Cinque Terre

Melina Alzogaray Vanella

[email protected]

Melina Alzogaray Vanella Lic. en Historia. Investigadora-creativa

El circo es arte

Conversación con el dueño de la carpa

Comienza el lunes

La eternidad por fin comienza un lunes

y el día siguiente apenas tiene nombre

y el otro es el oscuro, el abolido.

 

Y en él se apagan todos los murmullos

y aquel rostro que amábamos se esfuma

y en vano es ya la espera, nadie viene.

 

La eternidad ignora las costumbres,

le da lo mismo rojo que azul tierno,

se inclina al gris, al humo, a la ceniza.

 

Nombre y fecha tú grabas en un mármol,

los roza displicente con el hombro,

ni un montoncillo de amargura deja.

 

Y sin embargo, ves, me aferro al lunes

y al día siguiente doy el nombre tuyo

y con la punta del cigarro escribo

en plena oscuridad: aquí he vivido

Eliseo Diego

Desde hace tiempo que me persigue el circo. La gran carpa desplegándose como el fondo del sombrero del mago; el anillo donde acontece la ceremonia que promete transformarnos con su hechizo. El circo: una gran compañía de artistas extraordinarios, un universo ambulante donde todo puede suceder: malabaristas, acróbatas, contorsionistas, domadores de bestias salvajes, bailarinas, payasos, mujeres barbudas, motociclistas del aire, ventrílocuos, funambulistas, hombres bala, monos eruditos, elefantes en tutú, mentalistas, tragafuegos, aguas danzantes, y freaks.

El circo es arte. El circo es arte. El circo es arte. Una vez más: el circo es arte. Y sobre la Calzada de Tlalpan, a la altura de metro Villa del Cortés se encuentra uno de los más antiguos de México, Atayde Hermanos Circo, que este año cumple su 125 aniversario. Fundado en Sinaloa en 1884 por los hermanos Aurelio, Patricia, Alfredo y Andrés que a partir de 1926 comienzan una gran gira por toda América Latina, también triunfarán en Europa y en 1927 uno de ellos, Andrés, figurará en el libro de Guinnes por presentar por vez primera un majestuoso acto acrobático de barras donde, volando desde la primera hasta la tercera barra, ejecutará dos vueltas y medias en el aire. Integrado por artistas de todo México, Brasil, Rusia, Ucrania, Argentina, Chile, el pasado diciembre Atayde conmemoró 66 años consecutivos de presentaciones en el Distrito Federal.

Esta noche atravieso las pesadas cortinas de terciopelo azul y me sumerjo en aquél sueño donde descubriré que no me gusta ver elefantes en el circo, ni caballos, ni camellos ni nada de cuatro patas encerrado. Que regresen a su selva si es que algo de ella aún queda. Mejor columpiarme en el cielo junto a las trapecistas o transmigrar en nube de papel con el mejor payaso del mundo; desafiar la fuerza de la gravedad montada en sofisticadas máquinas de hierro, marearme de la risa con los malabaristas, contorsionar mi cabeza con esa bella dama de purpurina.

Al terminar, volveré a atravesar aquéllas cortinas de terciopelo azul hasta el carromato de Andrés. El tiene 82 años, alguna vez fue acróbata en esta carpa. Desde niño vive en el circo. Pertenece a la tercera generación y desde hace 69 años administra la empresa. Antes de la entrevista, Andrés, ansioso, se apresura a contarme su versión oficial acerca del circo. Necesita decirme que existe una visión equivocada acerca de lo que es “la vida en el circo”. Dirá que la gente cree que los cirqueros pertenecen a un mundo aislado, románticamente retratado en las novelas y en el cine; pero para Andrés se trata de una empresa común y corriente, trabajar allí es como cualquier profesión. Según él la vida en el circo no existe, para Andrés el circo no tiene nada de especial.

Y entonces me pregunto dónde está la magia, por qué este hombre me habla con semejante crueldad. Acaso no sabe que todos somos un poco niños, que no queremos saber la verdad. Pero la realidad es que, para Andrés, la magia se acabó pronto, cuando tenía seis años y vio desde su balcón arder en llamas la carpa de su padre.

¿Andrés, cómo llegaste a ser quien eres?

