Cinque Terre

Mario A. Campos

Periodista y consultor.

El voto de los medios

Llegó febrero y con él el arranque de las campañas por la Presidencia. Si bien la sensación dominante es que el proceso empezó desde hace meses, y formalmente no será sino hasta abril cuando inicien, en los hechos este mes es determinante pues por fin quedará definida la oferta que los electores tendrán en la boleta el próximo 1 de julio. Y eso implica que para los medios de comunicación también comienza una etapa de definiciones que puede marcar su futuro.

Porque en cada elección presidencial los medios se juegan más que la cobertura. Con tantos intereses de por medio y la enorme cantidad de recursos que transfiere el gobierno en pagos por publicidad -muchas veces con discrecionalidad-, la relación que establezca cada empresa mediática con el próximo gobierno es fundamental. Sólo a manera de recordatorio vale la pena evocar aquella editorial del viejo Excélsior promoviendo la candidatura de Francisco Labastida en la contienda de 2000. Ese planteamiento, acompañado por una cobertura contra Vicente Fox, se tradujo poco después en su quiebra. Seis años después otro personaje de los medios, Federico Arreola, decidió pasar del periodismo a la militancia, primero como columnista y alto ejecutivo de Grupo Multimedios, después como integrante de un equipo de campaña.

Por eso es pertinente preguntarse cómo jugarán periodistas y medios durante este proceso. Ya sea en medios impresos o electrónicos, no son pocos los espacios que parecen decididos a apostar todas sus fichas ante un eventual regreso del PRI a Los Pinos. Las expectativas no son pocas: restablecimiento de prebendas en algunos casos y en otros la conservación de marcos legales que les permitan mantener el statu quo. Más allá, claro, de los que de manera legítima consideren esta propuesta como la mejor para el país.

En contraste son menos los que desde ahora muestran una pos tura cont rar ia a Enrique Peña Nieto, el aspirante tricolor. Bastiones del pensamiento de la izquierda y la derecha que ven en este posible triunfo un retroceso, de ahí que se hayan perfilado como los principales emisores y amplificadores de la crítica en su contra. Finalmente están los que buscarán jugar sin cargar los dados, con el riesgo de diluirse en su neutralidad en una contienda que -como siempre ocurre- tenderá a polarizar, de tal suerte que las audiencias se agrupen en torno a medios que reflejen sus deseos, filias y fobias.

¿De qué dependerán estas decisiones? Según un recomendable texto del español Héctor Borrat sobre los medios como actores políticos serán tres las variables que determinen. Los objetivos de cada medio: qué tanto podrán lucrar al inclinarse por uno o una de los aspirantes o su partido, qué tanta capacidad de interlocución podrán tener con el equipo entrante, qué planes tienen como medio o grupo empresarial para los siguientes años y hasta dónde dependen para ello del aval del gobierno; qué riesgos, es decir, qué pueden ganar o perder en función de su cobertura; y finalmente sus recursos: cómo andan sus finanzas para no tener que empeñar su alma con un aspirante, qué capacidad tienen para pesar en la agenda.

Estas variables combinadas con otra fundamental: qué tan cerrada será la contienda, si es seguro inclinarse por uno o si vale la pena apostar por todos ante la incertidumbre que pudiera haber sobre el resultado, serán claves para entender el rol de cada espacio y comunicador.

Como audiencias toca mirar con atención cuál es la apuesta de cada uno, cómo responde a cada una de las preguntas aquí planteadas y finalmente cómo decidirán cubrir esta contienda que apenas comienza. Vienen meses de definición para los medios, incluso momentos de sobreviviencia para algunos. Ya lo habremos de analizar.

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