Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

El año en que fuimos una nación Chichimeca

2015 es el año del fanatismo religioso y el terrorismo, también es el año en el que amainaron las turbulencias financieras en Europa y en el que convulsionaron los regímenes autoritarios y populistas de Venezuela, Argentina y Brasil. Es un año más sin esperanza para millones de seres humanos ateridos por el hambre en África, el de los infructuosos esfuerzos del líder del Vaticano por recobrar la presencia y el poder de la iglesia católica en el mundo. En 2015 nuestro país se convirtió en una nación Chichimeca, como una de las obras más grotescas de la política de baja estofa: la que presiona hasta por derechos de sangre y la que invade ilegalmente conversaciones telefónicas y las difunde, también ilegalmente, para el solaz de miles de consumidores de medios que oyeron la voz del destemplado presidente del Instituto Nacional Electoral.

2015 es el año del debate internacional sobre la sátira y la religión, sin duda el año de Charlie Hebdo, el año en el que por fin se cuestiona, y se le ponen diques, al uso de los datos y de la imagen de las personas en ese coloso de inofrmación inconmensurable que se llama Google. Es el año de los cientos de miles de refugiados que buscan hogar en todo el mundo y, entre el drama, es la efeméride que registra el deseo yerto en un corazón infantil arrastrado por la arena en una playa. Aquí en nuestro país es el año en que murió Julio Scherer García, el periodista más importante en la historia contemporánea y en el que falleció también uno de las expresiones más abyectas del periodismo en su relación con el poder, Jacobo Zabludovsky.

2015 en México es el año del conflicto de interés, de la corrupción soterrada y solapada en y desde el poder político, el año de la “Casa Blanca” y el de la verdad histórica que cada día tiene más grietas. Sí, guste o no, es el año del “Nos faltan 43”, el de la empatía con el dolor ajeno y el de la burla misma frente a ese dolor, el de convertir el drama en prebenda política y el de extender la desquiciante creencia de que esto es culpa del Estado. También es el año en que varios medios de comunicación poderosos, algunos actores políticos e incluso asociaciones otrora civiles, se destaparon como defensores de los intereses del ingeniero Carlos Slim, y todo indica que es el año en que comenzó la derrota de los crápulas de la CNTE disfrazados de profesores. También es el año de la omisión entre la retórica oficial y los hechos porque, como advirtió el nuevo rector de la UNAM, Enrique Luis Graue, la reforma educativa aún está pendiente, la que atiende asuntos sustanciales no administrativos y burocráticos.

Este es el año en que la corrupción de la FIFA por fin se mostró al mundo, el del señorío de Lionel Messi y el carácter profundamente mediático de otro grande llamado Ronaldo, y el del dopaje del Comité Olímpico Ruso. Es uno más en que los premios Oscar y los Nobel no dejan satisfecho a nadie, aunque es buen año para la industria cinematográfica en Alemania y Francia. Es el año de Malala y de Angela Merkel y de José Mujica y su automóvil, pero sobre todo, en Estados Unidos y América Latina, es el año del debate para legalizar la mariguana y para ampliar los derechos de los homosexuales. 2015 también es el año en que legiones de usuarios de Internet tuvieron el adjetivo preciso, acuñado por el gran Umberto Eco.

Sí, 2015 es el año de la corrupción como un hoyo sin fondo: un profundo agujero por el que se fugó “El Chapo”, ese poderoso narcotráficante y criminal enaltecido incluso por varios medios de comunicación que lo usan como ariete para exhibir su antigobiernismo (aunque la pregunta sobre si ese uso no es recíproco comienza a extenderse). Entre el desmadre y el fanatismo, es el año de la consolidación de los epítetos “Chairo” y “Peña Bot”, el año en que una señora de apellido Poniatowska regaña a los jóvenes por hacer el amor más que leer y en el que miles de seguidores de la periodista Carmen Aristegui decretan que la pluralidad en los medios de comunicación fue socavada con su despido de MVS. Sin duda, 2015 es el año de las empresas mediáticas oficialistas debido a los formidables recursos económicos que obtienen, provenientes de la publicidad; es el año en que asistimos azorados al registro de las grandes sumas ecónomicas que obtiene el periodista Joaquín López-Dóriga a través de sus negocios personales de publicidad proveniente del erario.

