Cinque Terre

Sergio Octavio Contreras

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Doctor en Ciencia Política. Comunicólogo y master en sociedad de la información por la @UOCuniversitat. Profesor universitario. Consultor y conferencista en redes sociodigitales. Twitter: @Ciberpensador

El meme

El meme se ha convertido en un recurso del lenguaje de la sociedad conectada a Internet. Como parte de una jerga muy contemporánea, el meme define y describe como forma de expresión tanto ideas como situaciones y contextos sociales. De casi cualquier acontecimiento pueden derivarse memes: errores de políticos, abusos de autoridades, hechos chuscos, contiendas deportivas, campañas publicitarias, contiendas electorales, etcétera. La frase del “no, menos como cinco” del Presidente Enrique Peña Nieto o la victoria de la selección Mexicana sobre Alemania en el Mundial de 2018 son ejemplos de hechos que desbordaron la producción de memes. Todos los días, frente a nuestras pantallas y mediante aparatos transitan estas formas simbólicas que contienen información. Estos recursos del lenguaje son reproducidos por los propios usuarios y pueden alcanzar determinados grados de viralidad.

El concepto de meme se ha popularizado en los últimos años gracias a la expansión de las redes sociodigitales. Hoy en día, de acuerdo a Internet World Stats, casi la mitad de la población del mundo tiene acceso a Internet y, conforme avanza la penetración tecnológica, las sociedades tienen cada vez mayores niveles de conectividad. Como se demuestra en una gran cantidad de estudios sobre la penetración de la red, los principales usuarios de esta tecnología son personas jóvenes y con educación. Estos dos factores condicionan la jerga lingüística que prevalece en Internet. Conforme se desarrollen las nuevas generaciones y las que aún no existen, Internet se convertirá en un medio preponderante en detrimento de las formas de comunicación tradicionales. Es precisamente en las culturas de los jóvenes con educación y con conexión a Internet donde el meme se mantiene, vive y muere como forma comunicativa. Las nuevas generaciones se han apropiado del meme como un modo cultura para comunicar a los demás una visión muy particular de la realidad, del mundo.

El término de meme apareció por primera vez en el libro El gen egoísta (1976) del científico Richard Dawkins. Aunque el origen del término poco tiene que ver con lo que es un meme en la era de Internet, tiene una pequeña similitud con la idea original en cuanto a que se trata de formas simbólicas que permiten la transmisión cultural. Para Dawkins, los seres humanos como los demás seres vivos han evolucionado no por la especie, sino por los genes.

Los cuerpos no son otra cosa que máquinas que crean los genes. Para el zoólogo, los genes no determinan rasgos inamovibles en el individuo, sino la conducta egoísta por el bienestar. El bienestar es sinónimo de supervivencia y, por lo tanto, la unidad fundamental de selección o de autointerés no es el grupo al que se pertenece, ni la especie, sino la lucha del individuo por sobrevivir. El gen es la unidad que contiene la herencia ante la muerte. Para explicar el proceso hereditario, el autor desarrolla una hipótesis memética. La herencia se transmite de dos maneras: en la base de la supervivencia el gen se reproduce de generación en generación transmitiendo la información natural para reproducirse, se trata en todo caso de un mecanismo dotado a todo individuo por la naturaleza. El segundo proceso de transmisión de información actúa a nivel cerebral y es dado por la cultura: recibida por enseñanza, por asimilación o por imitación. El meme es la unidad mínima de información que puede transmitirse, es la base mental de la cultura. En otras palabras, un meme es un gen cultural que se reproduce y se hereda para no desaparecer. Según el autor, memes serían canciones, ideas, muletillas, modas, sistemas políticos y hasta las formas de fabricar utensilios o hacer galletas.

Meme electrónico

A diferencia del meme de Dawkins, en la era de Internet el meme representa una forma simbólica que contiene una unidad de significación ilimitada y que es reproducida socialmente, como se reproducen los genes biológicos. Algunos autores ubican los primeros memes en Internet en los albores de esta tecnología cuando fue abierta para su uso social como la célebre animación que apareció en 1996: un bebé bailando sobre una pantalla negra, conocido como Ooga-Chaka Baby. En su origen, los primeros memes fueron imágenes fijas o en movimiento. Con el paso del tiempo, estas unidades culturales integraron otras estructuras narrativas. Para el profesor Pérez (2014) los primeros memes en Internet acompañados con texto aparecieron entre los años 2000 y 2001. Otros investigadores como Knobel y Lankshear (2007) consideran que, a diferencia de la herencia genética, el meme no es una calca del significado, sino que su aparición y difusión en los espacios comunicativos atraviesa por diversos procesos de reinterpretación. El meme está enmarcado por una imagen que puede utilizarse en contextos diferentes a su contexto original para dar sentido a otros acontecimientos, hechos o situaciones. Desde esta visión, el meme no permanece como una unidad cultural inmutable, sino que evoluciona a lo largo del tiempo y depende en gran medida de los contextos sociales.

