Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

El conflicto de interés de Carmen Aristegui

  • Las empresas de Slim pagaban gran parte de los ingresos de la exconductora de MVS

  • En esas condiciones cubrió y cabildeó la reforma Telecom

María del Carmen Aristegui Flores trabajó cinco años en la W Radio, de enero de 2003 a enero de 2008, con un sueldo mensual de 287 mil pesos, sin percibir comisión por la venta de publicidad difundida en el noticiero matutino que condujo (y donde construyó su discurso y buena parte de la presencia pública que ahora tiene).

En ese tiempo, el tema de la comercialización del informativo radiofónico no era cosa menor para la periodista, con quien entonces coincidimos los editores de etcétera porque consideraba indebido que un periodista obtuviera dividendos por la venta de publicidad en el espacio noticioso que conduce. Por ello también comprendimos su molestia cuando se esparció el rumor, en el contexto de su salida de la W, de que ella cobró mediante esa modalidad. Esto fue lo que Aristegui declaró a Jenaro Villamil, durante una entrevista publicada en la revista Proceso, el 13 de enero de 2008:

“(…) lo que he sabido es que se dicen cosas como que yo tenía un porcentaje de comercialización informativa. Es decir, que era broker. Esa es una práctica que algunos colegas hacen. Es su propia decisión. Yo no estoy de acuerdo. Si alguien quiere vender su noticiario y además conducirlo, se va a topar con muchos problemas de decisiones editoriales.

“Me disgusta mucho y reclamo desde aquí que se esté corriendo la versión de que yo tenía un convenio de esa naturaleza. Es falso absolutamente”.

A finales de abril de 2008 y aproximadamente hasta los primeros días de julio del mismo año, la periodista platicó con autoridades de la UNAM y de la emisora radiofónica de la Institución para valorar si ahí, en Radio UNAM, podría transmitirse su noticiero. Pero fue imposible porque ella pidió un millón 115 mil pesos al mes y eso era incosteable para la Universidad. Pero en los meses siguientes sí tuvieron buen puerto otras negociaciones y, el 20 de enero de 2009, Carmen Aristegui firmó un contrato para conducir el noticiero matutino de MVS en la frecuencia 102.5 de FM (y luego en el canal de televisión 52MX) con un sueldo mensual de 300 mil pesos, pero no solo: esta vez sí se estableció una comisión del 10% para la periodista por toda la venta de publicidad en el programa. La relación laboral duró poco más de seis años, hasta el 15 de marzo de 2015, cuando MVS Comunicaciones dio por terminado el contrato.

Confidencialidad y opacidad

El lector tiene presente las controversias suscitadas por la salida de la periodista de ambas empresas radiofónicas y recordará que, en su momento, los directivos de la W y MVS la invitaron a hacer públicos de común acuerdo los términos del contrato (debido a que tienen cláusulas de confidencialidad que ninguna de las partes puede violar unilateralmente sin tener sanciones importantes).

En ambos casos, la periodista no respondió, en sentido contrario de la transparencia que asiduamente exige para otros con el respaldo de sus simpatizantes. Pero como sea, en este caso, cada año se firmó el contrato con MVS sin que hubiera variaciones importantes, el más reciente, por ejemplo, estipuló la entrega de un auto para la periodista, que sería una camioneta Grand Cherokee blindada con valor de un millón de pesos; la suma representa el doble de lo que establece el contrato aunque el vehículo ya no se entregó porque detonó el conflicto.

Quien desee más detalles sobre las circunstancias de aquellas desavenencias los encuentra en mi libro El periodismo de ficción de Carmen Aristegui, que circula desde hace año y medio con varios de esos datos que, de entonces a la fecha, se hicieron patentes. El pasado 25 de marzo, por ejemplo, a pregunta expresa el rector de la UNAM, José Narro, respondió:

“En el caso de Carmen Aristegui, déjenme decirles que personalmente hace cinco años que estuvimos en comunicación con ella, cuando tuvo un problema con W Radio, nosotros intentábamos incorporarla a Radio UNAM, pero sí tengo que reconocer que las necesidades financieras de la producción eran muy superiores a lo que nosotros podríamos hacer, y Carmen optó por tener alguna otra salida que fue la de incorporarse a MVS”.

