Jesús Olguín

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Médico cirujano

El país engorda

Obeso, del latín obesus: Adjetivo que denota a una persona excesivamente gorda, según la real academia de la lengua española.

En el planeta hoy día, habitamos alrededor de siete mil millones de personas de las cuales, mil 200 millones padecen obesidad en alguna de sus modalidades; 80 millones de ellas, viven en México que ocupa el nada honroso primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Solo somos superados por nuestros vecinos del norte, en donde, según la OCDE, el 33.8% de la población padece de obesidad, mientras que en nuestro territorio, el 30% de la población es obesa.

Hay que aclarar que de las 80 millones de personas que se reportan en México con problemas de sobrepeso, no todas tienen como tal obesidad estrictamente hablando, sino más bien, se encuentran fuera del rango de normalidad o mejor dicho, por arriba del peso ideal.

El IMC (índice de masa corporal), es la medida que se utiliza básicamente para determinar la normalidad o las desviaciones en el peso corporal. Este índice se obtiene dividiendo el peso entre el cuadrado de la talla. Es decir, si una persona mide 1.75 metros, el cuadrado de su talla dará un resultado de 3.0625 – resultado de multiplicar 1.75 x 1.75- y si pesa 70 kg y lo dividimos entre el cuadrado de la talla, obtendremos el IMC que en este caso sería 22.8571. -puede usted calcular el suyo-.

Según la organización Mundial de la salud (OMS), si el IMC se encuentra en 16 o menos hablamos de una delgadez severa, entre 16 y 16.99 delgadez moderada y entre 17 y 18.49, delgadez aceptable. El rango entre 18.5 y 24.99 de IMC es el que define el peso ideal, siendo váida esta fómula para hombres y mujeres independientemente de la edad.

¿Una hamburguesa?
Los problemas empiezan cuando rebasamos el índice de peso ideal. Si hablamos de que alguien se encuentra entre 25 y 30 de IMC nos estamos refiriendo a sobrepeso y, es importante hacer énfasis, un porcentaje muy significativo de personas en México y el mundo se encuentran en este parámetro.

Cuando el IMC se encuentra entre 30 y 34.99 hablamos de obesidad tipo I, entre 35 y 39.99 tipo II y, finalmente, 40 o más en la determinación de IMC, nos encontramos ante una obesidad tipo III muy extrema.

Decíamos que muchas personas que se hallan por arriba del peso ideal presentan sobrepeso sin llegar a ser obesas aún – entre 25 y 30 de IMC-. A esto la OMS lo denomina “pre obesidad” y el porcentaje de personas en este parámetro es muy grande, quedando tan solo a un paso por avanzar a la siguiente fase. En México, el 40% de los habitantes están en este rango: el 42.5% de las mujeres y el 37.4% de los hombres ocupan esta clasificación de sobrepeso.

29.4 % de los mexicanos presentan obesidad. 34.5% de las mujeres y 29.4% de los hombres. Solo el 29.2 % de la población está dentro del peso ideal y asombrosamente, solo el 1.5% presentan desnutrición severa.

La obesidad como padecimiento, es un problema de origen multifactorial donde en la mayoría de los casos se conjugan dos o más causales.

En condiciones óptimas, el cuerpo humano contiene una cantidad de tejido graso que varía entre 15-18% en el hombre joven y entre 20-25% del peso corporal en la mujer.

El adipocito -células grasas- es un tipo de célula cuya principal función es almacenar lípidos, en concreto triglicéridos y colesterol esterificado como reserva energética.

Existen dos tipos de adipocitos, el blanco y el pardo, que forman dos tipos de tejido graso. El tejido adiposo pardo tiene como principal función generar calor y el tejido adiposo blanco, está especializado en el almacenamiento de lípidos como reserva energética a largo plazo.

En los cromosomas, existen genes responsables de generar leptina, sustancia que a través de la sangre llega al hipotálamo donde se encuentra el centro de la saciedad. Ésta provoca la pérdida de apetito y estimula el sistema nervioso simpático, encargado de quemar energía. Si estos genes muestran alteraciones, la leptina no se produce. Los genes que contienen las proteínas transportadoras de la leptina al cerebro también pueden estar alterados.

