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El gobierno asalta a Cofetel

La línea oficial es incrementar los privilegios a Televisa.

Quién sabe cuál sea el cauce político que llegue a tener la irritación (casi) generalizada que suscitan varias acciones del Ejecutivo, entre éstas, y tan sólo en el ámbito de la radiodifusión y las telecomunicaciones, la transgresión de la autonomía de la Cofetel en aras de mantener el control de las decisiones en el ramo que han sido, sobre todo, para favorecer a Televisa.

De finales de junio a mediados de julio podría construirse la cronología de una mecánica que prescindió de interlocución con los partidos o con todos los actores de la industria, y cuyas huellas -en una paradoja de la opacidad con la que el gobierno federal operó- son harto visibles para registrar el autoritarismo, el menosprecio por la ley y la mirada en las próximas elecciones.

Primero fue la renuncia forzada de Héctor Osuna Jaime quien, a sólo cuatro días de terminar su responsabilidad, el 23 de junio dejó la presidencia del organismo (cargo que antes Osuna había dicho que quería mantener durante otro periodo). Siete días después Felipe Calderón designa comisionado de Cofetel a Mony de Swaan, hasta entonces coordinador de asesores del titular de SCT y, luego, el 7 de julio, la Cofetel lo elige presidente del pleno en una sesión que duró 20 minutos.

Ello además viola la Ley Federal de Telecomunicaciones que, en el artículo 9, dicta que para que alguien sea comisionado “debe haberse desempeñado en forma destacada en actividades profesionales, de servicio público o académicas, relacionadas sustancialmente con el sector telecomunicaciones”, y no es el caso de De Swaan. Por esos días, la Asociación Méxicana del Derecho a la Información advirtió que “la única cualidad de De Swaan para llegar a la Cofetel es su estrecha cercanía con Molinar Horcasitas”, ya que durante buena parte de su trayectoria ha sido subordinado del ahora titular de la SCT.

La Comisión Permanente del Congreso citará a comparecer a Molinar para que explique el nombramiento, lo haría a finales de julio; al cierre de esta edición se valoraba la fecha para eso. Aunque es claro que las críticas no sólo se deben a sus talantes autoritario e ilegal sino a otros más entreveramientos, entre los que se halla la inconformidad del PRI, que sabe las ventajas de controlar las pautas de la industria para emprender alianzas, en especial, la que ha promovido el Ejecutivo al favorecer a Televisa mediante múltiples decisiones que ponen a disposición de aquella empresa lo que es propiedad de la nación. Esa línea oficial continurá siendo operada por el señor De Swaan, quien ya dijo que la Cofetel no es autónoma, lo que le originó cuestionamientos incluso de uno de sus compañeros comisionados. Ya veremos, por ejemplo, si Cofetel ratifica la entrega del espectro radioléctrico que, a un precio ridículo, se le ha dado a Televisa y Nextel para que ambas empresas operen las franjas de 1740 a 1755 MHz y de 2140 a 2155 Mhz. Junto con ello, lo novedoso es que ahora Cofetel también privilegiará las solicitudes de la Secretaría de Gobernación, como el 19 de julio denunció el senador Carlos Sotelo al documentar que, el 28 de junio, la Cofetel asignó ocho frecuencias a la dependencia cuando existen más de 100 solicitudes hechas con anterioridad.

En tal contexto, el 12 de julio, se hizo oficial la ampliación de la cobertura de Canal Once como parte de un trayecto, según dijo Felipe Calderón, rumbo a consolidar una cadena nacional de televisión pública. Por su parte, Gobernación informó que para ello tramitó frecuencias ante la Cofetel que ahora le presta a esa señal, pero lo hizo sin expresar las razones en que se sustentó para recurrir a ese método. Aunque siempre será mejor que el Canal Once amplíe la veta dentro de la televisión abierta en varias ciudades del país, las solicitudes que antes recibió Cofetel deben atenderse sin privilegiar a ningún actor.

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