Sobre si Aristegui recibía comisión por la publicidad comercial y del gobierno contratada en el noticiero de MVS, se confirma en el siguiente párrafo escrito por el juez Fernando Silva García en su resolución de suspensión definitiva, favorable por cierto a la periodista, en el expediente de amparo 672/2015 que ella interpuso “en contra de la decisión de MVS Radio de cancelar unilateralmente su contrato”:

“Se concede la medida cautelar para que MVS Radio continúe considerando como parte de su equipo de periodistas a la quejosa y, en consecuencia, le reintegre los pagos y remuneraciones pactados en el contrato desde la fecha en que comenzó a surtir efectos el aviso de terminación reclamado y continúe pagándolos hasta que se dicte sentencia de fondo en el juicio principal o bien cuando culmine la vigencia del contrato anual celebrado por las partes, con excepción de las contraprestaciones provenientes de la publicidad del programa pactadas en el contrato marco”.

El documento completo lo encuentra aquí (la cita que reproduzco está en la página 53; las letras en negrita son mías):

http://www.etcetera.com.mx/articulo/resolucion_integra_del_juez_silva_garcia_del_amparo_en_favor_de_aristegui/36708/

Quién sabe qué suceda en el litigio en el que actualmente se encuentran Carmen Aristegui y MVS, por la incertidumbre inherente a este tipo de procesos legales. Lo que sí puedo sostener es que MVS, al no tener que pagar las comisiones o, como dice el juez, “las contraprestaciones provenientes de la publicidad”, se va a ahorrar una suma enorme: por concepto de la venta de publicidad en “Primera Emisión de Noticias MVS”, Carmen Aristegui ganó un millón de dólares al año. La cifra no solo hay que registrarla como parte del contexto en el que ahora la periodista “lucha” (esa es la palabra que emplea) en favor de la democracia y la libertad de expresión para regresar a las instalaciones de MVS.

También vale la pena anotar que esa cantidad anual no habría sido posible sin los anuncios contratados por las empresas del ingeniero Carlos Slim a “Primera Emisión de Noticias MVS” y que, en tales condiciones financieras, se definieron contenidos y planteamientos editoriales, por citar un caso relevante, en el marco de la discusión sobre la reforma federal de las leyes de telecomunicaciones y radiodifusión, que implicó directamente al dueño de Grupo Carso. Puede verificarse que en estos seis años los contenidos noticiosos y las posturas editoriales favorecieron en todo momento los intereses de quien entonces ocupaba el primer lugar entre los hombres más ricos del mundo y el preponderante en las telecomunicaciones mexicanas. Más aún cuando ocurrió el choque de colosos entre el mismo Slim y los empresarios de la televisión privada, Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas. Es decir, en “Primera Emisión de Noticias MVS” se defendieron y promovieron intereses de Slim, y es claro que hubo razones financieras para ello. Aristegui defendió los intereses del ingeniero del mismo modo en que lo hicieron otros periodistas afines a las televisoras. Con una diferencia importante para las audiencias: Aristegui no fue transparente sobre el patrocinio que recibió, mientras otros comunicadores que tomaron partido sí hicieron explícito para quién trabajaban.

Junto con ello, la periodista ha sabido capitalizar los cuestionamientos a las empresas de televisión para diseñar su propia imagen.

El cliente

Desde el 20 de enero de 2009 al 15 de marzo de 2015, la empresa MVS Radio México, S.A. de C.V. Facturó 140 millones de pesos, en promedio por año, por la venta de publicidad en “Primera Emisión de Noticias MVS”, lo cual significó para Carmen Aristegui percibir 14 millones de pesos en promedio al año -alrededor de 1.1 millones de pesos al mes- debido al 10% de la comisión respectiva (independientemente de su sueldo de 300 mil pesos mensuales y de la comercialización del sitio Aristegui Noticias, que entonces se nutría de la información de MVS -como se sabe, este último tema es parte de la demanda mercantil que la empresa entabló contra Aristegui el 31 de marzo pasado). Además, el sueldo promedio de los reporteros osciló entre los 25 mil pesos mensuales, 35 mil para quienes integraron el equipo de investigación y poco más de 65 mil percibió quien coordinó a ese equipo.

