Cinque Terre

Daniel Iván

Miembro del equipo de Gestión y Formación de AMARC-México. Presidente de La Voladora Comunicación A.C. www.danielivan.com.

Darcus Howe y comunicación viral

Una de las formas menos exploradas de la comunicación, inmersa en la noción de que “hay que estar en los medios”, es la comunicación no utilitaria. Es decir, la comunicación que no recurre a la noción de impacto y actualidad (propias de los formatos noticiosos, de la necesidad de actualidad e inmediatez, de la necesidad utilitaria de”incidir en agendas”) sino al sentido más apacible de “documento”. No en el sentido pragmatista del cine, la televisión o la radio “documentales” (que son, en todo caso, la prolongación ad nauseam de la noción de actualidad, con extraordinarias y muy honrosas excepciones), sino en el sentido más profundo de “testimonio”.

Lo testimonial adolece, en la medida de lo posible, de una noción instrumental, utilitaria, argumentativa o demostrativa; intenta -con la mar de dificultades que ello conlleva- establecer un marco de referencia de lo que aquello que se retrata o documenta es esencialmente en el momento en el que se le retrata o documenta. No se escuda en ninguna noción inventada de “objetividad”; la noción de retrato, que no le es gratuita, conlleva la idea de que aquel que ejecuta el retrato no puede evitar la deformación subjetiva de aquello que retrata, tanto como no es lo mismo ser retratado por un hipermetrópico que por un miope.

Uno de los fenómenos más extendidos en las plataformas de comunicación digital es la repetición viral de contenidos. Si bien la noción quiso, en un primer momento, circunscribirse al marketing (de donde se deriva la noción actual de “viral marketing”), lo cierto es que laposibilidad de reproducción/repetición de contenidos (particularmente en el ámbito digital, donde no existe la noción de “original” y “copia” y donde cada “ejemplar” tiene la misma cantidad de bits en cada una de sus evocaciones) ha abierto la posibilidad de que virtualmente cada uno de los mensajes comunicacionales emitidos pueda alcanzar niveles inusitados de difusión. En México (y con repercusiones que resultaban inimaginables hasta hace poco) el video paródico que retrataba a una persona ebria divagando en torno a la energía y el futuro se convirtió en un fenómeno viral en YouTube y en prácticamente toda red social que se precie de serlo.

Más allá de la naturaleza de aquello susceptible de convertirse en un fenómeno de comunicación viral y más allá de si esto apela o no a la más íntima idea de lo que es correcto o no, lo cierto es que esta nueva noción de rating (si lo es) tiene mucho más que ver con la decisión consciente, libre y voluntaria de una persona de repetir un contenido y, de esta forma, aportar nuevas y muy interesantes lecturas de lo que significa “generar una tendencia”.

Y resulta imposible entonces no pensar en que también plantea inéditas, muy interesantes preguntas en torno a lo que significa “romper el cerco informativo”.

La noción de “estar detrás de un cerco informativo” se le debe a una realidad, hasta hace no mucho unívoca, en la que los medios eran sólo unos pocos, sólo unos cuantos y, particularmente, ofrecían la posibilidad de repercusión y trascendencia a contadísimas realidades y puntos de vista; no sólo por su naturaleza de privilegio para el poder político o económico sino por la forma en la que su discursividad se subsumía a la agenda que se les imponía desde esos poderes y que, a la larga, aprendieron a imponer por encima de ellos. Sin pretender que las nuevas realidades de comunicación viral hayan dado un vuelco definitivo a esa realidad, todavía cierta y funcional, la exclusión de los espacios de comunicación del poder no necesariamente significa estar fuera de los medios ni la imposibilidad de que la repercusión de un mensaje sea definitiva.

