Cinque Terre

Ricardo Alemán

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Periodista

El rescate de la Corte

Lo que vimos el 5 de junio fue un momento histórico. Más allá de que la Corte eche abajo la Ley Televisa, se rescata uno de los elementos fundamentales del Estado mexicano que es la división de poderes. El gran paso que se da aquí no solamente es desmontar esta presión mediática de las televisoras hacia dos poderes del Estado que son el Ejecutivo y el Legislativo.

Estamos ante un fortalecimiento muy claro de la división de poderes del propio Estado y del acotamiento de los poderes fácticos que pudieron alternar su jerarquía. La radio y televisión, especialmente las dos cadenas fuertes de TV, creyeron que podían someter a los poderes y colocarse por encima de las instituciones.

Me da la impresión de que más allá de que el señor López Obrador mandó al diablo a las instituciones, quienes en la práctica mandaron al diablo a las instituciones son las dos televisoras. Creyeron que su poder era suficiente para ignorar el del Estado; anteponer sus intereses comerciales, económicos y financieros al interés de la gente.

Hay un muy severo llamado de atención al Ejecutivo y al Legislativo. Este coscorrón se extiende también a los partidos, a los candidatos presidenciales. La resolución de la Corte sacude todo el sistema político mexicano.

Lo que vimos es que se doblaron las instituciones, los políticos, y esto merece una sanción. Legalmente es difícil que exista, pero ésta tendrá que ser política y social.

Los poderosos de la televisión y la radio recibieron una bofeteada con guante blanco porque quedaron como lo que siempre han sido, poderes soberbios que no respetan nada y que deberán entender que por muy fuertes que sean, pues hay instituciones y leyes.

Con la resolución de la Corte, pero antes con el intento grosero de las televisoras por imponer una ley a todas luces inconstitucional, se abrió el cascarón de este tema que prácticamente era tabú.

Durante muchos años nadie le quería entrar porque le tenían miedo a la televisión. Y ahora se abre la posibilidad de que sin las presiones políticas, paguen su responsabilidad en esta desviación escandalosa, precisamente empujando una iniciativa que contenga a estos poderes formidables, que saque a la televisión y a la radio de los procesos electorales, que reduzca esta transferencia tan insultante de recursos públicos a las empresas privadas y que nos garantice que los medios electrónicos son y deben ser un instrumento al servicio de la sociedad.

Y en esta responsabilidad tiene una función central el presidente Felipe Calderón, él también es responsable, de enviar una iniciativa o acompañarla si es necesario para ya ponerle fin a este asunto que hizo crecer descomunalmente a estos medios.

 

* Periodista. Opinión recabada vía telefónica.
 

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