Mira, yo no sé quién soy. Sé que aquí estoy pero yo no puedo decirte “soy un gran personaje”. Tal vez en algo he contribuido para estar aquí. Pero quizás solo es por un camino que me tocó vivir y que aún así, lo he vivido con mucho gusto. No estoy aquí porque me hayan forzado. Aunque hubo parte de mi niñez en que no se me permitió (por los viajes y por el trabajo de mi padre) ir formalmente a la escuela. Sin embargo, mi experiencia tiene un detalle muy curioso y es que yo fui a la escuela en cuatro países y uno de ellos fue Argentina, también en Chile, Perú y Colombia. Soy mexicano pero viví aquí solo hasta los 15 años y en realidad nací en San José de Costa Rica, criado en Sudamérica.

Eres latinoamericano.

Soy un latinoamericano completo. Cuando voy a cualquier parte de Sudamérica me siento como en mi casa, en mi pueblo, en mi niñez. Esa parte de mi vida es hermosa, tal vez la gente que vive en la ciudad cree que la vida en el circo es muy dura, yo no lo viví así.

¿Qué es el circo para ti?

Ha sido mi vida. Lo quiero. Lo quiero. Me gusta. Conozco sus fallas. Sé de sus errores -y no estoy hablando del espectáculo-. Sé que le faltan muchas cosas, no soy un fanático de la vida del circo. He tenido una visión más amplia y no estoy aferrado a esa idea.

¿A qué te refieres?

En general al niño de circo no se le da la oportunidad de ver otros caminos. Es decir, la gente cree que así debe ser y así los crían. Para mí ese es uno de los grandes errores, de los más crueles. Igual hay dos tipos de gentes aquí: los que lo hacen porque no les quedó otro camino y otros porque al solo conocer el circo dicen que lo quieren. (Pausa). No digo que no lo quieran, pero tal vez no lo quieren de a de veras. Ahora como expresión artística, el circo es tan valioso como el ballet, como el canto, la música, la pintura (cada uno en sus niveles). El circo nace naturalmente como expresión del ser humano, al igual que cualquier arte. Ahí está maravilla. Las tribus salvajes bailaban, cantaban y danzaban y así comenzaron también a crear el circo. Aquí en México hay grabados de los indígenas que los revelan haciendo actos circenses. Así en todo el mundo, es una expresión natural.

Un espectáculo profesional debe tener muchas cosas. Como todo en la vida, como en el teatro y en el cine; pues hay muchas cosas, hay circo bueno, circo malo, circo muy malo. Es decir aunque sean circos no quiere decir que sean todos iguales. En la edad media eran grupos que viajaban de pueblo en pueblo en las ferias, había payasos que no son los mismos de ahora. El circo actual nace hace más de 200 años, no sé si sepas la historia. El circo nace de un militar inglés, él era oficial de caballería, y al retirarse empezó a entrenar caballos y descubrió que en la pista circular el caballo permitía que el ser humano lo montara encima parado; a campo abierto los caballos no lo permiten. Ese descubrimiento le permitió hacer sus primeros espectáculos ecuestres. Se llamaba Philip Astley. Inventó en 1768 “el anillo del circo” y ese fue el principio del circo moderno. Luego se introdujeron los demás elementos como eran malabaristas, contorsionistas, trapecistas, payasos. Todo el mundo lo considera el padre del circo. De ahí para acá no ha habido cambios, los cambios son las luces. El Circo du Soleil es lo mismo pero con luces, un gran espectáculo con un escenario que ya no es una pista, en su mayor parte está basado en actos de circo, le han introducido cantos, maquillajes extravagantes que lo hacen ver diferente, pero lo que estás viendo es lo mismo.

Dijiste alguna vez que el circo es un acto de amor y de creación…

Yo creo que cualquier profesión necesita tener amor. Si tú eres escritora necesitas tener amor. No hay diferencia. Un periodista que anda en la guerra y lo matan, y arriesga su vida, eso es amor. Eso es profesión. Por eso tiene esa imagen negativa del circo.

¿Cómo crees que ven el circo desde fuera?

No lo conocen. Por la imagen que se ha creado a lo largo de los años.

¿Crees que existe una mala imagen del circo?

