Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

El Salvador, un candidato de la televisión

Foto: Luis Galdamez/Reuters

El pasado 15 de marzo tuvieron lugar elecciones presidenciales en El Salvador, logrando la victoria el candidato del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), Mauricio Funes. Se trata de una victoria histórica para el FMLN desde que se convirtió en partido político en 1992. Es también la primera ocasión en 18 años que el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) pierde una elección presidencial y/o legislativa.

El Salvador
Es un pequeño país centroamericano que se asienta en un territorio de 21 040 kilómetros cuadrados, con una población de siete millones de habitantes. Cabe destacar que como resultado de la guerra civil que tuvo lugar en los años 80, numerosos salvadoreños salieron del país, huyendo de la violencia. Esa es la razón por la que 2. 3 millones de salvadoreños viven en el exterior, sobre todo en la Unión Americana. En la actualidad, el país enfrenta una situación económica crítica, además de la polarización política, situación esta última que queda de manifiesto en los comicios presidenciales: Mauricio Funes emergió victorioso de la contienda electoral, con el 51. 32 por ciento de los votos, frente al candidato de ARENA, Rodrigo Ávila, que obtuvo el 48. 68 por ciento.

Este hecho se suma a las elecciones legislativas y municipales que se celebraron el pasado 18 de enero, donde el FMLN registró algunos avances pero también dolorosos retrocesos respecto a ARENA. En esa oportunidad, el FMLN incrementó el número de escaños para sus afiliados en la Asamblea Nacional a 35 de un total de 84 en disputa, lo que lo coloca en la cima de las fuerzas políticas salvadoreñas. ARENA aseguró 32 escaños, en tanto el Partido Conciliación Nacional obtuvo 11, el Partido Demócrata Cristiano 5, y el partido Cambio Democrático 1. Al FMLN también le fue bien a nivel municipal, dado que aumentó a 75 los municipios que gobierna (frente a 60 como resultado de los comicios legislativos de 2006). Sin embargo, fue desmoralizante para el FMLN perder en las elecciones de enero la capital, San Salvador, a manos de ARENA, sobre todo porque esa localidad había sido un bastión del Farabundo Martí por 12 largos años. Además ARENA sigue gobernando en la mayor parte de los municipios de El Salvador. Así, si se ponderan los resultados de enero y los de marzo, se tiene un entorno político dividido, en el que se corre el riesgo de que el Presidente no pueda lograr la aprobación de diversas iniciativas para gobernar, simple y llanamente por revanchismos políticos de ARENA u otras fuerzas.

El papel de los medios en los comicios salvadoreños
Mauricio Funes es un personaje sui generis, toda vez que aunque fue postulado para la presidencia por el FMLN, nunca combatió en la guerra civil de los 80 y principios de los 90. Funes es una personalidad de los medios de comunicación, periodista de profesión, con un programa de televisión de entrevistas. Es verdad que su orientación política es de izquierda, y que en el Canal 12 y en la CNN en español ha sido comentarista sobre diversos aspectos de la vida política y social salvadoreña, haciendo críticas a ARENA. Pero su vocación izquierdista no emana de la lucha armada, a diferencia de candidatos presidenciales previos del FMLN, sino de entrevistas que realizó en aquellos años a los rebeldes que se enfrentaron al gobierno salvadoreño. Su carisma personal y el hecho de que es una figura conocida por los salvadoreños, fueron aspectos determinantes en su victoria sobre Rodrigo Ávila, aunque también influyeron otros factores a los que se hará referencia más adelante.

Pero independientemente de la imagen mediática de Funes, los medios jugaron un papel fundamental al “informar” a los votantes acerca de las diversas posturas de los partidos políticos. Una misión observadora electoral de la Unión Europea que estuvo presente en los comicios legislativos y municipales de enero llegó a la conclusión de que ARENA fue el partido que recibió la cobertura mediática más favorable, en tanto la imagen del FMLN fue dañada. La Iniciativa Social para la Democracia (ISD) hizo asimismo una revisión sobre el particular, encontrando que el FMLN recibió el 54. 7 por ciento de los comentarios negativos en medios impresos, frente al 40. 7 por ciento que debió enfrentar ARENA. Parte de la explicación estriba en el hecho de que ARENA, como el partido en el poder por tanto tiempo, contaba con la maquinaria política para difundir en todo el país una imagen positiva de sus candidatos y, por ende, negativa de los del FMLN.

Las plataformas políticas de los candidatos
El lema de la campaña del FMLN de cara a los comicios legislativos y presidenciales fue dado a conocer en agosto de 2008 y postulaba “Cambio en El Salvador para vivir mejor.” ARENA, por su parte, enarboló como lema de campaña en enero de este año “Un país más justo”. En los hechos, para esta elección en particular se observó una postura más mesurada tanto del FMLN como de ARENA coincidiendo inclusive en la necesidad de llevar a cabo reformas económicas e inversión social. Inclusive, en sus respectivas plataformas políticas, se observaron coincidencias importantes, a excepción del tema de la seguridad y del de los derechos humanos. Por ejemplo, mientras que ARENA defiende la idea de enfrentar el tráfico de estupefacientes y del crimen organizado a nivel regional con el apoyo de Estados Unidos, el FMLN considera que estos desafíos deberían ser abordados en foros multilaterales como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Sobre los derechos humanos, el FMLN, a diferencia de ARENA, ha sido muy específico en torno a la necesidad de fortalecer los órganos gubernamentales encargados de salvaguardar las garantías individuales, promoviendo inclusive la abrogación de leyes que violan o que desconocen ciertos derechos humanos. Sin embargo, a propósito de las violaciones a los derechos humanos, el FMLN ha tenido una postura ambigua a juzgar por su decisión de no impugnar la ley de amnistía aprobada por ARENA (o más bien, por la legislatura controlada por ese partido en 1993), misma que evita que sean procesados los responsables de algunos de los crímenes más oprobiosos para la sociedad salvadoreña en los 80 y principios de los 90, como el asesinato del arzobispo Oscar Arnulfo Romero.

