Alejandro Pérez Uriarte

Internet, libertad y autonomía. El impacto social de Internet según Manuel Castells

Así como el motor eléctrico fue la tecnología fundamental de la era industrial, Internet lo es de la era de la información. Internet es una red global de redes informáticas que opera a través de plataformas inalámbricas y contribuye a una comunicación multimodal y libre de límites espaciales. “El impacto de Internet en la sociedad: una perspectiva global” tiene por objetivo resumir algunas claves sobre los efectos sociales de Internet a partir de datos aportados por instituciones especializadas en el estudio sociológico de Internet, como el Center for the Digital Future, de la Universidad del Sur de California, los informes del British Computer Institute y los informes anuales de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

La tecnología no es nueva. Hacia 1969 se desarrolló su antepasado, Arpanet, pero su uso se liberalizó hasta la década de los noventa. Desde entonces se propagó por el mundo, al punto que para 2013 se calculó en 2 mil 500 millones el número de usuarios. Su importancia radica, entre otras cosas, en que permite producir, distribuir y utilizar información en múltiples formatos. De acuerdo con un estudio de Martin Hilbert, publicado por la revista Science en 2010, 95% de toda la información del planeta estaba digitalizada y era accesible mediante Internet. Como ha sucedido con cualquier cambio tecnológico, los individuos y las sociedades se sienten abrumados al desconocer sus efectos. En ese sentido las investigaciones científicas, específicamente los “estudios de Internet”, han develado bastante acerca de la interacción de la sociedad con éste y los efectos producidos.

Tecnologías de la libertad, la sociedad red y la cultura de la autonomía

Castells nos recuerda que la tecnología es cultura material: se produce a la par de un proceso social, sobre la base de ideas, intereses, valores y conocimientos de los creadores originales y sus continuadores, además de un entorno institucional específico. La tecnología es recibida por los usuarios pero éstos no se limitan a aceptarla tal como está, pues se apropian de ella, la adaptan, la modificany generan un proceso sin fin de interacción entre tecnología y uso social.

Recuperando el término de Ithiel de Sola Pool, indica que Internet es una “tecnología de la libertad”. Su expansión en los años noventa se debe a la combinación de tres factores:

1. El desarrollo de la red de redes (Wolrd Wide Web) por Tim Berners-Lee, que distribuyó el código fuente para que fuera mejorado por aportaciones en código abierto.

2. La gestión de Internet, que se sitúa bajo el control flexible de la comunidad global de internautas, la privatiza y permite usos comerciales y cooperativos.

3. El surgimiento de la comunicación en red como principal forma de organización, la tendencia al individualismo en el comportamiento social y la aparición de la cultura de la autonomía.

Castells afirma que vivimos en una sociedad red, es decir, que ésta se construye con base en redes personales y corporativas operadas digitalmente a través de Internet. Como parte de nuestro momento histórico la estructura social resulta de la interacción entre el paradigma tecnológico (la revolución digital) y los cambios socioculturales, basados en lo que denomina, la “sociedad egocéntrica”, o el proceso de individualización, donde hay un declive de la comunidad entendida en términos de espacio, familia y trabajo. Castells no plantea el fin de la comunidad, afirma la reinterpretación de las relaciones y los lazos culturales y personales como forma de vida comunitaria, sobre la base de intereses y proyectos individuales.

El proceso de individualización responde a las transformaciones del espacio, la actividad económica, las comunicaciones, el modelo familiar y la concepción misma del mundo y la sociedad. Pero la individualización, acota Castells, no significa aislamiento. La sociabilidad se reformula como individualismo y comunidad en red, en un proceso que mezcla interacción virtual (online) con interacción real (offline). Esto quiere decir que Internet, lejos de aislar a las personas, aumenta su sociabilidad, intensificando su sensación de seguridad y libertad personal. Con lo ya expuesto se favorece el auge de la cultura de la autonomía, que es la transformación de actores sociales en sujetos. El sujeto, explica Castells, define proyectos de interacción con las instituciones sociales sin mostrar sumisión, desarrolla su capacidad de liderazgo y movilización en cada faceta de su vida social. Manuel Castells identifica la relación directa del uso de Internet con el auge de la cultura de la autonomía en seis tipos: 1. Desarrollo profesional; 2. Autonomía comunicativa; 3. Espíritu emprendedor; 4. Autonomía del cuerpo; 5. Participación sociopolítica; y 6. Autonomía personal, individual. Castells celebra estos hallazgos, pues explica que la estrecha relación entre el uso de Internet y el surgimiento de una cultura de la autonomía generará una sociedad de personas asertivas, con libertad cultural, capaces de producir nuevos tipos de sociabilidad, relaciones de red y prácticas sociopolíticas.

La irrupción de las redes sociales en Internet

Cada día es mayor la importancia de las redes sociales. En ellas se representan casi todas las actividades humanas, que incluyen negocios, relaciones personales, trabajo, comunicación, cultura y política. En 2013 se calcularon aproximadamente 2 mil millones de usuarios, la mayoría de China, India y América Latina. Es decir, las redes sociales se han constituído en las mayores plataformas de preferencia para todo tipo de fines, como los comerciales, de enseñanza, culturales, ocio, activismo político y, desde luego, personales. Hoy día la mayor parte de la actividad en Internet pasa por las redes sociales. Ellas son construídas por los propios usuarios bajo criterios específicos de grupo, obedeciendo a intereses y proyectos particulares y configurándolas con diferentes niveles de privacidad. Castells indica que lo importante en ellas no es el anonimato, sino la autopresentación de un individuo real que se conecta con personas reales. Por lo tanto la sociedad se construye mediante la conexión de múltiples redes que generan un mundo híbrido, donde redes virtuales y vivas están conectadas y no son dos mundos separados, como podría pensarse.