En los últimos años, el meme ha adquirido nuevos nichos para su reproducción. Existen aplicaciones que pueden descargarse al teléfono móvil o a la computadora portátil para diseñar memes: contienen plantillas prediseñadas sobre las cuales se añade texto para otorgar un determinado significado. También existe una gran cantidad de canales sobre los cuales los memes pueden circular: redes sociales digitales, aplicaciones de mensajería, páginas web, videos, medios de comunicación tradicionales, blogs, etcétera. Esta es quizá la característica más cercana al meme propuesto por Dawkins: la reproducción. La difusión de estas peculiares formas simbólicas de nuestros tiempos obedecen a una condicionante de la naturaleza de las tecnologías: la electricidad. Es la rapidez con la cual circulan los flujos de información en la red lo que posibilita que el meme electrónico pueda amplificarse a niveles planetarios. Esto ha sido aprovechado recientemente por las áreas de la publicidad y la mercadotecnia para posicionar ciertos productos o ideas mediante la viralidad. Detener la difusión de un meme en una red es casi una misión imposible, dado que la red no condiciona la circulación de la información a un determinado destinatario final. La información puede terminar en cualquier punto. Lo que determina en todo caso la rapidez de difusión de un meme no será el tamaño de la red, sino la centralidad de sus actores.

El meme no es estático, sus transformaciones están condicionadas a ciertas circunstancias y contextos. Por ejemplo, actualmente la cultura del meme ha ido más allá de ser un simple mensaje virulento. Podríamos cosificar al meme como un mecanismo de entretenimiento, que divierte a las nuevas generaciones sobre situaciones formales o informales. Sin embargo ello no siempre ocurre de esta manera. El meme también es una forma que aporta nuevos ingredientes a la interacción, ya sea para seguir un discurso o para complementar una idea. En las conversaciones en línea los usuarios en algunas ocasiones sintetizan sus respuestas mediante memes. Una publicación en algún muro de Facebook o en un tuit no siempre se responde a través del lenguaje textual. El meme puede servir para darle sentido a la conversación, para enmarcar una determinada idea o bien para expandir el diálogo. Los memes de Internet son formas de comunicación o, mejor dicho, derivan del proceso de comunicación humana mediada por la tecnología y aportan nuevos ingredientes para enriquecer la comunicación. Aquello que pueda producir información y enmarcarse como una forma simbólica puede llegar a formar parte de la cultura del meme.

En la era de Internet, los memes tienden a diversificarse. Existen variados tipos de memes que los usuarios emplean para darle sentido a su realidad inmediata. Tal es el caso de los memes conocidos como “Internet face”: rostros diseñados con el programa Paint que intentan reflejar el estado de ánimo de alguna persona. En esta gama de memes se encuentran algunos más conocidos que otros como es el caso de “Rage guy”, representado por una cara que expresa un estado de irritación o descontrol. El rostro siempre se acompaña del texto “Fuuuuu” en referencia a la palabra “fuck”. Otros memes son frases con distintos fondos que apelan a la reflexión, como es el caso de todas las formas simbólicas que inician con las palabras “keep calm”. El origen de tal frase no se encuentra en el meme, sino en un cartel que difundió el gobierno británico a principios de la Segunda Guerra Mundial. La frase original dice “keep calm and carry on”. En un conflicto armado de estas dimensiones lo que requiere cualquier soldado es “mantener la calma y seguir adelante”.

En la sociedad hiperconectada a diversos sistemas de comunicación, los memes adquieren diferentes matices. Si bien se trata de formas culturales con cierta “estabilidad” generada por la práctica social, su uso tiene cierta plasticidad: es moldeable y adaptable a distintas circunstancias. Esta plasticidad y la amplificación de las redes dan soporte a la permanencia del meme en los espacios de comunicación. La creatividad de los usuarios de Internet permite que los memes permanezcan más tiempo en el ciberespacio donde a su vez compiten con otros memes por ganar la atención de los internautas (Mims, 2013). En cuanto al contenido de los memes, algunos estudios indican que la información que circula en Internet llega a condensarse en una imagen, adicionada con texto o bien diseñada con imagen en movimiento, para generar conocimiento sobre los acontecimientos sociales (Vélez, 2012). Desde esta perspectiva, la finalidad del meme es expresar una opinión sobre ciertas experiencias o ideas, para lo cual la creatividad acude a la subjetividad de los hechos para cargarlos de adjetivos (Abreu, 2000).

