Cinque Terre

Ulises Castellanos

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Director de Círculo Rojo

Je Suis Charlie

Los mataron a sangre fría en nombre de Alá. Así arrancó el año, en la primera semana de enero de 2015 nos despertamos con la insólita matanza de diez caricaturistas en la redacción del semanario francés Charlie Hebdo, dos personas más y otros seis heridos graves, muy graves.

Muchas cosas han pasado en los últimos días con respecto a esta noticia, pero yo solo quiero detenerme en esta imagen de la France Presse en París.

Podremos algunos no estar de acuerdo con el nivel de sátira o sarcasmo con el que se manejan en aquel semanario, pero son precisamente esas expresiones las que ponen a prueba a una sociedad plural y democrática que garantiza el pleno derecho a la libre expresión, nos guste o no.

Este mismo semanario ya había sido atacado con bombas Molotov en noviembre de 2011, sin víctimas mortales. Hoy la historia fue cruel. Tres sujetos entraron a matar directamente a los dibujantes y a cuanto ser humano se les puso enfrente, incluidos un policía y un trabajador de mantenimiento. En total 12 muertos.

Por ello me encanta esta fotografía, porque ver casi a cuatro millones de franceses en las calles para repudiar ese horroroso crimen hombro con hombro, me devuelve la confianza en el ser humano.

En ninguna foto cabrían esos cuatro millones, pero ver a miles de ellos bajo la misma consigna, eriza la piel.

Aquí en México varios diarios del norte del país han padecido casos similares, como en Ciudad Juárez hace algunos años, y no vi esas marchas. Aquí no le llaman terrorismo, aquí se llama crimen organizado.

Sin duda nuestra civilización es multicolor. El terrorismo es uno de sus lados más oscuros, y cuando se suma al fanatismo religioso es mortal y devastador. Obvio que no todos los musulmanes son terroristas, pero hasta ahora prácticamente todos los terroristas contemporáneos sí son musulmanes. Eso habla de un choque de civilización, cultural y milenario, sin aparente horizonte de paz.

La fotografía de prensa y su distribución libre y oportuna serán siempre un factor clave en el desarrollo y convivencia democrática en cualquier parte del mundo. Lo que se defiende en Europa, deberíamos defenderlo también aquí.

Pero tal parece que aquello que sucede en el viejo continente, nos queda “lejos”. En la ciudad de México, salvo un puñado de franco-mexicanos y galos que se presentaron en la embajada de Francia expresando su solidaridad el día del atentado, prácticamente nadie más se ha movilizado. ¿Por qué? Porque si no se trata de tirar al gobierno, entonces no parece importarle a nadie. Por eso.

Esta fotografía en París nos habla de un pueblo unido que defiende la libertad por encima de la barbarie, y eso que para ese día, el gobierno francés ya había resuelto el asunto policiaco. Pues detuvo al primer terrorista en cuestión de horas y localizó a los otros dos en días, cercándolos con una movilización de decenas de miles de gendarmes por todo el país y neutralizándolos al tercer día, y todo esto apoyados con el legítimo monopolio de la fuerza del Estado que aquí tanto asusta.

Por eso me gusta esta imagen, porque vemos a millones apoyando nuestra civilización, por eso me emocionan también los casos de solidaridad entre medios franceses que también vimos en toda Europa durante este asunto.

Al final, Charlie no está muerto, al contrario, gracias a esas bestias manipuladas por Al Qaeda, el semanario satírico pasó de 60 mil ejemplares a cinco millones de ejemplares en una semana.

Que no quepa duda, nuestra civilización debe evolucionar por la ruta de la tolerancia, de la libertad de expresión, de la pluralidad, de la defensa de los derechos humanos, sin dogmas y sin prejuicios. Pero también con humor.

Por eso, yo también soy Charlie.

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