Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

Contra el saqueo

El asunto aún no ha tenido la veta que pudiera esperarse en los medios, pero el litigio iniciado por Unefon contra el gobierno federal podría significar una pérdida para el erario de más de tres mil millones de pesos. Infortunadamente, la impúdica intentona de la empresa podría tener cauce legal y, más aun, éxito, si persiste la impericia de las autoridades para hacerle frente a esta demanda.

En las páginas siguientes publicamos la denuncia que al respecto hizo el senador Carlos Sotelo y, más allá de las precisiones que enseguida ofrece Jorge Álvarez Hoth, quien fuera subsecretario de Comunicaciones y Transportes, el asunto nodal según nosotros está en la compuerta que la autoridad (ciertamente, la anterior a la de Álvarez Hotth) le abrió a Unefon para que ésta obtuviera un pago de casi 600 millones de pesos por concepto de devolución de un cobro indebido a la empresa, según resolvió el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa. Embalada por la impericia de la autoridad, ahora Unefon busca hacerse de más de tres mil millones de pesos –lo que significa un enorme daño al erario– habida cuenta el intrincado proceso legal que se desprende luego de la lectura de los textos de Sotelo y Álvarez Hoth. Ojalá no tenga buen puerto esa intentona.

Mientras conocemos el desenlace de ese litigio se irán también desentrañando algunas operaciones políticas relevantes para los medios de comunicación. El año que recién terminó marcó la pauta para que,durante 2008, conozcamos del alcance reformador de los legisladores en relación con la ley de radiodifusión y telecomunicaciones a que se han comprometido. En ese mismo periodo, hasta donde sabemos por el diputado José Antonio Díaz García, se presentará una iniciativa para normar el derecho de réplica. Esto, además de la expectativa de los legisladores Carlos Sotelo y Valentina Batres porque en dicho periodo se resuelva una ley para la asignación de publicidad y de esta manera terminar con la discrecionalidad con la que se orientan los recursos a los medios. Durante el año continuaremos con la publicación de los reportes de gasto respectivos, como ahora hacemos en esta edición, donde damos seguimiento a las exorbitantes cifras que el gobierno del Estado de México sigue destinando, aun ahora que la ley lo impide, en favor de la imagen de Enrique Peña Nieto.

En el ámbito de las atribuciones del gobierno federal, también veremos los avances a los que esté dispuesto para ampliar la esfera de la competencia, particularmente en el ramo de la radiodifusión. Si 2007 fue el año del dicho, los meses por venir marcarán con hechos u omisiones la solidez de los compromisos al respecto. Es deseable que se otorguen más concesiones de radio y televisión no sólo, ni principalmente, como una base elemental del mercado, sino sobre todo para ampliar la oferta de contenidos que recibimos y abatir la concentración que ahora priva en los medios. En esa perspectiva, y ya en el marco de los buenos deseos, también cabría esperar el fortalecimiento de los medios oficiales al través del impulso de estrategias puntuales que, sin embargo, hasta ahora se desconocen. Sin brújula y entonces sin dirección en los que quisiéramos fueran medios públicos, será muy difícil demandar del gobierno mayor apoyo financiero o concitar las simpatías de los expertos y, esencialmente, del público.

No hay pasaje adivino sino revisión de tendencias y establecimiento de perspectivas al delimitar que ésos serán los temas que, al respecto de los medios, captarán la atención, además, en el marco de la política Estado que conoceremos paulatinamente, para impulsar la modernización de los medios electrónicos, así como a la ampliación de la cobertura que tiene Internet en el país y el uso de las nuevas tecnologías.

Junto con todo eso, los medios en sí mismos continuarán siendo noticia. Lo serán por sus recomposiciones financieras, intereses comerciales y apuestas políticas. Sin duda, su protagonismo llegó para quedarse aunque también éste implica la necesidad de acotarlo legalmente sin desdoro, por supuesto, de la libertad de expresión.

En esa revisión de expectativas, la nuestra es continuar con la publicación mensual de materiales que contribuyan a la reflexión y al debate que los temas señalados suscitarán (como también lo haremos, de manera pormenorizada, con el estado de la transparencia pública gubernamental). Aunque para todo ello esperamos un mejor año en la captación de la publicidad respectiva. Pero aunque de ningún modo gozamos de cabal salud financiera sí nos motiva el interés de continuar siendo, disculpen ustedes la inmodestia, un referente indispensable para comprender los temas relacionados con los medios junto con la apuesta política que para nosotros implica y que aquí, cada mes, hemos dejado clara.

Les deseamos sinceramente un muy buen año 2008. Reciban un abrazo de parte de todo el equipo de etcétera.

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