudó a Los Ángeles en octubre de 1973 con su asistente May Pang. Esta joven, hija de inmigrantes chinos, había estado trabajando con John y Yoko. El distanciamiento entre Lennon y Ono se produjo por diversas riñas y desavenencias entre ellos, de manera que Yoko le pidió a Pang “cuidar” de su esposo en esta etapa.27

Una vez en Los Ángeles, Lennon se involucró en dos proyectos musicales: la producción de un disco para otro cantante (Harry Nilsson) y también uno propio. Fue una época de grandes borracheras, pero también Pang le sugirió hacer las paces tanto con su hijo Julian como con Paul McCartney. Así, Pang logró que Julian viajara a Los Ángeles en lo que sería su primera reunión en cuatro años con su progenitor. A partir de entonces, los encuentros entre ambos serían frecuentes. En la navidad de 1973, John le obsequió a su primogénito una guitarra Gibson Les Paul. Por cuanto hace a Paul, éste se reunió con John y cantaron juntos y por única vez desde la disolución de los Beatles.

Poco después, John y Pang regresaron a Nueva York, John dejó de beber y se dedicó a grabar para el que sería su álbum Walls and Bridges.

En 1975, John y Yoko se reconciliaron, si bien Pang, en uno de sus libros señala que ella y Lennon se siguieron viendo hasta 1977. En ese mismo año, Lennon dio a conocer otro álbum más, Rock’n’Roll con covers de canciones de los 60.

Tras la reconciliación, Yoko quedó embarazada por cuarta vez -las tres ocasiones anteriores había sufrido abortos. Por lo tanto, para seguir adelante con su embarazo, pidió a John se convirtiera en “amo de casa”, mientras ella se hacía cargo de los negocios, cosa que él aceptó. Lennon abandonó su carrera para dedicarse a cuidar al pequeño Sean, nacido en el cumpleaños 35 de John, en un intercambio de roles nada habitual en las parejas heterosexuales de aquellos tiempos- el nacimiento coincidió, además, con la residencia que las autoridades estadounidenses finalmente le otorgaron a Lennon. Posiblemente afloraron en Lennon los remordimientos ante la poca atención que le prodigó a Julian, y se propuso, en el caso de Sean, ser un padre entregado y dulce, dedicado a su hijo desde el momento en que nació. Sin embargo, existen versiones que sugieren que aun cuando John quisiera regresar a la música no tenía la inspiración ni la motivación adecuadas.

El fin de un nuevo sueño

Double Fantasy, el último disco de estudio de John Lennon salió a la luz en 1980, tras un silencio discográfico de cinco años. Se trata de una producción que muestra a un Lennon más maduro, reflexivo y hasta sabio. En Beautiful Boy (Niño hermoso) que escribió para Sean, John canta una de sus frases más recordadas: Life is what happens to you while you’re busy making other plans (La vida es lo que te ocurre mientras estás ocupado haciendo otras cosas).

Otra canción muy recordada de ese álbum es (Just Like) Starting Over, donde Lennon parece haber dejado atrás todos los excesos, rompiendo con el estereotipo de que las estrellas de rock son máquinas sexuales: Everyday we used to making love/Why can’t we be making love nice and easy (Cada día hacíamos el amor/¿Por qué no podemos hacer el amor tierno y suave?).

¿Y qué decir de Woman, su homenaje de macho redimido a Yoko -y por qué no, a Cynthia?

Double Fantasy recibió críticas despiadadas, al punto de que algunos lo consideraban un gran desastre. ¿Por qué? Tras cinco años de espera, el público y la industria musical quería escuchar a Lennon, sólo que el disco incluía canciones de Yoko Ono en un 50%. Es verdad que poner dos propuestas musicales tan diferentes en un mismo disco, con un Lennon romántico, “clásico” y bastante Beatle, y una Yoko muy contemporánea, oscura y agresiva, era arriesgado. Sin embargo, el sentido de Double Fantasy se puede entender en la lógica de la madurez de John, de todas sus vivencias importantes, y del deseo de superar sus complejos, inseguridades y actitudes machistas. En Double Fantasy aparece una pareja en condiciones de igualdad, que dialoga en cada canción, que explica la compleja relación que mantenía, incluyendo sus problemas y altibajos y que exalta la alegría de un bebé que ayudó a que recuperara la estabilidad.

En Cleanup Time (Tiempo de hacer la limpieza), John se mofa de los roles que tradicionalmente desempeñan hombres y mujeres y revira: The Queen is in the county home/Counting out the Money/The King is in the kitchen/ Making bread and honey/No friends and yet no enemies/Absolutely free (La reina está en la casa del contador/ Contando el dinero/El rey está en la cocina/Haciendo pan y miel/No con amigos, aunque tampoco con enemigos/Absolutamente libre).

