Cinque Terre

Regina Freyman

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Maestra en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana y profesora del ITESM, campus Toluca

Ideas sobre el tiempo

La trama continua, donde nuestro espíritu borda dibujos discontinuos de actos, no es más que la construcción laboriosa y ficticia de nuestro espíritu. Gastón Bachelard

1.Tic. El mito

Cronos, el padre de los dioses olímpicos fue identificado con el tiempo. Fue el líder y el más joven de la primera generación de Titanes, descendientes de Gea, la tierra, y Urano, el cielo. Se asume como metáfora del tiempo y su devenir porque, al igual que éste, devora aquello que engendra, es decir, a sus hijos (había sido pronosticado que uno de ellos lo derrocaría, del mismo modo que él arrebató el poder a su padre, por ello decidió tragárselos a todos) nosotros los hombres que, al igual que los olímpicos, esperamos al hermano listo que induzca el vómito de este cruel progenitor y nos conceda vida eterna.

2. Tac. Su antídoto

Al margen de religiones y promesas metafísicas posteriores, los mismos griegos mostraron una deidad capaz de desafiar a Cronos, su propio hijo Kayros, su nombre significa el momento justo. Es la oportunidad para los pitagóricos. Representa un momento intenso, atemporal, que se escapa de la duración que desgasta. Kayros es la risa oportuna que produce bien. Los psicólogos, le llaman “insight”, la religión y la literatura Epifanía. Instante de claridad y revelación. La etimología de epifanía nos da la clave: “momento milagroso”. Puede ser un momento que precede a la muerte, donde la vida pasa como resumen y concentración, del mismo modo que el aleph, con el que se topó Borges en el sótano de la casa de argentino Denegris, es una síntesis del mundo. La narrativa da cuenta en su mayoría del tiempo Kayros, sucesos que cambian el rumbo del destino. Este dios tiene alas en los pies porque pasa de súbito y es calvo como la oportunidad, sólo tiene un mechón largo en la frente por lo que es fácil de atrapar cuando se acerca, pero si nos descuidamos, lo perdemos para siempre.

3. Tic. Su presencia

Kayros puede ser manifestación o avatar de Zeus, el poder que nos fascina; de Atenea, inteligencia que nos embebe; de Dionisio que embriaga; o del dios Eros, el amor que nos posee. Para muchas religiones monoteístas, Kayros al ser eternidad, es atributo del dios único.

4.Tac. Duración vs intensidad o Cronos contra Kayros

Cronos es el tiempo que registra el reloj, el tiempo que se mide, el de los hábitos y la costumbre. Kayros, el momento justo, es el tiempo cualitativo de la ocasión, momento de la risa, los besos y hasta las lágrimas. Aristóteles llama Kayros, en su retórica, a la conjunción entre argumento y oportunidad en el discurso cuando, encarnados en una flecha aciertan al blanco de la audiencia y la convencen.

5. Tic. El instante

Para Bergson la realidad está en la duración y yo, humildemente, me adhiero a Bachelard que lo refuta al afirmar que sólo el instante existe. La duración es un simulacro de la mente que ensarta instantes en un continum para contar su historia. Pero es en el presente instantáneo donde el ser, como papel fotográfico, es capaz de imprimir un tiempo y un espacio fugitivos. Sentimos presencia en el instante, el futuro y el pasado son, apenas, sombras o luces a distancia.

6. Tac. Carpe diem. (Aprovecha el día)

¡Carpe Diem! Aprovecha el día,

no dejes que termine sin haber crecido un poco,

sin haber sido un poco mas feliz,

sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie

te quite el derecho de

expresarte que es casi un deber..

No abandones tus ansias de hacer de tu vida

algo extraordinario…

No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía

sí pueden cambiar el mundo…

Somos seres, humanos, llenos de pasión.

La vida es desierto y también es oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos convierte en

protagonistas de nuestra propia historia…

Pero no dejes nunca de soñar,

porque sólo a través de sus sueños

puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes…

No traiciones tus creencias. Todos necesitamos

aceptación, pero no podemos remar en

contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener

la vida por delante…

Vívela intensamente,

sin mediocridades.

Piensa que en ti está el futuro y en

enfrentar tu tarea con orgullo, impulso

y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte…

No permitas que la vida

te pase por encima

sin que la vivas…

Walt Whitman

Canto a mí mismo

7. Tic. La fortuna y el instante

Kayros tiene una hermana que para los griegos se llamaba Tayke y para los romanos Fortuna. Era hija de Thetis, la justicia, y de Zeus. Su labor en el Olimpo era la recolección del néctar y la ambrosía para dar a los dioses y que estos se mantuvieran jóvenes e inmortales.