Factores que favorecieron la victoria de Mauricio Funes
La elección presidencial salvadoreña, toda proporción guardada, tiene algunas similitudes con la elección presidencial mexicana de 2006. Fueron comicios muy cerrados, donde las bases naturales de apoyo tanto del FMLN como de ARENA se mantuvieron firmes, y fueron más bien los votantes independientes y los indecisos quienes hicieron la diferencia. Algunas encuestas de opinión, previas a los comicios, auguraban la victoria de Funes, en tanto otras vaticinaban el triunfo de Rodrigo Ávila.

El hombre de la pantalla

A la impopularidad del candidato del partido ARENA, Rodrigo Ávila, se impuso la popularidad de Mauricio Funes, reconocido periodista que incluso antes de ser postulado a la presidencia, aventajaba en las encuestas como mejor entrevistador y conductor en los medios electrónicos. En septiembre de 2005 el Diario de Hoy realizó una encuesta entre estudiantes de comunicación y periodismo. El 84% de ellos tenían más confianza en Funes que en el resto de periodistas con presencia en la televisión, y el 48% lo consideraba como su preferido.

La presencia mediática de Funes fue determinante para que, el FMLN lo lanzara como su candidato presidencial.

En diciembre de 2008 el National Democratic Institute (NDI) y la Iniciativa Social para la Democracia (ISD) presentaron el resultado de su monitoreo sobre la presencia de los candidatos en los medios entre noviembre y diciembre de ese año. Funes aventajó en los medios impresos, mientras que Ávila estuvo ligeramente por encima en los medios electrónicos. Al mismo tiempo, el diario Co Latino presentó una encuesta en la que Mauricio Funes mantenía una ventaja consolidada en 13 puntos porcentuales sobre el candidato del partido ARENA.

De la redacción

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En los medios, las descalificaciones mutuas fueron frecuentes, con ARENA insistiendo en que el FMLN no estaba preparado para gobernar el país, utilizando argumentos como los de aquellos spots que era posible ver en México en víspera de las elecciones de 2006 en que se auguraba una catástrofe si Andrés Manuel López Obrador llegaba a la presidencia. ARENA incluso llegó a afirmar que la victoria del FMLN sería una amenaza para Estados Unidos.

Aun cuando no es posible afirmar que Estados Unidos se mantuvo al margen de las elecciones presidenciales en El Salvador, el gobierno de Obama mostró una notable mesura, algo que se agradece considerando la injerencia directa que Washington solía tener en el país centroamericano en otros tiempos. Sin embargo, un grupo de 46 legisladores estadunidenses encabezados por el congresista Lincoln Díaz-Balart envió una carta a la Secretaria de Estado Hillary Clinton el 4 de marzo, en la que manifestaban su preocupación por las afirmaciones del FMLN respecto a un posible fraude electoral, mismas que, según ellos, eran infundadas. Pero lo más grave es que en esa carta los legisladores abiertamente manifestaban que una victoria del FMLN podría derivar en alianzas entre El Salvador con los regímenes de Venezuela, Irán, Cuba y otros países promotores del terrorismo internacional. Si esta declaración no es una intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de El Salvador, se parece mucho a las visiones de guerra fría promovidas en otros tiempos por Washington, y que en las condiciones actuales están fuera de lugar. Con todo, cuando se hizo oficial la victoria de Mauricio Funes, el gobierno de Estados Unidos aceptó el hecho y felicitó al candidato vencedor.

Los desafíos de Funes
Mauricio Funes tomará posesión del cargo el próximo 1 de junio. Como desafíos tiene en el horizonte la polarización política ya reseñada, la crítica situación económica, la necesidad de elevar los índices de recaudación fiscal, el declive en las remesas de los salvadoreños en el exterior (en particular de los que residen en EEUU), el crimen organizado, y el sistema educativo, donde se resiente la ausencia de recursos humanos calificados.

Un tema que no se debe soslayar es la reforma electoral, misma en la que han insistido diversos especialistas y observadores internacionales de los comicios recientes. En particular, la imposibilidad de que los 2. 3 millones de salvadoreños que residen en el exterior puedan votar, es un tema importante, toda vez que dada la demografía salvadoreña, los expatriados podrían hacer la diferencia en futuras elecciones.

En suma, el pasado 15 de marzo, El Salvador vivió un proceso electoral histórico con incidentes menores (una queja recurrente es que ciudadanos de otros países centroamericanos, como los hondureños, votaron) y la victoria de Funes es un paso más a favor de la reconciliación nacional. Es deseable que ARENA aproveche la oportunidad para estar a la altura de las circunstancias, comportándose como una oposición política responsable, en aras de garantizar a los salvadoreños mayor seguridad y bienestar en los años por venir.

Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.


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