Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

¿Doblar o subtitular?, he ahí el dilema

La Real Academia España (RAE) caracteriza al doblaje como una acción en que se sustituye la parte hablada de un actor por su traducción en otra lengua o en la misma.

El doblaje de voz tiene el propósito de realizar sobre la obra audiovisual de que se trate, un cambio o reposición de idioma para facilitar la comprensión del público. La grabación de la voz se efectúa en sincronía con los labios de un actor o caracter de imagen o una referencia determinada, que imita lo más fielmente posible la interpretación de la voz original.

El actor de doblaje es quien sustituye los diálogos originales de cualquier producción audiovisual: videojuegos, series radiofónicas y de televisión, animaciones, anuncios de televisión y radio o también aquellos que se realizan en otras plataformas (como Internet).

El doblaje de voz puede tener diversos propósitos, por ejemplo que un producto televisivo o cinematográfico sea puesto en el idioma del país comprador para su difusión; la falta de fonogenia o razones similares del actor o caracter (es) en la producción original; problemas o defectos de la banda de sonido original. El doblaje también cumple una función social, cuando los niveles educativos de las audiencias dificultan acceder a producciones extranjeras y el subtitulaje impide la apreciación plena del producto audiovisual por parte del espectador. Sin embargo, en países desarrollados como España, Alemania, Italia y Francia, el doblaje es una expresión del nacionalismo. Incluso, en algunos países, el doblaje permite eliminar influencias extranjeras generalmente por razones políticas y hasta de control social.

Subtitular, por su parte, consiste en la incorporación de textos escritos en la pantalla en el idioma de las audiencias de destino, manteniendo el idioma original del producto audiovisual y donde los subtítulos deben coincidir con las intervenciones de los actores o caracteres. El doblaje y el subtitulaje enfrentan varios desafíos. En el primer caso, debe prevalecer una sincronía de caracterización, otra de contenido y otra más visual. La sincronía de caracterización requiere la armonía entre el actor que dobla y el aspecto o gesticulación del actor o carácter que aparece en la pantalla. La sincronía de contenido se refiere a la congruencia entre la nueva versión del texto que se emplea en el doblaje y el argumento del producto audiovisual. Finalmente, la sincronía visual consiste en la congruencia entre los movimientos articulatorios visibles y los sonidos.

El subtitulado pasa por varias etapas. En primer lugar, hay que traducir el guión original, a menos que la citada traducción ya exista. En segundo, se lleva a cabo el proceso de división del guión en unidades de subtítulos desarrollado en función de los tiempos de entrada y de salida de cada subtítulo. Por último, se traduce el guión a manera de subtítulos, teniendo en cuenta las restricciones espaciotemporales. El subtitulaje es la mejor manera de respetar los diálogos y el sonido original aunque los subtítulos no pueden proporcionar toda la información de los diálogos originales. Esto es porque, a menudo, los subtítulos son generalmente dos líneas de texto situadas en la parte inferior de la imagen, que justamente por el espacio disponible, suele sintetizar el mensaje original, siendo el principal reto para las audiencias, leer a la misma velocidad en que escuchan. Esas dos líneas de texto deben contener alrededor de 35-37 caracteres por línea y los subtítulos deben aparecer entre 1 y 6 segundos. “Todos los aspectos técnicos antes mencionados revelan que la subtitulación no es tan sencilla, ya que de un diálogo de cincuenta caracteres sale una frase de quince que debe contener la información del filme, que muchas veces se ve diezmada por las acciones la película”.1

Un poco de historia

Las primeras películas eran insonoras. Había diálogos que los espectadores no podían escuchar debido a que aún no se desarrollaba la sonorización sincronizada. Para lidiar con este problema, en la Serbia de finales del siglo XIX, por ejemplo, se estilaba contratar a actores que traducían y “doblaban” los diálogos, mismos que recitaban a lo largo de la exhibición, dado que las cintas proyectadas eran de origen extranjero. “Con el aumento de la popularidad de la cinematografía, se hizo necesario proyectar la misma película en distintos países para que fuera accesible al mayor número posible de espectadores. He aquí que nacieron las versiones múltiples, películas rodadas con los mismos actores en varios idiomas. ¿Cómo obviaron el problema del doblaje? Simplemente escribiendo los textos en escritura fonética para que los actores no se equivocaran en pronunciar un idioma que realmente desconocían”.2

