Jorge Meléndez Preciado

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Periodista

El momento vacío

Muchos anuncios y nada sustancial. Continuaremos hasta finales de junio intensificados porque ya estarán los tres que se lamen la boca por llegar al suplicio que hoy vive Felipe Calderón y fue el tormento de Ernesto Zedillo, preocupado en serio por su ausencia en la política.

Ya lo había anotado hace doce años el gran Jean Baudrillard en su libro: Pantalla total (Anagrama), vivimos tiempos donde la nada está sin el ser. Dijo: “Como el cuerpo mismo se ha convertido en un no- cuerpo, los virus se apoderan de él”. Y los virus televisivos, los mensajes sin destinatario, las ocultaciones de lo que se pretende están ahí. Lo peor, hacen ganador a quien los maneja. El caso de Mariano Rajoy es significativo: callado, ausente, alejado de los problemas, ganó abrumadoramente las elecciones presidenciales. Lo más asombroso, continúa mudo y su aparente partido triunfará próximamente en otros comicios.

Dice Jean: “Toda sociedad sobrevive sólo en contra de su propio sistema de valores: ha de tener uno, pero también ha de negarlo necesariamente y situarse en contra de él”.

Los cinco suspirantes lo predican a cada rato. Es más, la nada es lo significativo.

Enrique Peña Nieto es el puntero en esa lista, no únicamente en las encuestas. No sólo por el ridículo de sus declaraciones en la FIL y en varios momentos, sino que va al sindicato petrolero, da luz verde a Romero Deschamps para sus múltiples negocios oscuros, y dijo algo sensacional: en Pemex tomaremos medidas “audaces”. No afirmó lo que ya sabíamos: abrirá la paraestatal al capital privado, sino que la sorpresa privará. Nuevamente la indefinición es su lema, mas en cuanto el asunto del tío Montiel escala en Francia y México y el góber precioso, Mario Marín, es exhibido como una pieza de la arqueología más grotesca.

Pero el asombro llega a Josefina Vázquez Mota. Dice la eterna sonriente, aunque la desprecien y la sometan a los dictados de Felipe: “Esta es la elección (federal) más importante de nuestro siglo, es la decisión más importante que vamos a tomar” (Reforma, 12 de enero).

Seguramente después de su éxito editorial, ya planea nuevo best seller: “Dios mío, hazme vidente por favor”. Ni las profecías mayas, hoy en el ánimo popular, fueron tan certeras: nos quedan noventa años para que termine el siglo y doña Jose ya augura que estos son los comicios más trascendentes que habrán. ¡Bomba!

Don Santiago es un experto perdedor. No obstante que le pusieron el balón a modo para distanciarse de Calderón y mostrar que puede chutar a gusto, falló y tropezó. Y es que la famosa encuesta indicativa que realmente era una imposición mal urdida, tanto que requirió la prolija explicación del gran teórico de los niños, Juan Molinar Horcasitas, lo único que dijo Creel fue un tímido rechazo a la intromisión del ejecutivo. No hay gallo.

Ernesto Cordero no levanta ni a sus acarreados. Insiste en algo que no podrá realizar: darse un tirito con Peña Nieto. Antes, empero, tiene que ganar su postulación, aunque como su jefe y amigo Calderón le dice que no se preocupe por la interna, él quiere descontar al flan que va a resultar en debates el sobrino de Montiel. Una propuesta desviada como muchas de sus acciones es la que plantea el amigo del poderoso.

Tal vez el menos equívoco, no obstante que le falta decir cuestiones serias, es el amoroso López Obrador. Claro, hay apuntes que no hará ni siquiera con la convivencia de la iniciativa privada. Los trenes bala por toda la nación (son mejores, si llegarán a realizarse, a las balas de Felipe), el crear millones de empleos de un plumazo en una época de crisis que ni en Alemania se podría hacer, darles ocupación a siete millones de jóvenes que no encuentran salida a sus penurias. Quizá lo más correcto es ir delineando su gabinete. Aunque ahora necesitan los nominados hacerse presentes y decir cuál será su plan de trabajo.

En síntesis poco o nada es lo que hasta el momento hemos escuchado. Y eso que no hablamos de los spots radiofónicos y televisivos. La ramplonería máxima, incluyendo al siempre cuestionado IFE, el cual no obstante que ya está completo en su integración pareciera en otra galaxia, pues abruma con anuncios simplones, no ha podido hacer que los mexicanos en el extranjero se afilien y dejará sin votar a dos millones que no cambiaron su credencial no obstante que es un elemento indispensable para la vida cívica.

Regresamos a Baudrillard: “Ya no tenemos la fuerza del olvido, nuestra amnesia es la de las imágenes. ¿Quién va a decretar la amnistía si todo el mundo es culpable?”.

En este tiempo que debería ser de reflexión aunque es más de chacoteo, usted puede sintonizar en el 1060 de AM (Radio Educación), los viernes a las 13 horas, la serie: “Que no te grillen”, conducida por el maestro Froylán López Narváez y este escribidor. No se trata de darle voz únicamente a los grillos, sino a todos y ver que el asunto electoral es complejo y grave. Los esperamos.

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