Gracias a ciertos atributos (la rapidez, la laboriosidad, la oportunidad, la precisión) Fortuna era la única capaz de hacer esta tarea, así que se convirtió en una diosa imprescindible. Aquel que busque a Fortuna, conseguirá de los dioses lo que pida, pero debe aliarse con Kayros ya que ella es una diosa rápida que, igual que su hermano, porta alas en los pies, hay que levantarse temprano pues es madrugadora, ella no es calva como su hermano pero peina su larga trenza hacia adelante, así que sólo se le pesca mirándola de frente; jamás pasa dos veces por el mismo sitio por lo que hay que ser creativos y dinámicos. Fortuna es capaz de alterar el sendero del destino y por tanto aparece en momentos Kayros. Tayke jamás pisa su propia huella lo que obliga a cambiar de rumbos si es que la buscamos, pero sobre todo debemos permanecer alerta para poder atraparla cuando pase junto a nosotros.

8. Tac. El deseo y el placer

Los deseos son espirituales, porque a diferencia de los impulsos pertenecen al mundo simbólico. El deseo detona el circuito de la acción. Introduce en este proceso un momento de claridad consciente en que rompe la fluida secuencia, es decir, momentáneamente detiene el tiempo. Así que decir que Kayros es gestador de deseos no es una exageración.

El deseo habita una zona media entre la pulsión y el proyecto, nuestra vida está dirigida por deseos que se tangibilizan en proyectos y luego en actos. La historia de la cultura es la historia de nuestros deseos, y somos capaces de ampliar continuamente nuestras metas, valores, premios y castigos. Es a partir de ese poder de expansión que nacen los mundos posibles alumbrados por la imaginación o la razón. Somos seres lujosos y lujuriosos, es decir, excesivos, como dicta la etimología de ambas palabras, deseamos mucho más de aquello que necesitamos y somos capaces de alterar el rumbo de nuestro destino, de nuestra historia, el primer paso, un deseo, el segundo un proyecto que siempre requiere de la verbalización, de la palabra que le da forma y sentido.

Finalmente, la acción como efecto de la voluntad, es la meta del deseo. Existen dos conceptos de deseo, uno que insiste en la falta (Sartre) y otro que subraya el dinamismo hacia el fin (Spinoza, Deleuze, Marcuse, Platón que concebía a Eros como hijo de Penia la pobreza y Poros la riqueza). El placer no es la satisfacción de una necesidad sino la consumación de un deseo.

Es por eso que amo los gerundios, porque hablan del tiempo del proceso, justo donde el placer se va saciando. El placer del sexo está en estar alcanzando el orgasmo y no en la triste despedida cuando la consumación separa a los amantes. Aristóteles tenía razón al afirmar que el placer es una actividad, la conciencia de estar alcanzando la meta. Esta modalidad temporal que tanto aprecio, sirve para expresar el sentimiento de fluir, que es el modo placentero de realizar una actividad que se experimenta como una intensa concentración en una tarea determinada y que desemboca en el disfrute de dicha actividad. Todo esto opera la magia de una percepción distorsionada que nos remite al tiempo del juego infantil que se mide en gozo y no en minutos.

9. Tic. El tiempo y la creación

Toda evolución está marcada por instantes creadores que surgen con la consciencia. El espíritu como obra puntillista se construye en mil instantes separados entre sí. Es la perspectiva la que obra la impresión de lo continuo. Por ello, existe una verdadera congruencia entre el instante y la vida, soló en el instante tenemos la sensación de existir, el instante consciente es acto, nos dice Bachelard. La pasividad es la nada y, el momento ardiente de lo efímero, se significa en obras que, como ladrillos, construyen la arquitectura de nuestras historias.

10. Toc. Tejiendo una felicitación

Hijos de Penia y Poros como el grandioso Eros, amparados al momento Kayros y a la benevolencia de la Fortuna, los que participamos en etcétera vamos armando y compartiendo el gozo de nuestras letras que aspiran a ser planes que nos mejoren en lo individual y en lo colectivo, inscritos en la gran realidad espacial que llamamos México, nuestro mundo; en un tiempo que va de paso entre el pasado y el futuro.

En lo personal agradezco la oportunidad que he tenido en estos años de ser parte de este maravilloso proyecto, felicito a Marco Levario y a todo el equipo por apostar su deseo, su tiempo, su pasión y su placer a esta arquitectura de palabras periódica que seguramente seguirá construyendo, número tras número, instante por instante, la historia de varios soñadores que saben que el único ser sobre la tierra capaz de escapar al tiempo que consume, capaz de seducir a la distancia cuerpo y mente, y capaz de proyectar su propio destino, es el hombre.

Referencias:

Bachelard, Gastón. La poética del instante. Fondo de Cultura Económica: Mexico. 1987.

Marina, José Antonio. Las arquitecturas del deseo. Anagrama: Barcelona. 2007.

Graves, Robert. Los mitos griegos I. Alianza: Madrid. 1985.

Bucay, Jorge. El mito de la diosa Fortuna. RBA Libros: Buenos Aires. 2006.

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