“Atlantic [1929], de E. A. Dupont, filmada en Elstree en inglés, francés y alemán, fue el primer lanzamiento sonoro multilingüe. El eje de la producción para Europa era el estudio de la Paramount, a las afueras de París, que tenía un horario continuo de rodaje las 24 horas para hacer películas hasta en 14 idiomas. Joinville realizó 100 largometrajes y 50 cortos en su primer año. Pero el doblaje y la subtitulación pronto demostraron ser más rentables, aunque ello no impidió que algunos largometrajes tardíos, como “La Carroza de Oro” (1953), de Jean Renoir, o “Nosferatu” (1979), de Werner Herzog, se lanzaran en formatos multilingües”.3

Al igual que ocurrió con el formato múltiple, el doblaje y el subtitulaje surgieron por la evolución del cine insonoro al sonoro, mismo que planteaba a las empresas estadounidenses, monopólicas hasta el momento de la transición, el riesgo de perder mercados internacionales, puesto que ahora los países podrían producir películas en los idiomas desus sociedades. Así, necesitadas de llegar a audiencias no anglófonas, las corporaciones del vecino país del norte –que eran las más importantes del planeta– exploraron diversas opciones. La primera película sonora en la historia, “The Jazz Singer” (1927) producida por la Warner Brothers, por ejemplo, fue presentada en Francia en 1929 con subtítulos. Pero las audiencias galas, maravilladas con la sincronización entre el sonido y las imágenes, mostraron poco entusiasmo por el subtitulaje puesto que querían apreciar la película sin “elementos distractores”.4 El empleo de las versiones múltiples tampoco fue bien recibido por el público y los costos de producción se incrementaban. Entonces se optó por el doblaje, que constituye un proceso de producción, una técnica de adaptación y recreación, y ciertamente, un instrumento cultural que no está alejado de intereses económicos y políticos. Salvador Nájar, una de las instituciones del doblaje en México, explica que la primera cinta estadounidense en ser doblada a otro idioma (en este caso el alemán), fue “The Flyer” en 1929, pero que la relación entre ambas naciones padeció por la posesión en el país germano, de la patente previa de un sistema sonoro que estaban utilizando algunas empresas estadounidenses, cosa que generó numerosos conflictos de interés.5

A esto sumemos que cuando surgi’o el doblaje en muchos países como España y los latinoamericanos, la tasa de alfabetización era baja. Así, el doblaje apareció como una “adaptación” a los mercados internacionales. Con todo, el doblaje ha estado también relacionado con el nacionalismo y la censura. En la Italia de Mussolini se impulsó la exhibición de cintas hechas en el país, y si había producciones extranjeras, éstas se presentaban sin sonido, aparentemente para evitar que la población accediera a términos o conductas extranjeras que contaminaran el idioma y las “buenas costumbres”. Hacia 1934 fue promulgada la ley de defensa del idioma que regulaba el doblaje de las producciones extranjeras, y establecía que el mismo debería realizarse exclusivamente en Roma.6

En 1941, Francisco Franco, siguiendo con las directrices del Duce decretó una norma en España que prohibía exhibir cualquier película en otro idioma que no fuera el español y, en todo caso se le debía doblar a la lengua de Cervantes, además de que dicho doblaje tendría que realizarse en el país, en estudios y con actores españoles.7 La censura fue un aspecto central en la política del franquismo hacia el doblaje, tratando de evitar que los valores morales promovidos por el régimen fueran cuestionados por las producciones extranjeras. Hay varios ejemplos:

“…en la mítica película Mogambo, en el doblaje español de 1953, el código de censura franquista hizo que

cambiasen los diálogos de la película para evitar que se produjera adulterio en el argumento, y convirtió así a los personajes de Grace Kelly y Donald Sinden en hermanos, en vez de en matrimonio (…) Otro ejemplo es Casablanca, donde se cambia el pasado de Rick (Humphrey Bogart) que cuenta que participó en la guerra civil española con el bando republicano. El doblaje franquista no podía permitirlo y lo alteró diciendo que luchó contra la anexión de Austria por los nazis, lo cual era sin duda más aceptable (…) en la Dama de Shanghái, el personaje que interpreta Orson Welles cuenta que mató a un franquista en Murcia, pero en el doblaje se dice que mató a un espía en Trípoli. El cambio vuelve a ser por razones políticas obvias”.8

