Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

El cine y las audiencias

Las sociedades cambian, como también lo han hecho los medios de comunicación y ello genera nostalgia, también por la búsqueda de las audiencias por su identidad, en especial las nuevas generaciones. Cuando la televisión irrumpió en los hogares, la totalidad de los miembros de la familia se reunía a su alrededor para disfrutar de la programación. Algunos advertían que la comunicación entre padres e hijos se interrumpía porque la atención de unos y otros estaba puesta en la caja idiota y nada parecía más importante.

Hace 49 años, la llegada a la Luna fue vista por unos 530 millones de espectadores, de los que, al menos, 125 millones eran estadounidenses. Podría pensarse que esos niveles de audiencia serían fácilmente superados en la actualidad, pero no es el caso. La pasada 90ª edición de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood tuvo una menor audiencia respecto a la ceremonia 89. Datos preliminares revelan que sólo 22.4 millones de espectadores en EU presenciaron la entrega de los galardones más codiciados en la industria del entretenimiento –en 2017 fueron 32 millones de personas quienes siguieron los pormenores de la premiación, sin dejar de lado que cuando Alejandro González Iñárritu se alzó con la estatuilla por “Birdman”, en 2014, las audiencias rondaban los 44 millones de espectadores.1

Comparativamente, el Super Bowl 2018 tuvo una audiencia de 111.3 millones de estadounidenses, cifra que de todos modos mostró una reducción de 3% respecto a quienes presenciaron este evento en 2017 y que en todo caso es inferior al número de personas que presenciaron la llegada del hombre a la Luna.2 Una explicación de por qué el Super Bowl cuadruplicó en términos de televidentes a los premios Oscar estriba en la adrenalina que genera en el espectador el Super Bowl: los pronósticos existen, pero nunca podrán suplir la emoción de las jugadas, las que, además de entretener al televidente, se alejan de las controversias políticas que han caracterizado a la industria del cine y la televisión hollywoodenses en fechas recientes; las polémicas por abusos sexuales y la discriminación son tópicos controvertidos que generan fastidio. Cuando hay polémica, los espectadores más jóvenes prefieren cambiar de canal.

Cuadro 1. Las películas más costosas de la historia

Otro factor a ponderar es que las producciones nominadas no fueron las más taquilleras. “La forma del agua”, galardonada como mejor película, ha recaudado en todo el mundo 126 millones de dólares, de los que solamente 57.4 millones fueron ingresados a las taquillas de EU y Canadá. En contraste, “La mujer maravilla”, que no contendió por el citado premio, reunió ingresos por 409.3 millones de dólares en EU y Canadá, y 821.9 millones en todo el mundo. Las audiencias, especialmente las más jóvenes, seguramente se sintieron defraudadas por no ver a su película favorita entre las candidatas. El caso de “Coco” es muy singular: obtuvo el galardón por mejor largometraje animado, pero no contendió como mejor película. Con todo, ha roto records de audiencia al recaudar 744.9 millones de dólares en ingresos a escala planetaria. De hecho, sólo dos de las nominadas a mejor largometraje de live action, “Dunquerque” y “¡Huye!”, lograron rebasar los 100 millones de dólares –o más– en las taquillas estadounidenses, lo que significa que los espectadores no vieron la mayor parte de las películas nominadas, por lo que la premiación del pasado 4 de marzo careció de interés para ellos.

Esto habla de un divorcio entre los cineastas de la academia, quienes deciden a quién galardonar frente a lo que le gusta ver a los espectadores. Las grandes estrellas de la industria del espectáculo estuvieron ausentes en la ceremonia de los Oscar. Cierto: algunos de los actores de moda aparecieron como presentadores, pero hubo ausencias notables: para la interpretación del súper hit “This is me” de la cinta “The Greatest Showman”, muchos esperaban un performance a cargo del elenco de la misma –como ocurrió, en ocasiones anteriores, por ejemplo, con “Los miserables”. La fastuosa puesta en escena de “Recuérdame”, tema de la película “Coco” se salvó gracias a, en buena medida, la escenografía, aunque las críticas por la participación de Gael García Bernal como intérprete evitaron que fuera un espectáculo impecable. Ni qué decir de la ausencia de luminarias como Jack Nicholson, Robert DeNiro, Al Pacino, Barbra Streisand u otros más para entregar los galardones.