Vale la pena anotar que durante ese lapso de poco más de seis años ningún otro comunicador titular de MVS Radio cobró comisión por la venta de publicidad. Además, únicamente el noticiero matutino fue el que recibió la inconformidad de radioescuchas que consideraron excesivos los comerciales que se difundían de 6 a 10 de la mañana, situación sobre la que resolvió así el Ombudsman de la estación, Gabriel Sosa Plata, en un boletín del 23 de septiembre de 2014:

“Si bien esta defensoría comparte con los radioescuchas su molestia con la interrupción de piezas periodísticas, como alguna entrevista, para dar espacio a la transmisión de anuncios, también reconoce que el porcentaje de comercialización del programa es legal y no es contrario a los derechos de las audiencias reconocidos en la ley y en el Código de Ética de la primera emisión de Noticias de MVS”.

Es importante enfatizar en que los niveles de audiencia del noticiero de Aristegui siempre se situaron entre los tres informativos más escuchados de la ciudad de México y ello, junto con la facturación publicitaria, sin duda significó un buen negocio para MVS y la periodista. Con ese panorama sustentado en rating e ingresos es comprensible que el 21 de mayo en rueda de prensa, Aristegui preguntara por qué la familia Vargas canceló un programa tan exitoso.

Revisemos más datos, igual que los anteriores, fueron obtenidos a través de fuentes cercanas a las partes que ahora están en conflicto:

El 19 de marzo pasado el vocero de MVS, Felipe Chao, aseguró que “los ingresos que percibe MVS Radio por campañas del gobierno federal, son menores al 6% de los ingresos totales”, aunque no especificó a qué periodo se refería. No obstante, hay que subrayar que el noticiero conducido por Aristegui, al menos durante los primeros siete meses de 2014 fue el que más ingresos tuvo por ese rubro respecto a la competencia. El lector puede consultar “Aristegui-MVS recibe cuatro veces más publicidad oficial que Ciro Gómez Leyva”, en el portal de etcétera, donde se detalla que el noticiero de MVS fue el que más ingresos de publicidad oficial captó al facturar un millón 215 mil 41 pesos, lo que significó cuatro veces más de lo que obtuvo el noticiero matutino que conduce Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula.

En contraste con esas cifras las empresas del ingeniero Carlos Slim fueron clientes asiduos del noticiero matutino de MVS y, sin duda, decisivos para la facturación promedio anual de 140 millones que ya mencionamos.

A guisa de ejemplo, un monitoreo hecho por los editores de etcétera a “Primera Emisión de Noticias MVS”, entre el 16 de febrero y el 13 de marzo de este año, las últimas cuatro semanas en que Carmen Aristegui lo condujo, arroja que las empresas de Grupo Carso ocuparon el 14% del tiempo de publicidad pagada.

Grupo Carso contrató casi dos horas (1:55:30) para la transmisión de 261 comerciales, mientras que la marca de automóvil Infiniti, el segundo anunciante más importante en ese espacio, contrató tan solo la cuarta parte de ese tiempo: 35 minutos. Anunciantes como Centro Santa Fe o Dickies, además de la BMV o la Sección Amarilla, no rebasaron los 10 segundos, cada uno.

Esto significa que Grupo Carso adquiría más del doble del tiempo publicitario que el gobierno federal, según el dato que compartió el propio vocero de MVS, referido líneas arriba.

