Cinque Terre

Miguelángel Díaz Monges

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El erotismo del perseguido. Una anécdota

En cuanto al editor, le recomiendo que haga su obra sin coartadas, sin máscaras, como lo han hecho otros editores de erotismo en todo el mundo, y cuando fatalmente –Alá no lo permita– sea perseguido, atacado, molestado, piense bien que vale la pena el ejercicio de la libertad cuando mucho se arriesga, y que sus ediciones harán las delicias de muchos lectores y la iniciación de muchos ignorantes.

–Huberto Batis (a Fernando Tola de Habich),

Estética de lo obsceno.

Se ha retirado el maestro. El maestro de maestros de maestros que a su vez serán maestros de maestros de maestros. El privilegio de haber sido alumno de Huberto Batis ahora es parte del pasado.

Poco que añadir a esa pérdida, hija natural del tiempo. Y antes, hace tanto que muchos no lo recuerdan o no saben de qué hablamos, dijimos adiós a Sábado, suplemento por el que yo mismo y muchos más hemos escrito abundantes elegías. Ya no tengo nada que añadir.

Lo que no se ha ido es el hombre detrás de todo este asombroso Olimpo cultural. El amigo ciclotímico, feroz, didáctico y gresquero. El que reía, constantemente reía. El adorador de la belleza. El moralista contumaz. Porque Huberto, quien fuera apodado “pornógrafo troglodita”, veneraba el erotismo y repudiaba la pornografía, y tenía, por cierto, o tiene, un paladar digno del aristócrata que se esmeraba en ocultar.

Para el maestro creador de nuevas plumas y nuevos innumerables lectores, el mundo se dividía entre el erotismo y la nada. Su pasión feral era erótica, sus abundantes tristezas eran un encuentro dionisiaco con la vida y la muerte, no solo de la forma mexicana o freudeana, también de la tribal, la que el hombre ha olvidado en su fantasía de civilidad.

Podía entrar la mujer más fea del mundo, un adefesio irremediable. Los ojos de Huberto se abrían asombrados, cogía su cámara, se acercaba a ella y, a voz en grito, decía a todos los vientos, los dioses, los misterios “¡Qué lunar tan hermoso! ¡Qué fascinante! ¡Qué belleza, carajo, qué belleza!” Huberto tenía un pacto erótico con la maravilla, veía lo invisible y lo convertía en una fiesta dionisiaca.

Sobre esa base escribió su “Estética de lo obsceno” (y otras exploraciones pornotópicas) cuando el presidente De la Madrid salió, como lema de mandato, con la estupidez de “La renovación moral de la sociedad”. Sobre esa base hizo de Sábado el suplemento de lo erótico, donde a veces se colaba la vulgaridad, porque Huberto se negaba a censurar. La Denisse, de Eco; la columna de Rocío Barrionuevo; las primeras letras hormonales de Enrique Serna o Xavier Velasco, o el legendario Diván. Todo provenía de un delirio místico que jamás abandonó al “Zar del periodismo cultural”.

Las generaciones actuales quizá encontrarán que no hay mayor mérito en todo esto. El siglo XXI nos ha regalado una capacidad de visión que entonces era imposible imaginar. Por lo demás, el hombre ha vuelto al erotismo. Un erotismo hipócrita, velado, un tanto cursi y descafeinado, pero global, accesible, y que puede ser graduado por el consumidor hasta los extremos más soeces de la pornografía. Esta generación, como los desmemoriados, necesitan recordar que México, aunque no ha llegado del todo al presente, durante el siglo XX vivió en el XIX. Y ahí estaba Batis, solo y sus soldados, para plantar cara y tirar de los bueyes.

En una ocasión, llegó a Sábado la carta que copio enseguida, tal como la redactó y mecanografió su autor:

MEXICO, D. F. A 20 DE SEPTIEMBRE DE 1996

PERIODICO UNO MAS UNO

SUPLEMENTO SABADO

HUBERTO BATIS

DIRECTOR

SR. BATIS:

ME DICEN QUE DEBERIA CONTENERME, A FIN DE NO ENSUCIAR MI NOMBRE DEJANDOLO APARECER EN EL “SUPLEMENTO CULTURAL” QUE SUPUESTAMENTE USTED DIRIGE Y QUE, SEGUN JUZGO CLARO PARA CUALQUIER LECTOR SENSATO, SE HACE SOLO, ATRAYENDO CUANTA CARROÑA DESPRECIAN HASTA LOS BUITRES MAS MELINDROSOS.

MIS ALUMNOS, POR SU PARTE, ME INFORMAN QUE ESO QUE USTED HACE ES BIENQUISTO ENTRE MUCHOS EN CALIDAD DE “VANGUARDIA”, “RUPTURA”, “CONTRA-CULTURA” Y NO SE CUANTAS PAMPLINAS SEMEJANTES QUE NO PUEDO CONCEBIR SINO COMO ANTI-CULTURA, EXTREMO MAL GUSTO, NEGACION DE CUANTO PUEDA LLAMARSE MORALIDAD Y RECHAZO A LA RESPONSABILIDAD DE TODO MEXICANO QUE SE PRECIE DE SERLO ANTE LA JUVENTUD Y EL FUTURO DE LA PATRIA.

