⿿Cuando la violencia es mi sentido de existencia⿝, #AntesDeSerEstadística (II)

Opinión

“Hay un pacto patriarcal, los hombres tienen que demostrarle a los hombres que son más machos”.


“El hombre necesita darse cuenta que ha sido educado en un mundo donde ha tenido todos los privilegios, que es un mundo donde se le ha enseñado -y no digo que sea la madre, es la sociedad, es la cultura- que las mujeres están para los otros”.


Alhelí fue violada por un policía de Chimalhuacán, quien horas después, mató a su novio Ernesto, un joven soñador de 16 años. Sólo en casos tan extremos uno se indigna y medita; sólo éste se considera un ejemplo válido de violencia contra las mujeres (aunque hay voces que justifican la agresión aludiendo a la ropa, a la hora, al lugar), pero no así cuando se habla de celos, de “responsabilidades para con la pareja”.


“Existe toda una nueva corriente que se llama las nuevas masculinidades, en el sentido de justamente percatarse y darse cuenta de que el mundo es para los hombres y para las mujeres y que las necesidades de hombres y mujeres pueden ser subsanadas o en conjunto, sumando, o por sí mismas; es inconcebible que muchas veces los hombres exijan que se les sirva la comida o se les haga la comida cuando la mujer también está aportando o trabaja y ellos no asumen ninguna responsabilidad al interior.


“Las nuevas masculinidades lo que buscan es una vida más equilibrada, una vida más equitativa donde prevalezca la igualdad, la igualdad sustantiva, la igualdad de que ambos, hombres y mujeres, somos seres humanos y nos merecemos el mismo respeto y tenemos que compartir las obligaciones, que las obligaciones de la sobrevivencia son de hombres y mujeres, que nadie está al servicio de la otra persona”.


Y es que se piensa que la violencia contra las mujeres sólo se da a nivel físico, en un momento dado, por generación espontánea, y en casos particulares. Pero no. A Carmen la intentó ahorcar su príncipe; a Laura la trató de matar la persona por la que había dejado todo; Catalina poco a poco va entendiendo el daño de su exesposo, mientras litiga para quedarse con la custodia de sus hijas; Yolanda espera que el TEPJF resuelva a su favor para que pueda realizar plenamente su trabajo, y Alhelí más que justicia espera algún día tener la capacidad de salir otra vez a la calle.


“Toda violencia que se ejerce sobre los seres humanos cobra una doble dimensión cuando ese ser humano es una mujer, y lo digo muy claro, un hombre puede ser objeto de un robo, le quitan los tenis, le quitan la billetera, le quitan lo que sea, pero en una mujer se convierte en un asalto, porque no solamente le quitan los tenis, la cartera o las prendas, sino que además sufre un atentado sexual, cuando no es un manoseo puede ser hasta una violación.


“Y lo digo porque hay quien dice -es que los hombres también sufren violencia, pero las violencias son diferentes porque en una sociedad patriarcal, en una sociedad androcéntrica, en una sociedad donde el hombre ha tenido todos los privilegios, una violencia hacia la mujer es considerada por el otro sexo o por el otro género como que al fin y al cabo las mujeres estamos para los otros, para el servicio de los otros”.


[…] He de partir

no más inercia bajo el sol

no más sangre anonadada

no más fila para morir.


Alejandra Pizarnilk

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