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Irasema Rodríguez

El periodismo herido. Medios oficialistas vs medios militantes

Medios oficialistas vs medios militantes

En un México convulso y en tensión por la incertidumbre suscitada a raíz de la desaparición y posible asesinato de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, los medios de comunicación han enfrentado su propia crisis, y al igual que los distintos niveles de gobierno, actores políticos y la sociedad misma, parecen haberse dividido en bandos que se confrontan. La crisis de Guerrero los dejó tan perplejos como a las autoridades, y como éstas, tardaron en reaccionar y cuando lo hicieron, no terminan de encontrar el rumbo para cumplir con su función de informar.

La errática conducción de la comunicación social de la administración de Enrique Peña Nieto ha propiciado en gran medida que en la cobertura de las investigaciones sobre el caso Iguala, las protestas sociales generadas por estos y otros sucesos recientes, los medios se debatan entre ser portavoces de las versiones oficiales o asumir el rol de adversarios políticos del partido en el poder.

Así, es posible encontrar primeras planas que replican a pie juntillas la cabeza de un boletín, o bien privilegian discursos radicales por encima del reclamo social de justicia; reportajes con historias a medio contar y más elementos especulativos que informativos; difusión reiterada de escenas violentas o de aquella parte de “verdad” que cada medio quiere destacar, publicación de materiales descontextualizados y excesiva editorialización. Asistimos al duelo entre la prensa oficialista versus la prensa militante. ¿Quién da más?

Encuentros y desencuentros

El 29 de octubre tuvo lugar una reunión entre el presidente Peña Nieto y los padres de los estudiantes desaparecidos; éstos ofrecerían posteriormente una conferencia de prensa y el mandatario, un mensaje en cadena nacional cuyo contenido fue retomado casi en forma íntegra por “El Noticiero”, con Joaquín López Dóriga, que en total le dedicó siete minutos y medio. En contraparte, solo se concedieron tres minutos a la rueda de prensa de los padres de familia, con el argumento de que aún no concluía; únicamente se destaca la exigencia al Ejecutivo de que se busque a los jóvenes bajo la premisa de que están vivos. “Hechos de la Noche”, con Javier Alatorre, dio cuatro minutos al mensaje presidencial y solo uno a lo expresado por los padres.

Al día siguiente, las ocho columnas de El Universal y La Razón, se inclinaron por las palabras del Ejecutivo; el primero titula: “Justicia, promete EPN a padres de normalistas”, y el segundo es más elocuente: “EPN escucha a familiares y renueva búsqueda”, que en la nota principal reproduce en forma textual lo dicho por el Presidente. En tanto, como un elemento adicional, El Universal destaca en primera plana y su editorial la “crisis histórica” que vive la izquierda mexicana a raíz de este caso. Con diferente matiz, Reforma, Milenio y La Jornada destacan el escepticismo de los padres de familia, pero sin dejar de consignar lo expresado por el mandatario. Extrañamente, para Excélsior el encuentro no fue lo suficientemente importante y prefirió resaltar en su primera plana la velada acusación del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, contra el gobernador con licencia de Guerrero, Ángel Aguirre, por la fuga del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca.

El 7 de noviembre, con el título “Padre de normalista exige renuncia a EPN”, medios como Proceso, Sin Embargo, Animal Político y Aristegui Noticias difundieron un video de la reunión del día 29, donde uno de los padres de familia expresa su indignación al Presidente. La frase clave es: “Si usted no tiene la capacidad de dar respuesta, debería estar pensando lo mismo que el gobernador de Guerrero”, es decir, se trata de una insinuación, mas no de una exigencia literal, pero un titular que pide la cabeza del Peña Nieto resulta mucho más atractivo.

