Guillermo G. Espinosa

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Corresponsales en 1847: la prensa de EU y la invasión a México

La prensa de EU adquirió su carta de madurez al cubrir la guerra con México, particularmente durante el episodio de la invasión a la capital mexicana, en septiembre de 1847.

De estos hechos se adoptaron prácticas comerciales y métodos periodísticos que dieron fuelle a la penny press y orientaron el destino de la prensa estadounidense. Este cambio ocurrió en momentos en que desde la capital en Washington crecía el espacio de la llamada democracia jeffersoniana y jacksoniana, remitiendo conceptualmente a dos presidentes de EU del primer tercio del siglo XIX, para quienes la prensa era el vehículo esencial de la libertad de expresión, la opinión pública y el sistema democrático.

La prensa anglonorteamericana vivía un momento de cambio en su economía y sus métodos profesionales, experimentando un auge en la circulación de diarios informativos. Era el ascenso de la prensa noticiosa, no de la literaria o erudita. Algo similar se observaba en Nueva York y en otras ciudades como, por ejemplo, el puerto de Galveston, en Texas.

Estas inmersiones en el contexto general de la prensa estadounidense y en las peculiaridades de uno de los periódicos texanos de aquel tiempo nos explican cómo se entrelaza la historia de su prensa con los sucesos de la invasión a México.

La prensa de EU tomó cuerpo y reafirmó su razón de ser enfrentando los retos que le planteó la cobertura del conflicto y el insaciable deseo de saber de las noticias del frente.

La prensa de masas

Aunque tiene sus raíces en el siglo XVII con la efímera vida del Publick Occurrences de Boston de 1690, los impresos en América del Norte dieron un giro entre las décadas de 1820 y 1840 que los trasformó en medios de masas.

En Nueva York, la prensa dejaba de ser un producto exclusivo de las élites. The Sun y The Herald, ambos extintos, fueron la insignia de aquella época temprana del periodismo estadounidense.

La prensa de EU estaba en un momento crucial de su etapa formativa. Estaban cambiando los métodos periodísticos, las prácticas comerciales, las tecnologías de comunicación, la velocidad de los transportes, todo ello fundamental para la naciente industria de las noticias impresas.

Una de las características de esta prensa es su inagotable interés por las noticias sensacionalistas: no sólo los asesinatos violentos y pasionales, que ya eran tema recurrente en la prensa noticiosa, sino también los conflictos armados.

La guerra con México fue una fuente prolífica de noticias. Así fue desde la independencia de Texas en 1836, hasta la ocupación de la capital mexicana, 11 años después. La nueva prensa de masas necesitaba noticias, pero también reporteros y corresponsales.

Sólo con redactores preparados para la recolección de datos se podrían conseguir noticias frescas y exclusivas para vender más ejemplares de periódicos sensacionalistas, más baratos, por solo un centavo.

Esa fue la primera fórmula de la penny press: noticias diarias sobre asesinatos, desastres naturales, conflictos y hechos extraordinarios de interés humano.

La prensa asociada de Nueva York

La sed de informaciones sobre la movilización de las tropas y los barcos estadounidenses a México llevó a seis periódicos de Nueva York a la creación y activación inmediata de la agencia de noticias Associated Press en 1846.

Comenzó, como su nombre lo indica, como una asociación de periódicos que cooperaban para realizar ciertas tareas de transportación de despachos de corresponsales y de distribución de ejemplares.

The Sun, The Herald, The Journal of Commerce, The Tribune, New York Courier and Enquirer y The Express fueron aquellos diarios (de ellos, por cierto, el único sobreviviente es el Journal, fundado en 1826).

La intención inicial fue hacer que los despachos enviados por los corresponsales de guerra en México recorrieran largas distancias a mayor velocidad que los empleados del Servicio Postal de EU y hasta que el propio ejército.

