Cinque Terre

Sergio Octavio Contreras

[email protected]

Doctor en Ciencia Política. Comunicólogo y master en sociedad de la información por la @UOCuniversitat. Profesor universitario. Consultor y conferencista en redes sociodigitales. Twitter: @Ciberpensador

Internet, ideología y política

En los últimos años, Internet y sus innovaciones se han integrado paulatinamente dentro de la esfera política, tanto como parte de los usos de los actores políticos como por las instituciones públicas, intelectuales, periodistas y ciudadanos en general. A nivel global, en los periodos electorales recientes, Internet es visto como un canal de competencia de un “nuevo” mercado para los diseñadores del marketing.

Sin embargo, aún falta por explorar a fondo los impactos que puede tener la tecnología de la red en la esfera política, donde incluyo tanto a políticos como a partidos, al mismo Estado como estructura de poder y a los ciudadanos que participan en alguna actividad politizada. Desde Europa hasta Medio Oriente y en América Latina, los políticos no sólo intentan ser protagonistas en la red por sus aciertos, aunque lo son principalmente por sus errores, sino que ahora pretenden establecer una comunicación controlada que les permita mantener la esfera de la imagen pública intacta. En el caso de México ante la cercanía de las elecciones federales para este año 2012, algunos intelectuales, académicos y funcionarios públicos se han manifestado por regular Internet bajo argumentos basados en el futuro, con la lógica de que la tecnología puede propiciar “desestabilidad” democrática, “riesgos” para los candidatos y una plataforma de chismes, rumores y mentiras.1 Sin embargo no se advierte que es el mismo sistema político el que ha engendrado ante las audiencias esta cultura banalizada que ahora vincula la política con el espectáculo y la farándula. Incluso el reciente caso de críticas por las redes sociales, debido al escándalo que protagonizó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el aspirante a la Presidencia de México, por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, ha sido analizado tanto por individuos que pertenecen a la esfera del poder, como por periodistas como el inicio de “campañas negras” y la urgencia de regular la red. Los tweets #LibreriaPeñaNieto o #Soyprole han sido calificados por parte del poder político como una estrategia premeditada. Una desproporción total, pues no se trata de una conspiración, sino de una postura de poder ante la imposibilidad que tiene el sistema político-económico de controlar la comunicación masiva en la red.

Quienes pugnan por esta regulación no miden con la misma vara a los medios tradicionales, quienes en reiteradas ocasiones cometen abusos en contra de los derechos de terceros, al difundir desde información falsa hasta noticias sin contexto o basadas en hechos sensacionalistas.2 Aunque se ha avanzado en materia electoral en cuanto a los tiempos de exposición política a las audiencias y los llamados “topes” de campaña, lo cierto es que aún no se desactiva la palanca del financiamiento ilegal en las contiendas y en lugar de enfocar los reflectores al deber ser del poder político, se enfocan a la participación social en las redes. Ni los topes de campaña, ni las regulaciones de tiempos de exposición o la llamada “democratización” de los medios públicos (que en su mayoría operan como medios de Estado)3 representan un profundo cambio democrático en tanto no se integren nuevos contenidos que definan la democracia desde otro ángulo diferente al que nos heredó la Ilustración y que posteriormente el sistema mexicano consagró simplemente en el voto ciudadano, construyendo imaginarios colectivos llenos de mitos como el “tapadismo” o el “presidencialismo”.4

Sería necesario revisar el concepto de democracia a partir de nuevos indicadores que no sólo se basen en el voto y la representatividad, pues existen otros factores por encima del mismo aparato político que no son controlables, como es el sistema económico y que obligan a la democracia a democratizarse.5 ¿Por qué no incluir otros aspectos al concepto de democracia?, ¿por qué partir del hecho que democracia es la elección presidencial o local para el cambio de gobernante?, ¿quiénes están satisfechos con este modelo?, ¿dónde está la inclusión social que establece la misma teoría política de la representatividad?, ¿por qué regular a la sociedad civil que participa en las redes y que ha permanecido ajena a las decisiones públicas?