Por otra parte, los medios ya referidos, siempre muy críticos hacia Televisa, el 3 de noviembre sorprendieron al dar una inusitada difusión a lo dicho por Eugenio Derbez, popular comediante de esta empresa, al periodista Jorge Ramos en su espacio noticioso de Univisión. Derbez expresa: “Esto ocurre porque hay mucha corrupción a todos los niveles. El gobierno está involucrado en esto. Duele que ni siquiera el Presidente es capaz de poner orden”. Ninguno menciona que ni en el portal de Univisión ni en el sitio web de Jorge Ramos es posible acceder al video íntegro de la entrevista para conocer en qué contexto se dieron estas declaraciones y solo se concretan al fragmento de minuto y medio que otros medios digitales también reprodujeron.

La captura de José Luis Abarca -señalado por la PGR como el presunto autor intelectual de la desaparición de los normalistas-, ocurrida en la ciudad de México la madrugada del 4 de noviembre, más que una nota relevante en la cobertura del caso, fue para algunos medios motivo para lucirse, ensalzar los servicios de inteligencia mexicanos hasta entonces ausentes, o bien, contribuir a los ajustes de cuentas entre actores políticos. Tanto Reforma como El Universal incriminan directamente al PRD en sus ocho columnas y notas centrales, por el hecho de que la aprehensión sucedió en la delegación Iztapalapa, identificada como bastión del perredismo en la capital. Reforma incluso sugiere encubrimiento al abundar que los propietarios de la vivienda donde se dio la captura también lo son de una empresa de grúas que prestó servicios al sol azteca; elementos contundentes no se aportan, pero para los lectores de esos diarios la culpabilidad del PRD es obvia.

Con una rapidez sorprendente y un despliegue técnico digno de una película de acción, en el noticiero matutino de Televisa, “Primero Noticias”, se presenta un reporte de ocho minutos de duración donde se elogia ampliamente el trabajo del Cisen para capturar a la denominada “pareja imperial”. Con Carlos Loret de Mola al frente, se hace una especie de tour por la vivienda de la colonia Santa María Aztahuacán y se describe hasta la última molécula de polvo en el lugar.

Como si fuese una respuesta a lo presentado por Televisa, Carmen Aristegui entrevistó en Noticias MVS, primera emisión, al delegado en Iztapalapa, Jesús Valencia, quien expresa su desconfianza respecto a las investigaciones de la PGR para la captura de Abarca porque “nunca nadie le avisó de las mismas” y también repara en nimiedades como que el exalcalde estuviera vestido de traje en el momento de su detención. Así mismo, en el portal Aristegui Noticias se sube un video donde se dice que las primeras imágenes de la casa donde Abarca se refugiaba las tuvo MVS y que “la empresa televisora más importante del país” llegó a una dirección equivocada, hasta que los agentes federales los llevaron al sitio correcto. Para los medios ya citados, el objetivo fue buscar la versión de mayor impacto mediático; lo que Abarca tuviera que decir sobre el paradero de los normalistas pasó a segundo término.

#YaMeCanse

El 7 de noviembre ha sido uno de los días más significativos en el seguimiento informativo del caso Ayotzinapa; el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, informó en conferencia de prensa que había indicios de que los normalistas fueron asesinados, a juzgar por la confesión de uno de los sicarios del cartel Guerreros Unidos; apoyó su exposición con la difusión de videos filmados en una zona de barrancas donde presuntamente los estudiantes habrían sido incinerados. El evento se caracterizó por las preguntas y teorías insulsas de algunos reporteros, como la posible relación sentimental de María de los Ángeles Pineda y Ángel Aguirre. Pero sin duda, el distintivo de esta rueda de prensa fue la frase pronunciada por Murillo Karam al final de la misma: “Ya me cansé”, que desde esa noche y a la fecha es trending topic en Twitter.