La polarización política que aqueja a la sociedad estadounidense hizo su parte en lo sucedido la noche del pasado 4 de marzo. A Hollywood tradicionalmente se le considera liberal y antitrumpista. Los sectores más conservadores, que viven su momentum en la era de Trump, rechazan naturalmente a Hollywood y ello también tiene un impacto en las audiencias. A lo anterior hay que sumar que entre las películas nominadas predominaron temas como la segunda guerra mundial –”Dunquerque” y “Las horas más oscuras”–; los conflictos en la adolescencia –”Lady Bird” y “Llámame por tu nombre”–; la incapacidad de las autoridades para resolver un asesinato –“Tres anuncios por un crimen”–; las mentiras del gobierno en torno a la guerra de Vietnam –“Los archivos secretos del Pentágono”–; una trama satírica de horror –“¡Huye!”–; la historia de un diseñador de modas obsesionado con su trabajo –“El hilo fantasma”–; y un cuento que narra la atípica relación entre una mujer muda y un monstruo sudamericano –“La forma del agua”–. La calidad de estas producciones no está a discusión, pero salvo excepciones, no parecen ser el tipo de películas que interesan a las audiencias.

Cuadro 2.

Las audiencias registradas en “Lo que el viento se llevó” son históricas y prácticamente irrepetibles en las condiciones actuales. Esta producción, que data de 1939, fue la más vista en momentos en que la radio y el cine se disputaban a las audiencias. Una vez que la televisión irrumpió en los hogares, el cine tuvo que modificarse, pero ninguna película ha logrado acercarse siquiera remotamente a los ingresos ni al número de espectadores de aquella: mil 641 millones de dólares y una audiencia superior a los 200 millones de personas, esto solamente en Estados Unidos y Canadá. Le siguen en un distante segundo lugar “La guerra de las galaxias” (1977); “Sonrisas y lágrimas” (1965) en el tercero, “E. T., el extraterreste” (1982) en el cuarto, y “Titanic” (1997) en el quinto.

A pesar de que las audiencias en EU y Canadá han bajado, habría que señalar que los costos de producción de algunas películas en fechas recientes han sido, paradójicamente, los más altos en la historia del cine. Un análisis de Forbes detalla que en lo que va del siglo, hay una veintena de películas que rebasan los 200 millones en sus respectivos presupuestos; la más cara a la fecha, “Piratas del Caribe en el fin del mundo” (2007) requirió una erogación de 300 millones de dólares). Las producciones animadas también son costosísimas, dado que tienen requerimientos tecnológicos diferentes respecto al cine de live action. Y más aún, las películas sobre superhéroes, que requieren efectos especiales caros, lo que catapulta las erogaciones a niveles nunca antes vistos. “Cleopatra”, película de 1963 estelarizada por Elizabeth Taylor, requirió 31 millones de dólares, cifra escandalosa para la época,3 y casi llevó a la bancarrota a la 20th Century Fox,4 si bien la taquilla y las audiencias recompensaron con creces el esfuerzo financiero de la empresa. No es ningún secreto que la apuesta de Hollywood sea la creación de producciones taquilleras, si bien no en todos los casos se recupera la inversión. “John Carter” (2012) costó 263.7 millones y fue un fracaso en taquilla al recaudar 284 millones, cifra que dejó a Disney en números rojos en el segundo trimestre de 2012.5

Espectadores frente a contenidos

Conforme a lo que se puede observar en los cuadros 1 y 2, las películas más vistas y costosas no son, salvo excepciones, las más premiadas. Una revisión de las películas galardonadas por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood en el presente siglo corrobora esta afirmación, como queda de manifiesto en el cuadro 3.