Sí. La gente no sabe. Puede venir al circo y tal vez disfrutar la función pero la imagen sigue quedando. Hay un desconocimiento total, y entonces las películas, las novelas, como “Agua para elefantes”, es una imagen muy mala para el circo. La gente ve esas cosas y cree que es así. Hay profesiones que el mismo cine ha estigmatizado, el trabajo en el circo es uno. Por ejemplo, aquí en los años 50 para ser policía tenías que andar de gabardina, sino no eras policía. Y eso no es cierto, pero es la imagen que impuso el cine. Por culpa del cine la gente se cree que el payaso anda pintado todo el día y no es cierto, no podría.

¿Qué crees que necesita un circo para ser un verdadero circo?

Un circo es un circo como quiera que sea. Pero para ser un buen circo yo considero que tiene que tener un espectáculo digno. El circo también depende de sus directores. Ahí uno está como un director de cine o de teatro, que tiene la capacidad de hacer cada uno una diferente versión de una misma obra. Entonces en el circo por más que tengas los mismos actos aquí y allá, cada circo tiene su modo de presentarlo. Soleil es un estilo diferente, nada más. Es una gran producción, pero Soleil no nació así. Surgió de una escuela de circo, subvencionada por su gobierno. Curiosamente en Canadá no hay tradición circense pero lo lograron. Al fin y al cabo Soleil ya no es un circo, es una trasnacional, es una gran empresa.

¿Circo Atayde no es también una gran empresa?

Sí. Es una empresa.

¿Y qué se necesita para tener un espectáculo digno?

Un buen espectáculo. Actos buenos. Necesitas pensar cómo lo manejas para que el público se divierta. Depende de cada circo. Soleil por ejemplo no crea actos, usa los mismos actos de toda la vida, crea una forma diferente. La gente cree que están descubriendo el circo. Eso es mentira. El circo ya se descubrió y se viene reinventando hace 200 años. ¿Cómo? Si hace 100 años se usaba luz de hachones, luego la luz de gas, luego la luz eléctrica. Lo que hace Soleil es usar la tecnología pero los actos son los mismos.

¿Qué se necesita para trabajar en el circo?

Como toda profesión, querer tu profesión, naturalmente. En el mundo hay escuelas de circo. Lamentablemente en México no. Nosotros no podemos recibir a alguien que no sepa, no podemos enseñarle. Los artistas que vienen tienen que saber lo que hacen. Nosotros contratamos profesionales, nosotros no enseñamos.

¿Qué es lo que tú valoras al momento de contratar una persona?

Primero que nada un acto bueno en la pista, simpatía, carisma y buena presentación.

¿Hay algún valor humano que se necesite para poder vivir en el circo?

Primero quitemos eso de “vivir en el circo”. La gente piensa que vivimos en el circo.

Para trabajar en el circo lo que necesitas es ser profesional, como en todos lados en el circo hay envidias, miserias, hay gente mala… En las pistas tienes que ser profesional y uno no se puede meter en su vida privada; lo que quiero decir es que mientras no afecte el espectáculo ni el entorno de trabajo, su vida es su vida. Pero los artistas no nacen y se mueren aquí, se contratan, van de un país a otro.

¿Tú has sido acróbata también?

Sí. Y mi padre incluso está en el libro de Guinness.

¿Qué se requiere para ser un buen acróbata?

Práctica y habilidad, en el ser humano hay habilidades naturales. El que no tiene habilidades naturales no lo puede hacer.

¿Qué tipo de amor pasional genera el circo para vivir en él 82 años?

En principio la juventud, porque era el trabajo de mi familia. Y luego porque se fue convirtiendo en un negocio, ya no artista, yo me convertí en un empresario. Lo mismo que en el teatro. Primero eres actor y luego director y luego productor. Es lo mismo. No sé porque al circo lo ven tan raro.

¿Qué diferencias hay entre el circo que conoció de niño y el circo de hoy?

Lo que han cambiado son las cosas modernas que existen y saberlas usar. La tecnología es lo que ha cambiado, el circo no ha cambiado.

Hace rato dijiste que el circo se viene reinventando hace 200 años… ¿A qué te referías?

