Cinque Terre

María Cristina Rosas

[email protected]

Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Entrevista con Humberto Vélez

Los productos audiovisuales requieren del doblaje para el consumo de las audiencias. En América Latina y el Caribe, el doblaje es una industria muy lucrativa en la que México ha destacado por décadas su calidad. En la actualidad, la producción de películas, series de televisión y las nuevas plataformas en línea generan una demanda creciente de los servicios del doblaje. Pero la industria, sin embargo, se encuentra en crisis por varias razones y el riesgo es que México, como potencia regional, pierda presencia. Para analizar el tema, etcétera hizo varias entrevistas con destacados actores del doblaje mexicano; la primera es con una de las grandes leyendas. Francisco Humberto Vélez Montiel tiene una larga trayectoria. Su trabajo, a lo largo de cuatro décadas, es ampliamente reconocido en México, América Latina y el Caribe. Si bien se le recuerda como la voz de Homero Simpson durante las primeras 15 temporadas –de 1990 a 2005–, Vélez tiene en su haber personajes que han sido el deleite de las audiencias, incluyendo a Winnie Pooh, Lord Farquaad (“Shrek”), el profesor Hubert Farnsworth (“Futurama”), Peter Griffin (“Padre de familia”), entre otros, además de haber hecho posible que escuchemos en nuestro idioma a histriones como Danny DeVito (“Matilda”), Raúl Julia (“Los locos Adams”), Arnold Schwarzenegger (“Terminator 2”), Nathan Lane (“La jaula de los pájaros”), Robin Williams (“Despertares”), Al Pacino (“Insomnia”), y Jeff Goldblum (“Día de la independencia”), por citar sólo algunos. Humberto Vélez además realiza diferentes espectáculos en México y América Latina e igualmente comparte sus conocimientos con las nuevas generaciones como instructor de doblaje dentro y fuera del país.

¿Podrías contarnos acerca de tu incursión en el doblaje profesional?

La idea de ser actor de doblaje me vino a los once años, cuando descubrí un reportaje de don Chucho Gallegos que se llama “Abismo entre voces e imágenes”, en una revista en la que describía la actividad del doblaje cuando yo ni siquiera sabía que el doblaje existía. A mi mente provinciana le impactó muchísimo ese reportaje, de tal manera que cuando supe que Jorge Arvizu doblaba a mi personaje favorito que era Pedro Picapiedra, dije “yo quiero ser eso cuando sea grande, una voz famosa de una caricatura”. Así que hay que tener mucho cuidado con lo que se desea porque a veces se cumple. Después investigué qué cosa era ser un actor de doblaje y lo llevé a cabo. Primero me fui a Estados Unidos a estudiar arte dramático, construcción escenográfica, dirección escénica y regresé a México a hacer la carrera en español, y después empecé a hacer teatro y televisión, como cualquier otro actor, y al final mi querida especialización del doblaje, a la que me llevó mi gran amigo Jesse Conde, quien hoy hace la voz en español de Tigger en Winnie Pooh. Él me presentó con Don Francisco Colmenero que me dio mis primeros llamados del doblaje y con quien trabajé muchos años.

¿Hay algún actor a quien consideres como tu “mentor” o que te haya inspirado en tu formación como actor de doblaje?

Es Jorge Arvizu, “el Tata”, quien doblaba a Pedro Picapiedra, al Súper Agente 86, a muchos personajes en “Don Gato y su pandilla”. Es muy curioso porque él, mi mentor, no me dio clases ni me enseñó nada directamente porque no estaba él cuando yo entré al doblaje. Él no podía enseñarme a través de la distancia porque él ya estaba haciendo televisión. Pero ante cada paso que yo daba en el doblaje, pensaba “¿qué haría Jorge Arvizu en un caso como éste?” Incluso cuando empecé a dirigir “Los Simpson” y a hacer la voz de Homero ante cada problema me preguntaba “¿qué habría hecho Jorge Arvizu en un caso como éste?” y esperaba que me llegara la respuesta… y llegaba… Yo pensaba así y puede ser que eso se llame influencia o puede ser que de tanto admirar y escuchar sus doblajes yo empezara a dilucidar algunas de las cosas que él mecánicamente usaba, que lo hicieron tan famoso, y que se me hayan quedado. Puede ser que no. Que haya sido simplemente un desarrollo de mi propia técnica y de mi propia forma de ser o ambas cosas.

Homero Simpson es un caracter icónico y un parteaguas en tu carrera. ¿En algún momento pensaste que dejarías de dar voz al personaje principal de “Los Simpson”? ¿Tienes alguna anécdota memorable sobre el particular?

