Cinque Terre

Melina Alzogaray Vanella

[email protected]

Melina Alzogaray Vanella Lic. en Historia. Investigadora-creativa

Ficción en 140 caracteres

Renato Guillén Durán es un escritor mexicano de 26 años que se aventura a exponer en Twitter su propuesta creativa. Su proyecto Nanoficción ganó en 2010 una de las becas del Fondo Nacional de Creadores (FONCA), y se ha puesto como objetivo publicar un libro de ficciones de 140 caracteres. Actualmente tiene 3 mil seguidores en esa red social que participan y opinan, lo “favoritean”, lo “retwittean”, lo que los convierte en coautores. Ven la evolución de su trabajo y le sugieren caminos qué tomar. Lo retroalimentan: “Siempre he dicho que soy como un stripper que se encuera”, explica. “Si les gusta arrójenme billetes; si no, arrójenme piedras. Pero de esto vivo, muéstrenme su gusto, su uso, su disgusto hacia mi trabajo”. Renato es joven e inteligente. Dice ser un cazador de tatuajes. Se presenta a la luz del día, aunque luce como un vampiro: rizos color azabache, gafas negras… y colmillos. Nos sentamos de frente ante una mesa de madera.

¿Cómo llegaste a ser quién eres?
¿Como escritor, como persona…;? Bueno, escribo desde niño. No así de escribir cuentos. Siempre he sido creativo… me imagino. Mis padres son pedagogos; entonces, siempre he sido “conejillo de indias” de la estimulación temprana. Cualquier cosa era buena para educarme y para adoctrinarme. Siempre, la creatividad fue muy importante en mi vida. Me di cuenta de que lo mío era la literatura, porque soy lector. Antes que escritor, soy lector. Las historias que he leído me encantan. Pensé que quizá podía intentarlo yo también y comencé a escribir, escribir y escribir hace cuatro años. Hace tres tomé un taller de creación literaria con el maestro Raúl Parra, en la UNAM. Después me encontré un curso con Carlos Camaleón, que es un promotor cultural underground muy importante de la Ciudad de México. Abrí un blog hace seis años acerca de cómo empezó toda la onda de los blogs; es una especie de diario, de reflexiones, de cuentos. Actualmente ya casi ni lo pelo porque ahi está el Twitter. Ahora, el blog es para cuando tengo algo muy “importante” que decir.

¿Qué te interesa de Twitter?
Me interesan muchas cosas. Llegué a Twitter por la moda de las redes sociales, insisto. Hubo una época en que los blogs eran el Ágora; hice muchos amigos. Hubo muchas fiestas, reuniones, mucha gente que conocí luego en la vida real. Y después, alguien dijo: “¡Oye, tengo Twitter y está padre; es como un blog, pero en 140 caracteres!” Más adelante llegó otro, y dije, “bueno, pues va, ¿no?” De eso ya pasaron casi cuatro años. Me gustó primero la socialización; segundo, ese límite interesante. A veces, los límites no constriñen sino liberan. Con el blog puedes escribir y escribir, y no hay quién te detenga, más que la propia flojera del lector. Con los 140 caracteres tienes que sintetizar lo que quieres decir. Si quieres decir algo, lo que sea, reducirlo a 140 caracteres requiere de cierta pericia, sentarte a pensar qué es lo que vas a decir, eso me gustó mucho. También me animó que de pronto la gente me empezó a seguir. El blog lo trabajé por cuatro años y nunca tuve el éxito de otras personas. Con Twitter sí; extrañamente, en esa red social me siguen casi 3 mil personas: Logré una popularidad que hasta el momento no entiendo. Ahí es cuando dije “esto me gusta”. Es una socialización un poco más veloz, aunque tiene la desventaja de que es muy efímero: “La insoportable levedad del Twitter”.

¿Y crees que lo que se genera en Twitter es literatura?
No todo lo que se genera en Twitter es literatura, pero tampoco no todo lo que está en un libro es literatura. Supongo que en la literatura puede adaptarse a cualquier cosa; hay poemas y libros sobre cualquier cosa…; ¡Vaya!, el Ulises de Joyce es “un día en la vida de una persona”. Cualquier otro puede decir: “Bueno, me levanté en la mañana, luego caminé, luego fui al bar, luego me comí una… ¿qué es lo que era? Creo que un pastel de riñones, ¿no?” Que alguien te lo cuente así no necesariamente es literatura, pero James Joyce lo cuenta de tal manera que es literatura.