La contratación de anuncios al mayoreo comprende algún precio preferencial, por lo que sería irresponsable delimitar una cantidad económica de lo que significó la contratación de Grupo Carso y su aliado Aspel, aunque sí da una idea de la magnitud de las cifras así como la desproporción que hay entre éstas y otros clientes de la iniciativa privada y del gobierno. Según el monitoreo de etcétera, la gran mayoría de los anunciantes distintos a las empresas de Slim no contrató más de 15 spots y una importante franja ni siquiera compró 10: Ticketmaster (2), Sport City (3), Jumex (4), además de Superama (13), Editorial Aguilar (13). El contraste con los 261 anuncios de las empresas de Slim es notorio. (Los anuncios del INE y de los partidos no es publicidad pagada). Lo que sí puede asegurarse es que Carlos Slim fue el principal anunciante del noticiero conducido por Carmen Aristegui.

La caravana militante

Buena parte de la trayectoria profesional de Aristegui se significa por su denuedo en favor de diversificar opciones de la televisión mexicana, y esa aspiración que muchos compartimos la hizo patente incluso cuando trabajó en Televisa, donde estuvo un año tres meses (2001) en el Canal de las Estrellas con el programa Círculo Rojo, o en la XEW que operan los socios Prisa-Televisa, donde laboró cinco años (2003-2008) hasta su ingreso a MVS, en 2009, donde consolidó el discurso de cuestionar sistemáticamente a Televisa con una intensidad tal que, en muchas ocasiones, la ha hecho incurrir en ostensibles errores, confusiones y distorsiones informativas.

Desde 2009 la periodista sobresalió, entre otros actores políticos, por promover -aunque fuera como proclama pues nunca ha elaborado propuestas- una reforma que diluyera el duopolio de la televisión privada aunque, en contraste, no aludiera a la gran concentración de la industria de las telecomunicaciones, dominada por Telmex y Telcel. Los radioescuchas de su noticiero saben que esa fue una de las principales líneas discursivas de la conductora.

En las cabinas de MVS el tratamiento informativo y editorial de Carmen Aristegui resultó muy crítico con las televisoras y muy complaciente con los problemas consustanciales a los monopolios de la telefonía fija y móvil, que suceden en perjuicio de millones de usuarios. Esa actitud fue más enfática desde finales de febrero de 2011, cuando ocurrió la ruptura entre Slim y Televisa y TV Azteca, lo que llevó al ingeniero a contratar anuncios para sus negocios en otros medios: Telcel, Telmex, Inbursa, Sanborns y todas las filiales de Grupo Carso y América Móvil además de sus socios comerciales. Entre los que vieron favorecidos sus ingresos con esta situación fueron MVS Comunicaciones y Carmen Aristegui.

Los sesgos

Varias de las más relevantes distorsiones noticiosas propaladas en el programa “Primera Emisión de Noticias MVS” ya antes las he registrado, por lo que ahora recojo someramente algunas y agrego otras elocuentes del periodismo faccioso que incluso llegó a construir ficciones, en una diáfana defensa de los intereses del ingeniero Slim aunque fuera por encima del interés público que tanto declama la propia periodista, es decir, aunque el monopolio afectara a millones de usuarios que reciben un servicio deficiente y caro, como muchos otros medios han documentado. No hay, en estos años, uno solo de esos largos soliloquios que Aristegui acostumbra hacer con otros temas, en donde aluda al peso económico que le representa a la economía del país, la existencia de un preponderante en la industria de las telecomunicaciones.

1) El 23 de octubre de 2005 en la revista Proceso se reprodujeron textualmente, con la firma de Jenaro Villamil, unos papeles que dos semanas y media antes habían llegado también de manera anónima a la redacción de etcétera, y que los editores desechamos por su escaso valor probatorio; describían misteriosos acuerdos de publicidad entre el entonces gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto y Televisa. El tema no le interesó a Aristegui (que entonces trabajaba en la W), pero eso cambió diametralmente cuando siete años después detonó, en el proceso electoral de 2012 (y en el contexto de la ruptura entre Slim y las televisoras): el noticiero matutino de MVS le dio enorme relieve por ser, esta vez, de “indudable interés periodístico”, como dijo la conductora en el preámbulo de sus extensas entrevistas con Jenaro Villamil y Jo Tuckman, reportera de The Guardian que también reprodujo el legajo. Ya he descrito esta trama que, entre otras cosas, comprende las disculpas que el poderoso rotativo inglés debió ofrecer a Televisa; la cito solo como parte de las consignas de la política editorial cuya animosidad generó inconsistencias y yerros periodísticos de ese calado.

