Cinque Terre

Iván de la Torre

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Egresado de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la Pampa, Argentina

Cuentos dos veces contados

En 1978, Stephen King terminó su cuarta novela, The Stand, que fue censurada por los editores y apareció como La danza de la muerte. Posteriormente, King revisó el borrador y agregó las partes que había suprimido: el resultado final se promovió con el título explícito: The Stand: The Complete and Uncut Edition. En el prólogo de la traducción española conocida como “Apocalipsis” (mil 300 páginas), el autor estadounidense aclara: “Las supresiones se realizaron por mandato del departamento financiero. Realizaron el correspondiente estudio de los costes de producción, los depositaron al lado de las ventas de tapa dura de mis cuatro libros anteriores, y decidieron que un precio fuerte de 12.95 dólares era lo más que el mercado podía soportar (¡comparen ese precio con el de ahora, amigos y vecinos!). Se me preguntó si accedería a realizar los cortes, o si prefería que lo hiciese alguien del departamento editorial. Aunque con desgana, convine en hacer la cirugía yo mismo”.

La modalidad de relanzar viejos títulos en versiones ampliadas con nuevos prólogos, anotaciones al margen y material previamente no publicado, se ha vuelto un mecanismo común entre las editoriales para competir exitosamente con los agregados impuestos por el DVD, en el que el comprador tiene un acceso más que generoso a “detrás de la escena”.

La actitud de King muestra una aceptación implícita de las reglas del juego, luego de que su experimento formal para detener la piratería (colocar un cuento en Internet y apelar a la honradez de los lectores, que pagarían un dólar por descargarlo) terminó abortado por la falta de honestidad de muchos de sus hasta entonces fieles lectores.

Ahora, el escritor promete dar a sus fans mucho más por el mismo precio: revisó la nueva edición de su primera novela de la Torre oscura, El pistolero, con lo que abre el camino para un trabajo exhaustivo de edición que promete eliminar los errores e inconsistencias de una saga que se extendió por más de 30 años y en la que, por momentos, él incluso parecía estar extraviado. Para la nueva edición de su segunda novela, La hora del vampiro (Salem’s Lot), incorporó 50 páginas inéditas, escribió un nuevo prólogo y agregó dos narraciones relacionadas con la historia, publicadas originalmente en su primera colección de cuentos, “El umbral de la noche” (1978 asimismo, King indica a sus lectores dónde deben colocarse esas historias dentro de la novela, para que todo, finalmente, encaje como lo planeó 30 años atrás.

El escritor ya había probado la elasticidad de su inmenso mercado para comprar versiones “ampliadas” de obras ya publicadas: en 1985, lanzó Silver Bullet, reedición de la novela El ciclo del hombre lobo, con una introducción nueva, más el texto completo y fotogramas de la película basada en el libro. Cuatro años después publicó el cuento My Pretty Pony en una edición limitada con portada de metal y un reloj digital que se detenía justamente al año.
Para trabajar en esta línea, el autor necesita un mercado adicto, dispuesto a comprar cualquier cosa que lleve su firma: Isaac Asimov fue uno de los primeros en advertir la ventaja de poner en circulación títulos ya editados con prólogos nuevos y material adicional: “…he publicado bastantes colecciones de relatos en las que se repiten los mismos títulos”, confiesa en sus memorias. “Algunos de ellos aparecen, por el momento, hasta en cinco colecciones diferentes. Esto no parece muy razonable. Uno se puede imaginar a los lectores comprando una colección y descubriendo que han leído todos, o casi todos, los relatos que contienen”.

La culpa no le duró mucho: en Visiones de Robot aparecen cuentos ya publicados junto a un prólogo y una selección de ensayos: lo mismo de siempre, pero ordenado de otra forma y con un título diferente, es una tentación irresistible para el fan completista.

Asimov reconoce: “Siempre consideré que un libro cuya revisión fuera importante era como un libro nuevo debido al trabajo que requería”. Ray Bradbury, mucho más práctico, juntó los relatos que había escrito durante 50 años acerca de una extraña familia de vampiros y lo publicó como novela a la manera de Crónicas marcianas. El libro, presentado como una novedad, se llama De la ceniza volverás, aunque los lectores aficionados a su obra encontrarán cuentos de colecciones anteriores.

La idea de reciclar trabajos para mantenerse dentro del mercado no es propiedad exclusiva de los autores populares. En 1996, Tomás Eloy Martínez, autor de Santa Evita, publicó Las memorias del general, que recoge las entrevistas que el autor le hizo Perón entre 1966 y 1970; ocho años después publicó Las vidas del general, que incluía el mismo trabajo, acompañado por seis artículos adicionales que había escrito sobre el tema, y en 2003 repitió el procedimiento: su colección Réquiem por un país perdido es la versión corregida y ampliada de El sueño argentino, publicado originalmente a fines de 1998. Martínez también insiste en que, dadas las modificaciones hechas al original, Réquiem por un país perdido se puede considerar un libro nuevo.
Ricardo Piglia afirma que el mayor problema que enfrentan los editores es que un libro no necesita actualizaciones: por más que cambien las tapas y el papel, el interior es siempre el mismo, las palabras y el sentido de una obra no mejoran por su aspecto exterior. Las ediciones ampliadas con material descartado o nuevos prólogos llenan ese vacío prometiendo un plus que justifique la compra.