Podemos empezar por el concepto de democracia a partir del Contrato Social entre los ciudadanos y el Estado. Thomas Hobbesvi desarrolló a mediados del siglo XVII el término de derecho natural que define al individuo como un ser egoísta, es decir, que lucha y se orienta por distintos fines materiales. Frente a este ser en “estado de naturaleza” Hobbes desprende la creación de diques que regulen las acciones humanas, desposeídas de bien y de mal. Las dos leyes que proponen es buscar la paz (para conseguirla el hombre debe renunciar a su propio egoísmo) y consentir su libertad con el resto de la comunidad. Esta renuncia representa un contrato social que acepta el individuo por voluntad propia o por imposición.

Si pudiéramos separar esta concepción clásica de democracia en América Latina, la red no representaría un “peligro” para lo político, sino un mecanismo de politización para garantizar otros conceptos democráticos inexistentes hasta el momento o que bien, no han sido tomados en cuenta por el mismo sistema político, que incluye a los actores políticos, a los partidos, a las instituciones legitimadoras y al propio gobierno. La red es una posibilidad de inclusión política, pero también puede ser una nueva exclusión social a lo político. ¿Por qué no incluir nuevos aspectos que definen a la democracia mediante una mayor participación en la red, dado que la mayoría de la población no tiene voz dentro de los medios de comunicación tradicionales, convertidos en su mayoría en industrias culturales7 al servicio del mercado?. El premio Nobel de Economía en 1993, Amartya Sen8 ha propuesto nuevos valores que pueden definir un concepto más contemporáneo del significado de democracia: dignidad, autonomía e integridad.

Académicos especialistas en derecho y nuevas tecnologías como Luis Téllez, han propuesto regular las “conductas” de los usuarios que atentan contra la institucionalidad. La propuesta es coherente en el marco del Contrato Social pero no dentro de las prácticas sociales donde los cibernautas pueden adoptar dos papeles en forma racional o inconsciente:

a)Internautas politizados, partidarios de alguna causa política.

b)Internautas despolitizados, que si bien no pertenecen a algún partido político y se declaran neutros, siempre fijan una postura que termina siendo política.

El problema aquí sería diferenciar dentro de la regulación en el caso de los marcos políticos de participación, qué acto es un delito en forma deliberada y qué comentario en la red proviene de un internauta que manifiesta una postura política a partir de determinados mecanismos psicológicos, racionales o irracionales. La linealidad de las leyes y el derecho enfrenta un choque frontal contra la Sociedad de la Información, donde cada internauta es a su vez el generador de su propia autocomunicación: interpersonal, grupal o masiva y donde no se puede encuadrar las decisiones ideológicas de los internautas a partir de un imperativo normativo.

Los insultos y los “ataques” virtuales a páginas de candidatos, partidos y al propio gobierno, podrían considerarse faltas o excesos de libertad, o como lo define ahora el Código Penal en Veracruz, que criminaliza a quien utilice Internet para provocar pánico y caos social. El problema proviene de la forma irracional como han reaccionado algunos miembros de la élite política para intentar intervenir en la operatividad de la red, como ha ocurrido en otros países con democracias endebles o con autoridades totalitarias, como Venezuela, Cuba, China o Pakistán.9

¿Dónde se encuentra el límite de la red frente a la esfera política? ¿El ciudadano debe limitar sus sentamientos y razonamientos ante los asuntos de lo público? Durante el acto Aldea Digital 3, celebrado en la ciudad de México del 18 al 21 de noviembre, algunos panelistas propusieron la creación de normas que regulen la política online, o también llamada política 2.0, incluso se mencionó la posibilidad de construir códigos éticos para los usuarios. Pero el problema consiste en que la

red no es un sistema homogéneo: cada internauta es un mundo, por lo tanto cada usuario representa el mismo caos que la red genera por su horizontalidad.

Ideología y red

La ideología fue un término que a finales del siglo XVIII se ubicaba como la ciencia que estudia las ideas, pero fue hasta el siglo XIX cuando Karl Marx separó la ideología como ciencia para explicar la sociedad a partir de los modos de producción y las relaciones sociales.10 Definió la ideología como un conjunto de expectativas que producen la alineación mental y material respecto a las esferas que contienen el poder.

