Jesús Olguín

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Médico cirujano

¡Enhorabuena!


Barbie
“¡Muchas felicidades Barbie!
Sólo tú llegas a los cincuenta
sin tener arrugas”

Nació en la década de los 50, procreada de igual manera que cualquier otra. Su padre jamás imaginó el éxito que tendría su niña y sobre todo, la popularidad que disfrutaría. La presentó en sociedad en 1958 y desde ahí y hasta entonces, las luminarias y las cámaras mostrarían a esa singular mujer con su rubio cabello largo, piernas perfectamente bien torneadas, con el busto exacto en absoluta simetría con su peculiar talle que sobresalta la estatura perfecta de su cuerpo, los ojos claros y bien abiertos que enmarcan una nariz como dibujada por arriba de los labios de escandalosa armonía; ataviada con los diseños más sofisticados y, eso sí, hechos especialmente para ella y para toda ocasión.

Durante su infancia fue amiga de cualquier cantidad de niñas y adolescentes a quienes acompañó en sus sueños; vivió junto a ellas desde las más inocentes aventuras hasta las más crueles realidades, sin perder jamás la compostura ni el garbo. Nunca nadie la ha visto derramar ni una lágrima, a pesar de ser la mejor confidente en quien verter las penas. Ha sido el ideal de casi todas las que convivieron con ella, a pesar de que muchas de sus amistades de la mocedad ahora son abuelas.

Ha sido embajadora en prácticamente todos los países del mundo, destacada atleta y filántropa, se le conocen varias profesiones que practica de vez en vez y sin hacer alarde. Durante su trayectoria ha logrado producir más dinero que cualquier otra mujer en el mundo, se han creado desde casas y automóviles pensados para ella, sin dejar de mencionar yates y aviones y cualquier cantidad de implementos que siempre, y digo siempre, está dispuesta a compartir con quien los quiera.

No se le conoce ningún escándalo amoroso, sólo una pareja estable y al parecer ha mantenido la mayor discreción en su vida privada. A diferencia de todas las demás mujeres que la han rodeado, no sabemos qué tanto sufrió durante el divorcio de sus padres o cómo reaccionó cuando peleaban la patria protestad de ella y sus bienes o en el trago amargo… de la partida de ellos. Hubiera sido interesante conocer su reacción cuando descubrió un juguetón maquillaje en la solapa de su novio después de una noche de copas, pero al parecer, fue resuelto muy civilizadamente porque no hizo olas.

No pierde la expresión de la mirada ni la sonrisa amable que hay en su boca a pesar de las crisis bélicas y financieras que azotan al mundo contemporáneo, obviamente mucho más agitado que el de su juventud. Pareciera que el tiempo no pasa sobre su vitalidad y disposición, porque sigue haciendo amigas pequeñas y conserva las de antaño; sabemos que no está exenta de enfermedades o de cosas mundanas, incluyendo sensiblerías que acosan hasta a la realeza, pero nos hace dudar la lozanía de su rostro y la silueta perfecta que dibuja su cuerpo a pesar del paso del tiempo, de su condición terrenal y de sus cualidades y karmas femeninos, lo que explica elocuentemente ser punto de referencia universal… en fin.

Médico cirujano.
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