Pero eso no es todo: Lennon, para ese momento, estaba relajado, disfrutando de la vida, como queda de manifiesto en Watching the wheels (Mirando las ruedas): People asking questions lost in confusion/Well, I tell them there’s no problem/Only solutions/Well they shake their heads and they look at me as if I’ve lost my mind/I tell them there’s no hurry…/I’m just sitting here doing time (La gente hace preguntas perdida en la confusión/Bueno, yo les digo que no hay problema/ Sólo soluciones/Y ellos mueven sus cabezas y me miran como si hubiera perdido la razón/Yo les digo que no hay problema/Sólo estoy sentado aquí haciendo tiempo).

El John Lennon de Double Fantasy dejaba entrever que lo mejor de él, estaba por venir. Tres semanas después del lanzamiento de este disco -el 8 de diciembre- un texano de nombre Mark David Chapman, quien, desde su nacimiento fue diagnosticado con una extraña forma de autismo, se apostó a la entrada del edificio Dakota, frente al parque central de Nueva York, donde residían John y Yoko, y a las 10:50 pm le disparó cinco veces en la espalda a Lennon. Uno de los balazos falló, pero todos los demás ingresaron a su cuerpo, destruyendo órganos vitales, amén de que una bala se incrustó en la arteria aorta, provocando a John una profusa hemorragia. Tras el ataque, John dio unos cuantos pasos a la entrada del Dakota exclamando ante el conserje del edificio “¡Me dispararon!” y a continuación se desplomó. Chapman permaneció en el lugar, mientras la policía, al ver la gravedad de las heridas de Lennon, lo transportó al Hospital Roosevelt donde, pese a los esfuerzos de los médicos, fue declarado muerto a las 11:15 pm. Como causa del deceso se anotó: “pérdida del 80% de su volumen sanguíneo”.

En el juicio a Chapman celebrado en junio de 1981, éste se declaró culpable, pese a que sus abogados le aconsejaron no hacerlo, para alegar problemas mentales. Chapman sería condenado a cadena perpetua, pero dado que aceptó su culpabilidad, fue sentenciado a 20 años de prisión, tras los cuales, en principio, podría salir en libertad. Aunque Chapman ha hecho diversas peticiones para dejar la prisión, todas le han sido denegadas, en parte por presiones de Yoko, quien afirma que teme por su seguridad, y también porque las autoridades estadounidenses reconocen que sobre el asesino de Lennon pesan numerosas amenazas de muerte. Chapman se encuentra en la Prisión Correccional de Ática, en Nueva York.

El 3 de octubre del año 2000, a casi 20 años de la muerte de Lennon, Chapman compareció ante una audiencia que debía determinar si podría salir en libertad, dado que se aproximaba el cumplimiento de su sentencia. En aquella oportunidad, Chapman comentó, para tratar de justificar el asesinato de John: “Me sentía como si yo no valiera la pena y posiblemente la razón radicaba en un problema de autoestima. Me sentía poca cosa y pensé que si le disparaba, me convertiría en algo, lo cual no es cierto en absoluto”.28

Por años se ha especulado sobre la posibilidad de que la muerte de Lennon obedeciera a intereses políticos. No pocos recuerdan los intentos de la administración Nixon por deportarlo, impulsando, al mismo tiempo, una amplia investigación desarrollada por la FBI, misma que es documentada en el libro de Phil Strongman y Alan Parker, quienes señalan que a lo largo de nueve años, las autoridades del vecino país del norte percibieron a Lennon como un activista político volátil, con actitudes antigobiernistas y como un verdadero desafío al orden civil y por esa razón lo vigilaban.29

Se podría considerar exagerado esto porque Chapman ha dado muestras contundentes de su precaria salud mental. Asimismo, se podría pensar que John había dejado atrás el activismo para dedicarse a la música y a su familia y dado que la administración Nixon había culminado tiempo atrás en medio del descrédito, no parecía que nadie se sintiera incómodo con John. Sin embargo, en noviembre de 1980, un poco antes de su cita con Chapman y la muerte, John y Yoko hicieron un pronunciamiento desde Nueva York en torno a las protestas de trabajadores japoneses en Los Ángeles y San Francisco, quienes se manifestaban contra empresas productoras y distribuidoras de alimentos japoneses, por ofrecerles, éstas, salarios bajos. Al estallar la huelga, John y Yoko mandaron una nota de apoyo que rápidamente se filtró a los medios. Como había planes por parte de los manifestantes, de hacer una gran marcha en San Francisco en la semana del 8 de diciembre, John, Yoko y Sean contaban con boletos de avión para participar en ella. Yoko contaría más tarde que John estaba muy entusiasmado con la idea de llevar a Sean a San Francisco, dado que su linaje era (es) parcialmente oriental.30 Sin embargo, tristemente en este caso la vida [y la muerte] es lo que te ocurre cuando estás ocupado haciendo otras cosas…

