Joyeria de plata mexicana para cautivar

Antonio Medina

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Coordinador y fundador de la agencia NotieSe

Erotismo gay en los medios

El beso culpígeno entre el Pancho y La Manuela en la película El Lugar sin Límites está a punto de ser una referencia del México de antaño frente a lo que comenzamos a ver en la televisión abierta en nuestro país, donde el cuerpo homosexual y el homoerotismo forman parte de una nueva estética visual y discursiva, más abierta y con menor enjuiciamiento social. Cada vez más los programas de televisión, de radio y los medios escritos abordan historias que tienen que ver con personajes homosexuales, no solamente desde la visión de activistas sino a partir de la representación de las diferentes formas de ser gay.

En los últimos años, las historias televisadas han intentado dar un giro a sus argumentos al incorporar tramas más verosímiles. En este proceso, los personajes gays han comenzado a tener una historia propia, donde se les ha dejado de ver como el patiño en programas de revista; se han expuesto sus sentimientos, problemáticas, deseos y una historia que contar en las telenovelas.

Los avances del movimiento gay han sido un detonante para abrir espacios de discusión social sobre la cuestión homosexual. Aunque, también, la publicidad y las cuantiosas ganancias que deja esa industria han sido un aliciente para que los medios de comunicación aborden el tema desde otras perspectivas.

Poco a poco se alejan de los medios aquellos personajes que nos heredaron el cine de los años 70 y las telenovelas de la segunda mitad del siglo XX, donde aparecían personajes homosexuales degradados, cómicos, inmorales: abyectos.

Esas representaciones no han dejado de existir del todo. De hecho, los activistas constantemente protestan por la estigmatización y discriminación que se hace de los homosexuales en los espacios mediáticos. Esa reacción ciudadana se ha conjugado con una creciente apertura de los mismos medios sobre temas tabú, de ahí que comencemos a ver personajes gays que tienen una historia amorosa dentro de la trama de las telenovelas y algunos programas de espectáculos o de entretenimiento, donde integran con mayor frecuencia estilos de vida homosexual.

Es común ver programas donde se expone la idea del gay varonil, seguro de su sexualidad, fuera del clóset, cosmopolita y culto; que consume las mejores marcas y se preocupa en exceso por su apariencia física. Tal pareciera que se intenta borrar la idea del personaje travestido, adulto amanerado u homosexual de clóset, aunque de modales depurados, que se explotó excesivamente en los programas televisivos en décadas anteriores.

Hoy en día existe una tendencia a mostrar personajes como los que aparecen en las series estadounidenses tipo Queer as Folk, The L World o Will and Grace, que muestran la vida abierta de la comunidad lésbico-gay en el contexto de una sociedad, que si bien no los acepta del todo, los respeta y asimila como parte del conglomerado social.

Mientras tanto, en México se pueden ver historias amorosas entre hombres gays o mujeres lesbianas. Se ha visto la relación sentimental entre una persona transgénero y un hombre heterosexual en la telenovela Los Sánchez; la relación amorosa entre dos adolescentes gays en Clase 401 o las desavenencias sentimentales entre dos jóvenes en Mirada de mujer; mientras que en La Vida en el espejo el público homosexual vio emocionado por primera vez en la historia de la televisión mexicana el final feliz de una pareja de jóvenes que lucharon por su amor. En todas estas telenovelas nunca se vio a cuadro el beso apasionado o el cachondeo erótico sugerido como sí sucede en las historias entre heterosexuales.

No obstante, en la actualidad, los escarceos eróticos y diálogos amorosos entre personajes gays van en aumento y suben de tono en la televisión abierta, donde hemos presenciado una boda gay entre dos adultos que se aman en la telenovela Amar sin límites, el 16 de marzo, de 2007, día en se aprobó en la ciudad de México la Ley de Sociedades de Convivencia.

A diferencia de lo que sucedió en la ficción televisiva, en la realidad sí hubo un beso: la primera Sociedad de Convivencia entre dos hombres tuvo una cobertura de primeras planas donde el beso político, como lo calificó la dramaturga Sabina Berman, fue motivo de portada de todos los periódicos de la capital del país al día siguiente.

Dos años y medio ha pasado de ese suceso político y el personaje Martín Pérez, interpretado por Jaime Camil, es pareja de Tomás (José Ron) en Los exitosos Pérez, transmitida por el Canal 2, en la cual, por cierto, no ha habido aún el beso de amor o la escena erótica sugerida entre los dos galanes. El tema del beso censurado en la pantalla está causando expectación, pero hay una negativa de la televisora para que eso suceda. Todo es sugerido.

Con los nuevos personajes gays en la televisión abierta, lejos está quedando la imagen del homosexual degradado por el Sida que se difundió en los años 80 en noticieros como 60 minutos, Usted qué opina, 24 Horas o series televisivas como Mujer, casos de la vida real, cuando la pandemia del Sida comenzó a cobrar vidas, particularmente en la comunidad gay.

Tal pareciera que la lucha por la reivindicación homosexual que salió a las calles a finales de los años 70 empieza a surgir efecto en el ámbito mediático, siendo la imagen del gay atlético, esbelto y eternamente joven, la que está permeando en el imaginario social, como ha sucedido en la mayoría de los países occidentales. Si bien aún se sigue estigmatizando a los homosexuales en los medios de comunicación con personajes cómicos, burdamente amanerados y ridículamente travestidos, la tendencia es mostrar otras formas de ser gay, donde lo erótico y lo amoroso ahora sí forman parte de los relatos, a diferencia de lo que sucedía antaño, con historias no contadas sobre la experiencia homosexual.

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