El cambio de nombre contribuye, muchas veces, a terminar de confundir al lector: ¿es una obra nueva, una ampliación de una obra vieja, una versión mejorada del original? ¿Cuál es, en definitiva, la versión que conviene tener?

Esta pulsión por lo “completo” aún impulsa a los lectores a comprar y comparar las versiones disponibles antes de elegir la definitiva: Rodrigo Fresán cuenta que tiene cuatro ediciones en inglés de On the Road (“Tengo el que tiene en la tapa un cuadro expresionista y abstracto, el que tiene una foto de camaradas de Kerouac y Cassady, una edición anotada y con ensayos con cubierta amarilla y tipográfica, y el que ilustra esta contratapa y que, digamos, es la irresistible encarnación Billiken para fans-fetichistas”), aunque confiesa: “Me voy a comprar la nueva versión con los párrafos eliminados en su momento por la autocensura editorial y la primera trascripción a libro”.

Sin embargo, la ampliación de obras conocidas con agregados posteriores a cargo de las editoriales no es una invención del siglo XX: la versión más difundida de Las mil y una noches es, de acuerdo con el especialista René Khawam, el resultado final del trabajo de editores y traductores europeos que buscaron adaptar la obra al gusto occidental, cambiando las referencias políticas y eróticas del original por relatos de aventuras para satisfacer las expectativas del público. “Es muy sabido -escribió Borges- que desinfectaron las noches […] domesticaban a sus árabes, para que no desentonaran irreparablemente en París”.

Khawam -que trabajó por décadas en el cotejo de los originales disponibles para presentar una versión definitiva, fiel al original- explica que los personajes más conocidos por el público (Aladino, Alí Babá y Simbad) fueron una creación exclusiva del romanticismo europeo, una forma de despojar a la obra de su carácter agitador. La historia de Aladino, por ejemplo, la escuchó el traductor francés Antoine Galland de un cuentista sirio y la incorporó, en el siglo XVIII, como reconoce Borges, al explicar que distintos traductores agregaron “cuentos fundamentales que el original no conoce: el de Aladino, el de los Cuarenta ladrones, el del Príncipe Ahmed y el hada Peri Banú, el de Abulhasán el dormido despierto, el de La aventura nocturna de Harún Arrashid, el de Las dos hermanas envidiosas de la hermana menor”.

Como los relatos funcionaron, los demás traductores no se atrevieron a tocarlos: “Galland establece un canon -agrega Borges-, incorporando historias que hará indispensable el tiempo y que los traductores venideros -sus enemigos- no se atreverán a omitir”.

En la nueva versión, Khawam restituyó la carga erótica, la violencia explícita y la crítica al califato de Bagdad del original. Sherezade, por ejemplo, ya no es la narradora de todos los relatos sino la protagonista del primero de ellos.

Sweeny Todd: del folletín al teatro
La película de Tim Burton es, también, resultado de una suma de ampliaciones sobre el cuerpo original: la historia principal, basada, supuestamente en un hecho real, fue escrita por Thomas Peckett Prest y publicada en Inglaterra como folletín en 1846 con el nombre de A String of Pearls: A romance.
Según esta versión, Todd fue juzgado por el asesinato de sus clientes y colgado en público en 1802. Apenas publicada, la historia circuló ampliamente convertida en leyenda urbana. En 1947, el escritor George Dibden Pitt la transformó en exitoso melodrama teatral con el título Sweeney Todd: el barbero demoniaco de la calle Fleet. La obra cuenta cómo Todd, recién salido de la cárcel, monta su propia barbería, donde asesina a sus clientes para robarles y se deshace de los cuerpos con la ayuda de su amante, la señora Lovett, que los usa como relleno para sus pasteles. En 1973, el dramaturgo Christopher Bond reescribió la historia, con respeto a la trama central pero justificando los crímenes del barbero, que busca vengarse del hombre que le quitó a su mujer y a su hija.

Sobre esta adaptación, Hugo Wheeler y el compositor Stephen Sondheim desarrollaron posteriormente la obra musical, agregando a su vez una crítica al sistema inglés de castas y el efecto del capitalismo salvaje en un Londres decadente donde los ricos explotan a los pobres. Las canciones muestran esa situación al jugar con la comparación capitalismo-canibalismo: “La historia del mundo, mi amor/ Consiste en que aquellos de abajo sirven a los de arriba/ Qué gratificante es saber que por una vez/ Los de arriba servirán a los de abajo. ¿A quién devorarse, se preguntan Todd y Lovett de frente a la calle? Descartan al poeta para relleno, y eligen al juez, al cura, al dandy. El local será llenado por las masas ruidosas, desordenadas, que por una vez se alimentarán de los poderosos”.

La versión considerada ahora definitiva, es, como se ve, el resultado de múltiples ampliaciones sobre un original difuso.

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