Cinque Terre

Julio Chávez Sánchez

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Editor de etcétera.

El Centro, difuso

El nuevo periódico de la ciudad de México, El Centro, es un rotativo que se dirige al público que no lee diarios. Sin tener un planteamiento editorial preciso hasta ahora, los dueños de El Centro sí definieron el target y por eso no resultará extraño que no llame la atención de los lectores habituales de periódicos. Ese producto de Notmusa, que dirige Carlos Manuel Flores Núñez, se publica desde el pasado 5 de marzo.

De la pantalla al papel

El centro de la oferta no es la información sino el diseño, por eso no hay jerarquía en las noticias, las notas se encuentran abigarradas y el despliegue de las llamadas “ventanas” atosiga por el exceso de color. Evidentemente, sus detentadores forman parte de una tendencia mundial que mimetiza a la prensa con el formato de la televisión y que ha tenido resultados desiguales (el más exitoso en México es Reforma porque el formato es ágil y porque comprende información relevante).

Dirigido sobre todo a consumidores de televisión, El Centro no es referente informativo (además porque no tiene los recursos de aquel medio). Si un lector lo tomara como única fuente para enterarse del acontecer nacional e internacional se perdería de muchas noticias. Y las que tiene ese diario las puede leer en otros medios pues la mayoría de éstas provienen de despachos de agencias. La anomia informativa la suple con lugares comunes así como con el esfuerzo cool de sus directivos y colaboradores; en el mejor y menos frecuente de los casos, con reportes de investigación.

La vanguardia, Récord

En muy poco tiempo Récord, también de Notmusa, se convirtió en el deportivo más completo e influyente de México, incluso encima del entrañable Esto y muy por arriba de otras ofertas como La Afición u Ovaciones. Esto ha sido así, entre otras razones, porque la impresión a color sí corresponde con el tema pero, sobre todo, porque el diario es ameno, ha hecho periodismo y eso interesa hasta a los que no son lectores de periódicos porque sus páginas complementan la oferta deportiva de la televisión y la radio. No basta, entonces, con trasladar el diseño de Récord a El Centro, para lograr un éxito similar.

Mundo cool

Con excepción de los espléndidos comentarios de Javier Solórzano y Guillermo Ochoa, la oferta de los editorialistas de El Centro es, por decir lo menos, chabacana. El clímax de ese espíritu alivianado y buena onda fue cuando cada columnista se presentó a sí mismo. Por ejemplo, Fernanda Tapia se autodefinió: “En esta esquina del ring, pueden esperar a una luchadora feminazi, izquierdosa, irreverente, locutora y conductora, aferrada, autocrítica implacable…”. Lo mismo hizo alguien que firma como Rulo: “Soy odioso. No tengo pelos en la lengua. Tengo un sentido del humor bastante retorcido. Me gusta incomodar…”. O Guadalupe Reyes: “¿Quién soy? Mmmmm… Pues mis amigos tienen diversas opiniones sobre mí, las cuales finalmente definen mi manera de ver y escribir sobre el espectáculo…”. Además de ellos, también están Cha, Paella, Miky Huidobro, El Santo o Mko.

La bola mágica

El público al que se dirige El Centro consume Récord u otros productos de Notmusa como TVNotas, 15 a 20, Veintitantos, Nueva, Notas para ti, H, y 4 Ruedas. Por eso el nuevo diario, cuyo director editorial es Miguel Castillo, abunda en temas policiacos, de espectáculo y deportes.

Su base, como he dicho, es el estilo alivianado (aunque soso). Una de sus primeras notas (5/III/07) fue un sondeo “para conocer a quién recurren los defeños cuando tienen un problema. Los resultados nos dicen que buscamos respuestas más allá de la ciencia”. El texto da voz a gente como Celia Chávez Vargas, “guerrerense, cartomanciana desde hace más de 30 años”, quien afirma que “el tarot ‘es como la medicina: cada día encuentras cosas nuevas…'”. Que lo diga una persona que se dedica a eso es entendible, lo llamativo es que la columnista Patricia Olamendi afirme: “… creer que con un huevo o unas hierbas que pasen por tu cuerpo te limpian; seguir las recomendaciones de tu horóscopo; asistir a una sesión de sanación con monjes tibetanos […]; o bien ir a una lectura del tarot para saber que te irá bien en el futuro; o qué decir del poder curativo de un buen amuleto que en ocasiones no se compara con 100 terapias. En fin, existen remedios para todo aquello que quieras, aspires o sueñes, ¿o no es así?, y si alguien cree en estas cosas y le sirven para sentirse menos vulnerable, más seguro y más feliz, adelante”.

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