Ser la voz de Homero Simpson no es cualquier cosa. No es cualquier trabajo. Cuando me lo dieron, yo estaba tan contento como se habría puesto cualquier actor de doblaje. Durante todo ese tiempo tuve mucho miedo de perderlo. La primera vez que estuve en contacto con la posibilidad de perderlo fue en la temporada cuatro o cinco. Ya estaba muy de moda la serie y me invitaban a hacer shows y conferencias en México y el extranjero. Tras un show en Monterrey, estaba descansando en mi habitación y sonó el teléfono. Era un muchacho, locutor, evidentemente regio, que me dijo que él era quien hacía la voz de Homero Simpson en un programa de radio en la capital de Nuevo León, y me pidió que fuera a su programa para desenmascararlo y para que le diera permiso de seguir haciendo esa voz. Acepté ir pero le pedí que hiciera la voz de Homero Simpson, y lo hacía idéntico a mí. Fue tan shockeante para mí y fue entonces que me imaginé que podía perder el personaje. Me impactó por tres cosas, primero, porque hablaba igualito a Homero; segundo, porque me dijo que él me iba a quitar al personaje; y tercero, porque la penetración que tiene ese personaje no la conocía yo. Fue la primera vez que me di cuenta de que lo que yo hago tiene una repercusión mucho más allá de lo que es mi atril.

¿Qué prefieres? ¿Dirigir doblaje o sólo hacer doblaje?

Francamente yo preferiría dirigir doblaje. Dirigí “Los Simpson”, “Futurama”, “Padre de familia”, en sus dos primeras temporadas, “La tercera roca del sol”, y muchas cosas que la gente ha tomado muy bien. Sin embargo, no lo hago hoy día por economía, porque pagan tan poquito por la dirección de doblaje… Es una especialización muy profunda que requiere tanto cuidado y trabajo que debería estar mejor pagada para que yo pudiera hacer eso. Gana más el estelar de la serie o de la película, que el director, cosa que me parece verdaderamente… Me voy a quedar con el término que pensé…

Tu opinión sobre el doblaje y el subtitulaje. ¿Qué es preferible? Sobre todo, pensando en un público como el mexicano.

El doblaje y el subtitulaje son dos postproducciones totalmente separadas con objetivos y técnicas separados, y creo yo, para públicos, targets, distintos. El subtitulaje es para aquellas personas que quieren escuchar el idioma original y enterarse de lo que ocurre en su idioma, a través de unos letreros. Esto ofrece ventajas y para mí muchas desventajas. La ventaja es que oyes el audio original, lo cual es valiosísimo. La desventaja más grande es que se traduce sólo el 14% de lo que se dice. Entonces no te enteras de lo que están diciendo en la película en el lenguaje original. La otra desventaja es que se hace con el lenguaje absoluto del traductor, y que, se supone, es neutro. Se olvida el lenguaje de los personajes. No se traducen los tonos, las intenciones, los matices… En el doblaje hay ventajas y desventajas. Las ventajas son que todo esto se conserva, pero aparte se hace en tu idioma, tú lo entiendes a cabalidad, y puedes disfrutar de toda la película, el paisaje, la cara del galán, el cuerpo de la señorita… todo lo que quieres ver está ahí, pero se pierde la voz original de los actores, lo cual es una pérdida gigantesca. En cualquiera de los dos medios de traducción se pierde algo. Tú decides cómo público, qué es lo que quieres perder.

¿Qué hay sobre la conciencia y el reconocimiento social para los actores de doblaje? Al respecto está el caso de Alemania, donde prácticamente todas las películas y series extranjeras se doblan, por razones nacionalistas. Un caso conocido es el de Dietmar Wunder, quien dobla a Daniel Craig, en las películas de James Bond. Cada vez que había una premier de una nueva película de James Bond, Wunder desfilaba en la alfombra roja al lado de Daniel Craig y aquél es tan famoso como el protagonista inglés en el país teutón. Ese tipo de reconocimiento y conciencia social en torno a los actores de doblaje que existe en Alemania, no lo veo en México.

No lo ves, porque no lo hay. No sólo hay ese ejemplo en Alemania. Los actores japoneses que hacen las series de manga, son millonarios. Con un sólo doblaje compran mansiones y no sólo tienen el reconocimiento social, sino buena paga. Los actores que hacen “Los Simpson”, cobran 300 mil dólares por capítulo en EU. A nosotros no. Por un capítulo a mí me pagaban 600 pesos y mil 200 pesos por dirigirlo. Cuando hubo algo especial sobre “Los Simpson”, nunca me invitaron a ninguna alfombra roja. Hay excepciones. Hay una empresa mexicana, la de las series de las películas De Huevos, de los hermanos Riva Palacio, que me ha invitado a todas sus producciones y me ha dado un trato verdaderamente maravilloso, de estrella… me hacen caminar por las alfombras rojas no sólo a mí sino a todos los actores que participan en sus películas. ¿Por qué otros no lo hacen? Los empresarios, contratan a gente que piensan que llevará gente a la taquilla y es a ellos a los que hacen desfilar por las alfombras rojas.

Pero esto está cambiando y ahora se observa mayor conciencia. En la película de “Dragon Ball”, tanto las empresas extranjeras como las mexicanas, habían quitado al reparto original del doblaje en México, por el tema de los salarios. Entonces, el público empezó a protestar cuando se enteró, amenazando con no ir a las salas si las empresas persistían en esa postura y así lo hizo. Boicoteó la película. El público tuvo los pantalones para exigir el producto que quería y los empresarios les hicieron caso. Ha sucedido en otras producciones y creo que esto se tendría que generalizar. Tiene que empezar por el público, porque al empresario no lo vas a convencer de hacer una cosa así. ¿Quién es el que paga? Pues el público. Entonces es el que manda. El empresario se da cuenta de lo que le exige el público, que es el que lo mantiene a él.

