Verónica Díaz

Reportera

Jacqueline Peschard: “Nos ha costado mucho construir confianza entre los actores políticos”

¿Cuándo y por qué adoptó a la democracia como tema de investigación y, por lo que se ve, de vida?

La verdad es que cuando empecé a hacer mi tesis de licenciatura ya sabía que quería estudiar el sistema político mexicano y, buscando cuál era el tema para realizar mi tesis, encontré uno que no había sido muy tratado. Era el de la gran perspectiva de la teoría de la cultura política, que tenía una raíz norteamericana de los años 50 o 60 del siglo pasado. Ahí me encontré que el análisis de la cultura política tenía que ver con la democracia y más concretamente con la posibilidad de tener democracias estables. Eso me fue llevando a tomar el tema de la democracia, no solamente como un tema de investigación sino como un tema de vocación, si se vale decir.

La embajadora de Francia, entregó recientemente la condecoración Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor, ¿qué ha sido lo más difícil de llevar la teoría a la práctica?

Enfrentarse a los intereses más concretos de los actores políticos. Una cosa es estudiar y, pues sí, hacer análisis político es una forma de hacer política, una forma de aportar a la comprensión de qué es lo que va sucediendo en la vida política, por dónde debe de orientarse si queremos que haya mayor democracia, sobre todo mayor protección y garantía de los distintos derechos, políticos, cívicos. Yo diría que estudiar no es lo mismo que ser parte de la gestión pública. La dificultad tiene que ver con el mundo tan complejo de intereses que existen y representan a diferentes actores.

¿El no ejercicio de la democracia será parte de una cultura arraigada, por ejemplo, en su casa es usted siempre democrática?

Es difícil ¿no?, pero sí pertenezco a una generación que considera que la educación en casa tiene que pasar por tratar a los hijos como entes racionales, que tienen opinión, deseos, y no que uno tenga que decidir por ellos.

¿Cuál es su diagnóstico respecto a la democracia mexicana?

En nuestro país hemos sido muy creativos en la construcción de instituciones y de marcos jurídicos. El gran problema es, después, cómo mantenerlos en funcionamiento para que cumplan con los propósitos para los que fueron creados.

Ha dicho usted que “no hemos sido tan buenos para darle continuidad y sustentabilidad a nuestras instituciones democráticas”, ¿a qué se debe?

Es un conjunto de cosas. Por un lado, no hemos acabado de entender que los diferentes intereses políticos requieren espacios de elaboración de acuerdos. En consecuencia, los actores se quejan de que llegan a ciertos compromisos y después se violentan o no se les da cumplimento. Sí creo que pasa por una cultura del compromiso político. Nos ha costado mucho trabajo construir confianza entre los actores políticos, entre ellos y los ciudadanos, es una confianza que se construye muy lentamente y, en cambio, se destruye rapidísimo.

A propósito de ello, ¿cómo entonces se debe percibir el nombramiento de Gerardo Laveaga en medio de muchos cuestionamientos? Usted y otros comisionados le han cuestionado recientemente, algunos de sus procedimientos.

Hay que entenderlo en el contexto de una dirección colegiada que está hecha para que haya diversas opiniones, pero los que forman ese órgano colegiado tienen que construir esquemas para lograr acuerdos porque está bien la colegialidad para poder tener distintos puntos de vista y enriquecer la deliberación, los acuerdos y lo que pasó en el IFAI con la transmisión de la presidencia fue que no fuimos capaces de construir un esquema para que esas diferencias se tradujeran en un acuerdo muy consensuado alrededor de quién debería de ser el presidente. No supimos mantener ese esquema de acuerdos, a lo mejor no todos estamos de acuerdo con A pero podemos sumarnos al proyecto de A, si hay una fórmula para convencer a los otros.

¿Y se pierde la confianza, al menos a nivel de percepción?

Sí hay algo que afecta, porque desde luego que lo importante para una institución es que haya una dirección conformada, dentro de esa pluralidad, por los grandes acuerdos; entonces los acuerdos se siguen tomando sino por unanimidad por mayoría. Los recursos que resolvemos cada semana son entre 150 y 180, los resolvemos en una gran mayoría– en un 97%–, por acuerdo. En ese sentido sí hemos mantenido el acuerdo para que nuestra función primordial pueda llevarse a cabo. El 99% de nuestras resoluciones se cumple, solo el 1% no se cumple.

Eso habla bien de la transparencia…

Habla bien de la ley, a pesar de que nos falta todavía mucho para construir una cultura de la transparencia, en donde cada servidor público llegue y de entrada diga voy a hacer este documento y tiene que estar a disposición del público. Pero sí se ha logrado que la exigencia de la transparencia se instale y que ya sea claramente parte de la agenda pública. En ese sentido, digamos que sí, ese 99% es significativo de que la ley es buena, pero también de que hay una disposición de las entidades públicas a responder.

¿Cuáles son las urgencias del IFAI?

El gran reto es lograr la homologación de los criterios de los principios, de los procedimientos no solamente para el gobierno federal sino para todo el país. Entonces la reforma constitucional en materia de transparencia que está en ciernes, está orientada hacia ese objetivo de que sean efectivamente los mismos criterios, los mismos procedimientos para acceder a información pública en un estado, en la Cámara de diputados, igual que en la Suprema corte, que en la Presidencia de la República.

¿Después del IFAI, qué sigue para usted?

Yo soy básicamente académica, tengo una plaza en UNAM, entonces no tengo ninguna inquietud en ese sentido, regreso a mi plaza en la Facultad de Ciencias Políticas.

¿Se arrepiente de algo en su trayectoria?