2015 es el año del “apagón” en más de un sentido: el que alude a la transición análoga a la digital y a la pobreza de las políticas públicas para lograr un trayecto exitoso, pero también es el año del apagón de las ideas para cuestionar estrategias fallidas como esas y reducirlas al maniqueismo de asignar a buenos y malos en tramas espectaculares. No obstante, parece que está todo listo para hacer realidad la dilución del duopolio televisivo con la incorporación de otros actores, lo que no sucede en los ámbitos de la telefonía fija y móvil que domina, sin duda, el ingeniero Slim. Entre todo esto se yergue contundente una certeza: Chabelo no es eterno y si con la televisión análoga llegó con la televisión digital se despide de nosotros sin alternativa siquiera para la catafixia. Son los saldos del mercado: los adultos lamentan más la partida del “Cuate” de los niños que los niños mismos atraídos ya por otras opciones.

Este es el año de la consolidación de la aventura del hombre en Marte, que busca otras vidas sin ser capaz de garantizar la propia como especie en el mundo. O sea que es el año de las muertes en Siria y Libano y ya no menciono al menos una decena de países más víctimas de la guerra porque podría ser increpado por alguna omisión significativa en opinión de ese otro hipotético cuestionador. Opto por registrar entonces que este es el año de la recuperación del dólar, la caída de los precios del petróleo y los efectos del calentamiento global. 2015 es el año que fue posible lo que creímos insospechado, así como se lee: Estados Unidos y Cuba reinician relaciones diplomáticas. Por eso la pregunta es ineludible: ¿La era está pariendo un corazón?

Este es, en definitiva, el año de la explosión visual catapultada en Internet. El de las estrellas del pop que brillan en la capa oscura de la falta de creatividad artística, una vez más, el del culo de Miley Cyrus o los espléndidos senos de Katy Perry y las excentricidades de Justin Bieber, por ejemplo; ellos dominan las cuentas de Twitter tanto como la frivolidad domina en los deseos de millones de seres humanos en el globo. Ese mismo deseo de entretenimiento encumbra a los videos digitales, en México en forma de ladies o gentleman para restregar en la cara de millones de usuarios que la patria tiene un prepotente en cada uno de sus hijos, y en forma de cualquier otra vanalidad chocarrera como la legisladora onanista que sacude a las redes con sus proezas o la joven estudiante que enciende esos vasos comunicantes con esa forma tan lúdica que tiene para tocarse su cosita, en otras regiones.

Es el año del viejo que sorprende a sus asaltantes dándoles los mandobles suficientes para mandarlos a la cárcel, el de la promesa de que si miras este video no podrás creer en qué se convirtió esta pobre viejita cuando le dieron de comer una rata con papas. Ah, casi lo olvido: 2015 es el año de los estudios en los que se justifica cualquier cosa, lo que sea, a saber: estudios demuestran que el usuario que escribe en Facebook textos muy largos es guapo, sensible y muy inteligente, y así otros “estudios” que demuestran que las gorditas son más fogosas o que las delgadas los prefieren rubios o que quien oye música clásica en realidad extraña a su mamá. Además, este es el año en que desde la web se nos resuelve la vida, ustedes son testigos: “Estas son las cinco cosas que debes saber para…” darle mayor placer a tu pareja, tener en cuenta la crisis de los refugiados croatas, enfrentar la volatilidad de las libras esterlinas o acostarte con un hombre al que le mide el pito más de 15 centímetros (o, claro está, lo que debes saber si te mide menos de 15 centímetros –aparte de llorar desde luego). Todo ese material, por cierto, se encuentra entre lo más “leído” en las platormas de los medios de comunicación tradicionales.

Si me pidieran resumir en pocas palabras este año lo diría así: 2015 es el año en que nació de nuevo Voltaire porque una vez más el mundo enfrenta al fanatismo de toda laya. Desde ese ser discolado que mata en el nombre de Alá hasta el jovencito que profiere más adjetivos que ideas contra el que no piensa como él y que de esa forma cree que construye un mundo mejor, mientras no lo regañe su mamá, por supuesto.

Como sea, y pese a lo que sea, 2015 es el año en que otra vez, como siempre, los editores de esta revista le desean a ustedes lo mejor.

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