2) Del 24 de agosto de 2012 al 21 de enero de 2013, es decir, durante casi cinco meses, la conductora del noticiero matutino de MVS dedicó casi 46 horas (45:58:21) a tratar de vincular a Televisa con 18 mexicanos que habían sido detenidos en la frontera sur de Nicaragua disfrazados como trabajadores de esa empresa, para despistar a las autoridades. Iban a bordo de seis camionetas con el logotipo de Televisa y trasladaban droga y nueve millones 255 mil 631 dólares. El periplo también ya lo abordé en otra ocasión, solo destaco que de esas casi 46 horas la periodista ocupó el 65% para hacer creer que Televisa “podría” estar implicada (así, con esos términos “podría” o “sería”, y preguntas del tipo “¿ante qué nos enfrentamos?” o “¿qué hay detrás de todo esto?”) con el objeto de minar la presencia pública de uno de los actores de la reforma Telecom que comenzaba a discutirse en el país. Por cierto, la intensidad informativa no solo amainó porque todas las decisiones de las autoridades mexicanas y de Nicaragua concluyeron que esos delincuentes eran, además de todo, impostores. También, porque la periodista dejó de conferirle credibilidad a esos criminales cuando comenzaron a implicar a Carlos Slim.

3) Antes de esos escándalos detonados desde los micrófonos de MVS, ya había signos claros de la parcialidad de sus contenidos informativos y editoriales. Uno de ellos fue cuando, al día siguiente de realizarse cambios a la anterior ley de telecomunicaciones -el 16 de octubre de 2011- que obligaban a las compañías de telefonía a realizar el cobro de tarifas por segundo, el noticiero abordó el tema con una pequeña nota y una entrevista con el entonces senador del PAN, Ricardo Torres Origel. En la breve entrevista el legislador destaca que al cobrar por minuto las empresas de telefonía obtenían ganancias por 54 mil millones de pesos al año, en perjuicio de los usuarios. Frente a esas cifras estratosféricas, la periodista fue lacónica y omitió decir al auditorio que Telcel es la compañía que concentra más del 80% de las líneas de telefonía celular en México. Por cierto, la mesa de análisis político del programa no abordó ese tema, como no lo hizo durante estos seis años con todo lo relacionado a la concentración de la telefonía fija y móvil

4) Sobre esta última veta podrían reseñarse innumerables circunstancias sobre los sesgos editoriales e informativos dentro del rejuego de intereses en esta industria que representa la mayor fuente de ingresos para el país después de la actividad turística. Hay incluso momentos cómicos como el 23 de abril de 2014 cuando la exconductora de MVS iniciaba una charla con Francisco Gil Díaz, presidente de Telefónica México, y se difundió un spot de Telmex. Entonces Gil Díaz exclamó: “Carmen, qué manera es esta de ponerme al aire con un anuncio de Telmex. ¿Qué les pasa?” A lo que Aristegui respondió: “Es nuestro patrocinador. ¿Y qué traes contra Telmex tú?”.

Otra escena podría ser graciosa si no registrara una contundente transgresión profesional y ética, se dio el 20 de marzo de 2013. En el marco de la discusión sobre la conformación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), Telmex regaló a los diputados 500 mini iPads, hecho que se consignó en varios diarios nacionales. La “Primera emisión de noticias MVS” difundió el comunicado de la Cámara de Diputados que aseguró que las tabletas electrónicas estaban incluidas en un contrato suscrito con Telmex, hecho sobre lo que la conductora solo comentó: “Vaya timing para hacer llegar estas mini iPads, en medio de la discusión sobre el tema de las telecomunicaciones”

Hay otras situaciones emblemáticas que representan una constante, en relación con los adversarios de Slim. Por ejemplo, el 27 de marzo de 2014, cuando el senador Javier Corral, que entonces ya no era crítico de Slim sino solo de Televisa, denunció en el noticiero de MVS que la empresa de Chapultepec instrumentó una campaña en su contra por sus posturas sobre la ley de telecomunicaciones y, sin embargo, Aristegui no leyó la carta aclaratoria que Televisa le envió para responder al legislador y solo se citó escuetamente en el resumen informativo.