El objetivo era llegar lo más pronto posible a las estaciones terminales del telégrafo, que ya en 1846 funcionaban en ciudades como Nueva York.

A instancias del impresor del diario The Sun, Moses Yale Beach, los seis periódicos se asociaron para reducir el tiempo de traslado de la noticia a través de los estados de Alabama y Luisiana, del puerto de Mobile a Montgomery o de Nueva Orleans a Montgomery, de donde salía una carreta tipo stage coach que entregaba el material más al norte, en Richmond, Virginia, y de allí hasta Nueva York por telégrafo.

La prensa asociada de Nueva York pagó entonces por la transportación de los despachos de guerra en un servicio llamado Pony Express, que ahorraba 24 horas en el traslado de Mobile y Nueva Orleans a Montgomery.

Las noticias llegaban a esos puertos en buques de vapor que zarpaban de Veracruz y tardaban cinco días en el trayecto, 10 en total, hasta su publicación en Nueva York.

Los nombres de la prensa

En el tránsito de 1820 a 1850 la prensa informativa definió sus métodos. También cambió el valor del intercambio de los periódicos y replanteó su función política a través del debate, sirviendo de lienzo de la opinión pública y dejando atrás la etapa del panfleto de ideas y combate.

Los periódicos estaban redefiniendo hasta su propia denominación. Eso ocurría al mismo tiempo en Londres y en las antiguas colonias británicas, convertidas ya en una república que se expandía hacia el oeste y cocinaba la anexión de Texas.

Los periódicos anteriores al siglo XIX en el ámbito anglófono y noreuropeo, en general tuvieron nombres como Record o Register, que aludían a la función administrativa de las primeras publicaciones vinculadas al propio Estado, tanto en Reino Unido como en Dinamarca y Suecia.

En aquellos primeros tiempos, la prensa también denotó sus propósitos con la referencia al concepto “intelligencer” o proveedor de inteligencia, de conocimiento. Los primeros diarios en Reino Unido emplearon el término “courant”, arraigado en la temprana prensa italiana con el nombre de coranto.

Post fue otra de las denominaciones con raíces en los Estados absolutistas del norte de Europa, en alusión a la forma en que se dieron las primeras informaciones de interés colectivo, que llegaban por correo y eran pegados en muros de edificios gubernamentales los anuncios, las ordenanzas reales y las noticias sobre fenómenos naturales que llegaban manuscritas por medio del servicio postal.

Luego, por la influencia italiana y francesa, llegó el concepto de gazzette, cuya raíz proviene de gazetta, moneda de baja denominación de Venecia en el siglo XVI, con la que se pagaba la hoja de noticias manuscritas, precursora de la prensa moderna, comercial y noticiosa.

Es bajo esa influencia nominativa que fueron fundadas la Gaceta de Madrid en 1697 y la Gaceta de México en 1722, que siguieron la tendencia marcada por la Gazzette de France, creada en 1631.

La prensa gacetera también se manifestó en América del Sur con la Gaceta de Buenos Ayres (sic) de 1810 a 1821, la Gaceta de Montevideo de 1814 a 1 816, la Gaceta Ministerial de Cundinamarca (Bogotá) de 1811 a 1816, y la Gaceta de Cartagena de Indias de 1812. Fue un tipo de periodismo que nació centralmente para difundir informaciones gubernamentales.

Por la influencia neoclásica llegaron en el siglo XIX nombres como Herald, Mercury y Tribune. Significativamente, en la década de 1840 surgió otra corriente de nombres que apelaron a los cambios en la velocidad de circulación de las noticias. Fue entonces cuando se multiplicaron los cabezales con conceptos como “daily” y “telegraph”, que parecían buscar legitimidad en la tecnología y la inmediatez.

News”, que también había en diversas ciudades, había dejado atrás el término “occurrences”. Un poco antes se había integrado el concepto de tiempo con The Times of London –llamado así a partir del 1 de enero de 1788, pero fundado en 1785 como The Daily Universal Register–, que había dado ya un claro giro hacia la prensa informativa y noticiosa con reporteros, fuentes y prácticas cada vez más definidas de un periodismo que tomaba distancia del gobierno.

