Claudia Benassini Félix

Profesora de la Universidad Panamericana y la Universidad Simón Bolívar

#GlobalNOISE: Algo más que un movimiento 2.0

El 4 de septiembre un grupo de indignados españoles abrió un perfil en Facebook para invitar a la sociedad a unirse al movimiento “Desmontando mentiras, construyendo alternativas”; esto incluía manifestarse en el periplo Atocha-Sol el 22 de septiembre. En los 18 días transcurridos entre una y otra fecha se hicieron presentes diversas consignas relacionadas con la crisis económica que desde hace al menos un par de años agobia a España. Los comentarios que se colocaron para motivar la asistencia se relacionaban con los recortes, el fracaso de la reforma laboral, la negativa al rescate bancario y las mentiras de la Unión Europea, entre otros.

Curiosamente, en Facebook no se dio cuenta de la marcha, sobre todo del número aproximado de asistentes y eventuales reacciones. El perfil estuvo inactivo un par de semanas hasta que el martes 2 de octubre se unía a la marcha denominada “Global Noise”, convocada para 11 días después. Los indignados españoles se unían a una convocatoria lanzada a diversas partes del mundo, con una causa similar a la suya, cuyo símbolo de protesta sería el cacerolazo global. En principio, las redes sociales fueron importantes para difundir un evento cuya capacidad de convocatoria no se identificaba cabalmente. En ese primer momento, la eficiencia informativa estuvo a cargo de Internet; las redes sociales, sobre todo Twitter, jugaron un papel importante a partir del 13 de octubre. En este espacio analizaremos este movimiento cuya vía informativa más importante fue Internet, más adelante apoyada por las redes sociales.

La convocatoria

A principios de octubre el sitio www.globalnoise.net replicó la convocatoria lanzada por activistas de movimientos como Occupy, 15m, indignados y otros. Se evocaba la eficacia de los cacerolazos en movimientos de protesta recientes en Canadá y Argentina, entre otros.

La cacerolada es un medio de llamar la atención sobre problemas de nuestra comunidad a los que la estructura de poder no atiende. En el pasado, se ha utilizado para llamar la atención sobre la reforma de la educación, el hambre, la corrupción gubernamental, la desigualdad en la distribución de recursos y mucho más.

La convocatoria finalizaba con una invitación a seguir el movimiento a través del sitio web, correo electrónico para mayor información, Facebook y Twitter. El 28 de junio el grupo #globalNOISE abrió su fanpage. Las publicaciones iniciales muestran los inicios de la organización de un movimiento apoyado en el cacerolazo, que ya para entonces contaba con un blog:1 una especie de hoja de ruta que reúne datos sobre el 13 de octubre, los países y movimientos incorporados y los objetivos generales del movimiento. Durante los primeros días de julio aparecieron las primeras respuestas en Facebook. Activistas de distintos movimientos en Londres, Milán, España -así, genérico-, el movimiento #YoSoy132 mexicano, Hong Kong, Chicago y Nueva York comentaban sus actividades y se unían a la marcha global del 13 de octubre. Asimismo, éstos y otros grupos que se fueron incorporando invitaban a sus cacerolazos locales y colocaban fotos sobre sus eventos.

La respuesta a través de las redes sociales

Entre finales de septiembre y principios de octubre se incrementó notablemente la actividad en Facebook. Conforme se acercaba la fecha se adherían más grupos de activistas. También se colocaban ligas a videos donde se mostraban movimientos locales previos, similares al que se llevó a cabo en España el 22 de septiembre. El 13 de octubre el perfil #GlobalNOISE de Facebook registró gran actividad. Cerca de 500 publicaciones provenientes de todo el mundo describían brevemente el movimiento en el que los usuarios estaban participando, colocaban imágenes y videos que mostraban el éxito local del evento. Esta actividad se prolongó durante los días subsiguientes.

Convocatoria global de #GlobalNoise

La actividad del hashtag #GlobalNOISE. antes del 13 de octubre fue mínima. Se limitó a unos cuantos recordatorios sobre la fecha del cacerolazo global colocados entre el 6 y el 11 de octubre. Pero el sábado el hashtag estuvo presente a lo largo del día y, al igual que el perfil de Facebook, se prolongó en los días subsiguientes. La única semejanza entre ambas redes sociales es la presencia de algunos mensajes en las dos, por parte de usuarios que utilizan la aplicación que permite colocar el mismo mensaje en las dos redes. En este contexto podemos hablar de distintos tipos de colaboraciones a través de Twitter. La primeras, muy escasas, en contra del movimiento -“de huevones” le llama un usuario.2 Segundo, el apoyo de quienes desde su teléfono móvil se unió a la causa en sus respectivas localidades -y a nivel global- aunque no estuvieron presentes en el evento;3 de hecho, una parte de estos usuarios sube a Twitter información periodística. Tercero, los manifestantes que en 140 caracteres describen el ambiente que se vive en su localidad en uno o varios mensajes. Finalmente, quienes subieron fotografías y videos que muestran panoramas del evento. En más de una ocasión los dos últimos tipos de colaboraciones provenían de un mismo usuario.