El pasado 8 de agosto del 2011, la BBC de Londres entrevistó, en el contexto de los disturbios ocurridos en la capital inglesa a raíz de la muerte de Mark Doggan a manos de la policía, al escritor y periodista negro Darcus Howe. Las respuestas de Howe no fueron todo lo “escandalizadas por la violencia” que la entrevistadora de la BBC, Fiona Armstrong, parecía esperar; por el contrario, el activista negro argumentó que años de represión y provocaciones de la policía londinense contra los jóvenes, las minorías raciales y otros grupos desfavorecidos no podían terminar de otra manera y que era algo “que se había incubado durante mucho tiempo”. Interrumpiendo la argumentación de Howe, Armstrong lo interpeló con una pregunta, por lo menos, desestructurada: “Usted no es ajeno a los disturbios, según entiendo, ¿no es cierto?”, interrumpió la entrevistadora; “¿Ha usted participado en ellos personalmente?”.

La contundente respuesta de Darcus Howe dejó claro el carácter mal intencionado que, por lo menos en el momento de articularse, dejaba al descubierto la pregunta: “Jamás he participado en un solo disturbio. He participado en protestas que han terminado en conflicto. Tenga un poco de respeto por este viejo negro y deje de acusarme de ser un agitador para provocarme. Acaba usted de sonar como una idiota; tenga un poco de respeto”.

A pesar de la repetitiva cobertura que la BBC aplicó durante los días que duraron los disturbios (uno podía ver un segmento repetido -tanto de imagen como de audio- por lo menos una vez cada 60 minutos), el segmento con la entrevista a Howe no fue retransmitido en absoluto. La verdad es que no hizo falta.

El usuario mYcHeMiCaLrOmAnCeGaL (una mujer, se deduce por su perfil; una Emo, la llamarían sus detractores) se había tomado la molestia de grabar rudimentariamente la entrevista con su teléfono celular y de subirla a su canal de Youtube. Pocas horas después el video fue repetido en todas las redes sociales que cuentan por miles de usuarios e incluso en los perfiles “oficiales” de varios artistas de fama contundente, de organizaciones de derechos humanos, etcétera. Las reacciones no fueron unánimes en absoluto; la visibilidad le ganó a Howe todos los epítetos ofensivos que puedan esperarse, así como todas las alabanzas y adhesiones e, incluso, una página en Facebook que lo proponía para primer ministro. Lo que es cierto es que un mensaje que, sin duda, resultó incómodo para la BBC y que, sin duda, resultaba incómodo para los poderes establecidos en el Reino Unido en un momento en que la inestabilidad social invitaba, como siempre invita, a acallar cualquier disidencia, trascendió con creces y se difundió con toda efectividad.

A la reacción masiva frente al gafe de la conductora tuvo que seguirle, unos días después, una disculpa pública de la BBC1, lo que produce cierto entusiasmo por el carácter transformador que este fenómeno pueda tener en la conducta de los medios establecidos. Tampoco resulta sorprendente que estas formas de información viral se conecten conceptualmente -aunque de una manera un tanto equívoca, tiendo a creer- con muchos hechos históricos recientes. Desde el entusiasmo pedestre de quienes aseguran que se pueden organizar “revoluciones” gracias a la proliferación de mensajes en las redes sociales hasta el más siniestro entusiasmo de David Cameron, primer ministro de Inglaterra, por crear nuevos poderes “o cualquier otra cosa que pudiera ser necesaria para interrumpir la comunicación de las personas a través de estos sitios web y de estos servicios cuando sepamos que conspiran para la violencia, el desorden y la criminalidad”2 (lo que lleva, como siempre, a preguntarse cuáles serían los mecanismos de control que evitarían que el gobierno utilice esos “nuevos poderes” cuando mejor le parezca y/o contra sus adversarios políticos), el papel fundamental que estos medios tienen para la creación de flujos de información comunitarios es innegable.

Innegable también será el rol que estos documentos tendrán en el diseño de la memoria histórica de éstos y otros eventos por venir. Probablemente, la capacidad que las personas tengan de aventurarse a los archivos de su propio devenir como seres humanos y del devenir del mundo que los rodea redefina también en el futuro cercano los límites de la labor del historiador y de las fuentes a las que apele su quehacer.

Notas

1 The Washington Post en http://www.washingtonpost.com/blogs/blogpost/post/bbc-apologizes-to-darcus-howe-for-poorlyphrased-question/2011/08/11/gIQA7fMp8I_blog.html

2 Según el sitio oficial del Primer Ministro en: http://www.number10.gov.uk/news/pm-statement-on-disorder-in-england/

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