Pues ha cambiado la tecnología, las nuevas cosas que se han inventado. No los actos. Lo actos que ves en Soleil los puedes ver en el circo más malo del mundo. Los ves diferente porque están rodeados de una atmósfera diferente. Ahora el artista de circo está un poco más protegido en su arte. Por ejemplo en muchos países por ley tiene que estar protegidos. El futbol por ejemplo siempre ha sido el mismo, antes la pelota era de cuero y ahora es más liviana. En el circo es lo mismo.

Bueno pero la historia de la humanidad ha cambiado muchísimo y con ellas las personas y su universo. ¿Cómo hace el circo para mantenerse fuera de esos cambios?

No, claro. Hay que reconocer que el mundo, la evolución ha ido muy rápido, muy a prisa han sido los cambios. El circo se ha ido adaptando.

¿Y cómo se ha adaptado?

Los actos son los mismos, es la forma de hacer el espectáculo. Usar la tecnología moderna y saber usarla. Nada más.

¿Podrías describirme un día en la vida del circo?

En el circo hay artistas muy profesionales y otros no tanto. Hay de todo. El artista cuando ya tiene un buen número no hace falta que esté todos los días ensayando, porque todos los días trabaja. La verdad es que la vida del artista, más allá del viaje, es muy cómoda porque tiene toda la mañana para hacer lo que quiera hacer.

¿Y el resto de la gente que trabaja en el circo?

Es que no es lo mismo para todos. El artista es una cosa. El que va a cuidar los animales es otra. El que hace la difusión otra. Son diferentes y cada quien tiene su propia vida. Pero la gente normal sólo quiere saber del circo qué es lo que hace un artista.

A mí me gustaría saber lo que hacen todos los habitantes del circo.

Bueno… El que cuida los animales en general es el mismo entrenador. Su trabajo es un poquito más difícil; darles de comer, asearlos, y si se enferman cuidarlos.

Entiendo que en el circo es importante la pertenencia y la tradición que se hereda… Es una forma de vida que se reproduce por sangre, por tradición y por disciplina. ¿Que podrías decirme de esa herencia y esa tradición en relación a tu experiencia? ¿Por qué el circo se lleva en la sangre?

Toda profesión se lleva en la sangre. La gente de teatro, sus hijos son de teatro. Es lo mismo que en todas las profesiones.

Me refiero a de qué manera te han transmitido a ti el amor por el teatro, y de qué manera tú se lo has transmitido a tus hijos

Bueno, depende de diferentes modos de pensar. ¿Vas a hablar de mí?

Bueno, mis hijos todos fueron a la escuela. Mi hijo mayor es profesor en la Universidad, le gusta el circo pero también le gusta lo que hace él.

¿Y tus padres como te enseñaron a amar el circo?

Me inculcaron el amor y el respeto al circo. Pero lo peor del circo es que no le permiten al niño ver otro mundo y eso es bien malo porque no tiene opciones.

¿Entonces no existe ese amor?

No, yo creo que al circo hay que respetarlo como una forma de vida, como una profesión y como un modo de vivir. Pero también creo que para que la persona realmente respete debe haber otra cosa. Solo mi hija se dedica al circo.

¿Trabajas en el circo como una obligación?

Nunca. Yo siempre lo hice con mucho cariño y siempre cumplí mi deber o al menos eso creo. Quiero mucho al circo y lo he disfrutado. He disfrutado viajar, conocer lugares, gente. No cualquiera puede hacer eso. Y yo seguiría viajando. Lo que sucede es que con mi edad ya no puedo hacerlo de la misma manera. Ya ni siquiera puedo trabajar igual. Tengo que asumirlo. Ahora viajo pero por placer.

¿Si hubieses podido elegir otra profesión cual te hubiera gustado que fuera?

La música. Me hubiese encantado. Hubiera seguido en el mundo del espectáculo. Me encantan los musicales. Me hubiera dedicado con gusto a eso. Porque en realidad debo confesar que yo no tengo habilidad para el trapecio, nunca lo he tenido. No es que me sienta frustrado, es la verdad. Por eso luego me dediqué a la parte de la administración de esta empresa. Es lo que hago, lo que hice siempre y lo que me gusta.