Fue precisamente en las redes sociales donde esta frase cobró la relevancia que hoy tiene, pues ni en los noticieros nocturnos de televisión del día 7 ni en los periódicos del 8 de noviembre se mencionó el tema. Medios digitales como Proceso, Sin Embargo y Animal Político le dieron amplia difusión, junto con algunas opiniones de los usuarios de Twitter, y un hashtag adicional que éstos crearon: #Articulo39RenunciaEPN. Apenas dos días antes, el 5 de noviembre, tras la captura de Abarca, el director del portal Animal Político, Daniel Moreno, habría expresado que no era momento de pedir la renuncia del mandatario, sino de exigir cuentas a todos los niveles de gobierno, pero ante la popularidad de la tendencia ya referida, sumó a su medio a la causa que demanda la renuncia del Ejecutivo.

Las primeras planas del sábado 8 de noviembre son unánimes en la revelación por parte la PGR del posible asesinato de los normalistas. Sin embargo, cabe destacar dos hechos inusuales en la prensa: La Razón, habitualmente proclive a dar un trato favorable al gobierno federal, publica las fotos de los normalistas y su encabezado central dice “Indignación y agravio”. Por otra parte, el deportivo Récord, con un fondo negro, publica lo siguiente: “#INDIGNACIÓN. México está harto, México está de luto. Fueron asesinados, incinerados y arrojados a un río. Los 43 normalistas no son los primeros y lamentablemente nadie cree que serán los últimos. La corrupción e impunidad hacen que nadie sea responsable de asesinato alguno, desvío de recursos, robo o mentira. México ya no aguanta, la indignación es total y no creemos que el país más hermoso del mundo no cuente con un pueblo lo suficientemente fuerte como para corregir esta podredumbre… nos negamos a resignarnos y decir Pobre México. Ayotzinapa 2014”. Sin duda, un saludable ejercicio periodístico.

Proceso y Aristegui Noticias mantendrían el 8 de noviembre la misma línea del día anterior: no existieron las revelaciones del procurador general de la República sobre el presunto asesinato de los normalistas; únicamente la frase “Ya me cansé” y las reacciones en las redes sociales que demandaban la renuncia de Peña Nieto. Aristegui Noticias publicó una nota en donde menciona que cientos de personas se reunieron en el Ángel de la Independencia, muchas con veladoras en las manos, donde desplegaron una bandera enlutada. Escribieron con veladoras la leyenda “Fuera EPN” y luego trasladaron su protesta a la PGR. Sin embargo, argumentan que “a causa del tráfico” no le fue posible a sus reporteros tomar fotografías ni videos.

Hasta el lunes 10 de noviembre, en “Primero Noticias”, informativo matutino de Televisa, Jesús Murillo Karam dijo en entrevista con Carlos Loret de Mola que estaba cansado de la violencia y la criminalidad. Pero de nada le sirvió: el veredicto de las redes sociales, en parte espontáneo y en otra alentado, fue implacable.

La mansión: el escándalo y las dudas

De acuerdo con el sociólogo estadounidense John B. Thompson, el escándalo pone en tela de juicio la credibilidad exigida por la política de la confianza y puesto que los asuntos de carácter público se encuentran más ligados a la lucha partidaria, la irrupción del escándalo tiende a tener un efecto acumulativo: el escándalo alimenta al escándalo, precisamente porque cada escándalo hace que la atención se centre aún más en la credibilidad y confiabilidad de los líderes políticos.

Como si estuviesen conscientes de esta teoría, Aristegui Noticias, Proceso, La Jornada y Reforma, con una sorprendente sincronía, dieron a conocer una información que a la postre se convertiría en un nuevo escándalo para el gobierno Peña Nieto, enfrentado a un fuerte déficit de credibilidad a raíz de la tragedia de Iguala y envuelto en la polémica por no suspender su gira de trabajo a China y Australia. Justamente, mientras el mandatario viajaba, aquellos medios difundirían que éste habría adquirido una fastuosa residencia en las Lomas de Chapultepec, cuya construcción estuvo a cargo de una inmobiliaria vinculada al Ejecutivo desde su gestión como gobernador del estado de México.