En cualquier caso, y para documentar la historia del doblaje al castellano, es importante señalar que el primer

largometraje doblado que arribó a México fue Broadway Melody en 1929, seguido de Luther Reed (traducida como Río Rita) y de la ya citada Dama de Shanghái.9

¿Qué es preferible?

Tanto el doblaje como el subtitulaje han sido motivo de acalorados debates. En 1945, el mismísimo Jorge Luis Borges consideraba que:

“ quienes defienden el doblaje, razonarán (talvez) que las objeciones que pueden oponérsele pueden oponerse, también, a cualquier otro ejemplo de traducción. Ese argumento desconoce, o elude, el defecto central: el arbitrario injerto de otra voz y de otro lenguaje. La voz de Hepburn o de Garbo no es contingente; es, para el mundo, uno de los atributos que las definen. Cabe asimismo recordar que la mímica del inglés no es la del español (…) Mi conocimiento del inglés es menos perfecto que mi desconocimiento del ruso; con todo, yo no me resignaría a rever Alexander Nevsky en otro idioma que el primitivo y lo vería con fervor, por novena o décima vez, si dieran la versión original, o una que yo creyera la original. Esto último es importante; peor que el doblaje, peor que la sustitución que importa el doblaje, es la conciencia general de una sustitución, de un engaño”.10

Para el cineasta español Augusto Torres, el doblaje coadyuva a la ignorancia: “el doblaje, como toda práctica monolingüe, fomenta nuestra innata tendencia a la comodidad. Es más cómodo no tener que leer subtítulos. A cambio, nos priva a nosotros y nuestros jóvenes de la posibilidad de aprender lenguas como el inglés. Y además perjudica a nuestro cine. Los subtítulos reforzarían también la ortografía”.11 Para Torres, los subsidios que otorgan las autoridades españolas a favor del doblaje deberían emplearse para realizar producciones nacionales de calidad.

Julio Patán, por su parte, considera que “doblar una película es siempre una forma de destruir el trabajo actoral, ya que la voz es un elemento crucial de la interpretación, y el de los escritores, puesto que no hay guión que sobreviva al proceso de ajustar los diálogos a los movimientos de los labios”.12 Hay quienes incluso comparan al doblaje con la piratería.

En México, América Latina y el Caribe español, el analfabetismo ha sido una de las principales razones para privilegiar al doblaje sobre el subtitulaje. Baste mencionar que hacia 1970 en México, el 25.8% de las personas mayores de 15 años, no sabían leer ni escribir. Cuarenta y cinco años después, esto es, en 2015, esa cifra se había reducido sustancialmente y según datos del INEGI, el problema sólo lo presentaban el 5.5% de los mexicanos en edades de tres lustros o más. Cabe destacar que, en la actualidad, el analfabetismo se concentra en personas de 65 o más años y es mucho mayor entre las mujeres.13 El analfabetismo puede referirse a la incapacidad para leer y escribir, pero también existen muchos casos de personas que, aunque se encuentran alfabetizadas, no comprenden lo que leen, que es a quienes se les considera analfabetas funcionales. Súmese a lo anterior el bajo nivel de lectura existente en México, que ocupa el penúltimo lugar entre 108 países analizados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Esta institución encontró que un mexicano lee, en promedio, 2.94 libros al año, cifra muy baja comparada con Alemania, donde la cifra asciende a 12 en el mismo período.14 Así, la falta de hábitos de lectura en la población es un factor que coadyuva a preferir el doblaje sobre la subtitulación.