Durante el siglo pasado, pensadores de la Escuela de Frankfurt analizaron el término ideología para referirse a un asunto contradictorio que no es absoluto en las sociedades pero que ha ejercido efectos inmediatos en la historia occidental como ocurrió en la Ilustración.11 Habermas, heredero de la corriente de Frankfurt llevó la ideología al plano de la comunicación al explicar que se trata de un estado de dominación a partir de la distorsión de mensajes para orillar a la razón al instrumentalismo.12

Otros pensadores relacionados al neomarxismo como Lukács o Theodor Adorno han estudiado la ideología a partir de una forma de poder que se ejerce de manera inconsciente sobre un individuo o un grupo de individuos.

Louis Althusser en su célebre ensayo “Ideología y aparatos ideológicos de Estado”, ubica el concepto más allá de las definiciones clásicas del poder político y económico.

Althusser establece que dentro de los sistemas sociales existe una ideología dominante que se manifiesta tanto a través del Estado (que constituye la esfera pública) como por agentes que someten al colectivo a la producción institucional, como la iglesia, la escuela o los medios de comunicación (esfera privada, o lo que sería también la propiedad privada). Esta hegemonía de pensamiento para Gramsci tiende a imponer desde las esferas de poder, lo que es legítimo y permitido pare el resto.

Para finales del siglo XX los filósofos postmodernos ponen en duda el efecto de la ideología totalitaria, la que controla a las masas, al incluir el término de “pensamiento débil”. Según Gianni Vattimo el mundo contemporáneo atraviesa por una crisis de ideologías “sólidas” y transita hacia las ideologías flexibles, donde los medios de comunicación y la globalización tecnológica han borrado la hegemonía de un pensamiento único.13 Ahora los individuos tienen que negociar su ideología con sus semejantes, por lo que ya no hay puntos de vista predominantes, sino pensamientos débiles.

Ante estos conceptos debemos de preguntarnos cómo evoluciona la ideología en la red para poder comprender los cambios sociales que se manifiestan con el uso tecnológico en la arena de los asuntos públicos. Desde su liberación en 1993, Internet es una plataforma de todo tipo de pronunciamientos ideológicos que van desde la escritura de manifiestos hasta la práctica para defender derechos de civiles o exigir aumentos salariales.

¿Qué ideología proponen los indignados, los grupos ambientalistas, los globalifóbicos o los defensores de los derechos de las mujeres en Medio Oriente? Las movilizaciones en red propuestas por Anonymous en contra de sistemas establecidos de poder, contra bancos e incluso iglesias, parecen tener una ideología fragmentada y no provenir de un ideal hegemónico. Lo mismo ocurre con WikiLeaks como escaparate de la doble moral de la ideología dominante neoliberal.

Un ejemplo reciente de la acción política a través de la red se registró el pasado 4 de diciembre en Rusia donde se llevaron a cabo las elecciones parlamentarias. Al darse a conocer los resultados, fueron detenidas 600 personas que realizaron la primera protesta para denunciar fraude y exigieron la renuncia del primer ministro Vladímir Putin. El poder político actuó en forma institucional y ejerció el modelo de violencia tradicional en contra de los manifestantes, golpeando y encarcelando a civiles.

Ante la represión física, los inconformes apoyados por organizaciones civiles, blogueros, tuiteros y cibernautas de las redes sociales, comenzaron a circular por Internet videos o fotografías de las detenciones arbitrarias, el abuso de la fuerza policiaca y el rechazo de la sociedad civil hacia el sistema político actual. En Facebook se creó el grupo “Manifestación por elecciones justas” que en tres días tuvo más de 66 mil seguidores. Por Twitter los mensajes de ilegitimidad no han frenado y las marchas callejeras ser organizan a través de las redes y los teléfonos móviles.