La demanda de información

Hasta principios del siglo XIX, entre 1820 y 1830, la prensa estaba presente en la vida de EU una vez por semana, después dos veces y hasta tres. Eran periódicos editados por uno o dos redactores, en tan sólo cuatro hojas, tal y como se hacía en Europa y otros países de América.

Los nuevos periódicos buscaban algo distinto: intentaban hacer negocio con la venta de información, al hacer de la noticia el valor de uso y el valor de cambio, mientras que el periódico, en sí mismo, se constituía en el medio de intercambio.

Nada más representativo de este fenómeno social y económico que la experiencia del Journal of Commerce, que emplazaba reporteros en alta mar, fuera de las costas de Nueva York, para interceptar barcos y colectar datos sobre precios de metales y granos que publicaban en el puerto para generar un impacto comercial.

La información era ya una necesidad de la gestante sociedad de masas. La gente en ciudades que rebasaban los 100 mil habitantes (como Nueva York, que tenía 150 mil moradores) empezaba a consumir noticias que ya no corrían fácilmente de voz en voz, como había sido en otros tiempos.

The Sun (1833-1950) fue uno de esos periódicos pioneros, prototipo de la penny press, que publicó al precio de un centavo miles de ejemplares diarios. Ya era periódico de publicación cotidiana en un momento en el que todavía muchos impresos trataban de sobrevivir con menor periodicidad, sobre todo en ciudades pequeñas o puertos, como Galveston, Texas.

En la primera mitad del siglo XIX, el periodismo se fue expandiendo rápidamente de este a oeste, en la medida en que las poblaciones anglonorteamericanas se fueron expandiendo más allá de los Apalaches. Las imprentas iban llegando desde ciudades como Boston, Filadelfia y Nueva York, y se encaminaban hacia las ciudades de la frontera.

Los historiadores de la prensa estadounidense caracterizan el trabajo informativo de esa época como “periodismo de la frontera”, en referencia a los periódicos de nuevas ciudades y pueblos de la expansión territorial sobre el sureste, como Nacogdoches y Austin, en Texas.

Otras regiones tenían ya prensa industrial. Nueva Orleans se distinguía por ser la sede de un periódico llamado The Picayune, cuyo prestigio trascendía a la región del Golfo de México y alcanzaba hasta Nueva York.

Los puertos tenían una prensa más dinámica en términos de la cantidad de noticias y ejemplares que ponían en circulación. Eso explica en parte la competitividad de los diarios de Nueva York y la influencia regional del New Orleans Picayune en la cuenca del Golfo de México.

El New Orleans Picayune fue fundado el 25 de enero de 1837. Su nombre, curiosamente, apela al concepto de penny, de acuerdo con el término francés creole para referirse en aquella época a una moneda de baja denominación, el picayune, que fue el mismo caso de la gazzetta en Venecia.

Hasta la década de 1830, la mayoría de periódicos se vendía por suscripciones y no por venta callejera, lo que confirmó su elitismo.

Los editores de los periódicos, que generalmente eran también los dueños de la imprenta (los publishers), trataban a toda costa de apoyarse en la oferta de calle y en la publicidad comercial.

El razonamiento de gente como Benjamin Day (1810-1889), fundador de The Sun, y de James Gordon Bennett (1795- 1872), fundador del New York Herald (1835-1924), fue que, a mayor tiraje, era más y más cara la publicidad. El objetivo económico era acabar con la dependencia de las suscripciones y del financiamiento de sectores políticos.