El domingo 14 de octubre algunos periódicos -como La Jornada en México- dieron cuenta del evento como una nota más de sus agendas. Como ya señalamos, la euforia por el éxito se prolongó durante los días siguientes en las redes sociales, que presentaban las crónicas periodísticas y de quienes narraron los cacerolazos en sus blogs.4 No obstante, durante los días subsiguientes han fluido imágenes y videos de diversos lugares del mundo. Invariablemente, quienes las envían califican el evento como muy exitoso. Es importante reiterar que esta euforia se ha mantenido exclusivamente en redes sociales. Todo indica que para prensa y medios electrónicos la información acabó.

¿Un movimiento 2.0?

Desde el viernes 12 de octubre el sitio www.globalnoise.net/ no ha sido actualizado. Quizá sus administradores se han unido a la euforia arriba descrita, o están más concentrados en la información que fluye en las redes. Se olvidan, sin embargo, que un sitio web exige actualización cotidiana, sobre todo cuando tiene las características de un movimiento global. Las entradas que se han publicado en el perfil de Facebook corresponden desde el principio a #global- NOISE, toda vez que su característica de fanpage autoriza solo a uno o varios administradores a colocar información en la página. Los comentarios de los usuarios pasan a una columna titulada “publicaciones recientes”. Sorprende, por otra parte, que en Facebook no haya datos sobre el movimiento y sus características, aunque en “información” está presente el sitio web arriba descrito. Pero estos datos

también están ausentes en la página de Internet; en otras palabras, los promotores-organizadores de #globalNOISE permanecen en el anonimato. Una constante que suele caracterizar este tipo de movimientos recientes. Por lo que se refiere a Twitter, el tema fue Trending Topic durante algunas horas el sábado 13, aunque no a nivel mundial. En este contexto, #GlobalNOISE tiene todas las características de un movimiento organizado desde Internet. Hace casi diez años el sociólogo español Manuel Castells se acercó a los orígenes de estas nuevas manifestaciones. Sus conclusiones siguen vigentes con respecto al cacerolazo global:

“La novedad radica en que los movimientos actuales están conectados en red a través de Internet, porque la red permite tanto la diversidad como la coordinación de este movimiento para poder entablar un debate continuado sin quedar paralizado por el mismo, ya que cada uno de sus nodos puede reconfigurar una red propia de afinidades y objetivos, con superposiciones parciales y conexiones múltiples. El movimiento antiglobalización no es simplemente una red, es una red electrónica, un movimiento basado en Internet. Y como reside en la red, no puede ser desarticulado o capturado. Se mueve libremente como pez en la red” (Castells, 2003:185).

Desde luego, a estas características hay que añadir el descontento global por la situación económica que prevalece en distintas partes del mundo. Un descontento que se asomó por primera vez en España y que en este momento ha cobrado un número creciente de seguidores y de causas. Es importante considerar que el impacto de los cacerolazos -si lo hay- será siempre local y no necesariamente con repercusiones positivas. La protesta se suma a la cadena de descontento social y, en el mejor de los casos, su impacto mediático y su carácter global le confieren una esencia diferente que, retomando a Castells, se mueve libremente a través de la red porque es ahí donde está su capacidad de convocatoria. Sirva #GlobalNOISE para la reflexión de quienes plantean que los movimientos globales van de salida. El cacerolazo muestra su vigencia y la posibilidad de que así continúe al menos por algún tiempo

Notas:

1 http://potbanging.blogspot.com

2 Por ejemplo, desde Chicago @tigelia dice en italiano que no son tantos y que más bien se trata de un rumor.

3 Estas colaboraciones son fácilmente identificables pues los usuarios tuitean el hashtag y recuerdan la importancia del movimiento.

4 Por ejemplo, http://armakdeodelot.blogspot.mx/2012/10/13oglobalnoise-todo-un-exito-mundial.html

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