El doblaje es también una necesidad en sociedades que son monolingües o tienen un escaso conocimiento de lenguas extranjeras, principalmente del idioma inglés, considerando la importancia de las industrias del entretenimiento de EU y su presencia en el mundo. Al respecto, se tiene identificado que mientras que en países como España, Francia, Alemania, Austria, Suiza e Italia casi todas las producciones audiovisuales extranjeras se doblan a la lengua o lenguas nacionales –en el caso suizo–, en otros países como los escandinavos, Países Bajos, Portugal, Reino Unido y las naciones del Báltico, prevalece el subtitulaje. Es importante hacer notar que el primer grupo de países se caracteriza por tener un limitado dominio de lenguas extranjeras, al contrario de los Estados incluidos en el segundo grupo. Con todo, ambos grupos, los niveles de alfabetización son muy altos.

Por mucho tiempo se ha dicho que el subtitulaje es una buena manera de reforzar el aprendizaje de lenguas extranjeras. ¿Cómo se encuentra México en este terreno? No existen estadísticas confiables para documentar el dominio de una segunda lengua en el país, y en los estudios existentes hay fuertes discrepancias: así, mientras que en un análisis publicado por CIDAC en 2009, se afirma que sólo el 4% de la población mexicana domina el idioma inglés, el INEGI, en una encuesta de 2012 señala que es un 9.4% de los mexicanos, el que tiene dicha habilidad, en tanto Consulta Mitofsky en 2013 decía que era un 11.6% de la población la que estaba en ese caso.15 De manera más reciente, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) afirmaba que sólo el 5% de la población mexicana habla inglés.16 En este sentido, hay un público para el subtitulaje, sólo que es limitado.

Pese a los niveles educativo y de lectura imperantes en México –y en numerosos países latinoamericanos y caribeños–, hay razones loables para justificar el doblaje. Hablando de México, es menester comenzar por la calidad y la enorme experiencia acumulada en el ramo, lo que le ha ganado al país el reconocimiento internacional. Asimismo, es una fuente de empleos directos e indirectos y de ingresos fiscales. En términos técnicos, el doblaje permite una mejor inmersión del espectador sin tener que alternar entre el texto del subtitulaje y la imagen que se mira. Evidentemente el doblaje alcanza su plenitud en la animación, puesto que, en el idioma original, las series o películas animadas son, en cierta forma “dobladas”, por lo que su traslado a otros idiomas las hace no sólo accesibles para las audiencias de diversas latitudes, sino que, como se vio en el doblaje hecho en México para toda América Latina de las primeras 15 temporadas de Los Simpson –tras las cuales todo el elenco de actores de doblaje cambió por un conflicto sindical–, la versión doblada superó a la original, dada la calidad de los actores involucrados.

El doblaje en el caso de México, es, además, presencia del país en el exterior, especialmente en América Latina y el Caribe, dado que por su gran calidad es respetado, reconocido y buscado. De hecho, es una clara muestra de poder suave por parte de México, que le ha reportado enormes beneficios al país. En momentos en que, en palabras de directivos de cadenas como HBO, A&E, History Channel y Universal Channel, hay un boom del doblaje porque el público latinoamericano simple y llanamente prefiere no leer subtítulos,17 la mesa está puesta para que México consolide y expanda sus horizontes en el sector. Pese a lo anterior, en la actualidad el subtitulaje es una actividad menos costosa que el doblaje y en muchos países se ha optado por el primero, ante la imposibilidad de, como sugiere el segundo caso, pagar los costos del traductor, de un equipo de actores de doblaje, de un director y del alquiler de un estudio de grabación.

Legislación sobre el doblaje

En México no existe una legislación sobre el doblaje, si bien algunas disposiciones en la materia están contenidas de manera general –y no exentas de polémica– en las diversas normas sobre cinematografía desarrolladas a partir del gobierno de Victoriano Huerta. Así, por ejemplo, en 1913, vio la luz el Reglamento de cinematógrafos en consonancia con el auge de la industria en el mundo. En él prevalecieron reglas sobre censura y criterios sobre contenidos, de manera que, si se exhibían delitos en el producto audiovisual, éstos debían ser mostrados con el castigo correspondiente en la citada producción. También se reglamentaba la traducción de letreros en otros idiomas y se podían suspender las exhibiciones en que se denotara la autoridad, la moral, el orden y/o el pudor. Ya con Venustiano Carranza, nace el 10 de octubre de 1919 el Reglamento de censura cinematográfica que prohibía la exportación de películas, para evitar una mala imagen del país. Más tarde, en enero de 1935, siendo presidente Lázaro Cárdenas, se hizo una reforma al artículo 73 de la Constitución a efecto de dar un carácter federal a la producción cinematográfica. Su sucesor, Ávila Camacho, eliminó en 1941 el término “censura” del reglamento y lo sustituyó por “autorizaciones”. Asimismo, en el artículo 3 del reglamento se establecieron clasificaciones para el cine en cuatro categorías: A, para niños, adolescentes y adultos; B, para adolescentes y adultos; C, para adultos; y D, para adultos con exhibiciones especialmente autorizadas.