Los corresponsales del 47

La madurez de la prensa diaria no sólo estaba sosteniéndose en la reducción de tiempos de recorrido de la noticia, el time lag, sino también en los métodos periodísticos. Los periódicos habían transitado de la era de la prensa de opinión a la de información noticiosa. Los editores de los diarios necesitaban informaciones frescas, propias, exclusivas, recabadas por sus propios reporteros, dentro de su ciudad o desde fuera.

Así fue como emergió de la invasión a México el primer corresponsal de guerra estadounidense, George Wilkins Kendall, reconocido así por sus colegas contemporáneos y por los historiadores de la prensa de EU.

Kendall escribió despachos para el New Orleans Picayune, y al regreso de la guerra escribió un libro donde relata los acontecimientos de los que fue testigo en el Río Bravo, Monterrey, Veracruz y Chapultepec, marchando con las tropas. Él fue un soldado metido a reportero; una gran parte de los reportes de guerra hasta entonces eran más bien escritos por militares, no por periodistas. La figura de reportero era relativamente nueva en EU.

Los primeros diarios que asignaron reporteros lo hicieron para informar de hechos locales, veredictos en tribunales y notas policiales. Otros enviaron corresponsales a Washington, cuando la capital fue construida a principios del siglo XIX.

Kendall se hizo reportero a medio camino de una aventura que le costó una herida en la rodilla, durante el sitio al Castillo de Chapultepec. Comenzó su aventura en 1841 al unirse a la expedición de Santa Fe, organizada por texanos expansionistas que viajaron en dirección oeste para hacerse de Nuevo México.

Meses después, los expedicionarios –incluido Kendall– fueron capturados por el ejército mexicano y llevados a la capital, donde estuvieron prisioneros hasta mayo de 1842. Kendall volvió a México como voluntario del ejército estadounidense en 1846. Estando allá se las arregló para escribir despachos al New Orleans Picayune. Fue el primero de 11 corresponsales de guerra que tuvo la prensa estadounidense en la invasión a México.

Entre los reporteros se encontraba Jane McManus Storm, la primera mujer corresponsal de guerra, quien escribió para The Sun desde el lado mexicano, durante el sitio del puerto de Veracruz. Otros corresponsales de guerra en México fueron James L. Freaner del New Orleans Delta; William C. Tobey, del Philadelphia North American, y John Warland, del Boston Atlas.

La incógnita de la AP

La historia escrita por archivistas de la Associated Press destaca el hecho de que la cooperativa organizada en 1846 por Moshes Yale Beach (1800-1868), el impresor de The Sun, haya tenido al año siguiente su primer corresponsal de guerra.

Es un misterio quién fue corresponsal de la AP o si, inclusive, hubo más de un reportero escribiendo sobre la guerra. En los archivos de la agencia no hay registro de las decisiones de esa época, debido a que su etapa de formación administrativa llegó hasta la década de 1880.

Tampoco hay rastro preciso de los despachos que circularon, dado que los de guerra de la AP fueron anónimos, lo que dificulta la investigación. No obstante, es de aceptación general entre los historiadores de EU que los periódicos de la prensa asociada de Nueva York dispusieron por primera vez de noticias de una guerra en el extranjero con los reportes de corresponsales de su cooperativa.

Este grupo de periodistas, militares y empresarios de la prensa se interesó por la invasión a México como un asunto que les daría un lugar en la opinión pública con prestigio y credibilidad periodística, así como fortaleza comercial y financiera. A partir de este episodio bélico entre EU y México, la prensa apareció como una fuerza o factor de poder en la escena pública estadounidense.

Curiosamente, dos de los personajes del gremio de esa época intervinieron en algún momento en la negociación de acuerdos entre México y EU durante la guerra. Moshes Yale Beach (1800-1868) fue designado por James Polk (1795-1849) como enviado personal del presidente (1845-1849) en las negociaciones, mientras que Jane McManus Storm (1807-1878) sirvió de enlace en territorio mexicano y contribuyó a la fuga de Beach cuando fue declarado persona non grata por el gobierno mexicano al final de la negociación del Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848. La emisaria secreta de Polk fue bautizada como Jane Cazneau, pero su nombre de casada es el que usó para su vida periodística, logrando ser la primera mujer de la que se tiene noticia de que haya escrito sobre un conflicto desde la retaguardia del adversario, corresponsal de guerra y quintacolumnista.

