José Antonio Díaz García

Equidad en telecomunicaciones

En días recientes la ONU advirtió en México que el control de los medios en forma monopólica u oligopólica “vulnera el derecho a la libertad de expresión”, porque afecta el requisito de la pluralidad en la información.

Si bien hace una década comenzó a abrirse la competencia en el sector de las telecomunicaciones, tanto en el segmento de la TV abierta, el de paga y el de la telefonía, las cifras reflejan la gran distancia entre unas compañías y otras, en cuanto a su participación en el mercado.

El Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 destaca la estrategia de incrementar la competencia entre concesionarios con la finalidad de aumentar la cobertura de los servicios en el país y contribuir a que las tarifas permitan el acceso de un mayor número de usuarios al servicio, así como desarrollar mecanismos a fin de incentivar una mayor inversión en la creación de infraestructura y en la prestación de servicios de telecomunicaciones.

Sin embargo, aunque hay avances en materia regulatoria promovidos desde el Legislativo y desde el Ejecutivo a través de la Comisión Federal de Competencia, hay empresas que controlan la mayor parte del mercado.

Veamos el caso de la telefonía. Los datos del reporte del Mercado Telecom al cierre del tercer trimestre del año pasado, elaborado por The Competitive Intelligence Unit, reflejan claramente como Telmex, con telefonía móvil y fija, controla el 78.2% del mercado.

Algunas empresas mejoraron considerablemente su posición con reducciones tarifarias y buenas campañas publicitarias, mientras que otras, aunque registraron crecimientos en el número de líneas y en ingresos, no ganaron participación en un mercado que en total creció 11.4 millones de líneas en tan sólo un año y alcanzó las 84 millones de líneas a nivel nacional.

El proceso de gestación de la competencia efectiva en el mercado mexicano de telecomunicaciones ha sido insuficiente y, sobre todo, muy lento.

El Índice de Concentración Herfindahl-Hirschman (IHH) para el segmento de la telefonía registrado en el mencionado reporte, es de 0.84, donde el máximo nivel de medición es uno, lo que denota un mercado altamente concentrado en la telefonía mexicana. A pesar de este índice de concentración, el número de líneas fijas tradicionales donde Telmex predomina, ha disminuido. Esto se debe a factores como la migración fijo-móvil, la sustitución de accesos de Internet conmutado por los de banda ancha, la cancelación de segundas líneas así como la creciente oferta de telefonía IP que representa significativos ahorros en consumos residenciales y de negocios.

Ante factores como estos, Telmex reaccionó poniendo en el mercado mejores tarifas que abarcan servicios de telefonía fija, Internet y llamadas de larga distancia. Esto demuestra cómo la competencia y la evolución tecnológica obligan a las empresas monopólicas a ofrecer mejores paquetes de precios y servicios.

Sin embargo, los costos de telefonía en México son muy altos comparados con los de otras naciones. Mientras en Colombia la tarifa de terminación móvil por interconectar llamadas que finalizan en un celular es de seis centavos de dólar; en México es del doble, 12 centavos de dólar, es decir 1.34 pesos y aunque se prevé una reducción del 25.3% en 2010, donde se colocará en un peso el minuto, no alcanzaremos las tarifas que países más competitivos ya cobran hoy en día, es el caso de India, Finlandia y la propia Colombia.

Cuando en Estados Unidos la tarifa de interconexión local fija es de 0.20 centavos de dólar, en México es de 0.98, es decir, casi cinco veces más cara; y si comparamos la tarifa de interconexión de larga distancia (reventa) el precio mexicano es cinco veces más caro que el del vecino del norte: 1.5 vs 6.9 centavos de dólar.

¿Por qué no podemos abaratar más rápido las tarifas si otros países de la región ya lo han hecho?

La lentitud para obtener tarifas competitivas afecta más a quienes menos recursos tienen.

La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, INEGI 2006, reporta que tanto los hogares del primer decil como los del décimo decil, gastan prácticamente el mismo porcentaje de su ingreso en llamadas telefónicas locales (1.3% del ingreso mensual y 1.4, respectivamente).

Según esta misma fuente, de 2002 a 2006, el gasto del primer decil en comunicaciones (llamadas locales, larga distancia, celular e Internet) creció de un 1.8 a un 2.9% del ingreso mensual, es decir aumentó un 61.1% en cuatro años, mientras que en el décimo decil sólo creció 6.3% de 4.7 a 5% en el mismo periodo de tiempo.

Datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de 2002, dan cuenta de cómo el mexicano gasta una cantidad muy similar entre alimentos de la canasta básica y los servicios de comunicación tales como telefonía, Internet y televisión, muestra del interés por acceder a las comunicaciones y buscar desarrollarse sin quedarse tan atrás.