Fue en el gobierno de Miguel Alemán Valdez que se crea, en 1949, la primera ley formal del cine, la Ley de la industria cinematográfica, que fue reformada en 1952 y que estuvo vigente por 40 años. En la reforma de 1952 se estipuló la reserva del tiempo en pantalla para las películas mexicanas, mismo que debería ser, al menos, de 50% frente a las producciones extranjeras. En la administración de Miguel de la Madrid, el 13 de mayo de 1985 se introdujo una norma para las obras contenidas en videogramas. Y luego llegó el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el cual abrogó la ley instituida por Miguel Alemán Valdez y promulgó el 29 de diciembre de 1992, la Ley federal de cinematografía.

Hasta antes del arribo de Salinas de Gortari, el cine y los productos audiovisuales habían sido clave en la difusión de la ideología gubernamental. Sin embargo, ante los cambios en el mundo y dentro de México, el cine y los productos audiovisuales ya no tenían esa utilidad para el régimen, lo que explicaría así la decisión, durante la administración de Salinas de Gortari, de vender las salas de la Compañía Operadora de Teatros (COTSA) y los Estudios América, además de los canales 7 y 13 de televisión (IMEVISIÓN), paquete adquirido por el empresario regiomontano Ricardo Salinas Pliego.18

La ley de 1992 es muy relevante en lo que concierne al doblaje, toda vez que en su artículo 8º estableció la prohibición del doblaje de las películas habladas en idiomas distintos al español, a excepción de las clasificadas para público infantil y documentales educativos. Esta disposición resultó conflictiva, al dar pie a la promoción de numerosos amparos ante la Suprema Corte de Justicia en la administración de Ernesto Zedillo. “… La prohibición del doblaje fue un tema que dividió las opiniones de los integrantes de la comunidad cinematográfica, entendiéndose ésta en un sentido muy amplio porque los empresarios de la televisión que explotan comercialmente las películas también ejercieron presión para derogar la disposición”,19 al igual que la comunidad de los actores de doblaje, preocupados por las implicaciones laborales de semejante norma. Por el contrario, prestigiados actores se pronunciaron en favor de prohibir el doblaje, puesto que para ellos no era una actividad laboral importante. En el año 2000, la Suprema Corte declaró que el artículo 8º de la ley era inconstitucional al violar la garantía del trabajo prevista en el artículo 5º constitucional. Con todo, el tema se encuentra en el limbo, toda vez que, tras lo dispuesto por los magistrados, se crearon normas reglamentarias – uchas impulsadas por los grandes consorcios de la industria del entretenimiento–, para seguir haciendo uso del doblaje incumpliendo la intención de la ley de promover la producción nacional de películas, series u otros productos audiovisuales – algo que resulta ciertamente más costoso que el doblaje y subtitulaje de series extranjeras. Lo más grave es que en toda esta discusión los actores de doblaje son el sector más castigado y desprotegido al no contar, a la fecha, con una norma debidamente estructurada en la materia.

Esta situación también compromete el presente y futuro del doblaje en México, en momentos en que la creación de productos audiovisuales experimenta un boom que demanda más un trabajo de doblaje, sin que las condiciones laborales y contractuales de las personas que ejercen el oficio, mejoren.