Ante este panorama se pueden plantear nuevas hipótesis que valdría responder antes de intentar regular la red y que demostrarían lo invisible de la relación existente entre ideología y la sociedad red.

a) No existe una ideología dominante, sino una fragmentación ideológica a partir del individualismo postmoderno que se vive.

b) El Estado y sus aparatos ideológicos mantienen sus esferas de poder a través de la hegemonía que tiende a fragmentarse y diluirse en la era digital.

c) La Sociedad Red no actúa a partir de fines ideológicos políticos, sino de necesidades concretas de su realidad actual.14

d) El poder de la comunicación vertical de los medios tradicionales para politizar o despolitizar contenidos tiende a perder sus efectos directos en la sociedad conectada a Internet.

Las innovaciones del siglo XXI están reconfigurando nuevos escenarios políticos donde las ideologías se difuminan. Lo mismo ocurre con la linealidad de contenidos y discursos que ahora a la velocidad de la luz se presentan en un mismo instante a través de la hipermediación. Por lo tanto no es posible que el sistema político se mantenga estático, deberá de cambiar a partir de reconocer que las nuevas tecnologías son medios que pueden servir para mejorar los sistemas democráticos (a partir de la integración de nuevos valores) y no como fines de sometimiento.

En la actualidad hay temas por encima de la fijación política sobre la participación social de la red que deben ser atendidos por el sistema y que sin embargo no han sido tomados en cuenta ni siquiera en periodos electorales, como es el caso de la pornografía infantil por Internet, el acoso sexual, el robo de identidad o los fraudes electrónicos que en la mayoría de los estados mexicanos carecen de regulación y existen pocas propuestas al respecto.15 En la sociedad red parece que las ideologías se evaporan, se transforman o se debilitan, mientras que la comunicación y los intereses comunes tienden a fortalecerse.

Notas

1 Tales demandas no son nuevas, en las elecciones federales de 2006 se acusó a la televisión, a los empresarios y a usuarios de Internet de“intervenir” facciosamente en la contienda. Quejassimilares registré empíricamente en las contiendas de 2008 y 2010, tanto en los comicios federales como en los estatales, donde comenzó a utilizarse en mayor medida el correo electrónico, las redes sociales y los mensajes por teléfono móvil con fines políticos (Ver etcétera 120).

2 Sunkel, Guillermo. (2001). La Prensa sensacionalista y los sectores populares. Colombia. Editorial Norma.

3 Navarro, Fidela y Villanueva, Ernesto (2008). Medios de servicio púbico y transparencia. México. IIJ-UNAM.

4 Cosío Villegas, Daniel (1972). El sistema político mexicano. México: Editorial Joaquín Mortíz, p. 63.

5 Giddens, Anthony (2000). Un mundo desbocado. Madrid. Editorial Taurus.

6 Hobbes, Thomas (2003). Leviatan. Argentina: Editorial Losada.

7 Horkheimer, Max (2006). Dialéctica de la Ilustración: fragmentos filosóficos. España, Editorial Trota.

8 Para mayor información consultar los libros “Primero la gente: una mirada desde la ética del desarrollo”, “La idea de la justicia”, “Desarrollo y crisis global”, y “Sobre ética y economía”.

9 Para conocer a los gobiernos que han creado restricciones contra el uso de Internet consultar el portal de Reporteros Sin Frontera: http://es.rsf.org

10 Marx, Karl (1988). Contribución a la crítica de la economía política. México, Siglo XXI Editores.

11 Horkhemier, Max (1966). La función de las ideologías. Madrid, Editorial Taurus.

12 Habermas, Ju%u0308rgen (1986). Ciencia y técnica como ideología. Madrid, Editorial Tecnos.

13 Vattimo, Gianni (2006). El pensamiento débil. Madrid, Editorial Cátedra.

14 Esta aseveración la realizo a partir de las observaciones empíricas de lo que ha ocurrido en el último año en Medio Oriente.

15 Un ejemplo de una reciente propuesta normativas se registró el pasado 17 de octubre en Zacatecas, donde la diputada María de la Luz Domínguez presentó una iniciativa para reformar el Código Penal local a fin de tipificar como delito la usurpación de identidad por Internet.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password