5) Entre estas situaciones que fueron parte de la cotidianidad de “Primera Emisión de Noticias MVS”, una de las más relevantes ocurrió cuando, el 19 y el 20 de febrero de 2014, el diario El Financiero reveló el documento secreto Proyecto Alpha, que consiste en la celebración subrepticia, pero sobre todo ilegal, de cinco contratos y dos cartas laterales suscritos el 24 de noviembre de 2008, que daban a la empresa de Slim una opción de compra y venta del 51% de Dish y derechos sobre la gestión de ésta. Documentos que Dish y Telmex escondieron a las autoridades.

El 21 de febrero de ese año el noticiero matutino de MVS dedicó dos breves referencias al tema de 2 minutos y 35 segundos. En contraste, la entrevista que Aristegui le hizo a Arturo Elías Ayub, director de Alianzas Estratégicas de Telmex, duró 18 minutos con 55 segundos; el directivo dijo que todo era transparente y legal, que se informó a la autoridad desde 2011. La charla transcurrió sin que Elías Ayub escuchara preguntas incómodas:

https://www.youtube.com/watch?v=MUPxnB4sCr8

Luego, la conductora leyó el desplegado de Televisa publicado en varios diarios en donde considera como ilegal esa alianza y solo a petición de parte concedió derecho de réplica a Javier Tejado Dondé, director de Información de la Presidencia de Grupo Televisa, para responder a los señalamientos del alto directivo de Telmex. En su intervención, Tejado Dondé dijo que después de escuchar a Elías Ayub surgían más dudas, primero sobre por qué si la alianza era transparente y legal, tiene como soporte a un documento secreto (el Proyecto Alpha), “por qué lo esconden, por qué tienen que darle un nombre clave a ese proyecto”. Y enseguida comenta que esa alianza no solo es para facturación y cobranza porque, como recién había declarado Elías Ayub, Telmex también fijó los precios de Dish. Además, continuó el directivo de Televisa, la pregunta es por qué Telmex le dio a Dish 325 millones de dólares; al instante fue interrumpido por la periodista, quien le dijo: “Bueno, Javier, lo que dice esa cifra es el precio que habrían acordado para una posible venta si es que se da, pero no se dice que se entregaron…”. “No, Carmen”, repuso Tejado, “lo que se dice es que ese dinero fue utilizado para las cajas convertidoras de Dish” y luego detalló en que Telmex es quien fija los precios de los servicios de Dish según este Proyecto Alpha que el directivo de Telmex no desmintió, por lo que es claro, reafirmó el directivo de Televisa que “esa alianza es algo más que para una mera facturación y cobranza”.

Con esa dinámica de interpelación transcurrió la entrevista hasta el minuto 7 con 35 segundos, cuando Arturo Elías entró al aire para poner en duda la autenticidad de los documentos del Proyecto Alpha, con el apoyo de Aristegui, y en ese tenor respondió a Javier Tejado; el intercambio duro media hora:

https://www.youtube.com/watch?v=MwXBEkEB8_A

https://www.youtube.com/watch?v=d9LsZheZO-Y

Finalmente, Carmen Aristegui comentó sobre el asunto.