De cada 100 pesos, el mexicano gasta 4.14 pesos en algunos alimentos de la canasta básica como tortilla, leche y pollo.

Aunque Telmex ha ofrecido planes tarifarios más accesibles para llamadas de larga distancia desde un teléfono fijo, si una persona de escasos recursos que sólo cuenta con un celular de prepago como Amigo Kit quiere hablar con algún familiar que migró a Estados Unidos, le costará 15.50 pesos el minuto, si no sale de su ciudad ni de su región. Si su familiar se encuentra en Europa el costo por minuto asciende a 20.10 pesos.

Para quien cuenta con un plan tarifario de Telcel, un minuto por una llamada de larga distancia ya con IVA a Estados Unidos o Centroamérica cuesta 10.35 pesos y si es a Europa paga 16.10 pesos el minuto. Para las personas de mayores ingresos paradójicamente las opciones son mas económicas, porque pueden hacer llamadas vía Internet con servicios como Skype o MSN.

Ya existen en el Poder Legislativo algunas iniciativas regulatorias como la que prevé modificar dos artículos de la Ley de Inversión Extranjera para eliminar barreras a la inversión en telecomunicaciones, sobretodo en telefonía. La iniciativa pretende fomentar la competencia y que bajen los precios, mejore la calidad del servicio y se desarrollen nuevas tecnologías. Si bien la apertura es relevante, ¿por qué no empezar por mejorar las tarifas de las compañías nacionales? Esto contribuiría a la ampliación del mercado, socialmente daría oportunidad a más personas de incorporarse a las telecomunicaciones y pondría a México en una posición más competitiva frente al mercado mundial.

Veamos ahora el caso de la televisión, que como en el de la telefonía, son dos compañías las que concentran la mayor parte del mercado.

De acuerdo con información de la Cofeco, Televisa capta el 68.5% de la audiencia total nacional de televisión abierta y el 34.5% de los hogares con servicio de televisión de paga o restringida. Esta última por medio de Cablevisión y SKY, siendo éste el único concesionario con cobertura nacional y capacidad para proveer servicio en cualquier punto del país.

Además de las redes de televisión por satélite, por cable y la abierta digital, Televisa cuenta ya con opciones para ofrecer el servicio de triple play (TV, telefonía e Internet), sin necesidad de adquirir redes adicionales. Su diversificación en radio, Internet y revistas le permite ofrecer paquetes publicitarios que otros agentes económicos no pueden, captando así el mayor porcentaje del gasto por publicidad en televisión abierta.

La posibilidad de más canales de televisión abierta y restringida, podría significar una oportunidad para la distribución de contenidos independientes. Se prevé que para 2012, la televisión restringida en México penetre el 53% del mercado,pues tan solo de 2005 a 2006, creció un 16.4%.

Otro factor que ayudaría a la televisión restringida es regular la publicidad comercial extranjera, incluida en la programación adquirida de otros países para transmitirla en México. Los cableros asociados a la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable (Canitec), proponen que dicha publicidad sea producida y editada en 80% en nuestro país con lo cual se combate a monopolios internacionales, se reactiva el mercado local de agencias de publicidad y se obtienen ingresos de la comercialización de espacios, los cuales se emplearían para la modernización tecnológica de la televisión de paga.

Ejemplos sobre regulación latinoamericana en esta materia se encuentran en Chile, donde se cobra un arancel a la publicidad producida en el extranjero y transmitida en su país; en Argentina, donde la ley obliga a que todos los anuncios publicitarios sean de producción nacional, y en Ecuador donde la publicidad de empresas tanto locales como foráneas que transmitan los medios, debe elaborarse en ese país con personal ecuatoriano.

Con ejemplos y cifras como las mencionadas, se pone en la mesa el tema de fondo: la equidad en el acceso a las telecomunicaciones.

Hablar por teléfono, conectarse a Internet y tener más opciones de canales de televisión deben dejar de ser un lujo y convertirse en servicios accesibles para todos los ciudadanos, más ahora que el triple play es una realidad. La facilidad de contar con estos mecanismos de información y comunicación a bajo costo contribuirá a cerrar la brecha económica en nuestro país.

Desde el Poder Legislativo seguiremos promoviendo leyes para que a través de la Cofeco los costos y tarifas de estos servicios se reduzcan con mayor rapidez y las empresas ofrezcan tarifas más competitivas sin demérito de la calidad y el servicio, que permitan a los mexicanos tener presencia y acceder al mercado global, imposible si no fuera a través de las telecomunicaciones.

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