El reporte, que desplazó de la agenda de estos medios a la información sobre el caso Iguala, no ofreció en sus inicios suficientes elementos de prueba, pero concatenó varios pasajes de la vida pública de Peña Nieto y su esposa, Angélica Rivera, para construir una historia. El vocero presidencial, Eduardo Sánchez, emitiría un boletín donde precisó que la residencia es propiedad de Angélica Rivera y que fue adquirida con sus propios recursos, producto de su carrera artística; Aristegui Noticias justificó el martes 11 que esos datos los obtuvo su equipo posteriormente y abundaría que Televisa “transfirió” a Rivera el inmueble.

Si consideramos que “en política los vacíos se llenan”, la ausencia de una respuesta precisa, y sobre todo transparente, por parte del gobierno de Peña Nieto en torno a su situación patrimonial y el estatus legal de la residencia, propició que los medios detonadores del escándalo llenaran esos espacios con nuevos capítulos de esta historia, unos reiterativos y otros con más tinte de chismes de la farándula, que han involucrado a la hija mayor de Rivera, dedicada a la actuación, e incluso a las presuntas amantes del Ejecutivo. No obstante, el caso también ha servido para plantearse dudas muy legítimas sobre la honestidad de los políticos en el poder y sus relaciones empresariales, que demandan ser aclaradas.

En los nueve días que duró la gira presencial, medios como El Universal, Excélsior, Milenio, Televisa y Televisión Azteca, apenas trataron el tema de la mansión y lo hicieron únicamente en algunos espacios de opinión. El 10 de noviembre, Loret de Mola, entrevistó al vocero de la Presidencia, Eduardo Sánchez, quien contestó que el propio mandatario se encargaría de esclarecer el tema a su regreso a México. Así mismo, en su programa de debate “Tercer Grado”, el asunto se abordó de manera circunstancial y sin un señalamiento expedito sobre la necesidad de transparentar el caso ante la opinión pública.

Ya de regreso de su gira, el presidente Peña Nieto informó el 18 de noviembre que su esposa Angélica Rivera aclararía personalmente la situación de su residencia. Así mismo, advirtió de grupos interesados en desestabilizar a su proyecto de gobierno. A partir de ese instante, el tema se generalizó en los medios que antes lo evadieron. Esa noche se transmitió un mensaje grabado, donde Angélica Rivera anunció que pondría a la venta su residencia y aseguró tener la suficiente solvencia económica personal para su adquisición, sin embargo, no precisa los términos de su relación con el Grupo Higa y su propietario, el empresario Juan Armando Hinojosa.

El día 19, Rivera ganaría el encabezado principal de La Jornada, Reforma, El Sol de México y La Razón, éste último es muy explícito en su postura editorial, al titular: “Angélica Rivera prueba compra legal de la casa y la pone en venta”. El Universal, Excélsior y Milenio, dieron preferencia a los intentos desestabilizadores señalados por el Presidente. Excélsior es el más elocuente en defender la postura oficial: “EPN: No detendrán el proyecto de nación”.

Ese día, Carmen Aristegui sostuvo una larga conversación con el vocero presidencial. Hubo un intercambio mutuo de acusaciones veladas y señalamientos: el funcionario argumentó que Rivera no es servidora pública y, por ende, no tiene obligación de dar a conocer sus bienes, sin embargo, lo hizo; dijo también que los contratos que el gobierno tiene con Grupo Higa apenas representan el 1% y, en consecuencia, no hay conflicto de interés. A su vez, cuestionó a la periodista sobre la validez del avalúo que su equipo mandó hacer para elaborar el reportaje. La confrontación de Aristegui con el vocero presidencial fue más política que técnica y las dudas sobre un posible conflicto de interés siguen sin aclararse.