Notas:

1 Cuando me haga viejo y pierda mi cabello/dentro de muchos años/¿todavía me enviarás un tarjeta de San Valentín/de felicitación por mi cumpleaños, una botella de vino?

2 Philip Norman (2008), John Lennon, Toronto, Anchor Canada, p. 3.

3 Philip Norman, Op. cit., p. 14.

4 Philip Norman, Op. cit., p. 17.

5 Philip Norman, Op. cit., p. 18.

6 Philip Norman, Op. cit., p. 21.

7 Philip Norman, Op. cit., p. 26.

8 Elizabeth Partridge (2005), John Lennon. All I Want Is The Truth, New York, Penguin Young Readers Group, p. 11.

9 Elizabeth Partridge, Op. cit., p. 26.

10 Beatles and Elvis (s/f), The Beatles and Elvis Presley-When The Beatles Met Elvis, en http://www.elvispresleynews.com

11 La página oficial de los Quarrymen, que los promociona como la banda que se convirtió en los Beatles, se encuentra en http:// www.originalquarrymen.co.uk/

12 Elizabeth Partridge, Op. cit., p. 38.

13 Philip Norman, Op. cit., p. 224.

14 Para Pete Clark, las aportaciones más importantes de Stuart Sutcliffe a los Beatles no fueron musicales, sino estéticas. Sutcliffe fue determinante en la imagen del grupo, introduciendo vestuarios y cortes de cabello del tipo de James Dean, y lentes de sol que usaban en interiores y que les venían bien a todos, considerando las desveladas a que estaban expuestos. Véase de Pete Clark, “Stuart Sutcliffe: The Lost Beatle”, en BBC4, disponible en http://stuartsutcliffeart.com/images/peter_clark_-_sutcliffe_ press_evening_standard_part_21.jpg

15 Adam Sherwing (October 11, 2005), “Yoko song gibe reopens old Beatle wounds”, en The Times, disponible en http://www. timesonline.co.uk/tol/news/uk/article577047.ece

16 BBC News (1 June, 2003), “McCartney makes up with Yoko”, disponible en http://news.bbc.co.uk/2/hi/entertainment/2953620. stm

17 Peter Doggett (2009), You Never Give Me Your Money. The Beatles After the Breakup, New York, HarperCollins Publishers, p. 257.

18 Philip Norman, Op cit., p. 421.

19 Philip Norman, Op. cit., p. 273.

20 Philip Norman, Op. cit., p. 274.

21 Peter Doggett, Op. cit., p. 44.

22 Peter Doggett, Op. cit., pp. 44-45.

23 Peter Doggett, Op. cit., pp. 47.

24 Peter Doggett, Op. cit., p. 46.

25 Dios es un concepto/con el que podemos medir/nuestro dolor/ lo diré de nuevo/Dios es un concepto/con el que podemos medir/ nuestro dolor/no creo en la magia/no creo en el I-ching/no creo en la biblia/no creo en el tarot/no creo en Hitler/no creo en Jesús/ no creo en Kennedy/no creo en Buddha/no creo en mantra/no creo en Gita/no creo en yoga/no creo en los reyes/no creo en Elvis/no creo en Zimmerman/no creo en los Beatles/sólo creo en mí/Yoko y yo/y esa es la realidad/el sueño terminó/¿qué puedo decir?/el sueño terminó/ayer/era un portador de sueños/pero ahora renacíera la morsa/pero ahora soy John/y así queridos amigos/deben seguir adelante/el sueño terminó.

26 Jon Wiener (1991), Come Together. John Lennon in his time, Chicago, University of Illinois Press, p. 3.

27 Dave White (October 2006), Interview: May Pang, disponible en http://classicrock.about.com/od/johnlennon/a/may_pang.htm

28 Ken Lawrence (2005), John Lennon in His Own Words, Kansas, Andrews McMeel Publishing, p. 184.

29 Phil Strongman y Alan Parker (2003), John Lennon & the FBI Files, London, Sanctuary.

30 Jon Wiener, Op. cit., p. 305.

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