Cinque Terre

Fernando Mejía Barquera

Periodista y profesor-investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

El 11 y el 22



¿Qué televisión cultural?



Los dos principales canales culturales de televisión abierta presentaron recientemente sus nuevas barras programáticas. La del 11, dada a conocer el 27 de marzo, recibió críticas e impugnaciones; la del 22, en cambio, pasó sin problemas la prueba de la presentación pública, efectuada el 14 de abril.

Excesiva virulencia
Varias fueron las razones para que ese contraste se produjera. En primer lugar las características de ambas propuestas: la del 22 es mucho más consistente y apropiada para una televisora cultural. En segundo, intervino un factor extratelevisivo: Fernando Sariñana, director del 11, se atrevió a cambiar de horario dos programas cuyos protagonistas cuentan con amigos y simpatizantes en diferentes medios de comunicación, los cuales salieron en defensa de aquellos en cuanto supieron que no estaban de acuerdo con las modificaciones. Fernando del Paso (La Jornada, 14 de abril de 2009) llamó censura travesti al cambio en los horarios de Conversando con Cristina Pacheco y Primer Plano porque, a su juicio, se les habría cambiado de lugar en la barra para colocarlos en espacios con poca audiencia con la intención de que la gente no los viera. Por su parte, Raquel Tibol calificó de bazofia televisiva a la nueva programación del Canal 11, en una carta dirigida a La Jornada (3 de abril de 2009), y en ese mismo periódico, Jaime Avilés afirmó (18 de abril de 2009), que con los cambios en la programación, Sariñana cometió un virtual asesinato de Canal 11& al transformar un espacio de reflexión y buen gusto en una mala copia de lo peor de Televisa, que incluye la censura.

Tanta virulencia contra Sariñana pareció exagerada, y quién sabe si por críticas como esas Conversando con Cristina Pacheco volvió a difundirse, a partir del 17 de abril, en su horario habitual de los viernes a las ocho de la noche (había sido trasladado al domingo a las seis de la tarde), mientras que, en el caso de Primer Plano, el director de la emisora declaró estar abierto a considerar un posible regreso al horario de lunes a las diez de la noche (se le había cambiado a las 23 horas también los lunes).

Entretenimiento no comercial
Pero epítetos o exageraciones aparte, es claro que los cambios en la programación en el Canal 11 sí le han quitado peso, empaque de canal cultural, y lo acercan a una versión light de lo que debería ser una emisora de ese tipo. En la nueva parrilla no hay contenidos relativos al teatro, la danza, las artes plásticas, la literatura, o espacios para el debate y la crítica sobre la situación cultural y artística en el país, que deberían ser imprescindibles en un canal cultural. También la oferta musical es pobre. Los horarios han sido ocupados por una programación que pretende ser entretenida, amable, ligera.

En la revista digital Canal100, José Antonio Fernández encontró una expresión afortunada para definir lo que al parecer intenta hacer Fernando Sariñana del Canal 11: una estación de entretenimiento no comercial. Canal 11, con Fernando Sariñana como cabeza escribió Fernández, cambia de personalidad. Se aleja más de su perfil educativo y cultural y aspira convertirse en una estación de entretenimiento no comercial& Claro está que no quiere ser cultural ni tampoco comercial. Lo que sí deja claro Sariñana es que quiere más audiencia.

El problema es que el Canal 11 está permisionado al Instituto Politécnico Nacional desde hace 50 años y debe cumplir, para el diseño de sus contenidos, con obligaciones establecidas en la normatividad interna del IPN. Por ejemplo, el artículo 219 del Reglamento Interno del Politécnico indica que el Canal 11 debe incluir en su parrilla programas destinados a divulgar los avances de la educación y la investigación científica y tecnológica que resulten de la actividad institucional (del IPN). Ese tipo de programas no está en la nueva propuesta de Sariñana. Como tampoco lo están programas dedicados a difundir los valores de identidad politécnica, disposición que establece el mismo reglamento.

Quizá Sariñana suponga que está en libertad de hacer lo que quiera con el Canal 11 porque fue colocado ahí por Felipe Calderón, como reconoció en una entrevista con Proceso, en febrero de 2008, donde afirmó que su nombramiento fue a invitación expresa de Calderón. Según establece en su artículo 32 la Ley Orgánica del IPN, el director del 11 no es designado por las autoridades politécnicas, sino por el gobierno: El director de la estación de televisión del Instituto Politécnico Nacional será designado por el secretario de Educación Pública, a propuesta del director general del Instituto…. A Sariñana, sin embargo, no lo nombró la entonces secretaria Josefina Vázquez Mota, ni fue propuesto por el director del IPN. Lo designó Felipe Calderón. O sea que ni siquiera se guardaron las formas.

22 Digital
Por su parte, Jorge Volpi, director del Canal 22, presentó una nueva programación que no está basada en el tradicional concepto de barras organizadas por horarios para buscar públicos específicos en cada una de ellas (modelo que, por cierto, sigue la nueva programación del Canal 11), sino en cuatro ejes temáticos: la ciencia, el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín, la crisis económica mundial y la ciudadanía digital. Como no afectó a figuras distinguidas del canal (al contrario, anunció nuevas temporadas para La dichosa palabra y para el programa de la cantante Eugenia León) y como el 22 no es una emisora con una pertenencia institucional similar a la que tienen el Canal 11 o TV UNAM, que le exigiría cumplir con algunos contenidos específicos, la nueva programación no recibió impugnaciones.

Asimismo, Volpi hizo importantes anuncios acerca de la digitalización del 22: en 2012 la producción estará totalmente digitalizada, el canal distribuirá parte de sus programas en sitios de internet como YouTube y en redes sociales como Facebook, MySpace y Hi5. Y algo importante: el 22 se ha comprometido a iniciar transmisiones digitales, en los términos del Acuerdo por el que se& Establece la Política para la Transición a la Televisión Digital Terrestre en México, publicado en 2004, por lo cual su concesión se ha extendido hasta 2021; asimismo, recibió, a partir del 19 de diciembre de 2008, la autorización para utilizar el canal 23 de UHF en el Distrito Federal con el fin de realizar transmisiones digitales y de alta definición.

Aquí hay otro contraste con el Canal 11. La única televisora abierta del Distrito Federal que no ha iniciado transmisiones digitales, y que por lo tanto no ha recibido prórroga de su permiso hasta 2021 ni se le ha asignado un canal espejo, es precisamente el Canal 11. ¿Será una insuficiencia en la administración de Sariñana, o sencillamente no ha recibido luz verde del gobierno federal para que el 11 inicie el camino hacia la transmisión digital?

Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

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