Cinque Terre

María Cristina Rosas

[email protected]

Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

El vino

Decía Louis Pasteur que hay más filosofía y sabiduría en una botella de vino que en todos los libros. La aseveración puede parecer exagerada, si no fuera porque procede de un personaje que con sus trabajos e investigaciones estableció las bases para la microbiología moderna. Y lo dicho por Pasteur ciudadano francés, por cierto- remite a la fascinación que ha generado históricamente esa bebida que procede del zumo de uva fermentada.

En México, donde el consumo per cápita de vino es de apenas 750 mililitros al año (equivalentes a una botella)1, y donde la bebida alcohólica por excelencia es la cerveza (según la Procuraduría Federal del Consumidor, cada mexicano toma al año 62 litros de cerveza, lo que coloca al país en la sexta posición mundial -solo detrás de República Checa, donde se ingieren 169 litros anualmente; Alemania, con 131; Reino Unido, con 103; Estados Unidos, con 85; y España con 66-)2, existe un conocimiento más bien limitado sobre el vino, explicable por razones culturales, sociales e incluso económicas.

En el país existe preferencia por otras bebidas alcohólicas. Ahora, por ejemplo, es el segundo consumidor mundial de tequila (detrás de Estados Unidos) y el séptimo que más whisky ingiere en el planeta per cápita.3

En el mercado nacional, quienes consumen vino son personas con ingresos medios y altos. La parte de la población que adquiere vinos equivale a 22 millones de personas que toman, en promedio, 5.3 botellas al año. Se tiene identificados a unos 100 mil consumidores frecuentes (que lo toman varias veces al mes), 300 mil consumidores ocasionales (que lo toman dos veces por año y un millón de consumidores que toman una sola vez cada 365 días. El típico consumidor frecuente de vino en el país generalmente es una persona de 30 ó más años de edad con estudios universitarios, y se le ubica en un sector socioeconómico de clase media alta o alta.4

Hay otros datos reveladores. En los pasados 10 años el consumo de vino en México se duplicó, pasó de 30 a 70 millones de litros. Ello representa un incremento anual, en promedio, del 12%. Es importante destacar, sin embargo, que del total consumido solo 20 millones de litros corresponden a vino mexicano, en tanto el restante 70% corresponde a importaciones que proceden sobre todo de Chile, Argentina, España, Francia e Italia. Estas cifras revelan que la producción nacional es insuficiente para satisfacer al mercado, aunque también hay otros aspectos a ponderar.

En México el vino es considerado una bebida alcohólica por la ley del impuesto especial sobre productos y servicios (IEPS), por lo que este producto enfrenta, de entrada, una carga tributaria del 25%, más el IVA de 16% que, por cierto, fue homologado en todo el país a partir del 1 de enero del presente año, tema importante considerando que Baja California, estado fronterizo, es uno de los principales productores de vino a nivel nacional y que varias de sus ciudades, como Ensenada, previamente tenían un IVA del 11%. Esto significa que producir vinos en México es caro puesto que la carga impositiva es de más del 40%. Asimismo el productor transfiere estos costos al consumidor final.

Por lo tanto, cuando un consumidor ve en la estantería una botella de vino mexicano, generalmente ésta es muy costosa, mientras que los vinos de importación que proceden de países con los que México tiene tratados de libre comercio resultan muy competitivos. Por ello solo 3 de cada 10 botellas que compran los mexicanos son nacionales.

Los productores de vinos en México están pugnando por que al producto se le considere complemento alimenticio, como ocurre en la Unión Europea, donde el gravamen, en promedio, es de una tasa que oscila entre el 1 y el 3%, en tanto que en España el gravamen es cero.5 Otro aspecto a ponderar es la publicidad. Los vinos mexicanos gozan de buena reputación internacional, dado que tienen una excelente calidad. De la producción nacional total, solo el 10% se vende en el exterior, pero para un consumidor habitual, por ejemplo en Francia, las marcas de vinos mexicanos son casi desconocidas. Éste es un asunto de la mayor importancia. En Chile, la presidente Michelle Bachelet propuso un gravamen a las bebidas alcohólicas que arrancó airadas protestas de los productores, quienes argumentaban que lo que le ha permitido al país sudamericano tener una gran presencia internacional es la existencia de un sólido mercado interno de consumo.

Un tema no menos importante es el de la calidad del vino y de otras bebidas alcohólicas que se venden en México. Se sabe que un 40% del vino que se comercializa en el país corresponde a bebidas adulteradas o que son introducidas de manera ilegal, vía el contrabando. En varias ocasiones esto ha tenido efectos nocivos en la salud de los consumidores, sin dejar de lado, por supuesto, el daño que le genera a los productores nacionales y a los comercializadores de vinos extranjeros en el territorio nacional.

Por todo lo anterior, es importante crear una estrategia integral encaminada a fomentar la producción de vinos en México, de la mano de información al consumidor, estímulos fiscales, en particular de cara al tratamiento que recibe por parte del IEPS y, posiblemente, su reconsideración para que sea reclasificado como complemento alimenticio. Existen bases científicas que corroboran los efectos benéficos del consumo de vino (en particular del tinto y con moderación) para el sistema cardiovascular.

Federico Fellini decía que un buen vino es como una buena película: “dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria, es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador”. Por eso, la próxima vez que usted, querido lector, vaya a adquirir una bebida alcohólica, dele una oportunidad al vino, y si es mexicano, mejor aún. ¡Salud!

Notas:

1 El Financiero (24/02/2014), “Marginal consumo de vino en México”, disponible en http://www.elfinanciero.com.mx/economia/marginal-consumo-de-vino-en-mexico.html

2 La Jornada (7 de abril de 2013), “México, sexto lugar mundial en consumo de cerveza: 62 litros en promedio por persona”, disponible en http://www.jornada.unam.mx/2013/04/07/economia/025n1eco

3 Unión Jalisco (17/06/2013), “EU rebasa a México en consumo de tequila”, disponible en http://www.unionjalisco.mx/articulo/2013/06/17/salud/eu-rebasa-mexico-en-consumo-de-tequila

4 VInomex (s/f), “Vinos mexicanos y vinícolas. Consumo de vino en México”, disponible en http://vinomex.homestead.com/consumo.html

5 El Economista (1 de febrero 2012), “Castigo al vino mexicano en su lugar de origen.” Imagen: altscreen.com/

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password