En 4 minutos y 49 segundos aludió a la transparencia que debe existir en las empresas de radiodifusión y telecomunicaciones e hizo particular énfasis en la resolución que tome la autoridad (el IFT). En el último tramo de su alocución también puso en duda la autenticidad de esos documentos:

“Por lo pronto queda una duda importante respecto a la autenticidad total de los documentos en función de que al leer parte de estos documentos el representante de Televisa afirmó un conjunto de cosas, dando lectura a lo que se publicó, y el representante de Telmex ha negado por lo pronto dos de los puntos leídos, que tienen que ver con la presunta entrega de 325 millones de dólares que habría sido realizada según lo que planteó Tejado Dondé, negado por Arturo Elías Ayub, y este otro párrafo, leído por el representante de Televisa donde afirma que se dice en los documentos dados a conocer por los medios, que habría un acuerdo de ceder 30 Megahertz de la 2.5 como parte del convenio; dice Telmex que si lo publicado dice eso es que entonces no es cierto (…) por encima de todo esto está el interés público”.

Aquí está el audio completo:

https://www.youtube.com/watch?v=Y5uj9yLSURw

Al paso del tiempo quedó más claro que los documentos difundidos por El Financiero sí son auténticos y significan muy graves anomalías en las que incurrieron Dish y Telmex. Y por ello, el pasado 9 de febrero de 2015 el IFT multó con 14.4 millones de pesos a Telmex y 43 millones a Dish. En total, 57.4 millones por no haber notificado a la autoridad un acuerdo de compra que ambas empresas tenían desde 2008. Al respecto, la reportera Mireya Maldonado publicó lo siguiente en etcétera:

“El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) debe resolver uno de los casos más difíciles de los últimos tiempos. Apenas condenó, por primera vez en su breve historia, una simulación entre dos empresas que supuestamente solo eran aliadas comerciales: Telmex de Carlos Slim, y Dish, de la familia Vargas. También les notificó en un documento de mil 200 cuartillas que sí se concentraron, lo que las coloca en calidad de indiciadas, pues ocultaron información a las autoridades, a la opinión pública y a sus usuarios.

“Los títulos de concesión de ambas empresas deben ser revocados por el IFT. En el caso de Telmex, sería por violar su título de concesión, el cual le prohíbe expresamente ofrecer el servicio de televisión directa o indirectamente. En cuanto a Dish, se debe resolver si se benefició o no del must carry y must offer que prevé la ley de radiodifusión”.

(http://etcetera.com.mx/articulo/dish-telmex,_una_alianza_ilegal/34297/ y los detalles se encuentran en el subtítulo “Los engaños de Arturo Elías Ayub”)

Una situación de esta envergadura va más allá de los intereses empresariales de los actores implicados; lo central es el interés público. Pero la cobertura de “Primera Emisión de Noticias MVS” difundió sobre todo las reacciones del abogado de Dish; las tres notas que dedicó suman 6 minutos y 10 segundos en tanto que las dos entrevistas con el abogado de Dish duraron 17 minutos y 7 segundos.

En el programa de MVS todo transcurrió en un bajo perfil. La conductora no expresó esta vez sus consideraciones sobre la gravedad del asunto o lo que podría haber detrás de todo esto y tampoco reconoció que sí eran auténticos los documentos revelados por El Financiero. Y vaya que Aristegui tuvo abundante materia para dar curso a una amplia cobertura editorial como las que acostumbró en otros casos, por ejemplo pudo haber dado seguimiento una ruta adicional de todo esto, y que se desprende de una cobertura que ella dio un par de años atrás en una entrevista con experto en la materia, Gabriel Sosa Plata.

El 23 de marzo de 2013 en “Primera Emisión de Noticias” de MVS, Aristegui pidió a Sosa Plata comentar las reservas que los diputados presentaron a la iniciativa de reformas a la ley Telecom para quitar a las cableras el derecho de retransmisión gratuita de las señales de televisión abierta. Sosa Plata menciona que esa reserva tiene nombre y apellido, la periodista le pide mencionarlo y el experto lo hace: Dish. Y Aristegui añade: “el único que sería competidor porque el tema es que todo está concentrado en las mismas manos y el único que estaría fuera de esta estructura de dominancia es Dish”. Enseguida Gabriel Sosa responde que se pretende desplazar a Dish, una empresa “que ha venido a revolucionar el mercado de la televisión de paga. Si no tuviéramos a Dish, la concentración estaría en un 80% y actualmente, Televisa ya tiene el 60%”. Ambos expresan una y otra vez su preocupación porque bajen lastarifas de la televisión por cable:

Dos años después, ya conocida la alianza ilegal entre Dish y Telmex, Aristegui pudo preguntarle a Gabriel Sosa sobre esa grave violación y, sobre todo, el efecto que ello podría tener en la insistencia de Dish por retransmitir las señales de televisión abierta de manera gratuita. Naturalmente, en el pleno ejercicio de su libertad profesional, desestimó el tema. De cualquier modo, el experto Gabriel Sosa, ya había sido nombrado Ombudsman defensor de las audiencias de MVS, el 11 de septiembre de 2013. Pero ese no fue el único caso, Aristegui también utilizó sus micrófonos para que en la ley y también por la vía regulatoria Grupo Televisa fuera declarado, primero, como preponderante en la televisión de paga y, cuando esto no ocurrió, persistentemente intentó que fuera declarado con poder sustancial.

¿Qué hay detrás de todo esto?

Desde el 15 de marzo pasado, cuando se suscitó la ruptura MVS-Aristegui, prevalecen posturas polarizadas. La crispación sigue las mismas partituras discursivas de otros tiempos, igual que en aquella ocasión en que los directivos de la W Radio decidieron no renovar el contrato a la periodista, así como en la primera desavenencia fuerte entre ella y los concesionarios de MVS que la despidieron el 6 de febrero de 2011 y la reinstalaron una semana después.

Las partituras están entre el derecho de los medios de comunicación privados para prescindir de los profesionales que contratan en una esfera que, desde luego, se dirime también en el ámbito del derecho laboral. En otra vertiente se ubica el discurso que denuncia esto como ataques a las libertades democráticas y, en particular, a la libertad de expresión: “el tema no soy yo, el tema me trasciende”, ha dicho en todas las ocasiones referidas Aristegui para convocar a esta “lucha” contra de la censura porque esa batalla, enfatiza, no la puede ganar ella sola sino junto con la sociedad ya que en este conflicto está en juego el derecho de los ciudadanos a escuchar y a saber, en un país que, añadió citando a Fernando del Paso, “se nos desmorona en las manos”, entre otras razones, según su exposición, por “el vendaval autoritario” que Aristegui denuncia desde que fue despedida.

Quién sabe cuál sea el resultado de los procesos legales que ahora están en marcha. Pero lo que sí puede decirse es que en el país hay un mosaico amplio, heterogéneo y diverso de opciones informativas y ópticas editoriales, que reflejan la pluralidad social. Las libertades democráticas, en particular los derechos a saber y a la libre expresión, no están en vilo cada que un profesional de la comunicación, cualquier que éste sea, tenga enfrentamientos con la empresa que le contrató. Por fortuna, la complejidad de las democracias contemporáneas no depositan en una empresa o en una persona todos esos derechos.

Donde los editores de esta revista sí encontramos serios riesgos al trabajo informativo en el país, es en el exhaustivo reporte que ocupa páginas centrales de esta edición. Se trata de un recuento dramático y muy preocupante sobre múltiples y sistemáticas agresiones que desde hace un par de años con particular crudeza padecen, en casi todo el territorio mexicano, los profesionales de la comunicación, nuestros colegas periodistas.

Por ahora, el litigio judicial que Aristegui inició contra MVS, independientemente del laudo definitivo, ha servido para conocer que la periodista sí recibía comisiones por la publicidad que vendía en el programa -broker, como ella llamó al asunto- y estos ingresos fueron mayoritariamente de las empresas de Carlos Slim. Una razón de peso, un claro conflicto de interés por el que, ahora sabemos, tuvo reiterados sesgos informativos y editoriales. Así, lo más revelador del juicio MVS-Aristegui es que la periodista fue broker de espacios comerciales y que, en estos, su principal cliente o patrocinador fue Carlos Slim. Por lo que ahora se explican sus coberturas informativas.

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