¿Cuál es para ti el aprendizaje más importante después de vivir una vida entera en el mundo del circo?

(Silencio) La familia. Las relaciones de la familia, el núcleo de padre, madre e hijos. Porque luego la familia va creciendo y es más difícil de manejar. Pero creo que lo más importante es mantener la familia unida, saber lo importante que es eso, apoyarse, cuidarse.

¿Qué implica la vida nómade del circo?

Pues nada en particular. Es igual que cualquier profesión, de hecho el teatro antes también era así. ¿Sabías que antes el teatro y el circo compartían función? La primera mitad que tú veías era una obra de teatro; y la segunda era una función de circo. Viajar supone conocer lugares y gente a mi me encanta. Eso es todo.

¿Qué es lo más difícil de trabajar en el circo?

Pues aquello que hablamos de forzar a los niños. Y saber que a los 40 o 50 años ya se acabó tu vida como artista. Si has tenido suerte y no te has lastimado puedes trabajar hasta esa edad. Luego te vuelves iluminador o técnico o haces otra cosa. Si eres de circo, allí te quedas y te inventas una nueva tarea.

¿Y qué es lo más bello de vivir en un circo?

Todo. Si amas tu profesión todo es bello. Yo rescato haber conocido tanto mundo. Eso me vuelve diferente, sé que soy un privilegiado. Conocer tantas personas diferentes, tantos paisajes, tantos climas. Aprendes de todo, tienes que saber cómo montar una carpa, cómo desmontarla, tienes que saber acerca del clima, el viento, la lluvia y las tormentas. Aunque tú no hagas ese trabajo tienes que saberlo para poder dirigir a tu gente. Tienes que saber muchas cosas para trabajar en el circo y eso también es muy bonito. Me gusta mi trabajo. No estás encerrado, siempre estás al aire libre, siempre haciendo algo, siempre de aquí para allá. No podría vivir en una oficina ocho horas diarias. Disfruto mucho, porque la carpa está armada pero tú siempre estás afuera haciendo algo.

¿Te arrepientes de algo?

No. ¿De qué me voy a arrepentir? Me hubiera gustado terminar la escuela, claro que me hubiera gustado. Pero así fueron las cosas y así está bien que sean.

¿Andrés, dónde radica la magia del circo?

La magia radica en el esfuerzo y la disciplina que todos los artistas entregan en su trabajo para hacer un buen espectáculo, digno, divertido. Que la gente vaya y se sienta feliz de haber ido.

¿Con el debate de la protección animal y la defensa de sus derechos, crees que la gente todavía disfruta ver animales domados? ¿En qué medida crees que el circo normaliza el maltrato a los animales?

Bueno. Hay gente que les gustan los animales y sigue viniendo. Gente que aunque no lo reconozca públicamente, les gusta ver animales y viene a verlos. Como los toros. A mí me gustan mucho los toros. Yo no creo en la gente que hace una defensa fanática de los derechos de los animales y termina insultando porque no tiene verdaderos argumentos para defender su postura. Si estás en contra tienes que discutir pero no insultar.

Pero los elefantes están en peligro de extinción.

Eso no es cierto, en África los matan porque son peste y ya no saben qué hacer con ellos.

Los elefantes están en peligro de extinción por la caza ilegal y la destrucción de su hábitat natural.

Bueno, pero además se cree que la extinción de los animales es culpa de los circos. Y eso no es cierto. La extinción de los animales es culpa de la civilización porque nos hemos dedicado durante décadas a destruir los bosques y la tierra. No somos los circos los culpables de eso.

Pero los circos son parte de la civilización. Por ejemplo, Circo du Soleil no tiene animales.

Trabaja con caballos. Eso es trabajar con animales. Y claro que existe el circo sin animales, perfectamente podemos hacer un circo sin animales. Pero la gente, aunque no lo creas aún quiere verlos. A la gente le gusta como le gustan los toros. Por eso sigue viniendo.

¿Y es cierto que la gente todavía viene al circo? ¿O el circo está en peligro de extinción?