La sociabilidad aumenta al ser facilitada y dinamizada por la conectividad permanente de las redes sociales. Éstas son espacios vivos que se conectan con todas las facetas de la experiencia personal, ahí se crean contenidos, enlaces, trascendiendo el tiempo y el espacio e interconectando todas las dimensiones de la experiencia humana, explica el autor.

Ante la comodidad que ofrece la multitextualidad y multidimensionalidad de la red, la sociedad civil, los gobiernos, las organizaciones laborales, agencias de mercado y de servicios están migrando a Internet, acudiendo a empresarios de redes sociales que basan su negocio en una fórmula simple: la venta de la libertad y la posibilidad de construir sus vidas autónomamente. Castells ve en las redes sociales un elemento que materializa el potencial liberador de Internet. Ellas basan su éxito en la libre comunicación con mínimas barreras de acceso, son un negocio basado en la venta de la libertad, la libre expresión y la autonomía en la sociabilidad. Romper esta promesa implica el riesgo de perder a los usuarios, que se mudarían a entornos más favorables, donde su libertad estuviera garantizada, como lo demuestra el caso de Facebook, que durante un breve lapso pretendió cobrar a sus usuarios y tuvo que retractarse unos pocos días después.

El poder de la comunicación: la autocomunicación de masas y la transformación de la política

El mantenimiento y afianzamiento del poder requiere de herramientas precisas, como el control de los medios de comunicación y el desarrollo de aparatos ideológicos. Ante esto, la nueva cultura de la autonomía ha encontrado en las redes de comunicación, que tienen por base a Internet, un medio importante de autocomunicación y autoorganización de masas. En este sentido, un concepto fundamental es el de la comunicación socializada. Para Castells, comunicación es el ejercicio de compartir significado mediante el intercambio de información. Ahora bien, la comunicación socializada es la que se desarrolla en el espacio público con la posibilidad de llegar a sectores más amplios de la sociedad. En el terreno de la comunicación, entonces, se disputan y generan las tensiones entre los discursos que refuerzan y sostienen las relaciones de poder, base de toda sociedad, y los que las cuestionan.

Todo cambio social tiene estrecha relación con la transformación de las tecnologías y la organización de la comunicación. Con la aparición y el desarrollo de Internet el proceso de comunicación se transformó de una relación vertical, donde los grupos de poder se comunicaban con las masas, al proceso de autocomunicación de masas. Es decir, el tránsito de la comunicación a la autocomunicación supone el paso de un mensaje enviado por uno a muchos, con poca interactividad entre ellos, a un sistema multimodal, donde múltiples mensajes son enviados a muchos destinos en el momento escogido por cada uno y con una interactividad total garantizada. En el sistema multimodal los emisores son receptores y los receptores, emisores.

La transformación ya referida contribuye notablemente a la modificación en el proceso del cambio social. Las relaciones de poder se basan en el control de la comunicación y la información, pero, cuando el control se ve fracturado ante el surgimiento del sistema multimodal, red de redes horizontales de comunicación, se genera un nuevo ambiente de cambio social y político. Las consecuencias de este proceso, afirma Castells, son impredecibles, pues es imposible saber el uso que las sociedades harán de la libertad de comunicarse, pero no hay que olvidar que la construcción de la red de global de comunicación se apoya en el desarrollo de una tecnología que encarna la cultura de la libertad: Internet. Como ejemplo de ello, refiere a los movimientos sociales que en la segunda década del siglo XXI han hecho de Internet su espacio de conectividad. Fenómenos de protestas como los acontecidos en naciones árabes, además de Brasil, México, Estados Unidos y algunos sitios de Europa, en contextos de explotación, opresión y tensión social, muestran la capacidad para organizarse espontáneamente y sin líderes fijos, donde la conexión se basa en el uso de Internet.

Conclusión

El surgimiento de Internet, como toda tecnología, no generó algún efecto por sí mismo, pero tomándolo como base se experimentó el notable desarrollo de las conexiones en red, como fundamento de la estructuración y el cambio social en todos los aspectos de la vida de los seres humanos. Internet es un sistema tecnológico abierto que impulsa formas de organización igualmente abiertas, donde se recoge lo mejor y lo peor del ser humano. De cualquier forma, concluye Manuel Castells, la nueva sociedad red es nuestra y resulta necesario comprender su lógica interna a partir de las interacciones entre cultura, tecnología de la información, redes sociales y formas de organización. Su comprensión depende del trabajo de los investigadores, mientras la tecnología de comunicaciones digitales gana cada día más terreno constituyéndose en elemento clave de nuestro tiempo

Ficha Bibliográfica:

Manuel Castells, “El impacto de Internet en la sociedad: una perspectiva global”, en Cambio.19 ensayos fundamentales sobre cómo Internet está cambiando al mundo, España, Open Mind, BBVA, 2013, pp 127-148.

Resumen hecho por Alejandro Pérez Uriarte

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