Sobre los impactos de los memes en la vida pública, su uso se ha convertido en un ingrediente cultural que puede llegar a tener efectos sobre distintos aspectos de la sociedad. En la arena política, durante julio de 2017, el presidente norteamericano Donald Trump publicó un video convertido en meme: una escena donde el magnate golpea a un luchador de la WWE. El rostro del luchador fue sustituido por el logotipo de la cadena de noticias CNN. El tuit que originalmente el mandatario publicó en su perfil personal fue compartido después desde la cuenta presidencial @POTUS. El meme fue utilizado por el político para criticar a un medio de comunicación como parte de su campaña para deslegitimar las noticias que no hablan bien de su administración. Otro ejemplo de los efectos de los memes en la vida pública se registró el año pasado en México durante los terremotos de septiembre. El caso de la perrita rescatista Frida fue todo un fenómeno. Se produjeron memes con caricaturas de “Los Simpson”, montajes de fotografías con otros animales, para hacer referencia a situaciones amorosas o incluso para definir estados emocionales de los individuos.

Algunas perspectivas consideran que la expansión de Internet y el mercado han afectado negativamente la cultura de los memes, pues se utilizan para difundir asuntos superficiales en lugar de contenidos importantes. Bajo esta perspectiva hay cierta razón que debe de ser entendida desde los zapatos de los usuarios más que desde el sistema político o económico global. Si a los internautas les preguntamos si los memes son útiles para la vida diaria, una gran cantidad de respuestas se enmarcarán en lo benéfico que son los memes porque nos hacen reír, porque se explota la creatividad y porque es difícil decir algo que pueda ser entendido por todos. En el fondo estas respuestas tienen lógica: los memes son una extensión de nuestras emociones. Nos reímos de pifias cometidas por personas con cierta popularidad o que se hicieron populares de la noche a la mañana como los lords y las ladys, pero también condenamos a través del meme los abusos cometidos contra grupos sociales indefensos, como los niños migrantes separados de sus padres. El meme detona los resortes en el individuo y puede llevarnos a distintos polos, tanto reflexivos, como alegres o indignantes.

Otro problema que presenta el meme es que elimina la posibilidad de generar múltiples interpretaciones sobre un mismo acontecimiento. Por lo general la estructura del meme condiciona la propia posibilidad de reflexión del intérprete a un marco con una imagen y una frase que pocas veces es debatida. Este fenómeno es más visible en el campo político. En el proceso electoral de 2018 fue posible observar una gran cantidad de memes generados no sólo por los usuarios de Internet, sino también por las casas de campaña, agencias de marketing o simpatizantes de algún partido o candidato. Estos memes liquidaron el pensamiento crítico. Por lo general, intentaron imponer una visión de la realidad. Quienes desafían este tipo de memes por lo general son vistos como diferentes. El ser diferente en la sociedad hiperconectada puede ser un suicidio voluntario, o bien, asistido por las propias redes sociodigitales. Los memes también son expandidos por legiones que se mofan de la realidad ajena. Esta expansión a la velocidad de la luz impide a la sociedad hacer una pausa y reflexionar sobre la validez de las unidades de significación. Así ocurrió en junio de 2018 cuando mediante memes se difundió la noticia falsa sobre la supuesta privatización del agua por parte del gobierno mexicano.

Conclusión

Los memes se han convertido en formas simbólicas que aportan elementos mínimos para interpretar realidades más vastas. Los memes surgen por lo general de la realidad y se construyen con base en la creatividad. La primera intención es expresar un punto de vista, una idea o una emoción sobre algún asunto, acontecimiento o hecho. También pueden ayudar a complementar información, o bien a sustituir respuestas tradicionales para expandir la conversación. La velocidad con la que circula la información es vital para el meme, como lo es también para los usuarios el acceso casi en tiempo real a una gran cantidad de contenidos. El meme es una expresión propia de nuestra era de Internet. El meme puede enriquecer el lenguaje pero también puede convertirse en un limitante para entender realidades más profundas.


Referencias

Abreu, C. (2001). “Periodismo Iconográfico. Clasificaciones sobre la caricatura”. Revista Latina de Comunicación Social, número 42.
Dawkins, R. (2014). El gen egoísta: las bases biológicas de nuestra conducta. España: Salvat editores.
Knobel, M. y Lankshear, C. (2007). “Online memes, affinities, and cultural production”. En Knobel y Lankshear (Eds.) A New Literacies Sampler. Peter Lang: New York.
Martínez, R. (8 de junio de 2014). “El significado cultural del meme se propaga con el relajo cibernético”. Consultado en: http://www.jornada.unam.mx/2014/07/08/cultura/ a07n1cul
Mims, C. (28 de junio de 2013). “Why you’ll share this story: the new science of memes”. Consultado en https://qz.com/98677/why-youll-share-thisstory- the-new-science-of- emes/

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