Bueno, cada vez viene menos gente, pero siguen viniendo. El circo no está en extinción, lo que sucede es que es muy difícil porque los medios de comunicación no hacen publicidad del circo. A los espectáculos en vivo, como el teatro y el circo, no les hacen publicidad. Hoy la televisión es el espectáculo más visto. Y Televisa vive de ese espectáculo. A mí me da mucho coraje que el Estado no asuma que el circo es una expresión artística más. Los circos no contamos con apoyo del gobierno. No les interesa desarrollar la cultura que promueven los circos, y el trabajo, porque es muchísima la gente que vive del circo. Pero mientras no se reconozca el valor que tiene los circos será muy difícil. Circo du Soleil tiene toda la publicidad que una empresa trasnacional puede tener. Me gustaría ver cuánta gente iría a verlos sin esa publicidad.

¿Qué le envidias tanto a Circo du Soleil?

No le envidio nada. Pero escucha bien; si lo único que puedes ver en Orlando es Walt Disney, yo te digo que lo único que puedes ver en Las Vegas es Soleil. Tiene el monopolio de los medios de comunicación, es muy difícil competir con eso.

¿Andrés, cuál es el mejor número que has visto en tus años de circo?

Uh! He visto muchísimos, pero lo mejor era el número de un hombre que se paraba en un dedo. Y tú te preguntarás cómo hacía. No lo sé, pero él se paraba en un dedo. Impresionante.

¿Qué es lo más extraño que has vivido?

Un día en Buenos Aires, en El Retiro comenzó a soplar un viento tan pero tan fuerte que se llevó volando la carpa de nuestro circo. Fue hermoso aquél viento.

¿Después de tanto andar, cuál es tu lugar en el mundo?

El que tengo, en el que vivo. Yo soy mi lugar en el mundo, aquí me siento tranquilo.

¿Cómo describirías tu mundo interior?

Pues no sé cómo soy. No puedo decirte que soy buena gente, no sé. En mi vida sinceramente he intentado escuchar a la gente y entenderla, pero no sé si he sido lo suficientemente bueno. Que lo he intentado eso estoy seguro pero no sé si lo he logrado.

Muchos dicen que está muy mal pagado el trabajo en el circo, ¿Qué piensas de eso?

Que hay muchos otros trabajos peor pagados. La gente que está aquí trabaja porque quiere, a nadie le obligan a quedarse, supongo que si se quedan será porque les conviene. Aquí no se explota a nadie.

Pero habrá algunos que ganan mejor que otros. ¿Cómo se manifiestan las diferencias sociales dentro del circo?

No. Aquí eso no existe. Si eres bueno cobras bien. Y si no, no. Si eres un buen trapecista cobras bien, si eres un buen payaso también y lo mismo con los acróbatas. Y si eres malo pues eres malo. Aquí es como en todos los trabajos. Y no es fácil ser un buen payaso. Si no has nacido bueno difícilmente serás bueno.

¿Entonces los trapecistas, los acróbatas y los payasos son los que mejor cobran?

Digo que si eres bueno cobras bien seas trapecista o payaso o lo que sea. Si tu número es bueno y eres carismático y la gente viene a verte y te aplaude cobras bien.

¿Y en general son siempre los hombres los que dirigen los circos?

Pues nosotros sí somos una familiamuy tradicional, y siempre hemos sido los hombres. Pero

porque así ha sido, no por otra cosa.

Ah…

Ahora son las mujeres las que están entrando al negocio y se están haciendo cargo. Ellas ya son la cuarta generación de Atayde. Las puedes ver aquí trabajando.

¿Cómo imaginas el circo del futuro?

Esa es una pregunta muy difícil. Pues lo imagino igual.

El circo es circo y siempre va a existir. Pero, como te dije, si los medios de comunicación y el gobierno no comienzan a prestarle atención al circo, es difícil que podamos sobrevivir.

Estoy completamente de acuerdo contigo pero ¿cuál es la autocrítica que tiene para hacerse el circo?

Pues… Sí, es cierto. El circo podría ser más creativo. Es verdad y te lo voy a reconocer, pero no es fácil ser creativo. (Andrés se ríe por primera vez). Nosotros ya hicimos lo que pudimos. Hacen falta nuevas personas creativas, nosotros ya hicimos lo imposible

Nota: Agradecemos a la familia Atayde que nos hubieran facilitado sus imágenes.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password