Cinque Terre

Luis Torres Albarrán

Estela Livera: “Falta periodismo social”

En vísperas del estreno de ¿Y tú qué harías?, aseguraste que sigues pensando como reportera y que mantienes un compromiso con la sociedad. ¿En qué consiste ese compromiso y cómo se reflejará en este proyecto?
Lo primero que te enseñan en la universidad es que tu información debe responder a las inquietudes y a lo que la gente necesita. Eso está súper olvidado en los medios. Lo que quise en esta serie fue tratar temas de problemas reales de la gente, porque la verdad es que no hay atención en los medios –sobre todo en la televisión– a estos temas.

Los chavos que egresan de la universidad, por ejemplo. Ojo, nos ha pasado a todos los que hemos salido de la universidad. Sales y dices: “ya terminé mi carrera y voy a tener trabajo”. Si antes la universidad te daba oportunidad de tener un ascenso social, ahora está completamente negado. Yo veía mucho la preocupación de un montón de jóvenes respecto de este asunto. Y los medios no les hacen caso. Por ahí hay un reportaje perdido, por ahí hay alguna cosa al respecto. En ese sentido, empecé a definir qué tipo de temas son los que realmente le interesan a la gente.

Yo sí creo que los medios, los periodistas, los empresarios, tienen una responsabilidad social que no están cumpliendo. Esta serie es una aventura, un sueño en el sentido de meternos en lo que a la gente realmente le preocupa en sus relaciones personales, que tiene una derivación en todo lo que es el colectivo social y que implica políticas públicas y políticas de Estado, al fin y al cabo.

¿Cómo surgió la idea de llevar este compromiso a la televisión?
Tiene que ver también con las ideologías muy conservadoras que hay en todos los medios, pero particularmente en la televisión. La gente cree que Mujer, casos de la vida real o Lo que callamos las mujeres es conversación realmente entrarle de lleno a una problemática que es profunda y enorme. Lo que hacen estos programas es decirte: “bueno, aquí tú te puedes retratar”, pero nunca te dan una alternativa, porque no te explican que los problemas de los que hablan tienen que ver con educación, salud, políticas públicas. De eso no te dicen nada, manejan líneas muy conservadoras y no se meten más allá.

Otro caso: homofobia. En las televisoras hay una mentalidad tremendamente conservadora. Estos temas no se van a tratar como los queremos abordar. Nuestro programa es plural, pero tiene una línea editorial. Y la línea editorial, en el caso de homofobia, es absolutamente en favor del respeto a los derechos humanos de los homosexuales. ¿Incorporamos el punto de vista de la Iglesia? Sí, por supuesto. ¿Incorporamos visiones conservadoras? Sí, las incorporamos. Pero el peso fuerte del programa, la parte final editorial, es que tenemos que ser tolerantes como sociedad.

Decidimos que hubiese una línea que no se maneja en otros lugares, porque hay censura, intereses creados o hasta personales. Elegimos un canal público por eso: hay más apertura; hasta ahora la ha habido: aquí sí vamos a poder decir lo que en otro lugar no.

Además de esta libertad para manejar los contenidos, ¿hay algunas otras razones para haber decidido trabajar en coproducción con Radio y Televisión Mexiquense?

La libertad editorial es fundamental: en un canal público es bastante difícil que no nos dejen pasar nuestros temas. Tuvimos un acercamiento con Canal Once, con Fernando Sariñana. Le gustó el programa, lo vio muy bien, pero nos dijo abiertamente que en ese momento no tenía manera de pagar esa producción. Con otros canales, definitivamente no hubo acercamiento. Hubo, inicialmente, de parte de Proyecto 40 un interés, pero consideramos que, editorialmente, quizá no iba a ser la mejor opción.

Sabemos de tu trayectoria en radio –en Radio 13, en Monitor, en Detrás de la noticia–, ¿qué retos implica para ti trabajar ahora en la pantalla chica?
El reto, sobre todo, es dedicarme al asunto de los contenidos, a la generación de ideas. Es bien estresante dirigir un equipo y, por otro lado, no vayas a salir con una arruga, porque te desvelaste hasta las 12 de la noche revisando el guión.

Otro reto, en este momento, como microempresarios –en [email protected] Producciones somos, en total, 12 personas–, es mantener a esas personas con empleo. El reto, más que la pantalla chica, es que este programa tenga un respeto por los contenidos, que demuestre que se pueden hacer cosas valiosas por fuera, que las microempresas periodísticas pueden generar contenidos de interés.

Reality shows, miniseries de importación, programas de concursos o de casos paranormales, películas de Pedro Infante o las clásicas de la permanencia voluntaria. Un horario muy competido el de los domingos por la noche…

Sí, las primeras mediciones que nos ha dado el 34 dicen que nos ha ido mejor en la repetición, los viernes, a las 11 y media de la noche: estamos teniendo 0.88, 0.90, mientras que los domingos (a las 8 y media de la noche) estamos en 0.33, 0.35.

¿Cuál es tu evaluación de los programas que actualmente apuestan por el periodismo social en la televisión mexicana?
Me parece que le han apostado, por decirte algo, en Diálogos en confianza, al cambio de formato, pero el programa perdió profundidad. Incluso podría decir que hasta perdió en especialización y capacidad de sus conductoras.

Otro caso es el de Los reporteros, de Televisa, que es un buen intento, a medias. Jorge Garralda tampoco hace periodismo social. No como concepto real. Lo que hace es un buzón de “platícame tu bronca, a ver si te ayudo” y también cargado de amarillismo. No están interesados en buscar que de verdad haya una ayuda, sino en buscar la imagen para la pantalla. Lo respeto, pero Jorge no me parece la persona con más calidad moral para hacer ese tipo de cosas.

Me gusta lo que hace El rotativo en algunas secciones del programa: tiene el toque de seriedad en algunos reportajes concretos, cosas interesantes en ese sentido de problemas sociales bien llevados y serios. Al Once no lo veo haciendo periodismo social desde que salio María Eugenia Tamez. Lo de Diálogos… ahora es unavacilada. Proyecto 40 tiene algunos intentos dentro de sus espacios noticiosos, pero se quedan cortos.

En ese sentido, ¿cuál sería la mayor aportación de ¿Y tú qué harías? a dicha apuesta?
Una es la temática. Otra, el compromiso con la tolerancia y el respeto a las personas. Y, sobre todo, otra aportación que va desde el título: tratar de cuestionarle al que está allá (del otro lado de la pantalla): “tú que me estás viendo, si enfrentas esta situación, ¿qué harías?”. Queremos mover a la reflexión, tratar de involucrar al televidente, preguntarle: si tienes un familiar gay, si tu hija está siendo violentada, si eres un violentador, si tu papá o tu hijo se está muriendo, si tu sacerdote se casó… tú, ¿qué harías?

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