Me gustaría que abundaras sobre la situación laboral de los actores de doblaje en México.

Cada vez que me preguntan si es justo o injusto el salario que reciben los actores del doblaje, pienso que hay que verlo desde dos puntos de vista. Desde la óptica de un futbolista ganamos una miseria y nuestras prestaciones sociales son absolutamente esclavistas. Pero desde el punto de vista de un profesor universitario, somos millonarios porque ganamos más que ellos cuando debería ser al contrario, considerando la importancia del trabajo de ellos. El país está revuelto, la distribución de la riqueza y de sus ingresos es desigual y el microcosmos del doblaje está igual que el macrocosmos del país.

El doblaje es una carrera de muy alta especialización. Esto toma años de aprendizaje como cualquier otra profesión. Por eso debería tener una retribución del tamaño de sus resultados, de sus objetivos y de sus ventas. Pero mucha gente piensa que esto es fácil de hacer y que es enormemente divertido y por eso se paga mal. Un trabajo como éste le genera millones de dólares diarios a sus productores. Y si a mí me pagan 600 pesos mexicanos, muy pronto esto no lo van a poder hacer especialistas, sino cualquiera que te acepte eso como pago y vas a acabar con el negocio por ahorrarte unos cuantos dólares hoy. El que te los acepte por cualquier razón que no incluirá la calidad de su trabajo, ni la especialización, ni la mística con la que se entrega un profesional del doblaje, contribuirá a acabar con el negocio. La invitación es a tomar conciencia. El no hacer eso, es lo que lleva a una sociedad a la perdición, primero, por la pérdida de valores: empiezas a tratar mal a la gente que vale la pena. Entonces ¿quién quiere aspirar a estudiar, a preparase, a especializarse, si les paga tres pesos? Y entonces acabas con un negocio que tiene en México más de 80 años y que es representativo en toda América Latina en un montón de aspectos: cultural, penetración lingüística, representación incluso diplomática de los actores y de los trabajos mexicanos en especial en la región.

Cuando vienen crisis como la que tenemos ahora, ¿de dónde agarrarás para que tu trabajo salga bien? ¿De la gente que no trataste bien? Nos pillaron con los dedos en la puerta. La capacitación de los actores siempre corre por cuenta del propio actor. Una empresa que se respeta, paga la capacitación. No estamos en momento de pelear entre nosotros, sino de que yo, actor y tú, empresa, trabajemos juntos para sacar a flote este barco. Tampoco estamos en ceros. Habemos muchos que estamos haciendo cosas: algunos impartimos capacitaciones; otros, están en el terreno laboral; otros más, en el terreno sindical y algunos lo están tratando directamente con los patrones. La sacudida que estamos teniendo ahora es una oportunidad para que hagamos esto con más seriedad y celeridad y de manera más permanente.

Un tema relacionado con esto es la legislación sobre el doblaje. A diferencia de Argentina, que tiene una ley en México estamos en el limbo… el doblaje ha sido debatido en el marco de la Ley de cinematografía, donde incluso se planteó su proscripción, declarándolo ilegal.

No procedió la ilegalidad del doblaje porque eso es una tontería. Es una profesión legítima. Nos pagan poco, pero nos pagan. Pero si fuera ilegal no nos pagarían. El doblaje no se prohibió por lo que me comentas, una disposición de la Suprema Corte. Pero el actor de doblaje no existe como figura hacendaria. No existe en la ley el actor de doblaje. Y cada vez que vamos a la Cámara de Diputados, nos dicen que hay temas más urgentes, lo cual no está mal, pero no hay que olvidar esto.

Si no te gusta el doblaje, está bien. No se puede legislar contra gustos. Eso sería fascismo. Pero no puedes legislar contra una actividad legítima. No se trata de legislar gustos, no que el doblaje sea obligatorio en México, sino que tenga un marco regulatorio y que haya opciones, que haya salas donde puedas ver películas dobladas o en su idioma original. Pero si no está regulado.

¿Qué medidas aconsejarías para impulsar el doblaje en México?

Haría que en las escuelas primarias, secundarias, tal vez, se hicieran ejercicios con maestros de doblaje como yo, que realizaran clínicas para que la gente se entere de que hay otras profesiones. ¿Cuánta gente ha escuchado doblaje desde la niñez y da por hecho que los monos hablan? Cuando yo les digo que soy actor de doblaje me dicen: “¿eres qué? ¿Doblas tubos, hojas o qué?” Y esto hay que hacerlo en todo. No es sólo el doblaje. Hay un montón de cosas que damos por sentado y que desconocemos. ¿Cómo llegan las frutas a la mesa? Cuando abres la llave y sale el agua por la regadera ¿sabes cómo llega ahí? Y luego te espantas porque no hay. Pero te la acabaste tú, como nos estamos acabando todo.

 

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password