Cinque Terre

Alejandra Escobar Atempa

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Editora de etcétera

Álvarez Maury, la futura subsecretaria de Segob que cree en la energía cósmica

Desde el 1 de julio, cuando Andrés Manuel López Obrador adquirió un protagonismo y relieve mediático mayor (incluso por encima del Presidente) han sucedido diversos momentos complicados. La distancia entre sus promesas de campaña y los posicionamientos tras su triunfo electoral es una vertiente, otra se refiere a los nombramientos de su equipo de trabajo, como el de Manuel Bartlett como director de la CFE, la designación en Semarnat de alguien que genuinamente cree en los aluxes y, uno más, el de Tatiana Clouthier, quien por su relevancia en el pasado periodo proselitista podría ser ubicada en una responsabilidad mayor a la de la subsecretaría de Desarrollo Democrático, Participación Ciudadana y Asuntos Religiosos de la Segob. En ese sentido, y tras la renuncia de Tatiana a la subsecretaría, surge una nueva sorpresa al conocer a quien será su sucesora.

Tiene licenciatura en Derecho, pero en sus perfiles sociodigitales presume ser consultora en Semiología de la Vida Cotidiana. En su cuenta de Facebook da “consejos sobre el buen comer”, la vida espiritual y evoca a un gurú francés que cree en la reencarnación.

Su nombre es Diana Álvarez Maury y a partir del 1 de diciembre ocupará el cargo que Clouthier declinó. Hasta la fecha, de la próxima subsecretaria conocemos su fascinación por el desarrollo del ser y la energía cósmica, nada sobre políticas públicas o experiencia en el ramo que nos indique que puede desempeñar el cargo para el que fue considerada.

De hecho, su semblanza curricular de Morena enaltece más supuestos logros académicos que una trayectoria en la vida política. Según su CV, se graduó en 1988 de la Maestría en Administración de Empresas en la Universidad de las Américas CDMX, pero en el Registro Nacional de Profesionales de la SEP no hay registro de que se hubiera titulado.

Desde los años noventa, se ha desempeñado en la docencia y durante dos años y 11 meses fue “Terapeuta de transmisión de energía cósmica” del Life Quality Project, una técnica de sanación considerada una pseudociencia.

El nombre de Diana ya había sonado antes al interior de Morena. En enero pasado, López Obrador la incluyó en su terna para ser fiscal anticorrupción, pero al igual que ahora, no se habló de su experiencia y capacidades para ocupar un cargo de tal envergadura.

Desde el triunfo de López Obrador, en su cuenta pública de Facebook Álvarez Maury se ha dedicado más a publicar consejos sobre el verdadero poder de la dieta cetogénica, numerosos gráficos contra las bebidas azucaradas, además de fotografías con gurús espirituales: René Mey y Octavio Rettig: el primero, creyente de la reencarnación; el segundo, un médico que investiga la “medicina ancestral”.

Su cuenta de Twitter sólo tiene dos publicaciones. En YouTube hay dos videos que tratan sobre el “desarrollo del ser”, pero en ningún otro lado podemos conocer o leer sus planteamientos políticos o algo que nos indique que tiene la preparación para ocupar una subsecretaría en Gobernación.

Hasta el día de hoy, además de trabajar en la preparatoria “Tomás Alva Edison”, es Consultora y Comunicadora en Semiología de la Vida Cotidiana, un modelo educativo cuyo objetivo es “generar las condiciones propicias para el desarrollo de la conciencia y, por lo tanto, elevar la calidad de vida de las personas”; movimiento también conocido como el Cuarto Camino que, por ejemplo, en el campo de la sexualidad invita a vivir “la castidad como una alternativa más de plenitud”.

A grandes rasgos, ella es la próxima subsecretaria de Gobernación que tras su nombramiento tampoco ha emitido alguna declaración y únicamente por reporteros de diversos medios podemos conocer que ha participado en los foros de pacificación de AMLO, sí, aquellos que tampoco parecen tener ni pies ni cabeza. Álvarez Maury no tiene el perfil para ser subsecretaria.

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