La Ley Federal de Cinematografía de 1992, fue reformada durante el gobierno de Ernesto Zedillo en lo que se refiere a la clasificación de las películas: AA, para menores de 7 años; A y B, de carácter informativo; C, de carácter restrictivo para adultos de 18 años en adelante; y D, de carácter restrictivo para adultos y que contienen sexo explícito, lenguaje procaz y violencia. También se crearon fondos para estimular la producción nacional de películas. Durante la administración de Vicente Fox, lo más relevante fue la modificación de la Ley del impuesto sobre la renta para estimular fiscalmente a los contribuyentes que aportaran recursos para la producción de películas nacionales. Más tarde, en el gobierno de Felipe Calderón se estableció, en 2008, el Comité Interinstitucional del Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción Cinematográfica, que neutralizaba las disposiciones de la administración de Fox. Con todo, más tarde, se reestableció el estímulo fiscal.

A manera de corolario:Los Simpson” y el doblaje en México

El doblaje en México goza de un enorme prestigio en el mundo de habla hispana, en particular en América Latina y el Caribe. Sin embargo, la visibilidad de los actores de doblaje para los espectadores ha sido, en general, y salvo contadas excepciones, escasa. Las audiencias en toda la región han consumido películas y series de radio y televisión –y ahora videojuegos y otros productos audiovisuales– por generaciones, siendo México el principal proveedor. Actualmente, el doblaje en México se encuentra en crisis, dado que la oferta de productos audiovisuales procedentes de Estados Unidos es tan abundante, que las corporaciones deben echar mano de recursos humanos que lejos de los actores de doblaje, emplean las técnicas modernas sin los conocimientos necesarios. De hecho, muchas de las nuevas generaciones abocadas al doblaje carecen de una carrera histriónica, lo que limita sus opciones, pero también compromete la calidad del producto final. Asimismo, otros países latinoamericanos están incursionando en el sector, como Chile, Argentina, Colombia y Venezuela. Lo que es más, a diferencia de México, Argentina tiene una legislación, aprobada durante el gobierno de Cristina Fernández, que norma el doblaje que se realiza en el país.

Para documentar la importancia del doblaje que se hace en México, se pueden contar muchas historias, en su mayoría poco conocidas. Hay una que vale la pena traer a colación porque tuvo consecuencias en ámbitos y escenarios no previstos. En los tiempos en que gobernaba Salinas de Gortari, IMEVISIÓN, propiedad del Estado mexicano, estaba inmersa en una terrible crisis. En esa administración, como se recordará, se desarrolló un proceso de privatización a gran escala y el Estado se desprendió de numerosas empresas que fueron a parar a manos privadas. Las estaciones de televisión en manos del gobierno federal estaban en la mira para su venta, pero su escasa rentabilidad ahuyentaba a posibles licitadores. De hecho, hacia 1990, las autoridades dieron a conocer la desincorporación de todos los canales en sus manos, con la intención de mantner solamente el Canal 13. En diciembre fue anunciada la licitación para el Canal 7, pero al año siguiente la subasta fue declarada desierta –nadie lo quería. En ese mismo año, los canales 7 y 22 se dedicaron a retransmitir la programación del Canal 13 y el panorama parecía desolador para la empresa. De no haber sido por la adquisición de los derechos de transmisión de “Los Simpson”, seguramente las autoridades mexicanas tendrían que haber malbaratado IMEVISIÓN.

El 25 de diciembre de 1990, el primer episodio de “Los Simpson”, ya doblado al español por el talentoso elenco de actores de doblaje encabezados por Humberto Vélez y Marina Huerta, se transmitió por primera vez en México en el canal 5, propiedad de Televisa –por cierto, Audiomaster 3000, empresa donde se hacía el doblaje de esa y otra enorme cantidad de series y películas, también era propiedad de Televisa. Sin embargo, se cuenta que, tras ver el episodio, Miguel Alemán Velasco, presidente del consorcio, quedó horrorizado y tomó la decisión de excluir “Los Simpson” de la programación por considerarlos inadecuados para las audiencias, cancelando así un multimillonario contrato con la Fox. Fue entonces que, en una astuta maniobra, el gobierno mexicano adquirió los derechos de transmisión. Así, de 1991 a 1993 se les programó en el canal 13 de IMEVISIÓN, logrando un éxito pasmoso, y tras la venta de la empresa a Salinas Pliego (1993), se les reasignó a Azteca 7 a partir de 1993, donde se mantienen hasta la fecha. Todo parece indicar que “Los Simpson” salvaron a IMEVISIÓN y garantizaron una transacción muy lucrativa para el gobierno federal durante el proceso de su privatización. Y en esta historia, el doblaje fue un factor decisivo ¿o no?.