Bueno, quizá me arrepiento de algunas cosas que hubiera querido ser, más proactiva, más echada pa’ adelante, con quizá menos temores; a veces uno siente temores frente a ciertas decisiones, y sobre todo como mi experiencia como servidora pública ha sido siempre en órganos colegiados, éstos siempre requieren de cierta fortaleza mayor para poder lograr que ciertas propuestas que para unos son buenas puedan avanzar más. Suelo ser bastante conciliadora. En aras de lograr los acuerdos quizá ahí he tenido que sacrificar algo.

¿A cuáles periodistas admira?

Pues sí hay muchos que admiro. Me gusta mucho Carmen Aristegui, Leonardo Curzio, aunque son muy distintos. Me gusta Daniel Lizárraga, Jenaro Villamil, Raymundo Riva Palacio y… ¿más? … pues también me gusta López-Dóriga, debo de decir, con todo.

¿Con todo?

Sí, con todo, porque responde a una empresa que es Televisa.

¿Académicos, sociólogos mexicanos?

Pondría en primerísimo lugar a Rafael Segovia, él fue así como que mi gran inspirador, hay un profesor que es del CIESAS de Guadalajara, bueno Don Pablo González Casanova sin lugar a dudas. ¿Quién más? Bueno, de gente que yo lea con mucha frecuencia está Luis Aguilar, es muy respetable desde la administración pública y, gente más cercana a mí, pues están José Woldenberg, Sergio López Ayón, son más jóvenes que yo, pero son gente que respeto mucho. Del Colegio de México Soledad Loaeza como investigadora es ejemplar, María Amparo Casar es otra gran investigadora.

¿Es usted más racional o más apasionada?

No, soy mucho más racional, sin duda alguna.

¿Qué parte de su cuerpo le gusta más?

… ay, no sé… paso sin ver (risas).

¿Cuál es su principal defecto?

Uuuy, pues eso, a lo mejor la falta de apasionamiento. Eso, privilegiar siempre la razón y frenar mucho el apasionamiento, la emoción.

¿Cuándo fue la última vez que se emborrachó?

Ayyy pues… pues ahora en las vacaciones, pero ya no demasiado.

¿En qué gasta más su dinero: libros, viajes, zapatos o ropa?

Pues mentiría si dijera que en libros, gasto más en viajes.

¿O sea que no es usted una mujer “totalmente palacio”?

(Risas) No, para nada.

¿Revolucionaria o reformista?

Reformista

¿Le gusta conquistar o ser conquistada?

O sea, ¿amorosamente?… no, pues ser conquistada.

¿Es pudorosa?

No.

¿Se considera vanidosa?

Pues sí.

¿Qué series de televisión ve con frecuencia?

Todas las que son policiacas, esas son mis favoritas.

¿Y sí se informa viendo televisión?

Yo veo la televisión para ver los noticieros, y trato de ver noticieros no solamente mexicanos.

¿Qué periódicos y revistas lee?

Regularmente Reforma, El Universal y La Jornada un poco menos, pero los que recibo cotidianamente son esos dos y recibo El País.

¿Quiénes son sus autores favoritos de literatura?

Mario Vargas Llosa es mi primerísimo autor, me encantan sus novelas, sus cuentos.

¿Cuál es el libro favorito de Vargas Llosa?

La fiesta del chivo.

¿El último libro que leyó?

Ah, pues uno fantástico de Leonardo Padura, que se llama “El hombre que amaba a los perros”, excelente.

¿Por qué?

Porque es un libro muy bien armado que habla del exilio de León Trotsky, cómo va buscando dónde se puede exiliar y, por otro lado la vida del propio Padura, de cómo él se involucra con el tema. Es una novela con una estructura fantástica. Así que recuerde una tan buena de Javier Cercas, “Anatomía de un instante”.

¿Quién fue su amor platónico en la adolescencia?

Mmm, pues sí, alguien que ya murió, un compañero mío.

Hablando de transparencia, ¿guarda usted algún secreto?

¿Personal? (Risas).

¿Alguna vez ha deseado ser hombre?

No.

¿Es usted feminista?

Sí, pero racional (risas), digamos no feminista apasionada.

¿Quién le gusta más: George Clooney o Tom Cruise?

No, bueno, por supuesto que Clooney, pero sin duda.

¿Le han llevado serenata o la ha llevado usted?

A mí sí, pero de joven.

¿Es cierto que a las mujeres, ni todo el amor, ni todo el dinero, ni todo el poder?

Pues como dice Óscar Wilde: los hombres se clavan en una mujer por la cara y las mujeres por lo que él les dice al oído.

¿Cuándo fue la última vez que lloró al ver una película?

Uy no. Muchísimo, lloro mucho. Qué preguntas tan… es que sí lloro con mucha frecuencia, entonces, pero quiero acordarme de las más recientes, ¡ah, ya sé!, una que se llama Amour, que ganó el Óscar a la mejor película extranjera de este año, de una relación de unos viejos. Me resistí a verla porque no quería ver la relación de unos viejos pues uno se va acercando a eso.

¿Qué música le gusta escuchar?

Bueno, me gusta mucho la música clásica, pero escucho mucho jazz y salsa, rumba…

¿Baila?

Sí.

¿Y canta?

Pues sí canto, pero no muy bien (risas).

¿Qué prefiere mujer, madre, funcionaria pública?

Bueno es que mujer es mucho más amplio ¿no?, pero yo diría que madre, otorga sentimientos de los más encontrados, pero sí que sería eso primero, luego esposa y luego funcionaria aunque la verdad es que soy más académica.

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