Dueños de medios, traficantes de información

Opinión

Amenazas


Sin la mínima credibilidad, con un tiraje magro estimado en unos mil ejemplares diarios, para no extinguirse El Buen Tono ha recurrido al escándalo más grotesco y vil al servicio del régimen. Luego de que en noviembre pasado Aracely Salcedo increpó a Javier Duarte en Orizaba para reclamarle la nula acción de su gobierno para dar con el paradero de su hija Rubí, desaparecida desde 2013, el periódico de José Abella publicó a ocho columnas, sin aportar prueba alguna, que la muchacha era “novia” de un narcotraficante detenido en 2012.


Sus más recientes deslices fueron acusar, también sin sustento alguno, a la reportera Anabel Flores – quien trabajó en El Buen Tono y fue asesinada el 8 de febrero pasado– de ligas con el crimen organizado, de la misma manera que lo ha hecho con otros ex colaboradores de su medio, que han salido huyendo de ahí por la irresponsabilidad del empresario, que les prodiga un trato humillante a sus empleados mientras se ufana de ser un “ciudadano productivo”.


Tras del episodio del secuestro y asesinato de Anabel Flores, El Buen Tono publicó, por órdenes expresas de José Abella y contra cualquier noción de sensatez y sentido común, información y fotografías de la familia del narcotraficante al que se le achaca la autoría intelectual del crimen de la reportera. De inmediato, llegaron amenazas de muerte contra el jefe de información del diario, que tuvo que darse a la fuga antes de que se las hicieran efectivas, ya que él no es resguardado por guardaespaldas como su ahora ex jefe.


Precisamente, a la par de estos incidentes, José Abella fue exhibido en una fotografía rodeado por un comando armado con rifles de alto poder que, según sus dichos, son los escoltas que puso a su disposición el gobierno de Veracruz para cuidarlo, con cargo al erario, mientras pasea con sus perros en la montaña.


Las críticas a su irresponsabilidad y ligereza de parte de los periodistas veracruzanos tienen de parte de José Abella respuestas furibundas y soeces, que desvelan su nivel cultural y humano y lo retratan como una persona con serios desequilibrios emocionales.


Quien esto escribe fue blanco de sus ataques verbales que alcanzaron el grado de amenazas –que ya fueron denunciadas ante la Fiscalía General del Estado de Veracruz, que abrió por ese motivo la carpeta de investigación 009/2016/PC–, luego de criticar dicha asignación de policías de élite de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Veracruz como escoltas personales del empresario. “Y ojalá y algún día tengas el valor de no hablar detrás de tu pantalla, y me lo digas de frente, para darte un madrazo en el hocico, porque sé que ni las manos vas a meter! Y si eres de honor, dime dónde nos vemos antes de la una!”, escribió desde la cuenta de correo electrónico [email protected]


Éste es el tipo de “periodistas” de los que gusta rodearse Javier Duarte.

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