¿En este sentido, cuáles son las reglas que impone Twitter?
Creo que nada más la de los 140 caracteres. Es decir, supongo que si quisieras tener algún tipo de seguidores podrías hacer tus propias reglas. Por ejemplo, para la gente que usa Twitter para relaciones públicas. La gran mayoría tiene un becario que les informa de conciertos, descuentos…;, ahí hay ciertas reglas que, cuando se rompen, resulta hasta gracioso. En Twitter ha pasado que los becarios de cuentas como Cinépolis o Liverpool se les ha ido un twitt personal y es muy chistoso, porque la cuenta tiene personalidad; de pronto, ésta es un ser humano. Me acuerdo mucho que Cinépolis escribió en una ocasión: “Tengo un sueño obsceno, pero obsceno y no mamadas”. Y mil personas nos descostillamos de la risa y lo comenzamos a retwittear, porque de pronto, que una cuenta de una empresa tan grande tuviera un “sueño obsceno”, fue gracioso.

¿Crees que Twitter es una herramienta subversiva?
Puede llegar a serlo. Hay un comic que se llama Transmetropolitan, donde un reportero de nombre Spider Jerusalém dice: “El periodismo -o la literatura- es como una pistola con una sola bala: si sabes lo que haces es todo lo que necesitas”. No creo que Twitter por sí sea subversivo. No es nada. Twitter es un espacio en blanco. Puedes llenar eso con lo que quieras. Puede ser subversivo o ser totalmente mainstream o ser una forma de control masivo. La cuenta con más seguidores, tengo entendido, es la del actor Ashton Kutcher. Un día a este cuate se le ocurrió expresar: “Quiero tener más seguidores que CNN. Quiero ser más importante que las noticias”, y lo logró. La policía usa Twitter. ¿Quién más que la policía defiende el status quo? Twitter puede ser subversivo, estupidizante, Twitter es el espacio en blanco, y con el espacio en blanco eres dios: puedes hacer lo que se te ocurra.

¿Crees que Twitter es sólo un medio de comunicación o también tiene la capacidad desarrollar la creatividad?
No lo sé. Es que la creatividad es muy complicada. No creo que por sí mismo sea algo que te inspire, creo que es una ventana. También hay gente que es creativa y otra que no lo es. Lo que natura non da Salamanca non presta. Considero que es el humor y la personalidad de cada quien. Si te sientas frente a una computadora no necesariamente escribes; puedes jugar “Solitario”, ver pornografía en Internet, cualquier cosa, depende de la persona.

¿Qué piensas de aquellos que dicen que la twitteratura o la twitterpoesía no son más que “despojos de la letra impresa”?
¿Eso dicen? ¿Así han dicho? ¿”Despojos de la letra impresa”? ¡Órale! Es muy chistoso cómo hay todavía un fetiche grande por el papel. Yo soy el mayor fan de los libros, voy a librerías de viejo muy seguido, me encanta su olor. La primera vez que publiqué fue una sensación…; al ver tu nombre, el título en letra de molde, cuando el libro deja de ser una idea. Es como cuando los judíos están esperando al Mesías: “Aquí está, estuvimos esperándolo tantos años”. O “Estuvimos esperando a que llegara Quetzalcóatl y ahora le estamos jalando las barbas”. Es un sentimiento muy grande. El papel tiene un valor físico fetichista grandísimo. Por otro lado se exagera. Decir: “Es un despojo de la letra impresa”…; Oye, ¡carajo! Yordi Rosado escribe en papel. ¡Carlos Cuauhtémoc Sánchez escribe en papel! Si Twitter es un despojo de esa letra impresa, soy feliz de ser un despojo de eso, no me molesta en nada.

¿Entonces, la experiencia estética en Twitter es la experiencia de lo efímero?
Sí y no. Es decir, tienes en Twitter la opción de “favoritear” algo y entonces lo puedes leer hasta que cierres tu cuenta. Pero si no estás en Twitter, si no estás en el momento en el que alguien escribe “algo”, te lo puedes perder. Es una sincronía interesante, porque generalmente lector y escritor no están en contacto al mismo tiempo. En cambio, si yo no estoy en mi computadora o no tengo el celular prendido a cierta hora, y alguien pone un twitt brillante, pues ya me lo perdí, se fue. Pero tengo la opción de, si sigo a esa persona, entrar a su lista y ver: ¡Ah, mira, hace cuatro horas publicó esto y es genial!, y lo “favoriteas”.

