Cinque Terre

Ariel Ruiz Mondragón

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El libro, un anhelo humano de supervivencia

¿Cómo se desarrolló la lectura? ¿Quiénes aprendían a leer? Por ejemplo, entre los egipcios muy pocos podían leer los papiros, y así ocurrió en muchas otras época.

Recomiendo releer esa maravilla que es la Historia de la lectura, de Alberto Manguel, un gran maestro. Yo me he dedicado en Los primeros libros de la humanidad a entender más bien cómo se producían los libros, por qué fueron inventados, cuáles son los mitos fundacionales, y ciertamente el acceso a los libros ha cambiado. Las primeras bibliotecas no eran centros abiertos al público sino más bien templos. Incluso la biblioteca de Alejandría, que constaba de dos partes, se basaba en el museo a una deidad considerada pagana por los cristianos que lo destruyeron.

En la parte dedicada a los griegos, usted anota: “Todos los libros hasta el siglo XXI han ocupado mucho espacio”. ¿Esto ha sido un obstáculo para la difusión del libro?

Hoy es posible almacenar todo lo que se ha escrito en la historia humana en 50 petabytes, una cifra que dice mucho en la era del zetabyte que vivimos, en un planeta donde aumenta la digitalización. Ahora bien: ¿qué sucedería en una ciberguerra que corte los cables submarinos y anule los sistemas de infraestructura eléctrica a nivel global? No hay capacidad ni reservas energéticas eléctricas suficientes para la superpoblación que hay en 2015 y la que tendremos en 2050. Un ataque terrorista con software parecido al de Stuxnet que se aplicó contra Irán podría aniquilar bibliotecas digitales enteras.

La gente confía porque tiene respaldos, pero ignora que esos respaldos contienen códigos que pueden ser alterados de forma permanente. El tema del espacio con los libros impresos es real: yo tuve que regalar la mitad de mi biblioteca a la Biblioteca Nacional de Egipto y regalaré el resto a la Biblioteca Nacional de Bagdad porque no tenía espacio para tantos volúmenes.

¿Cómo se relacionaron los libros con el desarrollo de la academia? Dice usted que incluso antes de las universidades en la Edad Media hubo centros avanzados de estudios budistas “cuyo soporte de formación eran los libros”.

Pensemos que en Tombuctú funcionó la primera universidad del mundo, la de Sankore o Sankore Masjid, con 25 mil estudiantes. Pero no es un asunto que uno vea mucho en la bibliografía occidental. Tampoco será común que la gente conozca muy bien que en India existieron centros universitarios en Taxila, Nalanda, Ballabhi, Vikramshila, Odantpuri y Jagdalla, donde el budismo era la plataforma epistemológica para iniciar a los jóvenes. Baste decir que en Nalanda hubo mil profesores y 10 mil alumnos que compartían lecturas de los budismos mahayana y theravada.

Es mágico eso.

En algunos episodios de esta historia aparecen las mujeres; por ejemplo, destaca un texto del Japón del siglo X. ¿Cómo usaron las mujeres el libro en esta historia?

Japón tiene un papel mítico en la historia del libro, y revolucionó la vida de las mujeres que eran víctimas —como en cierta forma sigue siendo ahora—del machismo cultural. Hubo una rebelión literaria estupenda y el manuscrito de la era Heian conocido como El diario de una vida efímera nos pone frente a la primera novela autobiográfica japonesa con las confesiones de una dama de la corte en el siglo X. Se trataba de libertad y dignidad, una sensibilidad que rompía con los tabúes de su tiempo.

Usted recuerda que en 1492 Jean Trithemius escribió “la apología más polémica, absurda e interesante en toda la historia del libro”. Argumentaba en favor del antiguo manuscrito y denunciaba el libro impreso, que “como papel que es, desaparecerá rápidamente”. ¿Qué nos puede decir aquella disputa de la que en la actualidad se vive entre los formatos impreso y electrónico del libro?

El abad Trithemius, defensor del manuscrito y enemigo del libro impreso,curiosamente fue el padre de la criptografía que hoy protege los datos en Internet. A mí me apasiona casi con fanatismo la criptografía. Y, sin duda, estamos en un punto donde el libro impreso no desaparece, pero se fortalece el libro electrónico y la búsqueda de dispositivos más económicos que reduzcan la brecha tecnológica que existe.

 

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