Las personas que heredan estos genes siempre tienen hambre y gastan menos energía (30%), siendo uno de los factores importantes en la génesis de la obesidad endógena -causas internas-, al igual que las causas neuroendocrinológicas como el hipotiroidismo, la diabetes tipo II y problemas en el hipotálamo entre otras.

Dentro de las causas exógenas de la obesidad se encuentran principalmente el sedentarismo y las dietas ricas en grasas saturadas. Podríamos disculpar estas causales etiquetándolas como consecuencia de la dinámica acelerada de las sociedades modernas y sin temor a equivocarnos, podríamos asegurar que son secundarias a la falta de cultura en todas ellas y que hoy por hoy, se está convirtiendo en un problema de salud pública mundial, ya que el sobrepeso, trae consigo propensión a problemas cardiovasculares e hipertensivos, diabéticos, músculos esqueléticos, hiperlipidemias y otros, que van ocupando los primeros puestos en los gastos de la economía mundial y causas de defunción.

Según estimaciones de la OCDE las enfermedades crónicas asociadas con la obesidad y el sobrepeso costaron en 2009, 42 mil millones de pesos al sector salud y 25 mil millones de pesos se perdieron por la baja productividad, consecuencia del padecimiento en México. Los programas individuales de prevención podrían evitar anualmente hasta 47 mil muertes por enfermedades crónicas. Las defunciones evitadas podrían aumentar hasta 55 mil si las diferentes intervenciones combinarán una estrategia integral de prevención.

Un programa de asesoramiento a las personas obesas por los niveles de atención médica primarios, también daría lugar a una ganancia anual de más de 150 mil años de vida con buena salud”, indicó la OCDE por medio de su estudio ‘La obesidad y la Economía de la Prevención’.

Según la OMS, la obesidad infantil es uno de los más graves problemas de salud mundial del siglo XXI. Está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en medios urbanos. Se calcula que en 2010 había 42 millones de niños con sobre peso en todo el mundo, de los cuales, 35 millones viven en países en desarrollo y 4 millones de ellos, en México. Los niños obesos tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta, se calcula que hasta en 90% de los casos.

El IMSS, afirma que la obesidad en México es una enfermedad que ha alcanzado el grado de pandemia; según la Organización Mundial de la Salud, sus víctimas principales son los niños. Como asevera la ONG mexicana “El poder del consumidor”, el sobrepeso y la obesidad en niños entre cinco y 11 años en México aumentó 40% entre 1999 y 2006.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud, durante el mismo lapso, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en niñas y niños del mismo rango de edad, aumentó de tal manera que en 1999, uno de cada cinco escolares estaba afectado y, en 2006, fueron uno de cada cuatro.

El contraste entre la imagen estigmatizada de la obesidad y los estereotipos que presentan los medios de consumo a través de cuerpos esbeltos y atléticos como ideal de percepción, distorsionan la autoestima del que padece obesidad y sin embargo, esto parece quedar en segundo plano ante el alarmante problema de alteraciones fisiológicas que representa.

Hoy no es solo una afección estética en la que para evadirlas por cierto, se gasta mucho dinero en cirugías por todo el mundo. Habrá que resaltar que en países como Japón y Corea, la frecuencia de este tipo de intervenciones quirúrgicas es de las más bajas en el mundo, ya que solo 4% de la población padece de obesidad y solo 8% presenta sobrepeso.

A partir del diagnóstico de obesidad en nuestro país, se establecieron políticas a través del Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria propuestas por el gobierno federal que contemplaban, que para 2012, se revertiría en niños de dos a cinco años el crecimiento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad a menos del que existía en 2006; detendría en la población de cinco a 19 años el avance en la incidencia de sobrepeso y obesidad y desaceleraría el crecimiento de ésta en adultos por medio de acciones regulatorias, de implementación adaptativa y participación de los sectores comerciales, educativos y de salud principalmente.

Habrá que ser claros en esto y reconocer que las expectativas que se tenían hace seis años no fueron alcanzadas. En un reporte proporcionado por la OMS, donde se declara que la situación de obesidad en México es una situación de emergencia y pone como ejemplo que nuestro país se ha convertido en el principal consumidor de refrescos en el mundo. -Oliver de Shuter en una videoconferencia desde Ginebra Suiza-. Refiere también al Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria como débil y sin amarres legislativos para su cumplimiento entre otras cosas, como lo son la cultura del deporte.

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