La prensa de Texas

El interés por México se concentraba en Texas y Nueva York, por la razón de que los texanos hacían valer sus intereses en los círculos financieros y políticos neoyorquinos, donde los cambios en la prensa tenían ya un impacto en la opinión pública.

Esta prensa de mediados del siglo XIX proyectó la vida de México y generó una imagen. Si New Orleans Picayune (desde 1837 hasta la fecha, como The Times-Picayune) fue un periódico de referencia en aquella época en Texas, un diario más pequeño tuvo un lugar destacado en la costa de la entonces república independiente.

The Civilian and Galveston Gazzette fue el principal diario del puerto de Galveston, en la desembocadura del río Trinity, que atraviesa la región del norte de Texas, por donde se encuentra Houston.

Este periódico de cuatro páginas, con anuncios en la última y la penúltima plana, fue fundado en 1842, y finalizada su circulación en 1853. Sus ejemplares, muchos de ellos mutilados o con manchas de tinta, se conservan en el Briscoe Center for American History de la Universidad de Texas en Austin.

Con una periodicidad semanal, primero, y bisemanal, después, The Civilian and Galveston Gazette (este sí con una z) reportó hechos de guerra con recursos locales y con reportes publicados en New Orleans Picayune, que circulaba más noticias y más frecuentemente que otros por estar en un puerto.

Se conoce de la existencia de varias decenas de periódicos que hubo en la primera mitad del siglo XIX en EU, pero The Civilian and Galveston Gazette es uno de los pocos que cubren el periodo previo a la invasión de 1847.

La mayoría de los diarios de Texas en la primera mitad del siglo XIX tuvieron una vida efímera, y son muy pocos los que pueden ofrecer una visión de conjunto de la invasión.

The Civilian and Galveston Gazette ofrece una perspectiva anterior a la invasión, así como las noticias frescas del sitio y la capitulación de Veracruz, pero sus ediciones no cubren el periodo de transición de Texas de provincia mexicana a república independiente.

The Civilian and Galveston Gazette informó de dos episodios: primero, el conflicto militar y diplomático con México derivado de la independencia de Texas y, segundo, la invasión de 1847 y la negociación del Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848.

The Civilian and Galveston Gazette es un ejemplo claro de la prensa elaborada por un solo periodista, un hombre llamado H. Stuart, que en ocasiones dejaba un sustituto a cargo de la redacción del periódico.

La redacción del diario es narrativa; no emite opiniones, sólo reporta con base en periódicos de otras localidades o a partir de copias de documentos oficiales. En medio de las noticias sobre el preludio del conflicto con México, The Civilian and Galveston Gazzette informaba sobre comercio exterior, aranceles y negociaciones diplomáticas para el reconocimiento de Texas en París y Londres.

Una práctica permanente

La madurez que la prensa adquirió en la cobertura de la invasión a México es un fenómeno que involucra cambios tecnológicos, métodos de trabajo, nuevas orientaciones de la economía de mercado y la definición de una nueva función de la prensa en la opinión pública, inspirada de alguna manera en la democracia jeffersoniana-jacksoniana.

El furor con el que se cubrieron los acontecimientos previos a la guerra con México, durante y al final de la invasión de 1847, engendró una nueva prensa con otra forma de hacer periodismo: el de información para las masas. La prensa de Texas revela el interés público que existió a causa de la movilización armada que cambiaría el destino de México, Texas y EU. Los corresponsales de guerra hicieron su aparición en la historia del periodismo de una manera un tanto accidental que, sin embargo, puso las bases para una práctica que se haría permanente y profesional a finales del mismo siglo XIX.


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