Efrén García García

Comunicación y año electoral

En materia de comunicación, cuando las políticas públicas son deficientes, resulta útil -y hasta es trad¡ción- echarle la culpa a la comunicación. Así sucedio en 2006 en las elecciones federales. Muchos dijeron que los problemas postelectorales del IFE se debieron a “errores en comunicacion”. Esa afirmación es tan superficial e inútil como decir que hubo fraude electoral.

Si el éxito en comunicación significa que antes y después de un proceso electoral las instituciones mantengan -al menos- sus niveles de credibildad, eso significa que son diversas las variables que inciden en ese resultado.

Afirmar que el éxito o fracaso en comunicación depende sólo de lo que dice o hace una sola institución es tanto como pensar que alguien que se hunde en el fango puede salvarse tirando de su propio cabello para salir del lodazal. Veamos como se logra el exito o el fracaso.

Si Francisco Labastida hubiera ganado las elecciones federales de 2000 por 0.58% sobre Vicente Fox-(quien, por cierto, la mañana dela eleccion dijo que se preparaba un gran fraude), nadie hubiera podido preservar la credibilidad del instituto en medios y hoy el maestro José Woldenberg sería el villano de la pelicula.

Gastar e informar

Informar a la población con una gran campaña en medios cómo debe sufragar, promover el voto y recordarle sus derechos politicos es una obligacion constitucional. No es la receta para preservar la imagen del IFE”. Eso si, un esfuerzo organizado en la materia redundará en una población mas informada. Pero eso tampoco vacuna contra candidatos mentirosos que intenten salvar su capital político a costa de la institucion electoral, comolo hizo Andrés Manuel López Obrador después del 2 de julio de 2006.

Mantener a la sociedad al tanto de cada paso del proceso electoral se hizo en 2006. Ahí estan miles de versiones estenograficas en las que funcionarios electorales y consejeros explicaron hasta el cansancio cada etapa.

Tampoco eso provoca, por sí mismo, el éxito buscado, Eso sí, cuando no se informa puntualmente a la sociedad, se abren frentes que afectan, poromisión, la credibilidad de las instituciones.

El político y el científico

Max Weber no se equivocó cuan- do distinguió entre los políticos y los estudiosos o los técnicos. La solución es politica, no técnica. El éxito de la comunicación en 2009 para las instituciones electorales consiste en un blindaje (ahora que esta tan de moda el termino) de caracter politico por parte del IFE, del Tribunal Electoral, el gobierno federal y el Poder Legislativo (pues las nuevas reglas del juego las hicieron ellos).

Ya se vio en 2006 queno sirve de nada hacer pactos de “no agresion” con los partidos politicos. En comunicación, y en la arena politica, las autoridades y los partidos son adversarios.

Más vale que todas las autoridades cierren filas para generar consensos en medios con la defensa del estado de derecho como estandarte. ‘De otra manera, los partidos politicos, los medios de comunicacion (ahora sujetos de sancion por parte de las autoridades electorales) y algun candidato persuasivo y fantasioso volverán a dar al traste con la añorada credibilidad de las instituciones.

Cómo fracasar sin maestro

En pocas palabras, la receta para el fracaso de la comunicacion institucional en 2009 es: 1.- Los consejeros electorales deberán ventilar sin argumentos sus diferencias personales en los medios y no prepararan ni razonaran sus votos. 2.- El Tribunal Electoral debera burlarse públicamente, reganará, exhibiráysorprenderáa los Consejeros del IFE. 3.- El gobierno federal (y los locales) volverá a fingir demencia si después de la elección algún rijoso toma plazas y calles y 4.- los diputados y senadores repetirán, exaltados, que ya no quieren volver a vivir esa historia y mejor cambiarán la Constitucion para que, ahora si, en 2012 todos podamos gozar de instituciones fuertes, con credibilidad y que recuperen la hermosa imagen de aquel IFE del año 2000.

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