 

 


 

Notas:

 

1 Andrea Ramírez Zúñiga (1 de noviembre de 2003), Doblaje versus subtitulaje. Comparación traductológica, San José, Universidad Nacional de Costa Rica, Facultad de Filosofía y Letras, disponible en http://www.mogap.net/pmt/andrearamirez.pdf

 

2 Laura Calvi (8 de junio de 2015), “Historia del doblaje en Italia”, en El Trujamán. Revista diaria de traducción, disponible en http:// cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/junio_15/08062015.htm

 

3 Bassofia (14 de mayo de 2013), “Los subtítulos en el cine”, en Editando. Comunicación audivisual por dummies, disponible en http://www.editando.cl/2013/05/los-subtitulos-en-el-cine.html/

 

4 Rafael López Sánchez (10 mayo, 2015), “En defensa del doblaje y la traducción audiovisual”, en Jugando a traducir, disponible en http://jugandoatraducir.com/en-defensa-del-doblaje-y-latraduccion- audiovisual/

 

5 Salvador Nájar (2007), El doblaje de voz. Orígenes, personajes y empresas en México, México, p. 28. 6 Laura Calvi, Ibid.

 

7 Elena Nuñez Álvarez (6 Juni 2012), El doblaje del nuevo cine alemán desde un punto de vista lingüístico y traductológico con especial atención a los elementos culturales, Heidelberg, Universität Heidelberg, disponible en http://archiv.ub.uni-heidelberg. de/volltextserver/13508/1/DissertationNunez.pdf

 

8 Juan Luis Iturria (12/03/2014), “¿Por qué se doblan las películas en España?”, en United Explanations, disponible en http:// www.unitedexplanations.org/2014/03/12/por-que-se-doblanlas- peliculas-en-espana/

 

9 Salvador Nájar, Ibid.

 

10 Jorge Luis Borges (1945), “Sobre el doblaje”, en Sur, número 128, disponible en http://blogs.elpais.com/espoiler/ima ges/2009_1/12_b.pdf

 

11 Lluís Amiguet (05/12/2011), “Subvencionar los doblajes es subvencionar la ignorancia”, en La Vanguardia, disponible en http:// www.lavanguardia.com/lacontra/20111205/54239844898/ augusto-m-torres-subvencionar- os-doblajes-es-subvencionarla-ignorancia.html

 

12 Julio Patán Tobio (31 de julio de 2000), “Contra el doblaje”, en Letras Libres, disponible en http://www.letraslibres.com/ mexico/contra-el-doblaje

 

13 INEGI (s/f), Analfabetismo, México, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, disponible en http://cuentame.inegi.org. mx/poblacion/analfabeta.aspx?tema=P

 

14 Alejandro Páez (2016-05-01), “México, penúltimo lugar en el mundo en lectura de libros”, en Crónica, disponible en http:// www.cronica.com.mx/notas/2016/958432.html

 

15 Alto Nivel (28-04-2015), “¿Hablas inglés? Felicidades, eres minoría en México”, disponible en http://www.altonivel.com. mx/50607-bajo-nivel-de-ingles-reduce-competitividad-demexico/

 

16 sabel Becerril (27.04.2015), “En México sólo el 5% de la población habla inglés:IMCO”, en El Financiero, disponible en http://www.elfinanciero.com.mx/economia/en-mexico-solo-dela-poblacion-habla-ingles-imco.html

 

17 Eduardo Gutiérrez (18.02.14), “Favorece doblaje “rating” de series extranjeras”, en Milenio, disponible en http://www. milenio.com/hey/television/Favorece-doblaje-rating-seriesextranjeras_ 0_247775245.html

 

18 Adriana Berrueco García (2000), La Ley Federal de Cinematografía y leyes conexas, México, UNAM-Instituto de Investigaciones Jurídicas, p. 48.

 

19 Adriana Berrueco García, Op. cit., p. 60.

 

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