¿Cuál es la relación entre los que escriben y los que leen?
Es una relación muy interesante. Te voy a dar mi punto de vista. La relación como escritor es estresante, porque tienes al lector junto a ti con una pistola apuntándote a la sien. Yo publico mi Nanoficción y a los dos segundos me llega una respuesta, positiva o negativa. Alguien me dijo que la novela se gana por puntos y el cuento por knockout. La nanoficción tiene que ser de un disparo, tienes que voltear al lector en 140 caracteres, darle un gancho al hígado, no permitir que se levante. Es una relación tipo espada de Damocles, que la tengo aquí colgada y en cualquier momento me puede cortar la cabeza o me puede decir: “¡Güey, esto es chido!” Tengo al lector aquí como el adicto tiene al mono; siempre me está jalando el cabello, siempre. Sí, puede llegar a ser una relación muy estresante, pero padre; es un estrés que me encanta, la verdad.

¿Se podría comparar este uso de Twitter con otras maneras de escribir surrealistas, como el “Cadáver exquisito” o la escritura “Dadá”?
No tanto así. “El Cadáver exquisito” y los “Dadá” eran un grupo de escritores que se reunían. Aquí, más bien, al lector le sucede como cuando en el futbol la porra es el jugador número 12. En la lectura el lector es el segundo autor, por eso siempre tiene un papel secundario. El lector siempre “participa” de la obra, porque al leerlo y al interpretarlo lo hace suyo. El lector, en realidad, es coautor. Todos los escritores del mundo tenemos una serie de coautores. En ese sentido, podemos decir que es una labor multitudinaria.

¿Y crees que hay algunos géneros literarios que se adaptan a esta forma de escritura, como el haiku, los aforismos o las adivinanzas?
La ficción breve estaba en el mundo mucho antes de que apareciera Twitter y seguirá después de que Twitter sea obsoleta. Y eso ocurrirá en muy pocos años. No se va acordar nadie en un tiempo. Hay géneros que se adaptan como la literatura breve, el haiku, la poesía; los poemínimos de Efraín Huerta no los he contado, pero estoy seguro de que la mayoría, si no todos, caben en Twitter. La literatura es como el porno: se apropia de todo.

¿Qué se puede decir en 140 caracteres?
Todo. ¡Qué no se puede decir en 140 caracteres! Twitter es un Aleph, están todos los puntos reunidos en uno solo. Se puede decir lo que se quiere decir en 5 mil páginas, o lo que se quiere, en dos segundos. La creatividad individual es el límite, no tanto los 140 caracteres. Creo que es un límite más metafísico que físico verdaderamente.

¿Por ejemplo?
“Vi una bala solitaria, llorando desconsolada. ¿Qué te pasa?, le dije. ‘Estoy perdida’, respondió. Le ofrecí alojarse en mi calientita sien. O “Puede besar a la novia, fue lo último que escuchó el príncipe antes de convertirse en sapo”. O “Para demostrarle que era un poeta de a deveras dejó de escribirle versos para cogérsela como si supiera que fueran a morir mañana”.

¿Qué espacios son propicios para escribir?
Los que se dejen. Si una pared se descuida, le escribes encima. Si una mujer se descuida, le escribes encima. Si una historia se descuida, te la apropias y le escribes encima, la haces tuya. Si una figura política se descuida, le escribes encima: la denuncias, la halagas o la reinventas. Yo no creo que haya lugares donde no se pueda escribir, aunque físicamente es imposible escribir en el aire. Mas no creo que haya algo donde no se pueda escribir. Y hay gente que intenta evitarlo. Hay instituciones, un ejército que activamente intenta evitar que se escriba, pero se puede escribir donde sea mientras ellos no se den cuenta; y, si se dan cuenta, pues ni modo: ofenderse es la prerrogativa del otro.

¿Entonces, Twitter es un género literario?
Twitter no, es una herramienta. Es una pared donde tomo mi lata de spray y la pinto. Es la pared, es la máquina de escribir, es el trampolín de donde yo, y otros, se avientan y hacen una pirueta; es el trapecio en el que uno realiza un salto mortal. No, Twitter no es un género. Es una manera de hacer llegar a otro lo que bulle acá adentro, lo que tengo adentro de la cabeza. Pero género, no. Es como decir que la máquina de escribir es un género. No, Twitter es una herramienta.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password