SI ESE DESORDEN, CUYO UNICO RASGO EN COMUN ES LA PORNOGRAFIA, LAS IDEAS SUCIAS Y LAS PALABRAS ALTISONANTES CORRESPONDE CON SU CONCEPTO DE CULTURA, USTED CORRESPONDE CON MI CONCEPTO DE RUINDAD MORAL E INTELECTUAL. REPRESENTA LA DECADENCIA A LA QUE NOS HA TRAIDO LA LIBERALIDAD DE ESTE DISPARATADO SIGLO. NO DUDO QUE ENTRE SUS VICIOS SE CUENTEN EL COMUNISMO Y LA HOMOSEXUALIDAD (¿MALTRATA A SUS HIJOS O A SU ESPOSA, SI ES QUE LOS TIENE?, ¿ABUSA SEXUALMENTE DE SUS ALUMNAS O SEDUCE A SUS SIRVIENTAS?)

PERO ME HE EXTENDIDO DEMASIADO: USTED NO MERECE TANTA TINTA (NO SERA ESTA CACOFONIA LO QUE VUELVA REPUGNANTES LAS PAGINAS A SU CARGO). PUES QUE LA PRESENTE NO ES SINO UNA CABALLEROSA CONSIDERACION POR MI PARTE CON QUIEN NO LO MERECE, SIENDO UNA VERSION ESCRITA PARA SU CONOCIMIENTO DE LA QUEJA QUE ME OCUPO DE HACER LLEGAR A LAS INSTANCIAS PERTINENTES, RESUMIRE LA CAUSA DE MI ENORME DISGUSTO:

HACE UNOS DIAS, RUBORIZADA Y CON LOS OJOS AUN EMBOTADOS POR EL LLANTO, UNA DE MIS ADORADAS HIJAS ACUDIO A MI, HACIENDO JUSTICIA A LA CONFIANZA QUE LES HE OFRECIDO TODA UNA LARGA VIDA. SIN SOLICITAR AUDIENCIA A MI SECRETARIO, ENTRO A MI DESPACHO CON UN ALTERO DE PAPEL PERIODICO QUE DESDE LEJOS HEDIA Y CONSTERNABA. SE TRATABA DE UNA PEQUEÑA COLECCION DE ESAS BASURAS QUE BAJO SU IRRESPONSABLE MANDO SE PUBLICAN. LA HALLO MI YERNO, EL SEÑOR INGENIERO DON JOSE DE JESUS BALAGUER Y QUINTANA, BAJO LA CAMA DE LA MAS INGENUA Y DULCE CRIATURA DE ESTE MUNDO, MI PEQUEÑA NIETA, QUIEN APENAS CUENTA 17 AÑOS, Y USTED DEBE SABER LO QUE ESO SIGNIFICA ANTE LA LEY.

NO SE COMO LLEGO TODO ESO A SUS MANOS: SUS COMPAÑERAS ESCOLARES SON GENTE DE BIEN, SEÑORITAS DE EXCELSA FAMILIA INSTRUIDAS POR RELIGIOSAS A QUIENES DIOS, OMNIPRESENTE Y OMNISAPIENTE, INSTRUYE. PIENSO QUE ALGUN MUCHACHO DESORIENTADO O VIL, BUSCANDO PERVERTIRLA EN SU INOCENCIA, LE ENTREGO ESE VENENO.

ELLA, AVERGONZADA, GUARDA UN SILENCIO SEPULCRAL AL RESPECTO.

SEÑOR BATIS: LE ADVIERTO QUE NO DESCANSARE HASTA DAR CON LOS AGENTES SINIESTROS QUE PERMITEN Y PROPICIAN QUE SU INMORALIDAD DENOSTE INCLUSO LOS HOGARES MAS PULCROS. NO CEJARA MI ESMERO EN PROTEGER A LOS MIOS DE LA INMUNDICIE QUE USTEDES, LOS PRETENDIDOS INTELECTUALES (INTELECTUALOIDES DEGENERADOS), DIFUNDEN SIN COTO NI AUTOEXAMEN. TENDRA NOTICIAS MIAS Y NO LE SERAN GRATAS.

ME DESPIDO EXORTANDOLO A RECONSIDERAR SU ACTITUD:

DR. EN DERECHO PENAL

VIRGILIO MATHEU SAENZ DE BURUOAGA

P.D: MIS DATOS FIGURAN EN LOS DIRECTORIOS TELEFONICOS Y EN EL DE LA BARRA DE ABOGADOS, PERO LE RECOMIENDO NO PERDER SU TIEMPO AGRAVANDO SUS PROBLEMAS CON VITUPERIOS, AMENAZAS O INSULTOS. DESDE AHORA SEPA QUE LO RESPONSABILIZO DE CUALQUIER DAÑO QUE PUEDAN SUFRIR MI PERSONA, MIS BIENES O MI FAMILIA.

Si bien la carta parece dar fe de lo que era Sábado frente a la obtusa sociedad mexicana, Huberto no la publicó por dos razones. Una muy simple: reconoció en esos párrafos mi sentido del humor y las bromas que solíamos hacernos. La segunda razón fue la patética: si eso se publicaba, saldrían de entre las parvadas de buitres infinidad de voces haciendo eco a la estupidez, a esa cosa primitiva a la que se refirió Karl Kraus cuando afirmó que “la moralidad es una enfermedad venérea”. ¡Ah, Huberto, tanto y tantos te echaremos tanto de menos!

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