Mayorías indignadas contra minorías violentas

La noche del 8 de noviembre tuvo lugar una manifestación del Ángel de la Indepencia al Zócalo por parte de diversas organizaciones sociales que buscaban expresar su respaldo a la caravana encabezada por los padres de los normalistas desaparecidos. La movilización, al menos en las primeras planas del domingo 9, fue opacada por los actos vandálicos que un reducido grupo de manifestantes con el rostro cubierto cometió frente a la puerta de Palacio Nacional, a la cual prendieron fuego. La imagen fue el centro de atención de todos los rotativos publicados ese día, incluso para La Jornada. Los servicios de noticias del fin de semana como Milenio Televisión y Foro TV también privilegiaron el vandalismo por encima de la marcha pacífica previa.

Un trato muy distinto se dio a la llegada de la caravana 43×43 a la Plaza de la Constitución; solo La Jornada y Milenio le dedicaron la primera plana. El Universal y Excélsior optaron por destacar la condena que el presidente Peña Nieto hizo a los actos violentos, en una escala de su gira por China. Reforma, como ya se mencionó, destacó el caso de la mansión de la familia presidencial.

El 20 noviembre tuvo lugar una gran movilización social en la cual se reflejó el enorme descontento social que prevalece en el país y en la cual se exigiría una vez más la aparición con vida de los 43 estudiantes y castigo para los responsables. Desde las primeras horas del día, comenzaron a circular en redes sociales unas fotografías de camiones militares con hombres vestidos de civil en el Zócalo de la ciudad de México; el portal Sin Embargo, sin verificar la autenticidad de las imágenes se dedicó a reproducirlas e incluso aseveró que habría un intento de “reventar” la manifestación prevista para la tarde. Posteriormente se sabría que las fotos eran “recicladas” e incluso trucadas, con la intención de generar incertidumbre, pero el portal no solo no corrigió su error, sino que hasta el cierre de este artículo, la información imprecisa se mantiene.

La marcha pacífica y multitudinaria fue ampliamente cubierta durante su desarrollo por medios digitales y noticieros radiofónicos de Grupo Fórmula, Radio Centro, Grupo Imagen y MVS. Poco antes de las 22:00 horas, cuando la mayor parte de los manifestantes se habían retirado del Zócalo, grupos minoritarios de los denominados “anarquistas” se enfrentaron con los elementos federales y de Seguridad Pública del Distrito Federal; varios reporteros resultaron lesionados en la refriega y 16 personas fueron detenidas. Foro TV transmitió en vivo los enfrentamientos; “El Noticiero” con Joaquín López Dóriga, dedicó sus primeros cinco minutos a la manifestación y los 15 siguientes a los enfrentamientos, tanto en las inmediaciones del AICM como en el Zócalo, así como a las reacciones de condena a estas expresiones.

Las primeras planas del 21 destacaron, en su mayoría, la protesta social del día anterior: Reforma, La Jornada, Excélsior, El Universal e incluso Récord publican elocuentes imágenes de la manifestación que colmó las calles. Solamente Milenio y La Razón decidieron privilegiar a las minorías radicales, tanto en su encabezado como en sus fotografías. En tanto, para Aristegui Noticias, Proceso y Sin Embargo, lo destacable es que la consigna central de la manifestación fue la renuncia de Enrique Peña Nieto.

La crisis de los medios

Aquellos medios que anteponen sus filias y fobias partidistas a su responsabilidad ética de informar, los lleva continuamente a enfrentar el dilema de ser portavoces de un gobierno o de una expresión política opositora al mismo. No importa que para ello omitan, magnifiquen o tergiversen los hechos.

La dinámica de los acontecimientos recientes ha llevado a los medios a un punto límite en donde lo importante no es registrar hechos con puntualidad y sustento, sino entrar de lleno a la lucha político -partidista y representar a una o más de esas facciones. Hemos presenciado una batalla frontal entre una prensa oficial y una militante, en la que el periodismo resulta herido.

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