Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Guardianes de la censura

Aprincipios de los 90, George Bush padre manifestó que Los Simpson proyectaban una imagen irreal y negativa de la familia estadounidense. En Costa Rica y República Dominicana diversos sectores de la población piensan que Los Simpson ofenden las buenas costumbres. En China, se modificó su horario de transmisión, el de mayor audiencia, con el pretexto de que había que fomentar la programación hecha en el país. Incluso en México, en la década pasada, no faltó quien pidió que la serie dejara de ser transmitida por “inmoral”. A esta lista se suma ahora Venezuela, donde el 7 de abril el canal privado Televen sacó del aire Los Simpson, argumentando que la Comisión de Telecomunicaciones del gobierno recibió quejas de televidentes que consideran que no es una serie apta para infantes y que podría violar las leyes nacionales que prohíben “los mensajes que atentan contra la formación integral de niños, niñas y adolescentes”. En lugar de las peripecias de la familia amarilla de Springfield, los televidentes venezolanos tienen desde entonces a su disposición en ese horario Guardianes de la bahía.

En 2003 entró en vigor la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión en Venezuela, que ha generado importantes debates en torno a la libertad de expresión en ese país. La entidad responsable de aplicar esta ley es la Comisión Nacional de Radio y Televisión (CONATEL), que tiene la atribución de censurar la programación de radio y televisión que considere ofensiva, violenta o con contenido sexual (¿cómo Guardianes de la bahía?). Según esta ley las estaciones de radio y televisión podrían enfrentar penalizaciones si transmiten noticias sobre conflictos internos antes de las 20 horas. El cuestionamiento a las autoridades, la situación económica y los reclamos de los opositores de Hugo Chávez, de ser transmitidos por los medios, pueden dar lugar igualmente a multas y otros castigos.

Como se recordará, en mayo de 2007 fue revocada la licencia para transmitir a Radio Caracas Televisión (RCTV) y la frecuencia del canal fue entregada a la Televisora Venezolana Social (TELEVES). En diciembre de 2006, el gobierno de Chávez había externado que se opondría a la renovación de la licencia a RCTV debido al apoyo que brindó a la intentona de golpe de Estado en su contra el 11 de abril de 2002.

En este contexto se produce la salida de Los Simpson de las pantallas venezolanas, situación inexplicable si se considera que los personajes de Springfield desarrollan algunas de las sátiras y parodias más ácidas sobre la sociedad estadounidense a la que suele criticar con frecuencia Hugo Chávez. Asimismo, el argumento de que Los Simpson son nocivos para los niños venezolanos parecería indicar que la formación de las nuevas generaciones depende fundamentalmente de lo que ven en la televisión, lo que sugiere que ni la escuela ni los padres tienen responsabilidad sustantiva en la materia.

La decisión respecto a lo que los venezolanos pueden y/o quieren ver no tendría que depender de lo que decida el presidente Chávez unilateralmente, sino de una evaluación que incluyera a aquellas entidades y sectores sociales a los que les concierne. En España, por ejemplo, luego de una cuidadosa revisión, las autoridades determinaron que Los Simpson no son para niños y, por lo tanto, cuando inició la transmisión de la serie se le dio el horario de las 10 de la noche –posteriormente esto cambió y ahora se les puede ver por la tarde.

Por último: tanto se ha dicho que Los Simpson fomentan la falta de respeto a las instituciones y a la autoridad, que quizá es ahí donde el gobierno de Hugo Chávez siente pasos en la azotea. Sin embargo, como lo decía Matt Groening en alguna ocasión: si no quieren tener hijos como Bart, no sean padres como Homero.

D’oh!.

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