Los números del cuadro 3 son significativos: ninguna de las 18 películas galardonadas, fuera de “Gladiador” (2000), superó los 100 millones en sus costos de producción. En otras palabras: las audiencias en Estados Unidos, no suelen ver al cine de “festivales” o laureado. También da cuenta de la importancia de los mercados internacionales para las producciones cinematográficas estadounidenses, aun cuando no sean creaciones de los grandes estudios –si bien el papel de las distribuidoras es de todos modos crucial en el éxito de cualquier película. Sin los mercados internacionales “El Señor de los Anillos: el retorno del rey”, habría recuperado su inversión sólo con las audiencias estadounidenses, pero no habría escalado a la astronómica cifra de los mil 120 millones de dólares.

¿Es o no preocupante para Hollywood que las películas premiadas no sean, precisamente, las más costosas que produce ni las más vistas? Porque considerando, como se explicaba, el poder y la influencia de las distribuidoras dentro y fuera de Estados Unidos, los mercados foráneos las compran y, sobre todo, las pagan bien.

Aunado a lo anterior, figura el nacionalismo cultural estadounidense el cual, como se explicaba en un análisis precedente,6 lleva a que el consumo de películas extranjeras en EU sea marginal. Ello significa que este mercado es, gracias al poco interés que despierta el cine extranjero en las audiencias y de las prácticas de las distribuidoras, un mercado cautivo, lo que eleva su atractivo para quienes se desenvuelven en la “fábrica de sueños”.

El cine está cambiando. Tras los premios Oscar, las distribuidoras reestrenan las películas galardonadas, y entonces algunas personas las verán. Muchas estarán –o ya lo están– disponibles en streaming y, cada vez menos, en formatos físicos (DVD o Blu–ray). Las nuevas generaciones acceden crecientemente al entretenimiento en plataformas móviles, ven las películas galardonas aunque no siempre están en cartelera. Aun así, la rentabilidad de que han gozado las salas está en juego y se sabe que para las cadenas de exhibición en México, la venta de comida genera más ganancias que las películas.7

Una reflexión final

Considerando lo expuesto, el cine enfrenta importantes retos de cara a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, las cuales permean la manera en que las sociedades acceden al entretenimiento. Si bien es improbable que desaparezca, deberá experimentar cambios de forma y fondo más profundos que los hasta ahora vistos. Las audiencias, por más que se insista en los hábitos de los más jóvenes, son diversas y los mercados tienden a la segmentación. La pasada 90ª entrega de los premios Oscar pone en la mesa el debate en torno a lo que gusta o no a las audiencias, aunque se requieren estudios más profundos sobre el significado de la cultura y la manera en que las sociedades la construyen y repiensan en formas y dimensiones variadas. En ello residen el presente y el futuro mismos de la humanidad, de su identidad y de sus necesidades de esparcimiento.


Notas:

1 Milenio (05/03/2018), “¿Cuántas personas vieron la ceremonia de los Oscar 2018?”, disponible en http://www.milenio.com/hey/espectadores–nielsen–televidentes–rating–adena–abc– 2018_0_1133286790.html
2 El Economista (5 de febrero de 2018), “El Super Bowl del 2018 logró menos audiencia en los hogares de EU”, disponible en https://www.eleconomista.com.mx/deportes/El–Super–Bowl–del–2018–logro–menos–audiencia–en–los–hogares–de–EU–20180205–021.html
3 Kiko Llaneras (s/f), Las películas (realmente) más taquilleras de la historia del cine, disponible en http://www.jotdown.es/2015/05/las–peliculas– realmente–mas–taquilleras– de–la–historia–del–cine/
4 Madeline Berg (abril 29, 2016), “Las 20 películas más caras de la historia”, en Forbes, disponible en https://www.forbes.com.mx/las–20–peliculas–mas–caras–la–historia/
5 Ibid.
6 María Cristina Rosas (23 de febrero de 2018), “Hollywood: ¿tolerancia y diversidad?”, en etcétera, disponible en https://www.etcetera.com.mx/revista/hollywood–tolerancia–y– diversidad/
7 Fernanda Celis (28/07/2015), “Cines ganan más con comida que con películas”, en El Financiero, disponible en http://www.elfinanciero.com.mx/empresas/cines–ganan–mas–con–comida–que–con–peliculas.html

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